sábado, 26 de septiembre de 2026

Mírame

Hay dos corrientes en los museos: o explicar mucho o poco. Esta última opción es más británica. Yo prefiero la primera. Si entro y me tengo que exprimir el coco para entender algo, suelo irme. No se puede pedir tanto (yo que algo sé me rebelo: los que no, se sienten menguar). Me parece vanidoso (si me quieres entender ponte a mi altura: pero no quiero, mira).

Últimamente veo que en las carátulas de los discos se están explicando las cosas bien y en contexto. Es un adelanto. Eso creo que es porque los discos están de regreso y vuelven con la lección aprendida.

También lo detecto en las novelas. Los textos de las cubiertas últimos suelen ser explicativos. No en cierta corriente galáctica que no hay quien entienda, ni explique, será porque están conectados con los dioses: los autores, que no lo que escriben. En estos no, pero en los más se explica el argumento, sin desvelar nada importante. Para facilitar la compra y de rebote el arranque de la lectura, que a veces es arduo meterte (no debería ser necesario sufrir).

Pienso en lo anterior mientras escribo otra cosa distinta a esta que ahora escribo. Las comas: no sé si pongo demasiadas, dudo porque al ponerlas estoy influyendo no sé si en exceso en la cadencia, en la respiración. Quizá ganaría no poniendo tantas, o evitando ponerlas en función de mi respiración (de asmático), y dejar al lector que sea él el que paute el texto. Por ejemplo, en una entrada reciente, cuando escribo: "Yo llego siempre el primero, o procuro". No sé si hubiera sido mejor escribir simplemente: "Yo llego el primero o procuro". La segunda opción creo que es la más acertada gramaticalmente pero en la primera soy más yo, la frase lleva incorporada mi respiración. ¿Será demasiado? ¿Para qué tanto? Esta misma reflexión sobre lo mismo, ¿para qué?

No sé cómo lo resolverá la IA. Pero seguro que ella no duda, a diferencia de mí. De hecho, textos como este será imposible que sean generados por la IA precisamente porque esta carece de dudas. Esa es una diferencia. Seguro que puede acabar por fingirla, la duda, pero solo si se lo pidieran y por apariencia. Como yo, a fin de cuentas, que escribo esto solo para dármelas,

como esos artistas pagados de sí mismos que en realidad solo están diciendo: 

mírame.

    



                                                                             (estoy aquí)

viernes, 25 de septiembre de 2026

Documental sobre los "jisos" del Monte Hijedo, hoy en la BCC

 

Limpieza fallida de las aceras de Santander (esto no)

El Ayuntamiento de Santander ha puesto en marcha un "plan de refuerzo" de la limpieza de las calles, incluida la "limpieza intensiva de aceras", que ha empezado en las calles Jiménez Díaz y Perines y que ha empezado mal. Las máquinas dejan un reguero sin limpiar, una mancha oscura todo a lo largo de las fachadas de las casas que queda horrible. No se puede echar la culpa a los vecinos, todavía.

Es normal que las cosas salgan mal, más en la administración pública y sobre todo al principio de cualquier iniciativa, pero me animo a denunciar este fiasco de la "limpieza intensiva de aceras" emprendida por el ayuntamiento primero porque, visto lo visto, temo no se vaya a corregir y segundo porque tenemos una alcaldesa que anda "tapando bocas" a los vecinos, lo cual quita las ganas de ser indulgente.



Detalle de los Jardines de Piquío (esto sí)


jueves, 24 de septiembre de 2026

La clave de la tasa turística (que llegará, pero mal)

La clave de la tasa turística no es ponerla sin más, es decidir y luego explicar a dónde va a ir el dinero recaudado, por ejemplo a la instalación de aire acondicionado en las escuelas, como están haciendo en Barcelona y ha copiado Nueva York.

No es porque no quiera oír

Tengo una limpiadora cuyo abuelo murió en Mauthausen. Cuando me lo contó, quiso disculparse. Como si tuviera de qué. Me dijo que pasaba mujeres a Francia en barco. Lo que habrá tenido que oír.

Está sorda, grita mucho. Ella llega a las seis para que cuando den las ocho esté todo limpio. Yo llego siempre el primero, o procuro. Cuando entro, la busco para saludarla. Lo hago a gritos porque además de sorda, es muy miedosa, para no asustarla.

Muchas veces me he preguntado por qué no se pone un sonotone. El otro día supe cuánto cuestan y lo entendí.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Entorno tumular de La Corona de La Población de Suso

Publica el portal Regio Cantabrorum una nota relacionada con La Corona de La Población de Suso, que no enlazo pero sí una entrada mía de cuando lo visitamos hace unos años, aquí, en la que comenta que en las inmediaciones de Brañosera, muy cerca de La Corona, se han descubierto más de doscientas estructuras megalíticas compuestas por doscientos dos túmulos, tres dólmenes, dos menhires, tres estelas, cuatro altares con cazoletas, dos plataformas tumulares y un círculo de piedra. 

El cromlech de La Población de Suso no se ha excavado. En la ladera hay lo que creo son muchísimas cistas, en apariencia flanqueando la vía de acceso a La Corona. Tengo entendido que toda aquella zona corre peligro de ser arrasada por los molinos. Convendría echar un ojo profesional antes.

Pancho Cossío, pintor falangista

"Pancho Cossío fue fundador de la JONS en Santander. (...) Cuando se verificó la unión con la Falange Española, Pancho Cossío se adhirió incondicionalmente al nuevo movimiento, caracterizándose como uno de sus más denodados organizadores en la provincia. En el periodo del Frente Popular fue encarcelado, con la buena suerte de verse libre poco antes del 18 de julio de 1936. Tuvo la fortuna de eludir una nueva, y probablemente decisiva detención, ocultándose sucesivamente en un ático del Paseo de Pereda, en el Sanatorio del doctor Madrazo y en el propio domicilio familiar, donde nadie sospechó su refugio, a pesar de haber sido alojados en el piso varios refugiados procedentes de las provincias vascas." 

Del libro dedicado a Cossío dentro de la colección Artistas Españoles Contemporáneos de la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural, escrito por Leopoldo Rodríguez Alcalde. Esta colección me contó Manuel Arce que era cosa suya, aunque no figurara. Se la puso en bandeja a alguien que conocía en el Ministerio para promover a los artistas de su galería. Pancho Cossío era muy buen amigo del padre de Manuel Arce, también él falangista.

El pintor abandonó varias veces los pinceles. Durante uno de esos periodos de pausa se dedicó a dar pelotazos urbanísticos en la costa levantina, no sé si también en Santander. Ser de Falange te daba carta blanca. Cuando murió, le cantaron el cara el sol en la plazuela de Gómez Oreña, al lado de la iglesia de Santa Lucía.

martes, 22 de septiembre de 2026

La etiqueta, el salmón, las tierras o una vaca

Me han invitado al acto de entrega de un premio importante cuyo código de etiqueta indica que hay que ir de traje. Pero no tengo. Aunque crea que debo ir, me temo no pueda. Ni siquiera me he puesto corbata, nunca.

Se lo comento a mi madre y ella me anima a que vaya, como yo soy, dice, bien vestido pero como tú eres, pero me parece que no, no me veo.

Hemos quedado para ir juntos a unas jornadas organizadas por una asociación de pacientes, aprovechando el descanso nos hemos escapado a una librería de segunda del centro a por un libro de Julio Maruri dedicado por el autor que vi el sábado, hemos cogido el bus de vuelta, merendado una tostada en el Gallofa de al lado de casa, hemos hablado de naderías, hemos entrado al súper de abajo y comprado unas rodajas de salmón para cenar, yo, ella unas lonchas para probar.

Está atardeciendo. Volvemos a casa. Es el último día del verano. Me acompaña hasta el semáforo. Qué pena, dice de repente. Me acuerdo que todas iban con zapatos y yo todavía con albarcas. ¿Por qué sería? Pausa. En casa de güeli antes que un sofá se compraba, no sé, unas tierras o una vaca, dice. Por eso sería.

lunes, 21 de septiembre de 2026

"Cómo son y cómo piensan las mujeres" (Santander, 1945) de Luis Morales, idea para fondos bibliográficos privados

Libro del Dr. Morales, responsable del sanatorio psiquiátrico de Peñacastillo. De particular importancia en relación con una de sus pacientes, la artista Leonora Carrington, que ahora ha traído de vuelta Faro Santander.

Solo conozco otro ejemplar que ha estado expuesto en la Fundación Juan March.

Es una pena que la gente que tenemos bibliotecones en casa no podamos dar a conocer y compartir nuestros fondos. Hace tiempo expuse el problema que supone gestionar una biblioteca con fondo fosilizado, como la de Marcelino Menéndez Pelayo, que está capada por voluntad del donante (el pobre, si viera cómo está ahora), y propuse crear un anexo o línea de desarrollo paralela que, recurriendo a la figura de su hermano Enrique, médico y bibliotecario, pudiera dar vida al conjunto haciendo alguna adquisición singular al año, incluso, se me ocurre ahora, bajo asistencia de la IA (catálogo de la biblioteca más biografía de Marcelino más catálogos de subastas), aquí. Otra línea de trabajo (para esta biblioteca o para la BCC) podría ser crear un catálogo colectivo con fondos bibliográficos privados (creo que para la Biblioteca Menéndez Pelayo el marco temporal no debería sobrepasar el del fallecimiento de Marcelino, o sea, que este libro del Dr. Morales quedaría fuera) con indicación de condiciones de consulta en sala (la propia sede de la biblioteca), préstamo (sobre todo para exposiciones), reproducción (incluyendo gestión de derechos, llegado el caso), etc.

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