lunes, 23 de febrero de 2026

El tiempo juntos

Venían detrás nuestro hablando por la pasarela de la Calle Alta y uno decía al otro que somos animales de costumbres, que si por ejemplo ellos dos dejaran de verse a él le costaría saber qué hacer. El otro cambió de tema y le contó de una caña nueva que se había comprado.

domingo, 22 de febrero de 2026

Los esperamos

Todavía hay alguno de estos a los que habrá que oír decir en el futuro que es que ellos lo que son es muy hábiles y lo que ha pasado es que han sabido invertir.

El aloe

Los dos deben rondar los ochenta años. El piso es de él. Ella es su tercera esposa. Se casaron mayores. Él no tardó en flaquear. Ella no podía llevarlo sola. Pidió ayuda a los hijos de él de matrimonios anteriores pero su respuesta fue que para eso estaba ella. Entonces ella enfermó.

Fue recuperarse y marcharse de casa.

Me lo encontré a los pocos días en el portal y me lo contó. Iba con su hijo. Estaba en trámites de divorcio. Me preguntó si conocía alguna residencia para él.

Esos días había aparecido un aloe en el portal. Seguramente de ella que antes de dejarlo morir en casa había decidido bajarlo.

Por si acaso lo acabo de regar.

sábado, 21 de febrero de 2026

En Prezanes

En Prezanes, era un campo blanco de margaritas por el que correteaba sin consuelo un miruellu negro.

Debajo del puente

Debajo de este antiguo puente de Santa Lucía, a las puertas de Cabuérniga, se organizaban en los años sesenta, puede que incluso antes, combates de boxeo.

Debajo del antiguo puente de Vargas, el que conectaba con el paso de la torre de la Catedral de Santander, había un mercado (creo que dominical) de pájaros.

viernes, 20 de febrero de 2026

De frente por el pasillo de la menos uno

Que aquí no va a quedar nadie está claro. Que tarde o temprano nadie se acordará de nosotros, también. Ni de lo que hicimos. Por eso me da igual y es verdad que el miruellu estaba cantando el martes en el alero de mi pabellón 

y que lo ha hecho primero aquí que en casa 

y también,

venían los tres por el pasillo de la menos uno, la niña en medio riendo calzaba playeras que emitían destellos, la madre a su lado miraba de reojo al niño con gorra. Iban felices, me pareció. Les sonreí al cruzarnos.

jueves, 19 de febrero de 2026

Los jilgueros de la alameda primera

Paso bajo los árboles de arriba de la alameda primera y están los jilgueros cantando no sé si porque han vuelto o no, que están siempre y lo que pasa es que hoy voy un poco tarde y ha amanecido.

¿Por qué nos gusta la miel que raspa?

Hace tiempo leí no recuerdo dónde que las lenguas del norte de Europa tienen sonidos guturales porque estos les sirven para darse calor. Nosotros conservamos la aspiración de la hache procedente de la efe inicial latina, un vestigio prerromano, puede que por la misma razón. 

Hablando con un apicultor que no vende miel, sino enjambres de abeja negra ibérica (en la Cordillera Cantábrica desde antes de la última glaciación), he sabido que el gusto montañés por la miel que raspa no es "natural" sino "cultural". Por qué no por la misma razón que la hache aspirada: para darnos calor.

Archivu del blog