La higuera es un árbol de marcado acento antrópico. Los romanos la tenían por un símbolo de hospitalidad. Quizá por eso que abunden a la puerta de las casas montañesas, por ejemplo
aquí. En este aspecto, las higueras son como las golondrinas, cuyos nidos no se pueden retirar de los portales o aleros de las casas. Donde hay higueras, hay o ha habido humanos, por ejemplo
aquí o
aquí.
Bajaba el otro día a la Biblioteca Central por un callejón sin nombre en cuyo costado hay una casa antigua con higueras que dan al camino. Las han podado recientemente, solo hasta donde llega la mano, y se puede ver dentro:
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