sábado, 31 de mayo de 2014

Casa de citas, tejados de teja y paja, El Regatón, decoración tribal y la medida del mundo

(1)

"El grande Homero no escribió en latín porque era griego, ni Virgilio no escribió en griego, porque era latino. En resolución, todos los poetas antiguos escribieron en la lengua que mamaron en la leche, y no fueron a buscar las estranjeras para declarar la alteza de sus conceptos. Y siendo esto así, razón sería se estendiese esta costumbre por todas las naciones, y que no se desestimase el poeta alemán porque escribe en su lengua, ni el castellano, ni aún el vizcaíno, que escribe en la suya".

Miguel de Cervantes, El Quijote.

(2)

"Debemos ampliar y desarrollar nuestra memoria horizontal (...) Nuestra identidad, el carácter actual de los vascos, ha nacido de las relaciones, tal como lo demuestra la propia lengua: casi el 70% de las palabras son prestadas. ¿Acaso no es el euskera el resultado de numerosas luchas, accidentes, pérdidas y préstamos? Poseemos un sistema contable basado en el veinte, que al parecer es celta. El euskera no posee una única raíz. El empeño de los lingüistas en ese aspecto es inútil, jamás encontrarán el tronco del euskera. Nuestra cultura es compuesta, como el pienso. Y, en mi opinión, debe continuar así, así seremos más euskaldunes."

Koldo Izaguirre, tomado de una conferencia de 2002.

(3)

"Si un idioma queda relacionado sistemáticamente con una opción política o una ideología concreta, automáticamente perderá todos aquellos hablantes que no se sientan identificados. Y más aún, también perderá a aquellos hablantes que a pesar de compartir la ideología atribuida, en un momento dado no quieren que sea de dominio público. Si hablar catalán es un signo inequívoco de ser nacionalista y sin embargo hablar castellano no revela ninguna información sobre la adscripción política, atribuiremos al castellano el valor de lengua neutra, y eso le conferirá un enorme potencial a la hora de ganar hablantes."

Gemma Sangines y Ferrán Suay, Sortir de l´armari linguistic, 2010

(4)

"Convivencia de las lenguas: Nuestra sociedad es bilingüe y cada vez más multilingüe. La convivencia entre las lenguas no siempre resulta fácil. El desequilibrio entre las lenguas, por razones económicas, políticas y sociales, pesa sobre la comunidad lingüística; el hablante debe buscar el equilibrio entre sus necesidades comunicativas y la voluntad de mantener una lengua que siente como suya. La convivencia lingüística es un banco de pruebas y un laboratorio para la conviviencia social".

Texto tomado de un panel de la exposición Badu Bada sobre la lengua vasca.

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La primera foto es del cuadro titulado Esaú vende su primogenitura a Jacob, de Mariano Salvador Maella, c. 1790. La segunda es del boceto. En éste, en el boceto, el tejado del edificio auxiliar es de paja. Para el cuadro que iba a colgar de una pared noble, el pintor sustituyó la paja por teja. Sintomático. Ambas obras están en el Museo de Bellas Artes de Oviedo (por fortuna ellos no han sustituido su museo centenario por un no sé qué desnortado, como hemos hecho nosotros con el MAS).

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Amenaza lluvia y más. El Regatón de Laredu.

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Bolsa y algas. El Regatón.

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En El Regatón abundan las huertas. Es habitual que estén cercadas con redes, como se puede apreciar en la foto. Está tomada desde el camino. La huerta se extiende tras el talud.


Los vecinos arman estructuras de madera que sirven de apoyo a las alubias, imagino, a las alubias u otras plantas plantas que crecen a lo alto (¿por qué será, para evitar que la humedad del suelo pudra las semillas?). Estas estructuras están compuestas por "pies" de tres varas atadas entre sí que se unen por arriba con otros pies mediante cuerdas u otras varas. Cada una de las tres varas de cada pie nace de un agujero y en cada agujero hay una planta. En Cabuérniga las alubias crecen aprovechándose del maíz. En El Regatón no he visto maíz salvo en la huerta de la siguiente foto.


Se puede observar cómo el maíz, en primer término, va por un lado y las alubias, al fondo, por otro. Es como si aquí, en la costa oriental, no supieran manejarse bien con el maíz, como si éste no hubiera calado del todo. O como si hubiera calado pero ya lo hubieran olvidado.

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Decoración en el contador de una casa de Colindres. Por cierto, a un paisano que pregunté le oí decir con claridad Culindres, además de retonda por rotonda. En un bar, tomando un café, listu y peniquillu (una minicaña para los santanderinos).

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Cogí lo que creo es un trozo apolillado de una regla en una casa en ruinas de un antiguo carpintero en Correpocu. No sigue el sistema decimal. Me tiene un poco desconcertado. Esperad, la tengo aquí mismo, voy a hacer una foto:


La regla convencional es de 40 cm. He puesto una flecha a la altura de cada muesca de la regla cabuérniga (si es que realmente se trata de una regla).

Es curioso el modo como miramos las cosas, el modo de medirlas. Más curioso aún es que nos pongamos de acuerdo en la medida. Y más todavía que nos la acabemos creyendo, es decir, que acabemos olvidando que se trata de una convención social, que la regla tiene más de nosotros mismos que del mundo que mide (mundo que la regla mide para nosotros).

La primera foto es la de un niño a lo largo de los años en la jamba de una puerta de Sarón.

viernes, 30 de mayo de 2014

Caminiría hestórica de Cantabria, seles, sigundas oportunidaes, literatura vascu, google maps, resclavis de pintás contra Caja Cantabria (Liberbank d´enforru), BIC´s (azulis), carnés d´intidá sonoros, masáis y cuhetis

(1)

Artículo de interés sobre caminería histórica de Cantabria, aquí.

(2)

En País Vasco distinguen entre seles de invierno y de verano. En Cantabria los seles están asociados a los puertos, es decir, a los pastos de altura, ocupados solo en los meses cálidos, por tanto no hay de invierno. En País Vasco el tamaño de los seles está regulado. En Cantabria no hay un tamaño definido. En País Vasco los seles tienen un hito central (la piedra cenizal) con una serie de hitos alrededor que siguen una lógica 7, no decimal (la distancia entre ellos es de base 7, no se sabe el motivo). En Cantabria los seles no tienen hitos.

Un aparte: En Cantabria cuando llegaba la niebla se encendía una lumbre en el sel para que los animales creyeran que era humo y no se asustaran (lo cuenta Manuel Llano). Quizá lo de la piedra cenizal vasca venga por aquí o quizá responda a algún tipo de rito desconocido (debajo de las piedras cenizales vascas suelen aparecer restos de tejas).

Continúo con lo que estaba: En País Vasco los seles son rendondos. En Cantabria no necesariamente. De hecho, en Sejos, por ejemplo, los seles se saben dónde están, pero no están. El ganado se queda en ellos, los ganaderos te dicen dónde están, pero no están. Quizá en su día estuvieron delimitados por arbolado (no necesariamente), pero hoy ya no. No, al menos, en Sejos. En otros lugares me han dicho que los seles están o estaban delimitados por acebos, pero yo no lo he visto, o quizá sí, pero no me he dado cuenta de ello (recuerdo a un ganadero que desde Tudanca me explicó de una pasada todo lo que había en la ladera de enfrente: donde yo veía solo praos él veía de todo).

Supongamos que todo lo anterior es cierto.

En Lamasón hay un sel denominado Sel Envernizu. Es uno de los topónimos preferidos de un buen amigo. ¿Sel Envernizu? ¿Cómo que Envernizu? Se nos acaba de caer todo por el suelo: ¿De verdad que no tenemos seles de invierno... de verdad que el tamaño de nuestros seles nunca estuvo regulado, no hay jisos en el centro de nuestros seles, ni a su alrededor, delimitando el espacio que ocupan, no son redondos? A saber.

Para terminar, artículo que pretende fijar conceptos en torno a la ganadería extensiva del norte peninsular, aquí.

(3)

Muy interesante: Segundas oportunidades, aquí. En Cantabria, aquí y aquí (además son miembros de Reciclantes).

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"Según Deleuze y Guattari, en una literatura menor serían observables características como la desterritorialidad lingüística, la totalización política y la apropiación colectiva del discurso. La primera de ellas resulta extraña a una «literatura pequeña» como la nuestra, puesto que define que el autor escribe en una lengua fuera de los límites del territorio nacional, como sería el caso de Kafka que crea en Praga, en una minoría de habla alemana —y además perteneciente a la minoría judía—. Sin embargo, las dos siguientes son ampliamente perceptibles en las literaturas emergentes. Deleuze y Guattari sostienen que «el campo político contamina todo enunciado», de manera que la «literatura pequeña» se define como un sistema de disidencia frente a otra literatura, frente a la que deben construir y reafirmar su identidad.

La construcción de la literatura vasca se recrea en una forma de autoafirmación identitaria, que recibirá diversas denominaciones, desde literatura comprometida o de resistencia hasta nacional, o independentista o soberanista, de manera que la situación social puede interpretarse como una fuerza que dirige al escritor hacia el tratamiento de temas que se relacionen directamente con la ideología, a veces muy violenta. Lo cierto es que esta actitud identitaria o de resistencia no se define en sí misma, sino en tensión con la literatura que busca la autonomía. Pero resulta evidente que esa fuerza muestra una tensión y no es uniformemente aceptada por todos. Lo paradójico del sistema literario vasco es que esa fuerza puede ser hegemónica, o general, y a la vez aparecer como víctima, como la corriente literaria menos aceptada o valorada por la crítica, por la academia o por las fuerzas que internacionalizan esa literatura. Las tensiones entre literatura que sigue los parámetros del mundo contemporáneo, y literatura identitaria son así dobles, puesto que lo que en el terreno global se muestra como «estética atrasada» o «estética antigua» —la presencia de las vanguardias históricas, por ejemplo, como forma de resistencia— dentro del sistema literario aparece como lo que «debe hacerse», porque reafirma las posiciones políticas que se quieren subrayar como resistencia frente al otro global. Así la literatura se define a la vez dentro del sistema literario y en relación con el sistema exterior en el que también quieren insertarse algunos autores."

/Jon Kortazar y Xabier Etxaniz, UPV/

(5)

"R. Me metieron en Google Maps y conocí a gente interesante, amantes del arte que no hacían más que proponerme ir a museos… Y el trabajo me permitía hacer locuras. Desarrollé proyectos con ONG y refugiados. Ya hacía cosas concretas con museos que me frustraban porque no veía que se enfrentaran al gran asunto.

P. ¿Cuál?

R. El acceso.

P. ¿No pensaban a lo grande?

R. Ni pensaban a lo grande ni en conjunto.

P. ¿En la dimensión Google?

R. Ni en la necesidad de retar al sistema. Iban por libre.

P. ¿Retar al sistema? ¿Se da cuenta de lo que ha dicho?

R. Sí, claro. Es maravilloso retar al sistema… Siempre que lo hagas para que al final se asocien contigo."

Amit Sood: “Internet es malo para el arte”

(6)

Hace tiempo alguien hizo unas pintadas muy duras contra Caja Cantabria en la sede central, en la Plaza Porticada. A los pocos días vinieron unos operarios a limpiarlas. Como no podían, picaron la piedra. Quedaron las pintadas en negativo. En ese punto las leí yo. Hice fotos, que no sé dónde están. Más tarde vinieron con cañones de agua y arena y pulieron la piedra hasta borrar del todo la huella de las pintadas contrarias a Caja Cantabria, actual Liberbank, que no deja de dar sustos o malas noticias, una de dos. Esto que pongo aquí me pide el cuerpo creer que tiene alguna relación, por remota que sea, con lo que acabo de contar.

(7)

Acaban de declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial los bolos, las marzas y el rabel. Ha sido a petición del Ministerio (Madrid). Éramos los únicos que no teníamos nada protegido de naturaleza inmaterial. ¿Es buena noticia? Depende. Yo todavía no sé qué opinar.

Pongo aquí obra de interés.

(8)

Los pasiegos, además de los vucíus, se comunicaban mediante toques de caracol o cuerno. Acordaban toques concretos: toque de que todo va bien, de que se ha llegado a un determinado lugar o de que se está de vuelta, toque de que se ha completado una faena... y también toques personales, como DNIs sonoros. Jesús García Preciado tiene varios grabados. Se pueden escuchar en un disco que editó Rne hace aprox. diez años.

Mi abuelo paterno era trompetista. Fue un pionero del jazz. Lo empezó a practicar en EE.UU., de donde era natural, en los años veinte. Tocaba en lo que él llamaba "bandas de negros". Contaba que se iban a tocar en camión y que paraban en mitad de las plantaciones de sandías a comer. Poco más, porque no era muy hablador. Ganó el premio al mejor trompetista del estado de Colorado. Le dieron como trofeo una trompeta bañada en oro que conservo yo. Lo pone. También decía, mi abuelo, que Louis Armstrong le dejó un libro que no le devolvió. No sé qué libro sería ése. Llegó a España poco antes de estallar la Guerra Civil. Le llamaban "El Americano" y lo que tocaba, "fantasías". Nunca le escuché. La trompeta no es un buen instrumento porque no se puede tocar cuando te fallan los dientes. Te deja abandonado en cuanto puede o, por mejor decir, cuando tú ya no puedes.

También tengo la sordina de la trompeta. Está entera abollada. Le tenía por poco cuidadoso, a mi abuelo, "fíjate cómo la tenía, llena de mataúras". Pero el otro día mi padre me dijo que le recordaba dando golpes a la sordina para que sacara su acento, para que sonara como él quería que sonara. El jazz es hacer lo que quieras con lo que sabes, dejarte llevar sobre una base, decía; es muy importante estudiar, porque cuanto más sepas, cuanto más tengas, más podrás romper. Su DNI sonoro. El mío.

(9)

Mi madre, el otro día, a la cuerda con la que iban atados unos documentos antiguos la llamó guita. "¿Guita?", le pregunté. "Sí, una cuerda pequeña como con barba", respondió. Leo en la RAE: "Guita, quizá del germ. *witta, y este del lat. vitta, venda sagrada. Femenino. Cuerda delgada de cáñamo." Yo siempre había dicho cordalitu. A partir de ahora diré guita. Me gusta más.

(10)

Los masai echan tierra al airi cuando hay un inclís solar. Nós lanzamos satélitis y cuhetis. Nu mos jaz falta inclís dengunu. Va con nós.


martes, 27 de mayo de 2014

Coordenás

(1)

Si alguien me preguntara, le constestaría que el lugar más interesante (que no más importante) para mí ahora en el mundo es:

De Lamiña a Sopeña, la mies y Terán.

(2)

Vo a trabajar pola pasarela que va por riba las vías. La Pasarela nu es solu la pontaya, es más.

Si empontico a y 35´:

Una pareja de pulicías diendo de cambalúa, un chiclán col sú perru asisinu del ramal, un hombretón con un jarséi verdi salpicáu de pintura blancu, un caballeru calvu y un tipu que siempre diz "güenos días" al pasar.

Si empontico a y 40´:

Un hombretón con un jarséi azul salpicáu de pintura amarillu, un caballeru con gorra, un tipu que siempre diz "güenos días" al cruzamos, una chica con un tic que li jaz tusir de continu y otra que calza playeras pero lleva un par de zapatos de tacón ena mano.

Si empontico a y 45´:

Un tipu que me diz "güenos días" al alcontramos, una chica que sunríi, otra que lleva katiuskas, una chica que camina segle y una pareja de pulicías diendo de cambalúa.

Si salgo más tarde nu voy pola pontaya y apaño un tasis.

(3)

Ella jué con él a aquella isla cumu lo hubiera jecho a los prejundos si él se lo pidiera, al últimu urru abregonáu del mundu, allá al treslumbri u onde juera. Tan aína se lo pidió, allá que lu escurrió, de lo enamorá qu´estaba. Era una isla remota, pero no erma. Al cabu de lo que se li jezo un suspiru, espenzaron a remanecer vicinos que la buscaban siempre a solas. Que lo síntían, dicían, que es mejor nu amirar atrás, que tranquila, que ya pasó, que acá los tinía a ellos. La morrina jacía que tolos días jueran cuspíos. ¿Ó estaba él? ¿Y ella, ó estaba ella?

(4)

L´otru día estuvi echando una parlaúca con un antiguu vicinu del Carmen (o del Sol). La vicina que bía trucáu la sú casa nuna burdiera, la que bía barciáu tola mierda la ciudá en casa, la del primer pisu del portal de al láu, la de las palomas, ya nu está. Que si se la bían lleváu (¿a ónde?), que si allá, onde juera, onde la hubieran lleváu, que si se bía muertu (¿y ónde estaba entós?).

Vicina, la puerta.
Vicina, que te la has dejáu abierta.

La del balcón.

(5)

A/ Ena nueva casa hay un vicinu que tien puestu l´espertaor siempre a la misma hora. Siempre pita a las 6:45 h. Tres pitíos y queda gutu. Tres pitíos: "ya estaba espiertu". Tres pitíos: "durmo con una pistaña abierta". Tres pitíos: "ya teno el cuerpu avezáu a madrugar". A qué tres pitíos.

B/ Ha allegáu un nuevu vicinu al pisu de al láu. El sú espertaor suena un númeru endetermináu de vecis. Un labarintu, mí nuevu vicinu, a qué tantos pitíos.

A/ Las 7 y 40, ya voy tarde.

B/ Y 45 pasás. Ya nu allego. Apaño un tasis.

lunes, 26 de mayo de 2014

El Cubión de Guriezu, abrigos pastoriles en Peña Sagra, vacas monchinas y perros villanos de presa, la arquitectura montañesa y el Proyecto Moderno, La Juente d´Arriba de Lamiña Patrimonio de la Humanidad y corraliegas cabuérnigas en los orígenes del feudalismo

(1)

"Mi padre y mi hermano Virgilio encendían el fuego aprovechando los restos de la lumbre anterior. Cuando comenzaba la temporada de fabricar carbón vegetal, dormíamos muchas veces en El Cubión, un abrigo pétreo formado por un fragmento de un gigantesco bloque calizo que se debió desprender de la peña del Cuadro hace ya miles de años". Tomado de El bosque del carbón, novela de Ángel González editada por el Ayto. de Guriezo recientemente.

En San Sebastián de Garabandal archaeological and etnographic treasures, de Stefanie Anita Landa, 2007, la autora descubre una serie de cavidades en Peña Sagra que ella supone prehistóricas pero que los paisanos le dicen que ellos mismos las han venido utilizando hasta hace pocas décadas. Estas cavidades son: El Hoyón de las Collaúcas y La Pedregosa 1 y 2. La Pedregosa 1 está asociada a un pequeño corral. El libro flojea mucho, pero tiene información de interés. Yo lo compré en la gasolinera de Puentenansa junto con otro escrito por el antiguo médico del valle. Este último es curioso porque insiste en que el Nansa es "el valle de la marquesa". Este libro se puede interpretar como una pieza más (una pieza menor, pero parte del engranaje al fin y al cabo) del proceso de desapropiación del territorio al que las élites han venido sometiendo a los paisanos durante centurias. ¿El valle de la marquesa? Qué casualidad que quien más insista en esta hipotética propiedad (o apropiación) sea precisamente un médico, alguien que viene de fuera (mejor dicho, que viene de arriba). Que les pregunten a los nansos y a las nansas (gentilicio prácticamente desaparecido, por cierto) de quiénes son ellos, de quién son sus casas y sus tierras, si de esa marquesa o de quién. Lo malo es que al final nos lo acabaremos creyendo todos, incluidos ellos mismos, los enajenados. En cualquier caso, en el libro del médico se recoge una trova inédita que, como toda trova, no carece de interés.

(2)

"La familia de Blanca era ganadera. Su padre tenía vacas de leche y carne, ovejas y cabras. Las vacas de carne que poseía eran monchinas, una raza oriunda de estos valles [Guriezo] y muy preciada por su calidad. Las monchinas vivían semisalvajes en el monte y dependían de los bosques para crecer y desarrollarse, ya que encontraban alimento en los tiernos pastos que afloraban en los robledales. En verano se guardaban del calor bajo la espesura del dosel forestal, donde encontraban agua en las orillas del río Remendón, que durante el estío se convertía casi en un regato. Atraparlas para el consumo era harto difícil y el padre de Blanca se juntaba con más ganaderos que dominaban la captura con lazo y, entre ellos y los perros villanos de presa, abatían a las bravas reses." También tomado de El bosque del carbón. Estas vacas me tienen totalmente despistado. Solo sé que sus toros eran los que se toreaban por esta zona oriental de Cantabria y más occidental de Vizcaya, donde al menos hay, que yo sepa, una plaza de toros cuadrada, como la de Béjar (Salamanca), pero de menores dimensiones. Los perros villanos de presa ya sí que no sé ni lo que son.

(3)

“La gran aportación de Le Baron [1832-1907, del movimiento Moderno] fue la utilización de las estructuras en esqueleto a partir de vigas de hierro en I, iniciando así el método característico de construcción del siglo XX. El nuevo sistema suponía que los muros dejaban de tener una función sustentante y se convertían en muros cortina que simplemente cerraban el edificio. Este proceso de edificación, posteriormente perfeccionado con la combinación de acero y hormigón, unido a la aplicación del ascensor de seguridad, hizo posible multiplicar la construcción en altura.” Tomado del manual de historia del arte del instituto.

“[T]anto los materiales - piedra, madera y cerámica - como el sistema constructivo – muros de carga en piedra de mampostería o sillería y pilares, vigas y forjados en madera de roble o castaño -, se repiten de forma sistemática en todos los modelos (…) desde el siglo XVI a fin del siglo XIX (…)”

Ruiz de la Riva en Casa y aldea en Cantabria. ¿Muros de carga? Nosotros sabemos que no siempre es así, que nuestras casas responden más al Proyecto Moderno de Le Baron que a lo que dice este arquitecto de Cabezón de la Sal, cuyo trabajo, por otra parte, es admirable.

(4)

En Lamiña está San Fructuoso o San Frutosu, antiguo convento documentado en el s. IX (lo que no impide que pueda ser anterior, aunque del s. IX es suficiente para lo que queremos decir). La construcción original era prerrománico asturiano puro y duro. Se vino abajo, desconozco la fecha, y sus piedras fueron reutilizadas en la actual iglesia, del s. XVII o XVIII, no más atrás. La benditera de la iglesia es prerrománico asturiano. En San Frutosu quedan dos columnas y un sarcófago que presenta incluso la cruz procesional del antiguo Reino de Asturias, al que perteneció Cabuérniga en una de las primeras fases de desarrollo de este reino nacido en los aledaños de Liébana (y que se expandió hacia el oriente, como pone de manifiesto el topónimo Tresmiera, que marca claramente la dirección que tomó esta expansión). Pero además de todo lo dicho hay una fuente, La Juente d´Arriba, que está documentada, al parecer, en el s. X y que es prerrománico asturiano de libro. Está un poco más abajo que la ermita, cerca de la conocida como Juente Roñosa (aguas ferruginosas). Se dice que también esta fuente aprovechó material de derribo del convento. Ya, sí, ¿pero en el s. X? Además, todas las piezas de esta fuente encajan perfectamente como piezas de tal, de fuente, no parece que hayan tenido otro uso, aunque sí es cierto que la fuente en cuestión no es convencional, quizá porque su tipología tampoco lo sea según parámetros actuales. Esta fuente de Lamiña es un calco de Foncalada, en Oviedo. No creo que haya una tercera en ningún sitio. Lo que a mí me parece es que La Juente d´Arriba tal como la conocemos es coetánea del antiguo convento y que era entonces como la conocemos hoy. Se trata, en definitiva, y es mi opinión, de una fuente adscrita al programa arquitectónico del Reino de Asturias, ni más ni menos, no hay motivos para marear más la perdiz. Si arquitectónicamente es, si cuando se construyó esta fuente el valle pertenecía al Reino de Asturias, si esta adscripción está refrendada por la cruz procesional del sarcófago que se conserva en el interior de la ermita, ¿por qué no incluir esta fuente en el listado de elementos arquitectónicos del Reino de Asturias declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como Foncalada, por ejemplo? ¿Por catetismo? ¿Catetismo, de quién? ¿Del Alcalde, del Consejero de Cultura, de Madrid, de la UNESCO…? ¿Y qué culpa tenemos nosotros? Tenemos ahí un posible polo de desarrollo… y nada, para el gato.

No pongo fotos para que os animéis a ir. Lamiña está a un tiro de piedra de Santander (aprox. 50 min.) Además, si váis, veréis que la fuente tiene un par de sorpresas guardadas.

(5)

Desde la iglesia de Lamiña coges a todo el pueblo por la espalda. Si vas con la cabeza encendida, si ya sabes de las hileras construidas de una sola vez (longhouses), hileras asociadas a familias extensas, las vistas son impresionantes, porque por detrás las hileras apenas han sido tocadas y conservan toda su apariencia de enormes bloques de piedra varados en la ladera del monte.

jueves, 22 de mayo de 2014

Casa Cárabes y propuesta sobre precedentes de la tronera

Una teoría a lo loco:

Hoy que es Santa Rita he estado en Sopeña. He echado un ojo a la Casa Cárabes, que fue, al parecer, de la madrina de Manuel Llano. Allí pasó muchos veranos. Eso dicen. Está en venta, por cierto.

En el jastial, a la altura del cumbre, hay dos respiraderos del soberáu que son de ese tipo de ventana abocinada hecha en un bloque de piedra que quizá os suene porque es frecuente verlas aquí y allá, aunque siempre con apariencia de estar descontextualizadas. Son raras, no por infrecuentes, sino porque siempre aparecen donde te descolocan: al pie de un muro, haciendo de sangradera, imagino, o en la cuadra, donde el cerdo, etc.

Mi teoría es la siguiente:

En la casa gótica de Renedo, encima de la cucina, a la altura de la puvisera, hay una abertura por donde saldría, muy probablemente, el humo, además de servir como respiradero para el soberáu, si es que por entonces había soberáu (que creo que sí). Esta abertura bien pudiera interpretarse como el precedente de la tronera, que es ese casetón que aparece en algunos tejados y que sirve, fundamentalmente, para que se aireen los productos almacenados en el soberáu (maíz, patatas, etc.) Aunque seguramente el tejado de la casa gótica de Renedo ha sido modificado infinidad de veces, sintomáticamente no presenta tronera.

Estas aberturas practicadas en la pared, encima de la cucina quizá dieron paso, antes que a las troneras, a este tipo de ventanas abocinadas o respiraderos que con el paso del tiempo fueron reutilizadas y hoy vemos siempre, o casi, fuera de lugar.

Nuestra propuesta se puede esquematizar, entonces, de la siguiente manera: la abertura practicada encima de la cucina, a la altura de un hipotético soberáu, sería el precedente de una ventana abocinada del tipo comentado, que a su vez sería el precedente de la tronera.

Insisto en que es una idea que se me ha ocurrido viendo la Casa Cárabes de Sopeña, donde hay dos respiraderos de este tipo a la altura del soberáu.

Item más: la Casa Cárabes tiene la casa, una torruca adosada que fue la cocina y una torre también adosada bien diferenciada de la anterior. La superposición torre / cocina parece aquí resuelta.

Por cierto, estaba medio pueblo recogiendo por las cunetas no sé qué planta para los conejos. Bueno, sí lo sé, que me lo dijo mi madre, pero no me acuerdo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Searching

Ahier estuvi dando clas a los de Críticos. Estaba desplicando cómu enjaretar esta búsqueda cuando sonó un pínfanu: ¡parada en urgencias! grita unu d´ellos y salin tóos al escape.

Vo al almacén y dende allí llamo a limpieza pa despurgar daque libros que ya no mos sirvin, ni a nós ni a naidi, güelvo, ena trespuesta saco un café de máquina, allego al despachu y descutu un par de presupuestos por teléfonu (total, qué más da, si nu hay dineru), vien Manu, un eermeru de los top col que he impartíu un taller de búsquedas, puntuamos las prebas de las alumnas y mos vamos a cumer juntos, él toma café, yo no, marcho a casa, voy pola marga y de la que allego alcuentro´l gatu miagando al altu la leva porque nu tien cumía, écholi un pizcatu chofle y me pongo a leer un libru sobre librirías catedralicias medievales porque he alcontráu l´enventariu de libros de la catedral de Sanander ente los papelorios de una antigua biblioteca y quiero veer si soy pa jacer algu con ello, camiento que va a ser que no, llama Raquel en cuantas sal del trabaju, que si tomamos un café, no, vien, mos vamos a veer La hora del lobu, de Bergman, nel Muséu de Bellas Artes, autual MAS, pero´l vídiu jaz crack a los pocos menutos asina que mos vamos y vamos a comprar lichuga a una tienda de productos culógicos que acaban d´abrir ena calle´l martillu (Sainz de Sautuola pa los jolasteros y la familia Botín), ya tiníamos ganas, nu hay, vaya, mos vamos a comprala al ultramarinos de San Simón, una, 75 cms., subimos a tomar una cerve, y ya qué, al Metropole del Carmen y asina saludamos, tomamos una IPA de una cerveciría cántabra, está malísima, mos despidimos, ena trespuesta mos alcontramos conos d´Eureka diendo, precisamente, al Metropole onde van a poner un decumental sobre rap latinoamericanu, molo dicin, ¡animavos!, pero retrucamos que ya estamos gulviendo a casa, lástima (conos déos cruzáos) y en gulviendo mos acanza la nochi: cenamos la lichuga con azaiti de una cooperativa del sur, veemos un pocu la tele y mos vamos a durmir.

Pienso en una nueva búsqueda pa ponela cumu ejemplu enos cursos.

martes, 20 de mayo de 2014

Correos d´ida y güelta, daque montañesismos, el cementu y los quesos, la triba X, Obaba, NoDo, tabláu carmuniegu, baldosas hidrólicas y pulíticos ena RAE

(1)

Corréu de ida:

Hola, ¿qué tal estás?

Leo en la última novela de Ramón Saizarbitoria:

"Han dejado a Peru con sus padres en la habitación y ellos dos salen al zaguán y se sientan en el banco corrido de madera a esperar a que amanezca. Small hours. También en euskera se usa: las horas pequeñas. Esperan a que se produzca ese instante de absoluto silencio en la transición entre la noche y el día, cuando desaparecen los ruidos nocturnos y todavía no han despertado los diurnos.

Lynn dice que ha sentido ese silencio profundo que ha durado un instante, una nada, pero una nada absoluta que finalmente se ha roto por el trinar de los pájaros. Él no. La luz del sol apunta tras Santiomendi y canta un gallo".

¿Nosotros tenemos palabra para ese instante?

Saludos.

Corréu de güelta:

Que yo sepa no tiene nombre ese instante, ni siquiera sé si existe. De antes, al primer canto del gallo, que es justo antes de salir el sol, se hacía un toque de oración con las campanas. El segundo canto es cuando está naciendo el sol, al salir el sol que se dice, y el tercer canto es cuando ya es de día plenamente.

Saludos.

(2)

Daque montañesismos:

- Parée > parées > pareúcas.
- Lloréu: lluvia suave pero continua.
- Carnudu: que tiene carne.
- Oscurea: por oscurece (¿escurea?).
- Rubial: rápido en un río.
- Judíu: surgencia de agua a ras de suelo.
- Ajiede: que huele mal.
- Agüel: que huele.

(3)

El cementu pon a los quesos canos. El barru de las parées, no.

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De chiclán, nel instituu, allegó lu que entós dio en llamase Generación X y que abora se cunoz cumu neorrialismu español de los noventa. Bolisas: los beat, Breast Easton Ellis, Charles Bukowsi, ect. Daquella rimanició Ray Lóriga y Mañas. A los dos los criíamos de los muestros.

El padre de unu de los mís ñeros era Decanu. La sú biblioteca mos tinía esteláos. Bastaba con dicir "esti autor pameque merez la pena" pa qu´esti ñeru mos apurriera tolos sús libros al otru día a la mañana. Los libros currían ente nós cumu nun rubial: American Psycho, tóu Bukowsi, Hérues de Loriga, Hestorias del Kronen de Mañas, ect. Alberto Santamaría juéi una de las personas que se benefició d´esti ninchi. Nu juéi l´únicu. Allá cuincidió genti bien guapu: Fátima, Henar, Tati, Raúl, Jota, Bezeta, Chus...

L´otru día merqué Ciudá rayá de Mañas. Es la tercera de la sú tetralugía de "nobelas". La última. Llevaba na balda de la libriría dende los noventa. Lo sé porque la he estáu veendo dende entós. Mil vecis he estáu a un tris de mercala, y no. Pero l´otru día me decidí. Pagué 1.450 pesetas, n´euros.

El libru, venti años ya al lombu, tinía dellas hojas ruviejas.

Leelu ha síu una güelta al pasáu. Esa movición, la Generación X, aquella triba d´escritores que tan prometeora era, ¿ó quedó? Mañas anda abora escribiendo novela policiacu, hestóricu y purí p´alante. ¿Ó quedamos nós?

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En Un lugar llamado Obaba, el texto que acompaña una edición especial publicada por Alfaguara, que también incluye el documental Lugares vacíos, palabras llenas, de Joxeanjel Arbelaitz Irastortza, Bernardo Atxaga cuenta el desdén que inspiraban los niños de campo: “Quien no era ‘borono’ era ‘aldeano’, ‘palurdo’ o ‘cashero’. Estaba además lo del olor: ‘Hueles a mierda de vaca’, me espetó un compañero de clase el día que ambos chocamos en el campo de balonmano”.

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Aquí, al rote´l minutu 6:30, picayos con silbu en Santoña, añu 1949.

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En Lloreda de Cayón hay una plaza para la que acaban de recuperar su topónimo: “La Agüera”. Pero los vecinos dicen “Llagüera”.

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Fijavos qué tablaú más guapu, en Carmona:


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Las baldosas hidrólicas están de moda. Hay muchas empresas antiguas que han síu p´actualizasi. Tamién empresas de nuevu cuñu. El mercáu es boyante.

Ejemplos de Cabezón de la Sal y de Sanander:




Yo viví un tiempu ena casa que bía síu de una familia que tinía una fábrica de cerámica pola zona de Cuatru Caminos. Tul suelu era de baldosa hidrólicu. Cada cuartu tinía´l sú diseñu.

En Cantabria caltenemos la tradición y tuvimos fábricas. Entós, ¿por qué no hay nai que se calumbe? Es una güena oportunidá.

Daque fábricas autuales: Mosaic del Sur, Entic Designs, Mosaista, ect.

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Hui sal Inaciu Diegu and Co. ena primer página de la web de la Real Academia de la Lengua Española.

Van a dali una medalla por cabruñá-la lengua española tan a móu.

lunes, 19 de mayo de 2014

De ermitas, marucas y combas, lunas, magostas, repoblaciones y cerezales, del uquismo, de cocinas en torres, copos, pedresas y arcas lebaniegas

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Durante las últimas galernas la olas se dejaron sentir en toda la costa pero no en la península donde se levanta el centro de interpretación del litoral de Santander, en San Pedro del Mar. Este centro de interpretación se superpone a los restos de un fortín que a su vez lo hace sobre los restos de una antigua ermita, presumiblemente la que da nombre a San Pedro del Mar. Las olas, me contaba la guía del centro de interpretación, saltaban a un lado y a otro de la península, pero nunca alcanzaron al centro de interpretación (que se superpone a) fortín (que se superpone a) ermita.

En la playa de Ubiarco hay una ermita metida en una cueva que está a pie de mar, en el mismo acantilado. Es probable que esta iglesia cristianice un lugar sagrado previo. Por lo visto amenaza ruina. Una pena. Esta cueva es un punto de interés geológico: los estratos se van posando unos sobre otros en sentido horizontal, se acumulan como en un milhojas menos aquí, en la cueva de la ermita, donde se comban. La cueva es como una hornacina.

Los antiguos tenían un conocimiento del medio sorprendente. De la cueva nosotros también hemos sabido ver su valor y es por eso que ha sido declarada lugar de interés geológico, aunque la ermita se nos caiga. Pero en San Pedro del Mar, no. En San Pedro del Mar todavía no hemos sabido ver el porqué.

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En relación col anterior puntu (una relación remota, al treslumbri), dos palabras:

La primera, maruca. ¿Quiciás "badía chica"? Hay muchas marucas ena costa asturcántabra, otra más, pinto´l casu, ena propia badía de Sanander, una maruca qu´estaba ente l´autual Mercáu del Este y Cañadíu.

La segunda, balombru, "vibración de la soga nel juegu de la comba / pesu intrínsecu".

Dos sustantivos bien guapos.

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La mejor luna para cortar madera es la menguante de enero.

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Importante:

Verbo magostar: consumirse algo, por ejemplo la batería de un coche, la tinta de un boli o la pila de un reloj.

Este verbo, además de ser muy interesante por sí mismo, puede ayudar a descubrir, en buenas manos, la etimología de uno de nuestros "pilares culturales", las magostas, de etimología hasta ahora oscura. Su valor es, así, doble.

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Libro recomendado: La Repoblación. De lo mejor que he leído en mi vida, sin exagerar. Lo venden en Gil y en La Libre, que sepa. Yo lo compré en la librería Paradiso de Xixón.

En relación con este libro, lo siguiente:

En Escobedo / Escobéu eran famosos sus cerezales. Ya apenas quedan. La desconexión con la tierra de los años sesenta acabó con ellos. Eran unas cerezas al parecer de una calidad excepcional. ¿Por qué no intentar recuperarlos? El producto local de calidad es una vía de futuro clara. Pongo foto (mala; es lo que hay) de un ejemplar de gran porte. Son cerezales muy antiguos.

Estas cerezas, las de estos cerezales, representan una oportunidad, como pasa con los limones de Novales o las patatas de Valderredible, los caricos, los garbanzos lebaniegos, etc. Si me apuráis, las cerezas son más fáciles de colocar que cualquier otro producto. El éxito está cantado.


Cuando leáis el libro sabréis cuál es su relación con los cerezales de Escobedo.

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Ya sabemos todos de nuestro inefable sufijo /-ucu/. Tiene una rebotica amable que es muy de nuestro gusto. La nuestra casuca: no puede haber expresión más íntima. Se supone es de origen visigodo. Se supone.

Hay otro sufijo que no estaba documentado hasta ahora: /-uscu/. Es todo lo contrario al anterior: pequeño pero desagradable. Pirruscu, puebluscu... son un perro chungo y un pueblo que también. Como antes con el verbo magostar, este sufijo tiene valor por sí mismo pero también por la luz que pueda aportar a la etimología del que parece su pariente, el sufijo /-ucu/, que ha dado vida a toda una tendencia: el uquismo.

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Nada más entrar en Sámanu, a las puertas de Castru, se yergue esta casa con una torruca adosada que no es otra cosa que... la cocina, como en muchas casas cabuérnigas de porte. Esta solución parece más extendida de lo que creíamos.




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Jalopu:


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Pedresa:


La estandarización de esta gallina se la debemos a Benito Madariaga de la Campa, veterinario y Cronista de Santander.

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Arca en un hórreo asturiano (de museo). Igual a este ejemplar lo tiene un amigo lebaniego, pero sin patas, reutilizado como mesa de salón (se abre y dentro están las revistas). ¿Vendrá este arca de un antiguo hórreo lebaniego? Dado lo poco que sabemos de nuestros hórreos, sobremanera de cómo estaban compartimentados por dentro o a qué se dedicaban, cualquier dato, cualquier pista es valiosa.

sábado, 17 de mayo de 2014

De quesu picón y cucina escandinava, pensamientu linial, bitas, casas romanas nórdicas, incendios en las ciudáes, horros y bodegas, Valdicilla, bereberes, Cabezón de la Sal, Lloreda de Cayón y trajes

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"Y anda con más procesos primitivos asumidos en su innovación de la cocina escandinava. Estamos creando lo que llamaría una cocina de fermentación. Ha centrado nuestra curiosidad muchos años, siempre hemos trabajado con esa técnica dinámica que se inspira en la necesidad de sobrevivir al invierno, pero ahora estamos yendo un poco más lejos. Creo que es una de las áreas que conseguirá sabores aún por descubrir".

René Redzepi, del restaurante Noma de Copenhague, mejor restaurante´l mundu 2014, nuna enterevista publicá aquí.

No li vindría mal a esti cucineru echar una está nel tarrentoriu del quesu picón, Trisvisu y poallá-ribonas. Invitámolu.

Por ciertu, basereta es la balda de maera onde posá-los quesos.

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N´Asturiis (¡toma neolugismu!: en cántabru normativu dendi l´asturianu, ¿por qué no?) se han estudiáu dos morios o decensas linialis de época altumeyeval que los collazos del Proyecto Mauranus han relacionáu, aquí, conos restos d´una estruutura cuspía´n Coteru´l Mediu, ena jerra L´Escudu.

Siempre me dio que pensar el topónimu L´Escudu. Hay dellos en Cantabria. ¿Ante quín bía qu´escudase? ¿De ónde vindría el piligru? ¿De la costa, del sur?

Lu anterior m´espierta una alcordanza: hiciendo trebaju de campu pa una Consejiría allá pol año 2000 eché una parlá con unos vicinos del pueblu de Cosío (¿Cusíu?) que me dijeron que hay una línia de tejos que naz en Liébana (la Braña los Tejos perteneciría a esti sistema), recuer Peña Sagra y muer (muría) ena marina. Yo la ví. Ameja los restos d´una enorme tejera estirá que, efectivamente, va por onde dicían, pero sin allegar a acanzar el mar, sigún ellos porque cara la costa la línia s´esmana, se dilúi pola presión del urbanismu y otras moernidaes (más bien, quirían dicir, porque na costa ya no sabin de la desistencia d´esta línia qu´ellos cunocin y respetan, lo que ha lleváu a la sú destinción, a la sú esapaición en trespusiendo los sús montis).

Esta línia de tejos paez arrendá-las línias decensivas que cumentaba anantes. Paez tóu responder (los escudos, las línias de tejos y las línias paralelas decensivas col su terreplén) a un mismu aquél, ¿nordá?

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Bitas, en Cabuérniga, cachucos d´algu, cachucos d´algu rotu. Leo nel wikcionariu cántabru: "bita: piedra pequeña y plana para jugar a la pita. Vide: tanga".

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Nueva pista para nuestros “barrios en hilera con corraliega”: villas romanas (o hispano-romanas) de carácter señorial de tipo nórdico o modelo lineal con galería de bloque compuesto. Ahí lo dejo.

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"Las villas adquirieron una fisonomía muy similar en todos los casos. Todas las partes de las viviendas estaban realizadas en dicho material [maera]. Empleaban vigas para la estructura y soporte de la vivienda, y tablas para el cierre exterior y también para su tabicación interior. En los primeros años también era de madera la cubierta, colocándose tablillas a modo de tejas. En 1485 los vecinos de Elgoibar, en un documento dirigido a los reyes, explican la situación de la villa y la de todos los guipuzcoanos alegando: «que la villa con sus arrabios están edificados en forma muy peligrosa, e cerca del peligro del fuego, porque así como comunmente eran en toda esa dicha provincia, las casas de madera, y estavan juntas e apegadas las unas a las otras, de guisa que todos están en peligro de una sola candela que se pusiese a mal recabdo, por lo qual se solían quemar o quemaban muchas villas e logares desa dicha provincia». Beatriz Arizaga Bolumburu, procesora de la UC.

No sé si los esquinales de la casa montañesa (o los pipianos de los casiríos cántabru-vizcáinos) remanecin por esti mutivu (miéu al juéu), porque la ciudá manda (si lo jacin ena ciudá por algo será) o por otros mutivos ajenos al juéu y a la ciudá. Camiento que más tien que veer con un procesu seyencu del tipu: surde´l portal, el portal hay que lu decender del mal tiempu, ect.

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En un artículo sobre el hórreo en la diplomática medieval asturiana en latín que enlazo aquí se incluyen un par de reflexiones sobre la apoteca y el cellarium. La primera explica las bodegas de las casas marineras que sobreviven en Santander (Sotileza vivió en una bodega convertida en casa del Cabildo de Arriba) y la segunda aporta algo de luz al topónimo Valdecilla (Valdicilla). Lectura de interés.

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Los chicos del Proyecto Mauranus tratan en su blog de una hipotética presencia bereber en Cantabria que cuesta aceptar, no porque no tenga visos de realidad, sino porque el peso de nuestra educación nacional se deja sentir en todo, por mucho que estemos prevenidos. Son nuestras particulares orejeras. Nos cuesta ver algo para lo que no nos educaron. Son dos entradas las del Proyecto Maruanos referidas a este tema, la segunda de las cuales enlazo aquí. A mí siempre me dio que pensar la presencia ciertamente abundante de leyendas moras en la zona del Nansa y Cabuérniga (moros que huyen, que se esconden, que están en retirada, diferentes de las lebaniegas, más levantiscas). También sorprenden topónimos como La Jaráiz, en plena Peña Sagra. Hay aquí mucha tela que cortar, me parece.

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Hace unos días escuché cerca de Cabezón de la Sal la expresión "creo qué" al final de una frase, como se viene utilizando en cántabru normativo (Ca´Paca está en doblando esa esquina, a la isquierda, creo qué, p.e.). Un alivio.

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El otro día en zona de contacto pasiego una señora dijo claramente ñetos (lo que legitima, en cierto modo, el empleo de ñevi, que a mí nunca me convenció) y mil o dos mil veces parlar, en todo contexto, es decir, también como verbo sustituto de hablar, en contra también de lo que yo creía. Por último, todas las /-a/ finales las terminaba como una medio /-e/ tipo *vaquae por vaca o en lugar de Lloreda, *Lloredae.

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Los trajes: antes era a ver quién hacía mejor lo mismo con la idea de: el ciclo es continuo y yo encajo en él como el mejor de los engranajes, vente conmigo; hoy, a ver quién logra alejarse más de la norma, ésa es la norma, distanciarse con la idea de: la monotonía apesta, vente conmigo. Las dos estrategias, las dos formas de entender el traje (la saya como el vaqueru, el lásticu como el jarséi de cuellu altu, las abarcas cumu las playeras), el cómo, buscan lo mismo: destacar (el qué) del resto (el dónde) pero con el mismo objetivo (el para qué): que te vengas conmigo. ¿Por qué? La soledad...

jueves, 15 de mayo de 2014

De vacas inodoras, Sun Tzu, juentis fichás, una pintá trespintá y vídiu de posturéu ganaeru

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Hoy las vacas, que comen pienso, huelen mal. Nadie las metería en casa. Pero antes, que comían hierba, no olían mal. Sí se las metía. Cierto es que a fuerza obligan, es decir, que seguramente si antes hubieran podido elegir hubieran elegido no meterlas en casa, pero el caso es que no olían de mal como lo hacen hoy. De esto ya he hablado antes.

Pongo ahora un fragmento del estupendo blog del escritor asturiano Miguel Allende:

" Na casa aquella -sigue- había un mezcla de golor a cuchu, a lleche y a fumo de lleña. Un golor que t´emborrachaba. ¡Cuántes veces echo de menos esi golor, esi calorín tan afayadizo de los cuartos de la casa! Yeren díes azules sin un ciescu en cielu ¿Tas enteráu?"

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En El arte de la guerra Sun Tzu afirma que "quien conoce gana y quien ignora pierde". Vale más conocer, por mucho que acarree preocupaciones, que hacerse el longuis.

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Proyecto sorprendentemente interesante: catálogo de fuentes y manantiales del municipio de Ruente, aquí.

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Escuchado no sé dónde: "La cultura si la paga el que manda no es cultura sino propaganda." Escuchado no. Creo ahora recordar que es una pintada en no sé dónde.

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Posturas de Guriezu, aquí. En este blog, este tema aquí y en menor medida aquí. Gracias por el enlace, Pablo.

miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Por qué desapareció el hórreo en Cantabria?

El hórreo asturiano conocido como tal nació en los ss. XIV - XV. El primer tipo es el conocido como de Villaviciosa. Luego vinieron los tipos Carreño y Allande, ambos contemporáneos de las paneras, del s. XVII, cuya aparición coincide con la de los balcones.

El precedente del tipo asturiano es el tipo beyusco, de la zona de Los Beyos (donde, recuerdo, cantabria se emplea con el significado de "línea de cumbres", lo que en Liébana conocen como virdiu).

El asturiano (todos sus tipos, el de Villaviciosa, el Carreño y el Alande) es a cuatro aguas y el beyusco (de Los Beyos) a dos. Las colondras o tablas de la caja del primero van en vertical y las del segundo en horizontal (en teoría; en la práctica no siempre es así). El primero es cuadrado y el segundo más alargado.

Los hórreos conservados y de los que tenemos noticia en Cantabria son de los dos tipos. Tengo para mí que hoy predominan los cuadrados (quizá porque casi todos los otros desaparecieron) aunque ya el arquitecto Lastra y otros quisieron hacer del alargado el "típicamente montañés" (en esa urgencia suya por gestar la arquitectura "neomontañesa" de consumo burgués). El alargado es tipológicamente más antiguo que el cuadrado.

No hay mejor estudio sobre los hórreos de Cantabria (o en Cantabria) que éste elaborado por mi buen amigo Virgilio, y del que no he tenido noticia hasta esta misma semana. Aquí está todo, incluido el hórreo (¿panera?) que creímos descubrir en Periedo. Ya estaba documentado. Es un hórreo a dos aguas. Se confirman, así pues, las mejores expectativas.

¿Está todo ya barrido? Bueno, no. Creo hemos encontrado cuatro pegoyos en Sopeña de Cabuérniga, a falta de echar un ojo a La Serna, y un hórreo más en Liencres, que me parece es el mismo al que se refería Frankowski en 1916 y que Virgilio sitúa en Zurita. Son detalles.

La pregunta a la que ahora quiero dar respuesta, o intentarlo, es, ¿por qué apenas quedan hórreos en Cantabria (o cántabros)?

Para empezar, planteo una nueva pregunta: ¿por qué sí los asturianos? Fácil: porque supieron adaptarse. El hórreo tipo Villaviciosa, con las colondras en vertical, introduce un avance estructural claro respecto al beyusco, más endeble. Este primer salto del hórreo asturiano coincide con el florecimiento de la economía en los albores del Renacimiento (es la misma época que la de nuestras casas más antiguas, las primeras de piedra pero con el alma todavía de madera, casas poderosas). El siguiente salto lo dió el tipo Carreño y el tipo Allande en respuesta a la introducción del maíz, que, al parecer, también provocó la aparición de paneras y la añadición de balcones. Por consiguiente, reconocemos dos saltos, el primero en el s. XV y el segundo en el s. XVII, en los dos casos aprovechando momentos de prosperidad, comienzo de la Edad Moderna el primero y recepción del maíz (o en términos más generales recepción de capital indiano) el segundo.

En Cantabria es probable que se diera el primer salto, en el mejor de los casos, pero ahí quedó todo. Del alargado al cuadrado, cuando sucedió, es decir, del "beyusco" al "tipo Villaviciosa", explicado en términos asturianos, y nada más.

Es probable que la misma razón por la que no se dió el segundo salto sea la que explique la práctica desaparición de los hórreos del primer salto y la de los pocos del tipo precedente que quedaban, los de tipo beyusco (que, por no seguir con terminología asturiana, es una forma de referirnos a los hórreos previos al primer salto, hórreos que enlazan con una familia tipológica que alcanza los Pirineos, entre los que se encuentran los muy escasos hórreos del norte de León, vascos y navarros, así como muchos de los nuestros).

¿Y qué razón es ésa?

Nuestras casas llanas coinciden en el tiempo con los hórreos del primer salto. Son las casas que vinieron después, las de balcón, las que lo matan. Y sí, digo bien: las que lo matan. Es probable que el protagonismo adquirido por la casa trajera la marginación del hórreo. Ante el advenimiento del maíz, es la casa la que crece, no el hórreo. A fin de cuentas, todas las funciones que cumple el hórreo se cubren combinando: socarrena (para los aperos de gran tamaño), portal (para desarrollo de actividades variadas), soberáu (secadero) y correor (secadero secundario). El hórreo deja de ser necesario.

Es probable que el soberáu no tuviera tanta importancia en las casas llanas como lo tuvieron en las casas posteriores, las de balcón, pues las casas llanas seguramente se combinaban con hórreos (tipo beyusco o a dos aguas, por entonces). Con las nuevas casas, con las de balcón, crece el soberáu y el peso específico del hórreo merma hasta que acaba siendo inservible. Sabemos que incluso son desmontados para ser aprovechados como leña. Nuestro hórreo no llega a dar el segundo salto. El hórreo de Periedo, por ejemplo, es a dos aguas, o sea, tipo beyusco, el tipo más antiguo. Éste no llegó a dar ni el primer salto. Nuestros hórreos quedaron en términos generales estancados en estadios primitivos de evolución, pocos dieron el primer salto y casi ninguno el segundo, el asociado al maíz (tenemos una única panera, en Jerrirías), cereal que impactaría en la casa, no en el hórreo, que quedó en la cuneta, hasta que desapareció.

En este sentido, cabe apuntar que en Bueño / Güeñu, en Asturias, donde hay casi cincuenta construcciones de este tipo, las casas son una birria, con todos los respetos. Es como si el hórreo las hubiera quitado la vida o como si no hubieran dejado que éstas medrasen. Me estuve fijando en tejados antiguos y solo encontré una tronera (ventilaciones de soberáu).

Es como si se hubiera tenido que elegir: u hórreo o casa. En el cantábrico occidental, el hórreo; en el oriental, la casa. Y todo por culpa del maíz.

La pregunta sería ahora otra: ¿Por qué en Cantabria se primó la casa frente al hórreo?

Posible respuesta: porque aquí el maíz llega más tarde que a Asturias y cuando llega nuestras casas ya estaban en crecimiento y fue a ellas adonde se dirigó el maíz, marginando fatalmente al ya marginal hórreo. Pero no creo, porque la casa no crece hasta que no llega el maíz, con independencia de que éste llegue más tarde o más temprano, es decir, la llegada del maíz no puede coger a la casa ya en crecimiento, porque ésta no crece hasta que el maíz no llega. No pueden ir los bueyes detrás del carro.

¿Entonces? Volvamos atrás: la casa hasta que no llega el maíz no crece. ¿O sí? ¿Podría haber algo, alguna fase que se nos ha escapado hasta ahora, entre las primeras casas llanas y las casas con balcón asociadas a la recepción del maíz? Caso de haberlo, podríamos explicar por qué cuando llega el maíz la casa ya está en crecimiento. De ser algo, serían las conocidas como casas de pajareta. A la pajareta aquí también la hemos llamado vargareta. La primera forma sería propia del Nansa (incluído Carmona) y la segunda del Saja. La pajareta / vargareta es el espacio que queda libre entre la parte de arriba del cuartu del portal y la cubierta de la casa. Este espacio a menudo se cierra. Es el estadio previo al correor o balcón.

Tradicionalmente se ha creído que la pajareta nace al albur del maíz. Pero, ¿y si la pajareta fuera un desarrollo previo a la recepción del maíz, y si no fuera una primera solución ante el maíz, y si las pajaretas respondieran a otra motivación que desconocemos? ¿Qué motivación? No lo sé, pero su nombre, claramente relacionado con la paja, con la herba curao, podría darnos alguna pista. Quizá la pajareta responda a un resorte no agrícola sino ganadero pero que allanó el camino a la inmediata recepción posterior del maíz. Esto ayudaría a explicar que cuando llega el maíz el foco de atención ya estaba posado en la casa y no en el hórreo. Es solo una hipótesis, como tantas.

Quizá la pajareta esté asociada con el proceso de reconversión ganadera de las parcelas de la mies, o jazas, que no es reciente, o incluso de otros espacios de terrazgo u hortícolas próximos al núcleo, a las casas, como las llosas. Encajaría con lo dicho que los cuatro pegoyos que creo haber identificado en Sopeña de Cabuérniga están integrados en dos muros de piedra en seco, uno asociado a una mies (creo que es una mies) y otro a lo que creo era una antigua llosa.

En resumen: casa llana y primer salto del hórreo, que pasa de dos aguas a cuatro (cuando ocurre) + añadición de pajareta como respuesta a salto ganadero + recepción del maíz y desarrollo de soberáu y aparición de balcón, que aprovechan la brecha abierta por la pajareta ganadera y acaban con el hórreo.

martes, 6 de mayo de 2014

Vigueta tallada cabuérniga

Hace unas semanas entramos en una casa llana cabuérniga. En el tillu del establo encontramos una viga reutilizada de 3,30 m. y marcas de haber sido en origen vigueta (marcas de haber recibido las tablillas que tapan por abajo las rendijas que quedan entre las tablas del suelo del piso superior, a modo de guardapolvo, para evitar que la porquería que se cuela por estas rendijas caiga al piso inferior). Es de roble, por eso se conserva tan bien, y presenta sarru, por lo que creemos que ha estado cerca de una cocina de suelo. Esta viga (o vigueta en origen) presenta unas tallas asombrosas tanto por sí mismas como por su ubicación.

Pongo algunas fotos:




Son fotos que no hacen en absoluto justicia a las tallas. No se ven las muescas que recepcionan las tablillas, pero están.

Este elemento con estas tallas no aparece en nada conocido, ni posterior al s. XVI (fecha de la casa donde está reutilizado) ni anterior (anterior poco conocemos). ¿Qué es?

A todo lo anterior hay que sumar que esta viga / vigueta no está sola: le acompaña otra vigueta (en origen) de las mismas dimensiones pero sin tallas, con sus muescas, y dos carriles (las piezas acanaladas donde encajan las tablas de los tabiques de madera o tabláos) que por su grosor intuyo estaban en planta baja, cerca del suelo.

Así que tenemos dos viguetas de 3,30 m., una de ellas tallada, y dos carriles de planta baja (dos soleras) también de 3,30 m.

Posibilidades:

Podría tratarse, la vigueta con las tallas, de una pieza de antiguo hórreo u horru, en montañés. Hemos estado este puente Raquel y yo en el centro de interpretación del hórreo de Bueño / Güeñu, en Asturias, y creemos que esta opción no es la buena. La talla de nuestra vigueta tiene cierto aire de familia con la que se considera propia del tipo de hórreo de Villaviciosa, el más antiguo de entre los asturianos, de comienzos de la Edad Moderna. Por fechas podría coincidir. Pero las tallas en este tipo de hórreo, aunque parecidas a las nuestras, aparecen en el liño y sobreliño y esta vigueta no es ni una cosa ni otra.

Por otra parte, en la base del hórreo suele haber viguetas con las mismas características que la nuestra, pero estas viguetas nunca están talladas. Pongo foto de este tipo de viguetas en panera asturiana. Su longitud coincide con la de nuestra vigueta (en este caso la duplica, porque es una panera, es decir, el doble de un hórreo), aunque este hecho, más que hablarnos de su posible pertenencia a un hórreo, que definitivamente no nos convene, podría evidenciar la existencia de una medida, una escala en las construcciones, un patrón común a una época o a un tipo de realidad, constructiva o no. Pasa por ejemplo con los seles vascos, denominados sarobes, que siguen una escala 7, no 10 (no decimal), o con los propios hórreos asturianos, que suelen medir entre 5 ó 6 m. de largo por 1,5 m. de alto, por norma. Es lógico que los hórreos respondan a un patrón porque muchos ya se pensaban, antes de hacerse, repartidos entre varios propietarios; seguir un patrón asegura el reparto equilibrado. Nuestra vigueta podría responder a un patrón compartido con los hórreos, que no exclusivo de los hórreos.



¿Podríamos hablar de un tipo de hórreo ya desaparecido, con presencia en Cabuérniga, parecido al de Villaviciosa pero con diferencias notables que serían, precisamente, aquellas que explicarían nuestra vigueta? Demasiadas vueltas. Es probable que queden los restos de un hórreo antiguo en La Serna de Sopeña de Cabuérniga. Habrá que echar un ojo, pero no creo que nuestra vigueta perteneciera a un hórreo. ¿Qué del sarru, por ejemplo?

Segunda opción:

Que perteneciera a una antigua iglesia, muy antigua, hoy desaparecida. Pero, ¿una iglesia con tabláos y con cocina? También pudiera ser que esta vigueta efectivamente procediera de una iglesia y que hubiera sido reutilizada en una cocina.

Tercera opción:

Que estos cuatro elementos, vigueta con tallas incluida, pertenecieran a un tipo constructivo desconocido (las famosas casas medievales de madera, tipo blockhouse, que no sabemos cómo eran, quizá) o al interior de una casa gótica, que tampoco sabemos cómo eran (la distribución de espacios, a buen seguro muy compleja, es una incógnita).

Para rematar, este puente estuvimos haciendo la ruta del prerrománico asturiano. Una de las paradas obligadas era San Julián de los Prados o Santullano, en las puertas de Oviedo. Esta iglesia, a diferencia de otras del periodo, estaba techada con madera y teja no árabe, nos aclaró la guía, sino romana. Se conservan dos vigas en el interior, completas, y los restos de otras tantas en el pórtico. Es la única madera del prerrománico asturiano que se conserva. Pues bien, todas ellas, sin excepción, presentan tallas que remiten a las de nuestra vigueta. Pongo dos fotos:



El prerrománico asturiano no es ajeno a nuestra geografía. Sin ir más lejos, en Lamiña tenemos la ermita de San Frutosu (uno de los pocos nombres propios que terminan en /-u/, en montañés), antiguo monasterio, con un sarcófago que incluso lleva tallada la cruz procesional del Reino de Asturias, además de dos columnas, a lo que se suma una benditera reciclada en la iglesia del pueblo y otro sarcófago reutilizado como pilón en una fuente, aunque éste sin tallas. Habría mucho que decir de la ermita de San Román de Moroso en Bostronizo, de una celosía de Perrozo que hoy está en el Museo Regina Coeli de Santillana del Mar (un museo espectacular, por cierto), de la ermita de San Andrés de Enterría en Camaleño... Recuerdo que el prerrománico asturiano está declarado Patrimonio de la Humanidad... en Asturias.

No quiero decir que nuestra vigueta perteneciera a una construcción del prerrománico asturiano, aunque, como hemos visto, tampoco sería imposible. Pero sí que esta pieza está inscrita en su contexto. Que hay un cordón umbilical que une estas vigas medievales ovetenses con nuestra vigueta cabuérniga, parece obvio.

Sea resto de un hórreo, de una iglesia o de una casa, o de una iglesia y después reutilizada en una casa, esta vigueta (y del ramal el resto de elementos reutilizados en esta casa llana cabuérniga de hace cuatrocientos años) presenta una serie de elementos decorativos emparentados con toda la batería ornamental de lo que se ha dado en llamar prerrománico asturiano, que no es más que una derivación del arte bizantino, que a su vez, como el propio cristianismo, es un arte sincrético (sintetizador) por definición, por lo que también se podrían establecer paralelismos con el arte visigodo, islámico, etc. A los reyes asturianos les interesaba que se les asociara a todo lo que les permitiera ganar cuerpo. Era un reino en construcción, y todo alimentaba. A ello se suma que la ornamentación geométrica, potenciada por el peligro que supuso el adopcionismo combatido por Beato de Liébana, es común a muchísimas culturas, en particular culturas pastoriles / ganaderas. En resumen, el Reino de Asturias hizo suya una tradición ornamental local, vinculada a sociedades ganaderas / pastoriles, la enriqueció con préstamos tomados de aquí y de allá (bizantinos, visigodos, etc.) y la potenció con su expansión. Hoy todavía podemos seguir su rastro.

Las tallas que hoy podemos admirar en los correores (esos sogueados, ajedrezados, etc.) o en las abarcas o en los palos pintos pertenecerían al mismo corpus decorativo que las tallas de nuestra vigueta, lo que no impide asumir influencias posteriores, por ejemplo la de los retablos barrocos, tan evidente, por otra parte.

Este corpus presumimos reposaría antaño también en elementos integrados en construcciones que hoy no sabemos ni cómo eran. Esta vigueta podría ser un buen ejemplo de ello.

Esta vigueta huérfana o la viguería de Santullano no son más que restos del naufragio... el naufragio de un reino que no pudo ser, pero que lo intentó, y que para ello se dotó de una imaginería, de un aparato "propagandístico", que todavía hoy late, aunque ya casi inane, entre nosotros, que, no lo olvidemos, formamos parte de la intentona, parte de un equipo que perdió la partida. Como dijo Xuan Bello este mismo fin de semana en Xixón: "pa entender les coses anantes unu tien que saber quién ye". Si nos quitáramos prejuicios de encima muchas cosas empezarían a cobrar sentido.

lunes, 5 de mayo de 2014

Casa baja n´Escobéu

L´otru día allégame un sms de Pablo: "casa n´Escobéu" con una fotu de una casa baja que me dejó esteláu. Allá que juimos Raquel y yo, claro, cumu era de preveer. Empontigamos col cochi cara Igoyu y dispués tóo a derechu, lomba tres lomba, metiendo jierros. Al final mos pirdimos y Pablo tuvo que mos arrescatar, cumu tamién era de preveer.

La casa tien un portal enorme con un cuartu moernu a la isquierda (moernu el cuartu, pero no la solución). Esti cuartu es la cucina autual. Junta la cucina se caltién la puerta antigua, con sobrepuerta reuta, es dicir, renacentista (s. XVI aprox.) A la derecha, la puerta del establu, tamién reuta. Esta puerta, la del establu, es correera. Por cima, el "bocarón" pa la herba. Esti bocarón está onde se supón que tien d´estar: mirando de frente, un pocu a la derecha de la puerta del establu. Siempre lu hemos visto asina.

Trela puerta de la vivienda escuéndese un pasillu. Daquella (antes del cuartu del portal) la cucina estaba ná más entrar a la isquierda, una cucina de pusiega, arrimá a la parée de la fachá con un ventanu en el jastial (isquierdu). Trela cucina dos cuartos, a jita, y al jondu una sala o cuartu más espaciosu. Cada cuartu tien el sú ventanu en el jastial (jastial isquierdu tamién) sacáu el cuartu del jondu, que lu tien ena parée trasera. Hui las parées interiores son de ladrillu, aunque quiciás alguna haya de piedra, nu juimos pa comprebalo.

L´establu es un espaciu diáfanu. Entras y apaez la escalera, de pinos, enfrente. Al paecer siempre jué de pinos. La planta d´arriba subi jasta´l cumbre y espárdese por tola planta la casa, es dicir, la vivienda nu tien sigundu pisu. Ena autualidá tola sigunda planta es pajar. El suelu del pisu d´arriba (o la techumbre del establu) es el "tillu", de maera. La línia del tillu cuincidi col zócalu de piedra que se puéi veer dende juera. En el jastial, al altor del pajar, dos ventanos "pa ventilar", sigún el propietariu. Nu sé si siempre jué asina. Pameque estos ventanos son pa dar más de sí (¿habría cuartos altos?). La casa nu tien tronera. Tampocu tien pechos de paloma enos esquinales. Son esquinales lisos, cumu cuasi tolos del valle, por otru láu.

Establu y vivienda están dividíos por una parée bien gruesa que s´espurre en sintíu perpendicular jasta tocá-la parée del jondu, una medianera que tien la tiez propia de ser original. Esta medianera nu acanza´l tejáu, muer n´acanzando´l primer pisu, es dicir, muer al altor de la vivienda, dejando tol pajar n´abertal, libri. N´esta medianera, entrambas puertas, la de la vivienda y la del establu, hay una puerta que hui está clausurá. Esta puerta cumunicaría l´establu cona vivienda. Encontó, l´establu original es probable tuviera una entrá endependiente na fachá, cumu la tien hui. Tindría, entós, dos entrás: l´acesu dende la vivienda y l´acesu dende´l portal (o dende´l corral casu de no ber portal n´urigin).

En resume, esta casa bien pudiera estar en Cabuérniga. Pero está n´Escobéu, a una embozaúca de kms. de Sanander. Es una casa muy valiosa: amás de ser de las más antiguas de las que tenemos conocencia sigui juncionando cumu vivienda y establu ensembres.

L´arquiteutu Ruiz de la Riva diz qu´estas casas bajas es probable arrespuendan a un patrón curríu por tol Atlánticu. Esta casa baja d´Escobéu vindría a sumar una preba más a sú favor.

Pongo daque fotos: