viernes, 13 de marzo de 2026

Los "chozos" de pastor desde la perspectiva TAR

Esas plantas de chozu (parecidos a libros posados del revés) que se encuentran en antiguas brañas, por ejemplo aquí, aquí o aquí, expectantes desde el 1500, cuando su tipología fue sustituida por las cabañas más cuadradotas, las hemos explicado como botones de play que están esperando a que vuelvan los pastores y los pulsen.

No serían ruinas, sino chozos aletargados, hibernando: a principios de verano, los pastores subirían y los reactivarían: por ejemplo reharían la cubierta vegetal afectada por las nevadas o rearmarían las paredes derrumbadas por el viento. Pero no dejarían de ser, seguirían siendo, pero en modo espera. Siguen esperando desde hace quinientos años, ese es su romanticismo.

Esta idea desde la Teoría del Actor-Red (TAR), por ejemplo aquí, tiene mucho recorrido.

Cómo no estar con ellos

Todo lo que llevo escrito aquí no vale más, ni una pizca, que ese gesto que tuvo un paisano montañés:

acercarse al ayuntamiento para solicitar que su barrio constara con su nombre sin castellanizar

o ese otro que tiene vacas tudancas solo porque le parecen hermosas, a pérdidas

o no digamos aquel otro que paró las obras que hasta hace poco amenazaban al Pozu Coloráu echando tierra (hay un sitio donde es casi arena) en el depósito de las máquinas excavadoras. 

Este mismo vecino, siendo crío, solía quedarse a charlar a la puerta de casa al caer la noche. Retrasaba lo que podía la vuelta a la suya porque su padre era muy estricto. Me acuerdo de una vez que estaba empapado porque había sido un día de mucho calor y bajando de hacer la hierba (él no tenía vacaciones) se había tirado de cabeza desde la peña para refrescarse: las truchas, asustadas, huían destelleando como chispas (relámpagos) bajo la luz de la luna, decía.

Son gestos.

Señal recibida.

Sen

Se decía que la falta de instrucción era un freno. Pero cuando, probablemente por un fallo del sistema, se recibe la suficiente instrucción, tampoco se logra medrar. No es que no fuera cierto lo primero, es que la falta de instrucción (inducida, hay que añadir) solo es la primera barrera. Una vez salvada esta, hay más. No es porque no se valga. Es porque estás intentando entrar en un coto. Y si lo logras y entras, no te engañes, es porque eres la presa.

Entonces, ¿es mejor olvidarse? Nooooo.

Hay que buscar otras motivaciones, la primera, la idea de que no se trata de tomar el control, sino de recuperarlo. 

Por eso tanto se defiende en este blog que hay que actualizar o revivificar ideas del pasado viables que fueron cercenadas por el poder (el colonialismo a escala local se traduce en costumbrismo). No es solo que lo bueno sea moderno, como decía Manuel Llano, es también que lo bueno tiene que ser de todos porque si no, no lo es.

jueves, 12 de marzo de 2026

El coto del banco

El color negro del empedrado está marcando el coto:

miércoles, 11 de marzo de 2026

Posesión

"Vinieron por la tarde, aporrearon la puerta. (...) Eran de piedra. Miraban alrededor. A Elena, no. Uno levantó el mantel de la mesa. Otro se puso a girar el jarrón entre las manos. Tocaban los objetos solo para que ella supiera que podían hacer lo que les viniera en gana."

Del capítulo "Silenciosa era la noche" del libro Bucarest: polvo y sangre (La Caja Books, 2019) de Margo Rejmer, p. 23. Es un libro de crónicas fantástico.

Había reunión de gerifaltes en mi planta. Iba a durar mucho tiempo. A media mañana salí de mi despacho para dar una vuelta y comprobar que todo estaba yendo bien. En esas estaba cuando vi salir a uno de ellos, además el más zafio, del baño que tenemos reservado para personal. Hay otros tres. En el nuestro hay un cartel puesto desde la pandemia que indica que está reservado. En ese tuvo que meterse. Me vio y sonrió.

Desde entonces mantengo ese baño cerrado con llave.

martes, 10 de marzo de 2026

La distancia entre fuentes y entre cuevas

Hace tiempo un paisano de Barcenillas me contó que al monte no hacía falta subir con agua, que las fuentes estaban dispuestas a la distancia justa para no pasar sed. Claro, eso implicaba una sintonía con el entorno impresionante. Me pregunto si el uso de las cuevas durante la Prehistoria no respondía a la misma lógica.

De cuando no se sabe de dónde viene

De camino tropecé con las formas que hacía la luz en el suelo tras pasar por los agujeros de una cerca de hormigón:


Pero lo que realmente llamó mi atención fue el reflejo rojo que había al lado:


Pasaba por delante y desaparecía. ¿De dónde vendría? Miré alrededor y arriba, en la casa de al lado, bajo el mismo trayecto del sol, vi un trapo rojo tendido:


Pero era imposible que viniera de ahí.

lunes, 9 de marzo de 2026

El voseo montañés

Cuando mi padre estaba enfadado de verdad conmigo utilizaba el vos.

Son palabras de una escritora del valle.

Tan cerca, tan lejos

Los vicinos vizcáinos, ejemplu de turismu regenerativu, aquí.

sábado, 7 de marzo de 2026

"Edledón"

Ayer una tía mía nonagenaria repitió varias veces edledón, "edredón". En la línea de peseble/-i y el topónimo Fontible.

La radio y el cuerpo

Mi padre tiene muchas radios que compra de segunda mano, algunas buenas, otras da igual, la mayor parte rotas, algunas las arregla pero no siempre. Ha dado una a mi tía para la mesita de noche que nunca apaga y lo que hace al acostarse es subir el volumen pero bajo para que no moleste. 

La radio acumulaba hora y pico de menos. Nos pidió a Raquel y a mí que se la pusiéramos bien y al enredar vi que no tenía antena telescópica sino un cable y ella pensaría que la antena estaba rota y que el cable tenía que ir al suelo, como los pararrayos, que apuntan al cielo y luego el cable que busca tierra, porque tenía el cable enrollado en la pata de la cama. 

Mientras le poníamos la radio en hora dijo: 

Si te acercas el mismo cuerpo hace que suene bien.

Las monedas de Caronte

Hay un antiguo militar que recorre las calles de Santander cargado con una batería de medallas al pecho. El aire libre ha ido apagando su brillo.

Marcas en las losas de la bolera de Sopeña

Hay en las losas de la pared que circunda la bolera de Sopeña de Cabuérniga muchas marcas que no logro saber a qué responden, aquí. Son antiguas, se ven mal, mejor cuando raya el sol o cuando está la piedra húmeda.

Leyendo un artículo de la periodista Beatriz Muñoz caigo en la cuenta de que quizá sean tableros de juego, aquí.

Un tablero de juego innegable, aquí.

jueves, 5 de marzo de 2026

La abeja negra autóctona

Entrevista a Álvaro Martínez, apicultor cántabro, en Viriditas, aquí.

Pío Baroja y el gusto por el sabor a requemado

"La Juana-Mari era tradicionalista, seguía en su casa las costumbres antiguas; hacía muchas veces tortas de maíz para el desayuno de los chicos, y después de hervir la leche, solía echar en el cazo una piedra de río redonda, calentada al fuego. Esto daba a la leche un gusto un poco a quemado, muy agradable".

De la novela La familia de Errotacho (Espasa-Calpe, 1932) de Pío Baroja, p. 24.

En el Neolítico echaban cantos calientes en recipientes de madera para calentar líquidos y en Cantabria se hacía igual. Supongo que el gusto por la leche requemada que apunta Pío Baroja en este párrafo proceda de aquí.

Recuerdo que en la carrera Veceru y yo asistimos a un seminario de etnoarqueología en el que el ponente preguntó con mucha retórica si sabíamos cómo hacían en la Prehistoria para calentar líquidos en recipientes de madera y nos miramos sonriendo.

En Cantabria también gusta mucho (a mi madre, sin ir más lejos, de quien he tomado la palabra) el rasqueru, parecido al socarrat valenciano, es decir, lo que queda requemado en el fondo del puchero y que hay que rascar. En general me parece que el gusto requemado es muy apreciado.

martes, 3 de marzo de 2026

Contradiciendo a Lacan

El pobre soñaba doce horas al día que era rico y el rico doce horas al día que era pobre. Según Lacan no habría diferencias sustanciales entre ambos. Pero el pobre murió seis años antes.

¿Condición de supervivencia o inseguridad?

¿Por qué me siento impelido a buscar la legitimación de mis cosas, las nuestras, en otro sitio? Es más, ¿por qué buscar nada?

Sillín casero, siemprevivas, valla, desconchón, señal, naturaleza muerta, centro desarbolado, flor, naranjas y fantasmas

(1)

Sillín de bici casero.

En relación, aquí.

(2)

Hay un bar en Calzadas Altas que tiene una maceta en el techo con siemprevivas:

Las siemprevivas nacen en roquedos y acantilados (por ejemplo en el camino que conduce a Cabo Mayor). Las solían llevar los hombres montañeses prendidas en la solapa para hacer bonito. Creo que también como símbolo de bravura. Equivalente a la flor de edelweiss. Las siemprevivas no estaban al alcance de todos. Mi abuelo materno las llevaba.

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Está la sede principal del Gobierno de Cantabria medio tapada por una valla publicitaria.

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Parece de Esteban de la Foz.

En una pared de la C/ Cisneros.

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En una apeadero.

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Estas naturalezas muertas que se montan encima de las placas de hormigón que protegen los contenedores que se dejan al pie de la carretera me encantan.

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Ciudad sin árboles.

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La flor, juego autóctono de cartas.

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Naranjas pejinas que trajeron los Reyes Magos.

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El más allá de aquella mítica serie de fotografía dedicada a carteles electorales de Pedro Palazuelos.

lunes, 2 de marzo de 2026

"Rayar el sol"


Esto es rayar el sol.

Gatas y videntes

Son dos gatas y son hermanas. También había un gato pero murió. Debieron envenenarlo. Tenías que ver la alegría cuando se juntan, dice. Se abrazan, se dan de topetazos. 

Cuando echo comida desde el balcón la una no come sin la otra, se llaman y esperan a estar juntas. Entonces comen. 

Son como las bastianas, dice en referencia a las niñas de Garabandal, que si estaban una aquí y otra allá en cuanto sentían la llamada echaban a correr. Desde lugares distantes, sentían la llamada, echaban a correr y se reunían en el mismo punto.

domingo, 1 de marzo de 2026

"El oso en zapatillas" (A.H.R., 1953) de Marivic Charpentier, fragmento

"Cuando Antonio de Saint-Exupery estuvo en Marruecos en 1941, nos hizo una visita en Rabat.

- Los alemanes están perdidos - me dijo.
- ¿Qué te hace creer eso?
- Solo hace seis meses que están en País, y ya no cruzan las calles por donde está marcado.

Para Saint-Exupery aquello era simbólico.

Lo únicamente peligroso de la libertad es que, cuando se disfruta de ella, solo se ven los inconvenientes que trae consigo y los abusos que permite. Nadie se da cuenta de lo preciosa que es hasta que algo la amenaza. Entonces es cuando se comprende que, sin ella, la vida no merece la pena de ser vivida."

De El oso en zapatillas (Editorial A.H.R., 1953) de Marivic Charpentier, p. 229.