martes, 28 de febrero de 2017

Soportes para viñas en Liébana

En Piasca:



En otro pueblo lebaniego que no recuerdo, pero casi seguro del municipio de Vega de Liébana, encontramos lo mismo:





Alguna otra creo recordar haber visto y todas en plazas del pueblo (actuales, quizá en su origen fueran campas u otro tipo de espacio que se me escapa) o aledañas.

En las zonas portuarias de nuestras villas marineras debía haber soportes similares también para las viñas, ampliando su uso para el secado de redes.

Es un tema que se me escapa completamente. Si alguien puede aportar información, por favor, que se anime a hacerlo.

lunes, 27 de febrero de 2017

Zorromoco santanderino de los años cuarenta

Con motivo de la restauración del seminario de Corbán, a un paso de Santander, el día 25 de noviembre de 1943, las juventudes de Acción Católica estrenaron la "Danza de los Seises" bajo los auspicios de Sixto Córdova y Oña, cuyos versos, que no sé si fueron cantados o recitados, aparecen recogidos en un folleto fechado en 1955 que he comprado en la librería Astarloa procedente de la biblioteca que fuera de José Luis Casado Soto.

Los versos cabe tildarlos como poco de extraños: todo es dar vueltas al seis, por ejemplo: "En Santander viví en Atarazas 5-4º i.; Santa Clara, 12-3 i.; Canalejas, 7; Arcos de Botín, 1º-3º i.; Arcos de Botín 1-4º dra.; y Velasco, 13-2º dra., que son... 6" (Seisena VIII, Seises Sixtinos, grupo 3) o "Estudié los idiomas español, latín, griego, hebreo, francés e italiano, que son... 6" (Seisena II, Seises de Corbán).

Pero lo que de verdad me parece digno de destacar es que la danza estaba custodiada por un zorromoco, así identificado. Pongo foto que aparece en el folleto:



Perdonad la mala calidad de la copia.

La foto se acompaña del siguiente texto:

"Los 66 seises danzantes llevan de cola un zorromoco, a la montañesa, que gobierna también al público. Y he aquí que se ha subido a las ventanas y al tejado del seminario para que todos le vean señalando desde arriba, con la contera de su bastón de mando, el número vecinal de la puerta de entrada; porque ocurre que a cuantos miran estirando el pescuezo desde el portal, les parece realmente el 99; pero el zorromoco sabe leer derecho y torcido, y apunta y enseña desde lo alto que el número del seminario no es el 99, sino muy claramente el 66, que es número de su danzantes."

Sorprende que aparezca una figura de este tipo en una danza santanderina de los años cuarenta. Imagino que enlace con el zorrocloco pejino y ambos con los personajes de las mascaradas de invierno, en particular con el zarramaco vijanero. Quizá nuestra sorpresa no debiera ser tal, pues ya Montesino avisó de la existencia de una mascarada de invierno en Santander, que alcanzó hasta fechas relativamente recientes, tal y como apunté aquí.

"[H]an salido los correspondientes osos y muchos animales que parecía que les habían abierto las cuadras y salían a refocilarse en la ciudad dando grandes coces y pisotones a ciencia y paciencia de los pacíficos habitantes de Santander y de los guardias municipales (...)" (El Aviso, 18/02/1890).

"¡Hacer a estos mozos pschut (sic) capaces de entusiasmarse con la llegada del higuí (otro personaje carnavalesco), de gatos enjaulados y de los mamollos de Miranda con las esquilas de sus yuntas al pescuezo, un moquero por carátula, las melenas del oficio por jubón, y al hombro una escoba sucia! Y cuidado, que, por lo que a mi toca (dicho sea entre V. y yo con la mayor reserva) las máscaras de esta catadura son lo único que me hacen medio soportables los días de Carnaval; sobre todo, el hombre de los ruedos sucios, que se revuelca en las pozas y aguanta los palos que le da el pedazo de bruto que le conduce, amarrado con una soga, y si V. me apura un poco, también los que baten marcha palillera sobre latas de petróleo, disfrazados con una camisa larga y una estera de portal” (Santander Crema, 24/02/1884, fragmento de carta de Pereda a Ricardo Olarán).

Y fijaos por dónde, pero de haber recuperado la mascarada santanderina (algo totalmente legítimo; recordemos que las mascaradas de Silió o Soba también han sido recuperadas, lo que no resta un ápice a su importancia) hoy Santander tendría un Bien de Interés Cultural más en su nómina (y único inmaterial). Aquí, los finolis. Todavía se está a tiempo de corregir.

domingo, 26 de febrero de 2017

Muchos pocos cada vez resulta más difícil que hagan un mucho

Lechugas de Cantabria a 25 cms. en el Eroski de Floranes.

Si esto es cultura y progreso

como decía El Carteru de Correpocu (trovador)

tenga una crecida el Saja

que nos lleve a todos lejos.

viernes, 24 de febrero de 2017

Casa adosada (antigua escuela) en iglesia de Santa Cecilia en Tarrueza y los porqués



Acceso desde el pórtico:



Los vecinos nos dijeron que era la antigua escuela. En Viaña (Cabuérniga) la escuela estaba en el campanario. En Carmona también en la iglesia. En tantas otras localidades.

Para solución arquitectónica similar, aquí.

Cruz empotrada:



Nada de lo que vemos es lo que fue, si es que fue algo: todo cambia, o desaparece.

Pasa con las casas montañesas: los paisanos las ven (las vemos) en constante evolución, no creemos que exista la casa canónica en términos académicos (cuyo modelo fijó el neomontañesismo -culto por definición, entendiendo culto en oposición ideológica a lo popular, polarización interesada que cuajó gracias al control, culto por supuesto, de los medios de producción ideológica de masas). No hay meta ni destino.

Tampoco hay orígenes.

Dentro de la iglesia de Lebeña, prerrománico, que es lo más antiguo que alcanzamos a reconocer de entre aquéllo que apela a nuestra intimidad, a nuestras creencias, estoy seguro que hay algo anterior, lo mismo que en la iglesia románica de Piasca, vencida por el manantial que nace en sus cimientos.

"Todo es combinación", nos decía el otro día Raúl, en Piasca.

"No hay orígenes, sólo porqués", me dijo una vez, hace tiempo, Raquel (y utilicé en el blog).

Los orígenes se construyen desde el presente (entainar es cuando se emprende una tarea de la que se espera obtener beneficio) de acuerdo con coordenadas actuales. Así la casa gótica, la casa llana. Es el origen porque es lo último que sabemos reconocer. Vale a los cultos que buscan sus orígenes en las arquivoltas. A los que buscan sus orígenes en los manuales estilísticos. A los que necesitan creer en sus orígenes.

"Los seres humanos somos pasones", nos decía también el otro día Raúl.

Somos seres migratorios.

Somos combinación.

Sin origen ni destino.

Que nos hacemos preguntas. Y nuestras preguntas son nuestros intereses: demostrar la nobleza que justifica ideológicamente la riqueza, ellos.

Mesa en el pórtico, quizá antigua concejil:



Para decidir.

jueves, 23 de febrero de 2017

Vacíos

Y no había sombra
porque todo estaba dentro.

martes, 21 de febrero de 2017

La Vijanera, 1883

Nel antruíu de Piasca alcontrémonos con un vijaneru (que juéi cumu nós a jacer fotos a los zamarrones lebaniegos) al que li diji, enti corrindías, que tinía localizáu un libru antiguu con daqui párrafos al roti La Vijanera y que los pundría nel blog pa que tul mundu juera pa esfrutalos, y él por demás.

Acá volos pongo:

"El 31 de diciembre, día de San Silvestre, celébrase en estos pueblos de Ontaneda y Alceda, y entiendo que en casi todos los del Valle, una fiesta esencialmente popular y que no tiene igual en otros pueblos de España. Llámase La vijanera. En ese día, y sin duda por materializar el nombre del Santo del día, ejecutando acciones propias sólo de gente silvestre, vístense de máscara varios vecinos pobres y de buen humor con ropas viejas y sucias, unos de hombre y otros de mujer; quiénes con trajes de pasiegos, quiénes imitando los de otras provincias, no faltando alguno que se disfrace de fiera, en cuyo caso éste es conducido con cadena al cuello por otro hombre que figura ser el dueño de la alimaña. Una comparsa numerosa de máscaras bien vestidas acompaña a los que hacen de bufos en La vijanera.

Hasta aquí la broma no tiene nada de particular: esto o algo parecido se ve hasta en poblaciones de primer orden en los días de Carnaval, en que se exhiben algunas máscaras por las calles dignas de ser enviadas a la cárcel solo por el hecho de ofender la vista de los demás con trajes asquerosos y repugnantes, y los oídos con palabras sucias y hasta inmorales. Pero lo que no pasa en otras poblaciones es la escena bárbara y continuada que aquí, al decir de los que la han visto, ocurre con los payasos celebrantes de La vijanera, a quienes llama el pueblo zamarrones. Éstos van por parejas, figurando una vieja y un viejo, y aquélla lleva en brazos un muñeco de trapo que representa un niño de pecho. Páranse delante de las casas a pedir aguinaldos, y con objeto, sin duda, de merecerlos, bailan grotescamente, ya dando brincos descomunales, ya tirándose a tierra de golpe y a trueque de lastimarse; no faltando algún zamarrón que ante el ofrecimiento de un duro o dos esté dispuesto a zambullirse de cabeza en el río. Durante el baile cantan algunos de los acompañantes un romance monótono, cuya música no varía de cadencia en ninguna de las estrofas, y que comienza con los siguientes versos:

Gracias a Dios que he llegado
al portal de tu hermosura,
donde se recrea el sol,
las estrellas y la luna.

Gracias a Dios que he llegado
donde no pensé llegar,
a darte las buenas tardes
y a venirte a vesitar (sic).

Esta fiesta, que nos recuerda la que nos pinta la mitología de los sátiros y las bacantes, se repite delante de cada puerta; y si hay gente zumbona que aplauda a los zamarrones en sus visajes y cabriolas, animándolos al par con algún vaso de vino y algunas monedas, entonces el entusiasmo de los grotescos bailarines llega a su colmo, haciendo tales atrocidades, que rayan en lo increíble y fabuloso. A veces entran en las casas, y, por sorpresa, cogen los comestibles que encuentran a mano, como chorizos, jamones o cualquiera otra cosa de comer que haya en las cocinas, siendo de rigor tomar este atrevimiento a broma y no perseguirlos por ello. Esta diversión concluye con una cena abundante, en la que toman parte todos los zamarrones, ya vestidos con sus trajes ordinarios; cena a la que suelen convidarse algunos de los comparsas, que ni han brincado ni tirádose al río, pero que les ayudan a consumir los comestibles y el vino que se sirve en abundancia".

"Carta IX" fechada en Alceda el 9 de septiembre de 1883, del libro Desde La Montaña: Cartas de impresiones de viaje dirigidas al Director de El Eco de Andalucía por Ibero Abantiade. Imprenta de Gironés y Orduña, en Sevilla, 1888.

lunes, 20 de febrero de 2017

Dos artículos de opinión, dos

"Centro descentrado", de Javier Fernández Rubio, aquí, y "La ciudad no necesita más santuarios", de Benito Navarrete, aquí.

Montañés pasón, "migratorio"

Raúl me corrije y me dice que he utilizado pasón mal, que no significa jilguero, que ni siquiera se trata de un sustantivo, sino de un adjetivo cuya traducción es "migratorio".

Cerca de Cabezón de la Sal, de camino a Treceñu, hay, precisamente, un pasu de jilgueros. Es de aquí, de estos pasos, de donde el adjetivo pasón. Dicen que los jilgueros pasones, que no todos lo son, son más grandes y que cantan mejor.

domingo, 19 de febrero de 2017

Abejas, tumbas, tejas y árboles

"Milia cubrió con un lienzo el rostro de su marido. Salió de la venta y, arrodillada delante de las colmenas, comunicó a las abejas la mala nueva:

- Señoras abejas, despertaos y producid cera: el amo ha muerto.

Luego enterró a su marido a medio camino entre la casa y las colmenas, sin olvidarse de depositar junto al cadáver una teja de la venta para evitar que el difunto le perturbara los sueños, y encargó a Garchot el leñador que desarraigara una encina del bosque y la replantara junto a la tumba: la sombra de su tupido follaje protegería para siempre el alma de su marido, y la fortaleza de su tronco haría olvidar a la ventera la pusilanimidad de su esposo.

En cuanto a su futuro, Milia no podía imaginarlo sino conforme al canon del comportamiento que la tradición imponía a una viuda: dedicaría el resto de sus días a preservar la memoria de quien había sido su marido, despojada por el paso del tiempo de los reproches que la hacían oscura y pesada. Y cuando sintiera cercana la hora de su propia muerte, volvería a llamar a Garchot, o a alguno de los hijos de este, para que plantara un aliso no lejos de la encina, de forma que las raíces y copas de ambos árboles compartieran silencio y paz a una cierta distancia."

El huésped de la noche
(Pamiela, 2013), de Ánjel Lertxundi, p. 24.

Teselas





La primer fotu y la última están jechas nel barriu Maliañu de Sanander y la del mediu en Portulín.

Osu polar ajuegándosi



En Cantabria pasa tóu lo que pasa juera.

La marginalidá

es el mínimu cumún denominaor

del mundu.

El ritratu está tomáu ena calli Burgos de Sanander.

Chon



Naturalidá es la muestra relaición cona naturaleza.

Chon en Castru es tamién cuchón, lo que mos escurri cara cuchu y no, cumu es corrutu, cara lichón.

Ena Montaña tamién (y a dicir d´algunos sólu) marranu.

En Peñarbosa, Sanander.

Lu que vien dispués



Enos alreoris de La Peña´l Cuervu, Sanander.

Santuariu laicu



Ena carretera que cunduz a Cabu Mayor.

Confurmismu



Cula Peña´l Cuervu, Sanander.

Bolera sanandirina off



Des-bolera nel barriu Pirines de Sanander.

Ésta cudo nu era cunucía.

Ena autualidá pertenez a la Escuela d´Hosteliría Las Carolinas.

Emoticón



Ena Plaza Roja o del Granu de Torlavega.

viernes, 17 de febrero de 2017

Amoris

Molan los ritratos que ponin cumu pirfil de twitter los pulíticos de la última cambá, toos parlando a un micrófonu.

Es cumu si tuvierin imán, los micrófonos.

Y qué otras cosas estarán imantás,

prigunto

o camiento.

Dos apuntes sobre indumentaria antigua castreña

En el fantástico e inencontrable libro de Javier Garay Salazar titulado El habla desvergonzada de nosotros los castreños: Aproximación a un lenguaje montañés en Castro Urdiales, edición del autor, año 2011, se recogen dos entradas que creo de enorme interés para la historia del traje en Cantabria.

La primera está dedicada a las palabras chorongo y zorongo, que, dice el autor, daban nombre a un tipo de peinado o moño cubierto propio de las mujeres, entiendo que relacionado con los antiguos tocados corniformes (aquí) de la costa cantábrica oriental. Los tocados "a la vizcaína" recibían en País Vasco los siguientes nombres: tocada, tontorra, curbitzeta, juichia o jucichia, moco y sapa, aquí.

En Castro Urdiales chorongo y zorongo son, según el autor, palabras que en la actualidad portan un claro componente peyorativo. En el Diccionario de la Real Academia Española aparece recogido zorongo con un signicado aproximado al castreño antiguo. Es sabido que este tipo de tocados se prohibieron. Una de las excusas es que las mujeres que se lo ponían parecían llevar cuernos. Es de suponer que el nombre de estos tocados también sufrió un duro proceso denigrante. En realidad quitar(se)los no fue otra cosa que un gesto de represión (masculina) y sumisión (femenina) más.

Remarco que el autor del libro toma estas dos palabras y sus significados de la tradición oral: el significado original (tocado corniforme) y el actual (peyorativo). Como es propio de la teoría de sistemas, la relación entre ambos significados es bastante más interesante que cada uno de ellos tomado por separado.

La segunda entrada del vocabulario de Javier Garay es choclo; dice: "Calzado de madera que usaba el pescador antiguo de Castro. Cada puerto tenía sus propios artesanos y propias marcas y era muy característico el choclear - ruido que se mete con el choclo - de los pescadores, cuando bajaban por las calles a primeras horas de la mañana."

Ahora que el Gobierno de Cantabria parece interesado en proteger la actividad de los abarqueros / albarqueros, remarco el interés de este tipo de calzado de madera marinero. Creo no haber visto nunca uno. Seguro que todavía hay quien recuerda cómo se hacen, aunque nadie lo haya estudiado. Tampoco se han estudiado esas marcas identificativas de cada puerto que apunta el autor. Todo un mundo.

jueves, 16 de febrero de 2017

La Trova Montañesa BIC

Por fin, tras un primer anuncio precipitado con el PP, el PSOE ha aprobado la declaración BIC de la trova, a la que se pone el marchamo de montañesa para diferenciarla de otras realidades con el mismo nombre, y porque es efectivamente montañesa, no porque nuestros paisanos la adjetiven así.

Es como el cocido montañés, que nunca se dijo así entre montañeses, sino simplemente cocido o, más propiamente, cucíu, y todavía más olla pudríu. Pero da igual cómo se llame, lo importante es lo rico que está.

Hoy es un día para celebrarlo.

Espero sepamos aprovechar esta oportunidad.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Homenaje a Antonio Montesino: sus libros

El mejor homenaje que se podría hacer a Antonio Montesino, a quien tuve el privilegio de poder llamar amigo pese a sus críticas, o precisamente, porque además de acertadas eran educadas, sería que alguna biblioteca pública cántabra, en particular la BCC, con exposición dedicada a su figura, o la biblioteca de la UC, donde dirigió el Aula de Letras, adquirieran toda su producción editorial para ponerla a disposición de los interesados, que somos muchos: imposible encontrar, por ejemplo, La piel y la pólvora: Historias de cazadores de osos.



Pongo aquí su idea de educación: "Comprender significados, participar en su transformación y crear otros nuevos, es decir, combatir la ignorancia y contribuir a la perfectibilidad de los seres humanos, desarrollando en ellos una 'cultura de la razón' informada, la responsabilidad individual, las capacidades de argumentar, de dialogar con los otros y de cuestionarse lo realmente existente."

martes, 14 de febrero de 2017

Campanos

Sobre campanos (o cencerros en castellano) hechos a mano, aquí.

No sé si habrá publicado algo más sobre este tema.

sábado, 11 de febrero de 2017

La caza del oso en Reinosa, tío Román, año 1935

"- ¡Cuando yo era mozo -suspiró el tío Román- sí que había osos por estos montes!... En Potes se los encontraba algunas veces en las calles del pueblo...

- ¡Diablo!

- Sí, señor, y se paseaban por las carreteras. Ahí orilla, en Besaya, hace unos veinte años, un automóvil atropelló a uno. Todavía se acordarán muchos de Santander de haber visto llegar el coche con el oso muerto sobre el capó. Los "húngaros" escribían a todos estos pueblos, a Reinosa, a Espinilla, a Bárcena, a Saja, pidiéndonos que les vendiéramos "escañones"...

- ¿Qué?

- Crías de osos: oseznos... Ofrecían mucho por ellos. Pero algunos nunca hemos querido hacerles caso.

- ¿Por qué?

El tío Román se rascó las barbas pensativo.

- ¡Psch!... Hombre, es que no parece bien lo que hacen con los animales. Los llevan por ahí, bailando al son de un pandero pidiendo limosna... Eso está feo. Un animal, comparando y no igualando, se merece el trato que un hombre. Se lo mata, si es menester; pero no se le hace de menos."

Fragmento de reportaje de Vicente Sánchez-Ocaña titulado "En las montañas de Reinosa con los cazadores de osos" publicado en la revista Estampa el 16 de noviembre de 1935.

viernes, 10 de febrero de 2017

Coplas de ciego en Santander y la exposición "Cuentos de la vieja Europa" de la UC y la Fundación Joaquín Díaz

Ayer quedó inaugurada la exposición "Cuentos de la vieja Europa” en el Paraninfo de la UC (C/ Sevilla), aquí. La exposición es fruto de la colaboración entre la UC y la Fundación Joaquín Díaz, aquí.

Aporto el siguiente fragmento tomado de La resaca, novela de José Alonso Gutiérrez, año 1954, pp. 14-15.

"A veces alternaban con el tío del cornetín y se situaban en el mismo lugar escogido por éste, frente a la relojería de don Jerónimo Cron [en La Acera del Correo], unos ciegos de verdad o fingidos -no era fácil comprobarlo por las antiparras de cristales oscuros que llevaban, aunque sus rostros apicarados indujeran a sospechas- que acompañándose con los quejumbrosos sonidos arrancados a mano airada a un pobre y martirizado violín e ilustrándolo con cartelones en que destacaban horribles tipos de facinerosos tintos en la sangre de sus víctimas y patíbulos en los que aparecían asesinos ajusticiados, relataban con acento gangoso y plañidero crímenes horripilantes que aun teniendo una base de verdad eran exageradísimos por los supuestos invidentes, verdaderos precursores del sensacionalismo, quienes hallaban su modus vivendi en la venta de coplas impresas en papeles de colorines. Los chicos oían aquellos espeluznantes relatos atemorizados y con la boca abierta, miemtras las porteras, criadas de servicio, cigarreras, costureras y demás sensibles menestralas adquirían con avidez las coplas y llenaban de calderilla la bolsa de la mujer cochambrosa, expendedora y pregonera".



Al fondo de este conocido cuadro de Solana (Coplero callejero aunque en otras versiones recibe el nombre de El cartel del crimen) aparece uno de estos cartelones.

jueves, 9 de febrero de 2017

Primavera en Colindres, Reinosa

En el 87 yo tenía diez años y vivía en Colindres.

Cerraron o no sé si echaron, no recuerdo, a muchos trabajadores de una fábrica que estaba a la entrada del pueblo, del lado de Treto, en la misma ría. Las manifestaciones eran multitudinarias. La policía cargaba siempre. Recuerdo estar en clase, en el Fray Pablo, o sea, el colegio de la carretera general (nunca dijimos nacional) que correspondía al Colindres de Arriba o ganadero, siendo el Pedro del Hoyo el de Colindres de Abajo, el de las familias pescadoras, y tener que cerrar rápido las persianas porque la policía rompía a disparar en las inmediaciones. Recuerdo tantos gritos en el patio, antiguo campo de feria, que la clase paraba.

Recuerdo buscar pelotas de goma por la marisma, por las huertas y solares. Las había negras y más tarde, transcurridos los días, meses, pelotas rojas, que eran más pequeñas. También encontrábamos balas de plástico, lo mismo, rojas, con la punta chafada, que hacíamos que eran las que daban impulso a las pelotas, pero que ahora dudo. Mi amigo Migi, que recuerdo que hablaba cantando a más no poder y que no se apeaba del lín, también pecado mío, aunque desterrado (supongo que el hecho de que me tire más el dialecto del valle de mi madre que el propio, pejín, el de los peces, como se podría traducir tirando de etimología, se deba no a que sea el de mi madre, simplemente, o no solo, sino a que yo también tengo interiorizado que hablar cantando suena mal; el otro día hablando con uno de los del cántabru, tribu urbana a la que yo también pertenezco, me decía que en Santander no queda nada... nada, añado, que sepamos reconocer, pero no nada, al contrario, hay mucho, lo que pasa es que nuestros prejuicios son tales que ni siquiera nos dejan ver... lo propio, porque lo ajeno sí que lo vemos y bien que no reparamos mientes en exigir a otros que hagan lo que nosotros no somos capaces), mi amigo de Colindres, decía, que vivía en la calle que se abre al paso de la carretera general, trajo un día a clase casquillos de bala.

Yo creo que todavía tengo alguno en la cesta de mimbre donde guardaba los soldaditos y que debe andar por el trastero de mis padres.

Recuerdo también a mi padre saliendo con un pañuelo blanco pidiendo tregua a unos y otros para que los críos del colegio pudiéramos volver a casa.

Había una mujer de maestro, Aure se llamaba, de Reinosa los dos, que se compró un par de playeras en el mercado, donde todos comprábamos el calzado (las primeras mías las elegí yo, rojas y negras, me acuerdo, en un puesto de la calle donde antes había a un lado un arenal y ahora un bloque; mi madre me regaló hace un par de reyes unas botas de montaña con los mismos colores recordando aquéllos y ayer un rosal enano como los que me llevaba a Madrid cuando iba de visita, cada vez uno porque a mí allí se me morían todos), para correr en las manifestaciones, Aure con sus playeras nuevas, la polícia detrás y en ocasiones también delante, huyendo. Subía en tren, Aure, a Reinosa, a saber los trasbordos.

Luego bajaba y contaba. Se solían juntar todos en el salón de mi casa.

Los maestros llamaban a la casa "villa pino" porque estaba rodeada de pinos y rosales. Para quien vive en un mundo, el cántabro, en que los árboles se recogen los meses fríos, como hacen los osos, "villa pino", siempre verde, las ramas entrando por las ventanas, olía siempre a primavera.

Recuerdo que cuando tiraron el jardín, la casa a fin de cuentas era propiedad del ayuntamiento, me fijé que a la altura de donde estaban los pinos de la fachada el asfalto hacía una onda, como la marca de la marea y que me dije: "aquí es". Hoy esa marca ya no está. La casa queda cada vez más hundida de tantas capas de alquitrán como se van acumulando. Pero aun con todo cada vez que voy, y es siempre que puedo, ya ni cuento los trasbordos, me digo: "aquí es".

miércoles, 8 de febrero de 2017

Paleoetnología

"PALEOETNOLOGÍA DE LA HISPÁNICA CÉLTICA: ETNOARQUEOLOGÍA, ETNOHISTORIA Y FLOKLORE COMO FUENTES DE LA PROTOHISTORIA", Tesis Doctoral de Pedro Reyes Moya leída el año 2002 en la Universidad Complutense, aquí.

Peña Prieta, Robadorio, Castro Negro y Cohora, apuntes para la etimología de cuatro topónimos relacionados con las Guerras Cántabras

Vaya por delante mi enhorabuena por el descubrimiento de dos campamentos romanos en Liébana presentados ayer, aquí.

Apunto las siguientes propuestas etimológicas para los topónimos implicados: Peña Prieta, Robadorio, Castro Negro y Cohora.

Prieta y Negro significan lo mismo. Prieta, que enlaza, por ejemplo, con el portugués preto, "negro", es forma más antigua que Negro. Castro ya sabemos que se refiere a un afloramiento de roca madre, no necesariamente a un poblado fortificado prerromano. En Robadorio adivino tres elementos, a semejanza de Robasil, aquí: /Ro-/, de ríu; /-bad-/ o más propiamente /-ba-/, de váu ; y el sufijo /-orio/ o mejor /-oriu/ que remata lo mismo que en miraoriu, "lugar desde donde mirar, mirador", posaoriu, "lugar donde descansar", etc. Para Cohora, que al parecer se superpone a Castro Negro o, quizá, Castro Negro a éste, propongo dos opciones al vuelo: un étimo latino del que procede el montañés cojorcu y el castellano confluencia, entre otros, o bien, menos probable, el latín COHORS por haber sido asiento, el campamento en él levantado, de una cohorte, aunque el arqueólogo que lo ha descubierto, José Ángel Hierro, asegura que tiene cabida para una legión con tropas auxiliares, lo cual rebasa con mucho el número de legionarios que componía una cohorte, si bien también es cierto que el campamento pudo levantarse de acuerdo con unas coordenadas que transcurrido el tiempo pudieron modificarse, quedando fijado al terreno la huella lingüística de la cohorte última y no de la legión primera [vid. comentario].

Acabo de leer la noticia y no he podido dejar de escribir estas líneas insulsas. Espero los autores del descubrimiento sepan perdonar mi oportunismo.

martes, 7 de febrero de 2017

Tres conferencias, tres

- "Arquitectura tradicional y territorio: Hacia un manual de bioconstrucción”, por Manuel García Alonso, miércoles 8 de febrero a las 19:30 h. en el Espacio Ricardo Lorenzo del Colegio de Arquitectos de Cantabria (Aguayos, 5).

- Charla sobre toponimia de Cantabria por Raúl Molleda el jueves 9 de marzo a las 20 h. en La Libre de Santander (Rampla de Sotileza).

- Parece estar programada una conferencia de uno de los impulsores en los años 80 de La Vijanera en el contexto de la exposición dedicada a Antonio Montesino en la Biblioteca Central de Cantabria, pero este acto aparece en unos sitios y en otros no, así que finalmente no sé si se va a celebrar.

Antruíu o Carnaval de Piasca

Vídeo de García Preciado sobre el Antruíu o Carnaval de Piasca, en Liébana, aquí. Estuve el año pasado y es realmente espectacular.

De críos, hará treinta años o un poco más, también se salía por Carnaval jorricando campanos de madrugada en Sopeña de Cabuérniga. No creo que ya se haga.

lunes, 6 de febrero de 2017

Propuesta etimológica para luga y topónimo Lugoria

Avanzo que lo que voy a proponer a continuación me ha venido a la cabeza esta noche, así que es probable que tenga mucho de iluminación. Lo pongo aquí por las pistas que pueda dar a otros con mejor cabeza que la mía.

(1)

Tudanca se ha defendido con éxito que procede de una hipotética raíz prerromana */TUD-/, que tendría el significado de "el lugar".

(2)

Uno de los barrios de La Lastra, frente a Tudanca, se llama precisamente "El Lugar".

(3)

Hay una cuesta también en La Lastra que se llama "Lugoria", con el sufijo /-ORIA/ que vuelve la mirada a la raíz /LUG-/.

(4)

En San Sebastián de Garabandal luga da nombre a los rayos de sol que se abren paso entre las nubes, aquí. Probablemente tenga más acepciones, pero ésta es segura. Esta palabra emparenta semánticamente con el montañés solejá y derivados.

En Carmona luga es el momento propicio para algo, aquí.

La etimología de luga es oscura y discutida. No creo que tenga relación alguna con el dios pancéltico Lug, sinceramente. Más me parece que tenga que ver con "lugar", de filiación latina, entendido como el sitio propicio para algo, por ejemplo para fijar el asentamiento de un grupo humano, pero no necesariamente, también podría estar guardado en la recámara para cualquier otro uso que se considerase apropiado.

(1 + 2 + 3 + 4)

"Lugar" entendido como el sitio propicio para algo continuaría el significado apuntado para la raíz prerromana */TUD-/. El precedente prerromano, tan importante como para dar nombre a un núcleo de población, pudo condicionar la recepción de la forma latina que está detrás de "lugar", que da nombre a uno de los barrios del núcleo de población vecino. Lugoria estaría indicando un lugar con potencial, aunque se trate de una cuesta (o precisamente), y podría interpretarse como un topónimo de primera generación: latino pero con carga prerromana. A esta familia pertenecería el montañés luga.

Callejos de lobos en la Península Ibérica

Artículo imprescindible sobre callejos de lobos en la Península Ibérica, aquí, y capítulo sobre estas construcciones en Galicia, aquí.

Huellas de animales talladas en la roca en las inmediaciones de Casar de Periedo

En Casar de Periedo un vecino de edad avanzada nos dijo que por el monte que da sombra al pueblo, por encima de las vías del tren, en las primeras llanas, había huellas de animales talladas en la roca y que se temía que ya no estuvieran porque estaba todo arrasado.

En los alrededores (si es que no son las mismas manifestaciones rupestres que las recordadas por el vecino) está documentada una estación de arte esquemático machacada por una plantación de eucaliptos recientemente declarada BIC.

Sería genial que alguien con tiempo y conocimientos se acercara a Casar de Periedo, preguntara a los vecinos y subiera a confirmar si las huellas de animales talladas de la tradición oral son un hallazgo o si corresponden con lo ya conocido, en cuyo caso sería conveniente recoger la versión de los vecinos.

Artículo recomendado: "The folklore of footprints in stone: from Classical Antiquity to the Present", de 2001 y con muy buena bibliografía, aquí.

domingo, 5 de febrero de 2017

Toponimia del Nansa y Peñarrubia, de Ramírez Sádaba

Artículo "Topónimos característicos del Valle del Nansa y de Peñarrubia (Cantabria, España): ámbito de difusión", de mi admirado Ramírez Sádaba, aquí.

Apunte para etimología de Campoo

Leo en un mapa antiguo publicado en un libro sobre el valle de Mena una forma antigua de Campoo: "Campo Pau", cuyo segundo elemento, que podría estar relacionado etimológicamente con los abundantes paúles o paulares del occidente cántabro, de la familia semántica de los llavajos, molleas, tremedales y jaráices, me hace pensar en un campo normalmente anegado, como efectivamente el territorio campurriano está, recorrido por corrientes de agua.

Consuelo Berges

Muy buen perfil de la cabuérniga Consuelo Berges, aquí.

Era hija bardaliega. Su padre, señorito. Hay quien habla de violación. No la mataron por ser hija de quien era, dicen. Es una de nuestras figuras destacadas del exilio interior.

Su casa natal en Ucieda es de las más pobres.

A la venta en la librería Carmen Alonso, aquí, Explicación de octubre (1935), libro fundamental de Consuelo Berges sobre la Revolución del 34. Es inexplicable que no esté en una biblioteca pública cántabra.

jueves, 2 de febrero de 2017

Lola Gorostiaga y los 35 años de Estatuto

Se nota mucho que al menos la primera parte del discurso que Lola Gorostiaga, Presidenta del Parlamento de Cantabria, ha dedicado a los 35 años de Estatuto de Autonomía, aquí, se lo ha podido escribir el Alcalde de Peñarrubia, aquí. Y también se nota qué consideración les merece nuestro mundo rural: "aislado", "remoto", etc.

La segunda parte ya es más de Lola Gorostiaga: "Es hasta cierto punto comprensible que esas generaciones, que solo han conocido la democracia, la libertad y un mejor bienestar que sus padres, tengan la tentación de poner en cuestión de forma general la validez del sistema político con el que nos hemos dotado. Y ante estas reivindicaciones y exigencias, en ocasiones injustas por generalizadas (...) no debemos hacer oídos sordos o descalificarlas porque proceden de quienes no han sufrido la crueldad de una sociedad no democrática ni los sistemas estructuralmente injustos con los ciudadanos de a pie."

¿Pero qué clase de paternalismo abyecto es éste?

miércoles, 1 de febrero de 2017

Pasiegas en ascensión de globo aerostático en Aranjuez, ca. 1784



Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez
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Carnicero Mancio, Antonio.
Ca. 1784
Óleo sobre lienzo.
169x279,5 cm.
Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado.

Fijaos en el ángulo inferior derecho: tres pasiegas, una con cuévano niñero.

Más info, aquí. Si pincháis sobre la imagen se hace más grande.