Hablando con un apicultor que no vende miel, sino enjambres de abeja negra ibérica (en la Cordillera Cantábrica desde antes de la última glaciación), he sabido que el gusto montañés por la miel que raspa no es "natural" sino "cultural". Por qué no por la misma razón que la hache aspirada: para darnos calor.
He aprovechado estos días de huelga médica que estoy un poco más desahogado para hacer una entrevista interesantísima a un joven apicultor muy formado que saldrá el 1 de marzo. Pondré el enlace en el blog.
ResponderEliminar