sábado, 27 de junio de 2026

Dia de lluvia

En el claustro de la Catedral de Santander. 

Los mendigos pedían junto a la puerta exterior del claustro, pero los días que hacía muy malo se les permitía pedir dentro. El trapo en el suelo probablemente fuera para limpiarse los pies de barro antes de entrar.

Definitivamente, este era un día de lluvia en Santander.

viernes, 26 de junio de 2026

Premio a libro sobre rehabilitación de arquitectura tradicional vasca

Este libro sobre rehabilitación de caseríos vascos, aquí, ha recibido el Premio Nacional de Edición Universitaria a la Mejor Monografía en Ciencias, Ingeniería y Arquitectura.

Importante la consideración del caserío en su entorno. Si se rehabilita, tiene que ser con la mirada puesta en lo que le rodea. Eso no excluye la incorporación de soluciones a nuevas necesidades. Mucho que aprender.

La diana

Del otro lado de la acera una pareja que no parecía sentimental, por la edad pero no solo, parada al sol con algo en los brazos él, quizá una mascota, y ella con un carrito de la compra todavía de la mano, diciendo él que el problema era del amor o de amador, no oí bien

pero quizá fueran lo mismo.

jueves, 25 de junio de 2026

La uve

La Valsemana es un paso que conecta la cuenca media del Saja con la media del Nansa. Es un paso perpendicular a la línea de cumbres, es decir, paralelo a la línea de costa. Subes un pernal (en Cabuérniga) y bajas un toral (lo mismo, pero en el Nansa). Es uno de esos pasos transversales a los que apenas se les presta o ha prestado atención, me refiero, historiográficamente.

Yo mismo lo he utilizado para ir desde Selores a Tudanca.

Los paisanos dicen que el topónimo Valsemana es por la frecuencia con que era utilizado, una vez por semana. Pero Alberto González, autor del Diccionario Etimológico de la Toponimia Mayor de Cantabria, dice (creo recordar) que este topónimo procede de la planta llamada balsamina. Yo lo acepté sin darle más vueltas, porque respeto mucho a este autor y lo otro, efectivamente, parece una etimología popular más, así que pasé a escribirlo con be.

Pero hete aquí que mi abuelo resulta que utilizaba La Valsemana para ir al mercado semanal de Potes, de referencia entonces. Iba y volvía por La Valsemana, efectivamente, una vez por semana. De resultas, yo no puedo más que ser fiel a mis orígenes y volver a escribirlo con uve.

Las velas de cumpleaños

La he visto mientras borraba otras para ganar memoria en el móvil, que siempre voy justo porque hago muchas fotos, tantas que en esta no me había fijado hasta ahora, y luego resulta que no puedo hacer más si no borro antes, y al principio me pareció que estaba tosiendo tapándose la boca con una mano mientras con la otra encendía las velas de la tarta de cumpleaños de su hija, que cumplía dieciocho, y me pareció un gesto feo, pero al instante me di cuenta de que lo que estaba haciendo era taparse la boca para que su respiración no apagase las velas

tanto cuidado tiene

tanto la quiere.

miércoles, 24 de junio de 2026

Sobre Peña Carranceja


Siempre creí que el topónimo Carranceja resultaba de la suma de una palabra relacionada con roca y otra con hoz o paso estrecho.

Pero al encontrar a la venta esta foto de Peña Carranceja he buscado en la IA de Google y parece que en el norte peninsular /carra/, del latín CARRUS, "carro", se utiliza a menudo en composición con otras palabras para referirse a "camino hacia..." o senda, pudiéndose relacionar entonces con el topónimo Carrera de Tudanca, por ejemplo.

En suma, Carranceja sería algo así como "el camino de la estrechez significativa" (por ir en femenino, que es comparativamente mejor que el masculino). Creo que se ajusta a lo que se ve.

Aprovecho para decir que *Caranceja solo es en los mapas, aquí. El pueblo dice Carranceja. O decía. En mi casa seguimos.

El derrotero

No por esperable, el derrotero healthy del Centro Botín es menos triste.

Se ve (aproximación a poema visual)

Solo había entrado una pareja de golondrinas

(por el momento) anidan en los fluorescentes

del garaje, les dejamos una joraca por arriba

del portón para que pasen y duerman dentro.


/º/    v


Cuando iba en bici a Téran

a la residencia, a ver a tu tía

me acompañaban hasta Duréu

hasta la primera casa, la baja

toda la calleja Cárabes adelante

siguiéndome. Ese es su confín

se ve.

martes, 23 de junio de 2026

Los últimos "jisquíos"

Llegamos poco antes de la cena, que es muy temprano, supongo que para acortar los días

que no se hagan largos

como son, disimularlos

pedimos verla y la bajaron en ascensor, entonces

mi madre la abraza mientras yo le doy la mano

el ascensor permanece abierto y tiene un espejo

luego al revés, soy yo el que la abraza, y me veo

salimos a la calle, cruzamos la carretera y entramos al parque de la residencia

pequeñito

tiene unos pocos árboles frutales, parecen, aunque no veo que den fruta, quizá no sea tiempo, bancos debajo y un breve trazado de caminos de firme liso para facilitar el tránsito de los residentes, a muchos de los cuales les cuesta andar

de hecho mi tía va en silla de ruedas

estamos solos y nos ponemos un poco al sol y un poco a la sombra, para que le de a ella un poco de sol y a mí un poco de sombra

y mi madre en medio le canta

mi tía muy callada, las horas, quizá

le canta una montañesa para animarla

en voz baja: mi tía no reacciona

termina y echa un ijujú: 

tampoco.

Es el segundo que escucho en vivo, quiero decir, no en una grabación o impostado en una actuación.

El primero fue a mi tía Geniuca, que se puso una hierba en la boca, hizo hueco con las manos y echó un jisquíu. Apenas sonó. Igual que el de mi madre.

Es donde queda. En las voces bajas de las mujeres.

lunes, 22 de junio de 2026

Reparto de tareas

Entre los raperos un verso es una barra y una estrofa un cacho.

Las limpiadoras se tienen repartidos los pasillos del hospital por estrofas, es decir, por cachos.

Me recuerda a las trovas tradicionales, las de autoría colectiva, donde las estrofas servían para coordinar la composición (una vez estuvieran asimiladas las formas).

Mi encuentro con Enrique Vila-Matas

No sé si vale decir que una vez me crucé con el escritor Enrique Vila-Matas en las escaleras de la Biblioteca Nacional, él subiendo y yo bajando, entrando y saliendo, él con unas playeras blancas impolutas y yo no lo recuerdo ni tampoco a qué había ido.

domingo, 21 de junio de 2026

El plátano de la esquina de la bolera de Sopeña

En este árbol de la bolera de Sopeña es donde colgábamos al Judas, le prendíamos fuego y le apedreábamos mientras le lanzábamos insultos. Una vez nos grabó Jesús García Preciado con la tele pero no funcionaba el audio. Días más tarde nos convocó en su casa del pueblo para doblarnos a nosotros mismos con una grabadora. Me acuerdo de Tin, que había utilizado una palabrota que luego no podía reproducir al micrófono sin morirse de la risa: ¡juputa! También de Culis (porque era el más cool: le gustaba jugar al baloncesto en el aro que habíamos puesto en otro árbol de la bolera: teníamos que tener cuidado con las raíces y los rebotes) y de otros, lo pasamos bien aquel día. Mi padre tiene fotos pero no las quiero poner aquí porque sabéis que no me gusta subir fotos en las que salga gente ni poner nombres completos, tampoco el mío.

Al fondo se ve la casa de Don Marcelo, que es como él quería que le llamasen, Marcelo para el pueblo. Puso un busto suyo a la entrada de su casa. Desapareció. El pedestal todavía está tirado por ahí cerca. Las palmeras no se han visto afectadas por el picudo rojo, todavía.

Creo que es también en este árbol donde se quemaron las imágenes de la iglesia durante la guerra. En este o en el de al lado, que está más en la esquina. Haría falta preguntarlo antes de que se olvidara.

sábado, 20 de junio de 2026

El primer paisaje

Mar de nubes encima del Escudo de Cabuérniga:


A estas nubes se las llama bollu. Igual que a la espuma que sale cuando hierves la leche en un cazo y se te va.

La foto está tomada entrando al valle desde Santa Lucía, desde el coche. Otra vista del mismo día, esta vez andando por la mies mirando hacia Sopeña (la casa que se ve en primer término la ha hecho un paisano haciendo caso a lo que sabe, por eso le ha salido una casa tan bonita y compenetrada con el entorno):


A estas nubes mi madre las llamó melenas. Supongo que haya una relación subterránea con las melenas de la pareja.

Se trata de un fenómeno persistente.

El Escudo se llama así precisamente por esto que estáis viendo. Es una de las fronteras más claras de La Montaña (me recuerda a la frontera de humo que se levanta frente al lobo en Joces, Bustabláu y otros seles de la cabecera del río Barcenillas). El Escudo o L´Escudu funciona como parapeto frente a las nubes que entran por el mar. No creo que este topónimo tenga una explicación bélica, aunque nunca se sabe.

Vuelvo a la carretera primera, otra vista, esta vez buscando el límite del mar de nubes:


Ahora viene el redoble de tambor.

En la vertical del Picu Castillu, cerca del paso de una vertiente a otra, cerca también de donde se cortan las nubes, hay un petroglifo neolítico que representa se dice que una serpiente. Se puede ver en el libro Después de Altamira, disponible en la web del Centro de Estudios Montañeses. Echadle un ojo. Raquel y yo creemos que en realidad se trata de una vista de la niebla cayendo. Una vista desde ese mismo punto donde un pastor, uno de los primeros, antepasado de los vaqueros cabuérnigos, la dejó grabada en una lastra hace unos cinco mil años. Se suma un animal aparentemente sorprendido. De estar en lo cierto, nos encontraríamos ante el primer paisaje.

Sé que suena fuerte pero estoy convencido de lo que digo. No es científico. Es lo que Raquel y yo vemos. No vemos una serpiente. Vemos un paisaje tomado por la niebla. Ojalá en el futuro haya medios para poder comprobarlo.

viernes, 19 de junio de 2026

Se le han aclarado los ojos

Ahora que está empezando 

a perder la cabeza

el abuelo ha dejado al descubierto

un secreto

y es que habla con los pájaros.

Silbo y me responden

era lo que él quería creer

cuando estaba bien

que se decían cosas

(la serpiente, la nube

el nogal, la hierba olorosa)

pero ahora ha olvidado que era él

solo, él el que lo quería creer así

(he visto a la serpiente en la ribera

esa nube trae los carrillos inflados

cuidado con la sombra del nogal

qué olor mas rico a hierba segada

¿verdad?)

en el coro del amanecer, en casa

asomado o en el camino, una voz

más.

Ahora silba sin saber por qué

y es ahora que lo hace así

cuando se comunica - verdaderamente -

con ellos: los pájaros

cantando porque sí

él silbando (las nubes pasan

como pasa todo)

por lo mismo.

Sobre la condición de obrero mixto

El primer día de clase le preguntaron el nombre y a renglón seguido dónde trabajaba su padre: en la fábrica, dijo ella: será de peón, replicó la monja. Calló. Era muy niña. No lo ha olvidado. La siguiente fue su amiga. En el monte, contestó ella. Aquí las risas fueron generalizadas. Pero su amiga no se preocupó de aclarar que era en el Monte de Piedad, donde su padre era directivo.

La clave está en a quién das la oportunidad de hacerte daño.

jueves, 18 de junio de 2026

Si no me equivoco

Lo que VOX plantea, y es un ejemplo fácil para que se entienda bien, es que Lamine Yamal es punta de lanza en la selección española no porque sea el mejor, sino porque, siendo muy bueno, impidió que otros españoles "nacionales" le superaran valiéndose de privilegios que le fueron concedidos por su condición marginal (los aún más radicales dirán que estos privilegios se los dio el gobierno socialista para ganar su voto).

Pero yo no sé de fútbol y la política me tiene hastiado. Aun así, creo que no voy desencaminado.

Los primeros geranios y su color

Francisco Cubría descubrió media docena de geranios en una ventana que estaba encima de un escaparate de la C/ Calvo Sotelo, las únicas flores de toda la calle, reciente por entonces -había pasado poco tiempo desde el incendio y poco también desde que las clases subalternas habían sido desplazadas por los ricos que ansiaban tomar el centro de Santander-, y animaba a los vecinos en un texto publicado en prensa precioso a que pusieran más. Sigue sin tener mucho éxito su reclamo.

Lo leí ayer, que me compré de segunda una antología de artículos de este escritor publicada por la UC en 2016, y ayer mismo que pasaba bajo un balcón en la esquina de Cisneros con Jiménez Díaz, vi una jardinera con geranios muy tupidos encima de un tendal con un mono de trabajo secando.

Francisco Cubría no dijo de qué color eran las flores que vio en el centro hace setenta años. Las de ayer eran rojas.

miércoles, 17 de junio de 2026

Los malos y tontos

Está feo decirlo porque es toda la vida tratando de no aceptarlo (esta línea entre paréntesis la he escrito después: si llegas al final de este párrafo descubrirás que sigo tratando de no aceptarlo, como desvela el propio título, que acabo de poner) pero cuando conoces o coincides con alguna de las personas que sabes objetivamente que son los que la están liando, no hace falta que sea particularmente a ti, pero también, y ves que además de malo es tonto (será por eso, quieres creer)

la sensación es pésima. Es inevitable que te entren ganas de apagar la luz y marchar.

Los libros al sol

En casa tenemos muchos libros y muchas estanterías. Hay una en una pared a la que le da directamente el sol de la tarde. Me duele porque sé que el sol daña los libros pero no hay más. No suelo anotarlos ni subrayarlos. Desde pequeño. Los cuido. Pero estos libros al sol he asumido que van a terminar marcados. La palidez inducida por el sol en los lomos será mi marca. Así como otros los abren mucho al leerlos, por ejemplo, yo a estos les he abandonado al sol. Así me consuelo.

Llevaba tiempo buscando uno sobre toponimia de Santander para ver si daba con el topónimo del antiguo lugar que ocupa el Hospital Valdecilla (Fuente Mar, ya lo adelanto). Pero nada. Anoche me senté a leer en una butaquita pequeña que tenemos al lado de esta estantería y donde dejé el móvil estaba el libro. Lo recordaba de un azul muy intenso y resulta que tiene el lomo comido por el sol, blanquecino, por eso no le reconocí. La marca que he hecho mía me lo había hurtado. Voy en mi contra. Será porque es un arreglo. Tengo que mover esos libros de ahí.

El ascenso y el descenso

¿Te imaginas subir y medio matarte por llegar a Mozagro solo porque crees, tirando de etimología, que es un monte sagrado, pero luego descubrir que no lo es, que su nombre viene por lo acre, áspero o difícil de su topografía?

La clasificación del origen

 ¿"Origen" es una palabra que pertenece al ámbito de la geografía o a cuál?

martes, 16 de junio de 2026

En el transcurso

Tanto rectificar, será porque hay una dirección, aunque esta permanezca oculta incluso para el que siente la necesidad de rectificar (instinto, quizá, como el de las aves que se conducen por el cielo).

El "boronu" ateo

Lo anunciaban en el escaparate de la carnicería y a la segunda vuelta, porque lo había supuesto caro, entré y lo pedí. ¿Es de Cantabria?, pregunté. No, es de Cervera de Pisuerga, respondió. Tarde. Pone "borono" en el plástico. Lo pagué y lo metí con disgusto en la bolsa de la compra. Al menos no fue caro. Boronos creo que he probado de dos marcas, una lebaniega (que en mi casa nos sabe raro) y otra montañesa (este bien porque la harina es de maíz, no de trigo, lo cual explica también que el montañés se coma echando un poco de azúcar por encima y el lebaniego no, si acaso con manzana frita), ninguno casero (una carnicería de Cabezón de la Sal lo ofrece pero nunca lo tiene). Cuando lo veo a la venta procuro comprarlo. Pero no este palentino. En el frigorífico de casa está. Se lo comentamos a una lebaniega y, sabedora, nos pregunta si tiene alma, es decir, la grasa de dentro. No lo sabemos, no lo hemos abierto. Será ateo, entonces, dice.

lunes, 15 de junio de 2026

El país según va

Anoche que estaba esperando en un banco del centro, donde el mercado, una chica sudamericana baja de una pensión y un chico africano que estaba en el banco de al lado le pregunta si es nueva (en la pensión, se entiende), que si ha venido sola..., no sé, tampoco estaba yo prestando mucha atención, aunque sí oí que la chica le preguntaba por el examen para la nacionalidad española, que si era en español o inglés, a lo que el chico respondió que solo en español, claro. La chica suspiró aliviada se ve que porque el inglés no era lo suyo.

Me acuerdo ahora que tengo la ventana abierta y un obrero de los que están abajo saluda a otro que llega con un sonoro "arriba España". El nuevo no le contesta o lo hace en voz baja y no le oigo.

La recolección de la tila

En Liébana "echar una teja" es recolectar tila. 

Primero se escaña o cortan las cañas o ramas de una teja o tilo. En el suelo (bajo el árbol o ya en casa) se quita la tila, que nace como las cerezas (sic). Luego se deja secar a la sombra, en sitio seco y aireado. A partir de la descripción, es fácil imaginar un soberáu montañés o una galbareta lebaniega.

Hasta hace poco la tila tenía buena venta. Ahora los vecinos lebaniegos la aprovechan para consumo propio.

Foto de cerezas autóctonas lebaniegas que sirvieron como detonante para la explicación anterior, quizá por eso de que una tira de la otra:


No es que estén verdes, es que son así. Son muy sabrosas.

No sé por qué al tilo se le llama teja. Lo único, que la teja, femenina, es casi seguro que es más apreciada que el teju, masculino, quizá por ser este venenoso. Pero no sé por qué se establece la comparación entre ambos árboles. Quizá por su etimología.

Había un tilo en la huerta de mi tía pero al estar la casa largos años vacía, la huerta se descuidó y la gente se empeñó en coger las flores sin cuidado, llegando a morir (matar) el árbol. Tampoco lo sabía.

sábado, 13 de junio de 2026

Luz y agua, nubes de tormenta, montones de abono, talla de vaca, narrativa en madera, "urru", integración de parra en vivienda santoñesa, la mesa de todos, laurel y maqueta de barco, y olas metálicas

(1)

La electricidad salvando el río Saja.

(2)

Así es fácil imaginar nubes de tormenta. En el esquinal de una casa del barrio Duréu de Sopeña de Cabuérniga.

(3)

Forma antigua de abonar. No sé cómo se hace. Vi algo parecido otra vez cerca de Treto. No recuerdo más.

(4)

En una lastra de la bolera de Carmona.

(5)





En el escaparate de una tienda de fotos de Cabezón de la Sal. Más allá de representar escenas o escenarios (sobre todo si hay potencial narrativo) (la cucina), esta es una forma de narrar preciosa (la cacería del jabalí).

(6)


A esto también se le llama urru.

(7)

Parra integrada en antigua casa de Santoña.

(8)


Vecindad. Al fondo, Monte Buciero.

(9)


Laurel en maqueta de barco. En escaparate de Santoña.

Más aquí (punto 4).

(10)


Olas en las escaleras del cine Los Ángeles de Santander.

viernes, 12 de junio de 2026

La última casa de piedra, el demonio a la puerta de la iglesia, tejos en los cementerios y aproximación a la lógica primera del cromlech

(1)


Esta dicen los vecinos que es "la última casa de piedra" (sic) que se construyó en el pueblo. En Lloreda de Cayón.

(2)

Demonio seguramente pintado por un crío en una de las columnas (por fuera) del soportal de la iglesia de Esles:


Detalle de los cuernos (muy interesante):


(3)

Detalle constructivo en la iglesia de Esles:


(4)


Tejo en el cementerio de Esles. Hay dos. Los dos están en la parte reservada a una de las familias más poderosas del pueblo (que, en Esles, es decir mucho: hay una alta concentración de fortunas). Otro tejo singular en el cementerio de Bárcena Mayor, en Cabuérniga. Los tejos en cementerios cántabros no parecen raros.

En una tumba:


Cabe discutir si el pueblo conserva una tradición que fue captada por las élites o si el pueblo pone tejo a imitación de los poderosos. Así planteado no caben soluciones intermedias. No sé entonces si plantearlo así es maniqueo o si plantearlo de manera que parezca que ambas opciones puedan coexistir es lo que sería maniqueo.

Contraste árbol de los poderosos Vs. ramita del pueblo.

(5)


Al final es lo que queda, la piedra.

Últimamente estoy pensando si los cromlech no serán algo parecido a esto.

jueves, 11 de junio de 2026

El origen es un tránsito

Según un paisano que conocimos en la cabaña de Braña Palombera, en el puerto de igual nombre, es por ahí, por ese colláu de la foto, por donde pasaban los montañeses a Campoo y de ahí a Castilla. Precisamente por eso, defendía este señor, a los montañeses se les llama así, porque desde las tierras llanas del otro lado se veía bajar por ahí a los montañeses, por esa montaña.

miércoles, 10 de junio de 2026

Bajando por el Monte San Vicente

Bajábamos de Esles por donde la ermita de San Vicente y enganchando con la carretera había una casa con una huerta y una señora mayor sentada fuera. Fue vernos y venir donde nosotros. Yo llevaba un ramo de flores silvestres blancas y azules que enseguida se habían amustiado. En cuanto oyó voces, que era la madre alegre, salió el hijo de casa. La señora ya había cogido a Raquel del brazo y la había metido en la huerta para darle unas rosas, dijo. El hijo nos hizo saber a Alastair y a mí que la señora estaba perdiendo la cabeza. Nos quedamos los tres hablando fuera, Raquel y la señora dentro. Al salir, la señora estaba eufórica. Mira qué ramitu más guapu, repetía. Eran rosas amarillas y rojas y una especie de margaritas gruesas muy bonitas.

Apenas quedaban flores en el jardín. Había dado a Raquel de las últimas.

Seguimos nuestro camino y la señora nos acompañó hasta la siguiente curva, que el hijo la cogió y le dijo "anda vamos".

Foto del Monte San Vicente mirando hacia atrás.

La espita

Que a los paisanos Sejos les parezca un volcán se debe, antes que a nada, a que tienen la sensación de que van a saltar por los aires.

martes, 9 de junio de 2026

Relación entre carteles

Esta hoja informativa mural ha aparecido en el centro de Santander:


Hay varias pegadas en las paredes. Con el paso del tiempo se han ido viendo intervenidas (esquivarlas para no taparlas también es una forma de intervención), que también es parte de su gracia. Pongo foto a continuación de una tapada recientemente:


Estas relaciones son tan interesantes como la propia información que trasmiten los carteles (en el caso del cartel último, mucho más).

Collage callejero

Hay alguien que está pegando por la zona de Numancia una serie de collages contrarios al Banco Santander que son una delicia. La otra noche fotografié uno que, tras las últimas lluvias, se ha visto desvestido, se le han caído los recortes, y de él solo queda la base, esta:

lunes, 8 de junio de 2026

"Zumba", propuesta etimológica


Cymbalaria muralis. Es muy urbana. Se siente cómoda en las paredes, como su propio nombre indica, aunque la de la foto haya nacido en una palmera.

La traigo aquí porque a la vista de su nombre científico me he dado cuenta de que el primer elemento quizá comparta origen con la palabra zumba, el campanu de las yeguas, cuya etimología me tiene a mal traer desde hace tiempo. De estar en lo cierto, el punto de partida sería el latín CYMBALUM, préstamo del griego KYMBALON, de donde también címbalo, aquí. Yo creo que esta es la pista buena.

domingo, 7 de junio de 2026

La utilidad del dedo índice

Bajando por San Fernando me pasaron dos señores por la izquierda, ellos subían por dentro, y el que quedaba más cerca de mí, él con una chaqueta azul, le dijo al otro, que iba de amarillo, que algún día le tenía que matar. Se lo dijo por lo bajo mientras le señalaba con el dedo, pero lo oí. Luego el de azul se paró a pedir en una terraza. Lo sé porque miré para atrás. El de amarillo siguió calle arriba. Yo que iba de verde me quedé asustado pero no preocupado por mí.

viernes, 5 de junio de 2026

El que manda

Manda el que está pero no va.

Los pájaros del sótano

Atardecía y yo volvía al trabajo para rematar un par de cosas pendientes cuando en la C/ Isla de Cuba me pareció oír un estridor de pájaros

están despidiendo el día

pensé

pero al avanzar un poco me di cuenta de que el ruido procedía no de las ramas o de los aleros o de donde se suponga que estén los pájaros al despedir el día, o del cielo mismo, sino de una portezuela que había a pie de calle

que daba a un sótano 

con un montón de jaulas y una luz artificial imagino que para hacer creer a los pájaros allí encerrados que no era de noche

para que siguieran cantando.

Despidiéndose de todo.

jueves, 4 de junio de 2026

El caracol

Resulta que en las rosas silvestres que cogimos para plantar en el terreno de casa venía un caracol. Lo vio Raquel y lo dejó metido en un vaso con una hoja de lechuga para luego bajarlo a la calle. Pero cuando fue a por él ya no estaba. Lo estuvimos buscando largo tiempo. Al tercer día, apareció debajo de la encimera, en la esquina.

La secuencia:



miércoles, 3 de junio de 2026

Pesca sin muerte

Estoy sentado en un banco enfrente del centro de salud de la C/ Vargas. Veo bajar a una madre con su hijo pequeño. El hijo salta e intenta agarrar la rama baja de un plátano joven. Es uno de los que plantaron tras tirar los antiguos que había en esa mano por culpa de las obras del edificio donde he vivido durante años. El niño, como era previsible, no llega. Lo intenta la madre entre risas. A la tercera consigue alcanzar la rama. Se la acerca al niño. Este consigue agarrar una hoja y le da leves tirones. Tras un instante, la madre le coge la mano y delicadamente le hace soltarla. La rama vuelve a su sitio. Ellos siguen su camino. Yo me quedo un poco más.

Tres días de niebla

Paramos a ver una antigua cata minera en la Braña Soberón. El hoyo se diferencia de un cráter provocado por una bomba porque esta al explotar deja una corona de tierra todo alrededor y en el caso de la cata, no.

Por aquí venían huyendo los milicianos y las familias del sur, sobre todo de Mataporquera y Reinosa, donde el movimiento obrero contaba con muchos apoyos, informa la persona que nos ha traído. Todavía se recuerda en el pueblo que el monte ardía. Por las bombas incendiarias que les tiraban. Cuando llegaron a San Miguel cayó la niebla y eso les dio tres días de tregua. Los aviones no podían volar.

La familia de la persona que nos lo cuenta les dio cobijo, entre otras. Dormían en casa, en la cuadra, echados en la hierba del pajar sobre sábanos. A un oficial que pidió cama se la pusieron. Pero no por ser oficial. Les dijo que no volvería a dormir en una. Lo sabían. Estaba sentenciado.

(qué tres días de niebla, imagino)

Al marchar regalaron a la gente del pueblo todo lo que tenían, o lo que les quedaba. Fue su despedida.

lunes, 1 de junio de 2026

Entrevista al biólogo Alfonso Ceballos en VIRIDITAS

Nueva entrega del proyecto VIRIDITAS dedicado a los jardines del Hospital Valdecilla, aquí. En esta ocasión, la entrevista es al biólogo especialista en botánica Alfonso Ceballos: