Antes que aplaudir
a la orquesta
desde mi butaca
prefiero gritar
desde la punta
de las Sirenas
en Santander
sintiendo estrecharse
cada noche
la línea del horizonte
como lazo corredizo.
El cajigal balumba de lo irremediable a lo inesperáu.
viernes, 8 de julio de 2011
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