miércoles, 22 de julio de 2026

Caminos y piedras

No son caminos empedrados o encachaos sino caminos abiertos en garmas donde las piedras se acondicionan o acaldan, parece:


Entre los invernales de Cropia y Coja, en la cuenca del río Barcenillas o Lamiña (depende del pueblo donde preguntes, aunque en los mapas aparece como Barcenillas).

Mirada al pasado

Tiene tantos años que ve la mies mal, la ve monótona. Echa en falta el maíz y las alubias, que en casa llamábamos fisanes. Lo digo en pasado porque ahora decimos alubias y la mies no nos parece que esté mal.

Los pasos

Apenas se puede mover. En casa con bastones y en la calle en silla de ruedas. Sale poco y menos de la ciudad. Pedimos un taxi adaptado para ir a Terán. 

En La Castañera quiere dar unos pasos. ¿Te quieres agarrar? No, me basta con los bastones, dice. Entonces la oigo murmurar:

Qué gusto este suelo, la hierba.

martes, 21 de julio de 2026

"Goteraas"

Estábamos en una de las mesas de fuera de la taberna de Valle rodeados de turistas. Quizá nosotros también lo fuéramos, mal visto. Adentro había tres personas acodadas en la barra hablando en cántabro. Lo siento por los que digan que no existe. Será porque no han tenido la suerte de escucharlo, a diferencia de nosotros.

Estaban hablando de sus cosas, no me entretuve en escucharles con atención. Nosotros manteníamos nuestra propia conversación, además que a nosotros, aun siendo raro, por desgracia, y cada vez más, no nos pilla tan de sorpresa. El caso es que algo estaban hablando del vecindario y uno de ellos dijo: de las goteraas pa juera, que hagan lo que quieran; de las goteraas pa dentru, ya es otru cantar.

Ya hemos apuntado en otras ocasiones que el límite de la casa no son las paredes, sino la cortina de agua que cae del alero.

La foto está hecha en Lamiña.

domingo, 19 de julio de 2026

La Canalona de Cabuérniga

Tudis

Yo nunca me había puesto (sic) en un autobús. Fue gracias a aquella mujer, Sor Gertrudis, Tudis la llamábamos, que me llevó a Fresneda a poner una inyección. Si no, yo de qué. No lo olvidaré nunca, dice. 

Nos hemos encontrado en el camino que sigue el río Barcenillas, por la parte llana, ella de vuelta al pueblo, yo en dirección contraria. La he parado yo. No es la primera vez. Ya nos vamos conociendo. Va todas las mañanas que hace bueno hasta La Piedrona y vuelta. A sus 86 años, tien méritu (sic), dice. Se ayuda de bastones de deporte. No se pone sombrero pese al sol por vergüenza. Tampoco yo me lo pongo por aquí que hay tanta gente subiendo a las cascadas de Úrsula. Más arriba que no haya nadie, lo haré.

Aquella mujer era un amparu (sic) para el pueblo, sigue. Cuando estábamos en el patio del colegio, que hoy es la residencia de Terán, y la veíamos, salíamos corriendo donde ella. Hacía así con un delantal grande que tenía y nos acogía a todos.

Venían a verla desde muy lejos. Cuando no, iba ella. Debía ser enfermera. El médico le prohibió atender a la gente. Fue una pérdida, termina.

viernes, 17 de julio de 2026

Dentro de una casa montañesa

No es poca la luz, sino una luz suave.

En Jelgar, y 3

Lo más fácil es pensar que Jelgar era garma, como siguen siendo los alrededores, que los paisanos retiraron piedra de donde más fácil era, o donde el terreno era más accesible, para obtener braña (confirmamos, pues, que las brañas no serían pastizales prestados por la naturaleza, o al menos no en todos los casos, sino también pastizales sonsacados a la fuerza) y que en el proceso, que no es nuevo, por ejemplo aquí, los protagonistas acondicionaron el montón de piedras que iban retirando, por ser la parte más protegida o que quedaba más en alto, para cabaña, bellar, etc.

Por ser la más fácil, también es la explicación más plausible.

Pero es que hay mucho tinglado el que hay ahí. Hoy es bosque, ayer fue helechal (es lo que significa Jelgar), antes de ayer complejo pastoril (raro, quizá por su antigüedad, que todavía no sabemos interpretar bien, o por su tipología, obtenido a la contra de una garma, que tampoco sabemos interpretar bien) y todavía antes pudo ser otra cosa (que quizá explique la rareza de este emplazamiento). El problema es que mañana deje de ser, víctima de una tala, un incendio...

Cuando digo raro es probable que se deba interpretar como extraordinario, es decir, algo conocido (está por ver) pero resuelto de manera excepcional. Si es que no se trata de algo desconocido.

Y es que no es fácil encontrar una explicación, hasta donde llegamos: una finca cerrada de forma tan contundente con un complejo pastoril de estas características (si lo es) dentro. Sí que nos han contado que los antiguos círculos de piedra con cabaña que abundan en estos montes son fincas cuyo pastor se ocupaba de que las vacas no entraran a pacer, las llamadas dejesas, aquí. Una solución a medio camino del comunalismo medieval y la privatización moderna, que no tuvo éxito y se extinguió o que derivó en los invernales, todavía no se ha estudiado. Pero lo que hay en Jelgar no parece que responda cien por cien a esta lógica. O sí, pero que represente un estadio no identificado hasta ahora. No sabemos. Ni nosotros ni, en el fondo, nadie, ni siquiera los ancianos cabuérnigos. Por eso que estos recurran a los mitos (y nosotros está por ver: probablemente a la desidia, como suele).

Hace tiempo conocimos a una vecina de Lamiña muy mayor que nos contó una leyenda sobre anjanas. Según esta señora, las anjanas de Lamiña vivían no digo en Jelgar mismo pero sí cerca, según sus propias indicaciones, aquí. No me extrañaría que esta construcción de Jelgar fuera tan antigua que hubiera perdido la conexión con los paisanos y tan rara que le hubieran buscando explicación en un horizonte mítico habitado por anjanas.

Por todo, creo que Jelgar merece al menos una visita profesional que ayude a identificar qué hay ahí.

jueves, 16 de julio de 2026

Cántabro "polu" y vasco "polita"

Cántabros polu, "lozano", apolizar, "acariciar", repuliscu, "resabiado", etc., probablemente provengan del latín POLITUS, "limpio, pulido", con lo cual, por una parte, se desvincularían del topónimo cántabro Pola, aquí, y, por otra, emparentarían etimológicamente con el vasco polita, "bonita": me lo confirma la IA y hago caso.

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