"Estas avecillas [las golondrinas] tenían sus colaboradores [en la construcción de nidos]: los niños cogíamos las plumas más finas que hubiera en el gallinero o en el suelo, las soplábamos con fuerza hacia arriba, y las golondrinas acudían rápidas, cogiéndolas al vuelo."
En Un rato a pájaros (2015), libro póstumo de Antonio Bartolomé Suárez, p. 17. Hay ejemplar en la Biblioteca Central de Cantabria.
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