Salí un momento a la puerta del bar para ver si es que mis padres estaban esperando fuera, porque tardaban, cuando un señor se paró y me preguntó que por dónde se llegaba a la estación. Llevaba ropa que parecía de andar por casa, boina, eso sí, y gastada, además de tener un ojo a la virulé. Imaginé que acababa de salir del hospital y que quería volver a casa. El 24. Siga todo recto y llegado un punto tendrá que girar a la derecha, le dije. Pero pregunte antes, le previne.
No supe decirle mejor. Yo también acababa de salir.
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