viernes, 16 de julio de 2021

Cuadra de "céspedes" en Lamadrid




Fue un vecino de Roiz el que nos dijo que hacia la costa había una cuadra hecha de céspedes

La buscamos y la encontramos. Es El Cierru del Monte en el barrio La Venta del pueblo de Lamadrid.

Hablamos con la propietaria que nos dijo que era de los años setenta (la puerta corredera es más reciente) y que los que la hicieron no eran del pueblo, sino de más adentro, de Celis o de por ahí, y que seguramente haya más. Nosotros no hemos visto otra. Puede que ésta sea la última construcción de céspedes, una joya.

Esta cuadra está semienterrada. Los céspedes están colocados cruzados, es decir, una hilera en vertical y la siguiente en horizontal (aparejo inglés). Sería conveniente saber más antes de que la tiren o se desmorone.

Para céspedes, aquí.

2 comentarios:

  1. (Arcaico corazón. Atxaga)
    Tú, que eres como una casa
    hecha de arcilla:
    Pequeña, frágil,
    de cuatro habitaciones;

    Tú, que te llenas de fantasmas,
    y que te asustas,
    y que lloras,
    cuando llega la noche;

    Tú, que en la oscuridad
    te haces pedazos
    como una hucha
    arrojada contra el suelo;

    Tú, arcaico corazón,
    mira por la ventana,
    mira hacia ese bosque
    que ya reverdece.

    Tú, que una vez caído
    gritas palabras
    en una lengua
    que yo no comprendo,

    Y que dices Der Tod
    ist ein Meister
    Und du, Zur Linken,
    Des menschen Sinn
    [El tiempo, solitario Helian
    De noche, gris, de fuego, en llamas]

    Que dices Helian,
    Einsamen Helian,
    Abends grauen
    flammendes;
    [La muerte es un maestro
    Y tú, tan siniestro]

    Tú, arcaico corazón,
    entra en ese bosque:
    surgió de la arcilla,
    como tú.

    [El pensamiento de los hombres lleno de dudas]

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  2. "Bueno, pues en aquellos tiempos, había una pastora que era de Merilla, que era mu guapa, rubia, preciosa, con unas trenzas preciosísimas. La chica esa iba a cuidar las ovejas a encima de Selaya, a la sierra esa que le llaman La Braniza, que está entre San Roque y Merilla. Eso nos contaba la abuela María; que en verano esa pastoruca iba a cuidar las ovejas y las cabras a esa braniza. Allí hacían los pastores unas casetas como de terrones; iban quitando céspedes y hacían unas casucas con ellos."

    Del cuento "El príncipe y la pastora" incluido en la primera entrega de "Cuentos de la tradición oral de Cantabria" de Jesús García Preciado.

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