jueves, 15 de enero de 2015

Mi plaza

Cuando saqué la plaza un resentido me la juró. El resentido en cuestión está vinculado a un sindicato mayoritario de izquierdas. No os podéis imaginar la presión a la que me vi sometido. Y en cierto modo, sigo. El vacío que el personal de este sindicato me hace y que por extensión hace a la unidad que represento, aun sin conocer yo de nada a sus afiliados, es total. Informática, por ejemplo, está tomada por este sindicato. Figuraos.

El resentido creía que la plaza era suya. Me temo lo siga creyendo. Es un arrogante. Además, los que le rodean son unos mediocres y le hicieron creer que efectivamente la plaza era suya. Pero, oh sorpresa, no pasó ni el primer corte. Por algo será. Intuyo que porque no daba la talla: ni profesional ni, después de lo que hizo lo sabemos, humana.

El caso es que un día coincidimos el resentido y yo por casualidad en su actual puesto de trabajo. Aparte de amenazarme, me dijo: "pero si sé quién eres". Lo dijo con odio. "Pero si sé quién eres". No he dejado de dar vueltas a esa afirmación. ¿Quién se imagina este tipo que soy? Y mira que se lo pregunté: "Pues dime quién soy, a ver si consigo sacarte de tu error". A lo que me respondió: "No, que no quiero meter en problemas a nadie". Descoloca, ¿verdad?

Yo creo que es que él piensa que soy hijo de algún concejal o consejero o así (contra los que no tengo nada: también ellos tienen derecho a sacar plaza en la administración). Pero, ¿y si resulta que me odia no por lo que cree que soy sino por lo que realmente soy? ¿Soy quien creen los demás que soy o soy quien soy? De verdad que me hubiera gustado que me sacara de dudas.

Estuve por denunciarle, por muchos motivos (curiosamente, desde el encontronazo con este chico tengo la inmerecida fortuna de poseer cuenta abierta en un montón de sitios en internet, siempre que sean sitios delicados, por ejemplo páginas de prostitución para clientes homosexuales) pero desistí para no buscarme más problemas con el sindicato que defiende "a los trabajadores". Yo no debo serlo, según sus parámetros.

¿Qué por qué cuento esto?

Pues porque estoy deseando que suba la marea. Sí, yo soy otro resentido. La diferencia es que yo soy más listo que él.

1 comentario:

  1. "¿Y cómo es que te da por escribir a ti esto ahora?" me preguntaba ayer mismo Veceru, sabedor del caso. No le supe responder. Le dije que porque sí. Pero no es cierto. Es cierto que lo escribí sin pensar, como suelo hacerlo en este blog (que para eso está), pero esta mañana he caído en la cuenta de que en el fondo lo hice por lo que voy a contar a continuación: hace unos días estrené dentista y, como acto inaugural, tuve que cumplimentar mi ficha de cliente. Al terminar se la di a una auxiliar para que la pasara al ordenador. Pues bien, había escrito mal mi DNI, mi teléfono, mi correo electrónico, no puse que soy alérgico a la penicilina en "alergias", no puse que soy asmático en "enfermedades" y no había escrito mi dirección porque no me la sabía (y sigo en ello). Me quedé desazonado. ¿Quién soy? En el espejo de Birdman, de Iñárritu, película que vimos anoche Raquel y yo para celebrar que hemos abierto una cuenta conjunta en el Banco Santander, más que una boda, había un posit que ponía: "las cosas no son lo que dice la gente que son".

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