Estoy contento porque con cuatro llamadas a librerías de viejo y no más de cincuenta euros me he comprado todo el tremendismo de los años cuarenta, salvo Cela, cuyas primeras ediciones están por las nubes.
Qué poco nos queremos.
El cajigal balumba de lo irremediable a lo inesperáu.
miércoles 19 de octubre de 2011
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