Yo subía y bajaba andando, y era un séptimo, porque el montacargas me daba miedo. Nosotras no podíamos utilizar el ascensor, solo si íbamos con los hijos de los señores. Para nosotras, el montacargas. Una vez se lo pregunté al portero, que por qué, y él me respondió que porque los señores lo mandaban así.
En San Pedro (Carmona).
ResponderEliminar