Estaba en rehabilitación yo con poleas y él enchufado a una maquinita que le hacía moverse, aunque con contenciones, para esquivar en una pantalla unas abejas que amenazaban su avatar, un monigote lo suficientemente pixelado como para no entrar en detalles. Le faltaba una pierna por culpa del
azúcar, me dijo, que es como en Cantabria llamamos a la diabetes.
Las abejas eran a rayas amarillas y negras, es decir, correspondían al arquetipo de la Abeja Maya de la tele. Las nuestras ya sabemos que son negras. Le pregunté y para él las de la maquinita no eran abejas sino abejones, es decir, abejorros.
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