viernes, 3 de julio de 2026

Lo real

Ves ese pedazo grande de patata en el guiso

y sabes que es porque está pasado de sal

(la patata la absorbe, rebajando su sabor):

el error

la mano.

Al fondo hay sitio

Caben más camareros.

Festival Ruido Libre, hoy

Cabaña con cubierta de madera en Bustabláu, cabecera del río Barcenillas o Lamiña




Más en detalle:







La buscamos porque Jaime el de Lamiña nos había dicho que las anjanas vivían en cabañas con tejado de madera como las que había en Bustabláu y Moscaoriu, aquí. Antes se lo había dicho a Jesús García Preciado. Después subimos con Manuel García Alonso, que incluyó foto en su libro Etnoarqueología de la  montaña cántabra. El domingo subí con Marín.

Unos vecinos de Salceda / Zarcéa llamaron a estas "tejas" de madera cubijas. Otro de Viaña, tablas. Son troncos abiertos longitudinalmente y ahuecados.

Cerca de la cabaña hay un árbol que los pastores utilizaban para echar humo con el que espantar al lobo:



Hay otro árbol para lo mismo en Joces, que sepamos, es decir, que nos hayan dicho los vecinos. Parecen estar marcando una raya de humo. Del otro lado, el territorio asignado al lobo. Los vecinos creen que lobos tiene que haber, pero en su sitio.

jueves, 2 de julio de 2026

Bajando del monte, huyendo de la tormenta

No sabíamos por dónde bajar, no queríamos volver por el mismo camino, nos había costado mucho llegar, así que tiramos a derecho.

Pero no por cualquier sitio, sino siguiendo el espinazo del pernal, que cada vez se hacía más estrecho: a un lado la garganta por la que oíamos gorjear al río, oculto en las profundidades, y del otro la niebla que avanzaba en columnas.

Poco a poco el bosque se iba haciendo más ralo. Era de sorprender lo numeroso de los árboles alcanzados por rayos. Nos sorprendía y también asustaba, porque los truenos retumbaban encima de nosotros. Las hierbas altas vencidas bajo el peso de la lluvia. Las flores hechas gurruños.

Entonces nos pareció descubrir una senda de hierba aplastada. Como horas antes habíamos oído perros por esta zona, pensamos que podían haber sido ellos, o los dueños, que los estaban entrenando para la caza. Seguimos el camino leve como sobre las aguas. Nuestra pretensión era conectar con la pista que se adivinaba a lo lejos.

En los peores tramos levantábamos con el palo la hierba que estaba aplastando la lluvia y allí estaba esa otra capa pisada.

Pero de camino encontramos una cama de animal grande vacía.

Luego otra.

¿De quién sería el camino, de qué? ¿De animal, de persona, de paisano o de turista, de animal salvaje o doméstico? ¿De quién, de qué?

Seguimos bajando. Se veía que el pernal iba a acabar de forma abrupta. Pero destacando contra el fondo había un árbol. Fuimos hacia él y efectivamente, estaba marcando el paso a la pista. Seguramente a este árbol nadie lo había plantado aunque sí apostaría a que estaba ahí porque nadie lo había talado. Es todo así aquí.

Entrevista a Manuel García Alonso en Viriditas

Entrevista al historiador, arqueólogo y antropólogo cultural Manuel García Alonso en Viriditas sobre corredores culturales pastoriles que hunden sus raíces en el Neolítico, la Sierra del Escudo, jisquíos, concejos y orígenes, aquí.

miércoles, 1 de julio de 2026

Predijo lluvias

 

Las picaduras de serpiente y el hospital

Me contaron de dos mujeres a las que picaron sendas culebras, incluso hubo que llevarlas a Valdecilla de lo mal que se pusieron, y que desde entonces siempre que llega el tiempo en que las serpientes se revuelven, que no sé cuál es, pero debe ser por ahora, a estas dos mujeres también se les revuelve, por simpatía, el lugar donde las picaron, todavía años después.

Esta creencia tradicional, por incluir al hospital, ¿deja de serlo?

La vaca con la que aprendió a ordeñar

Llegó al pueblo con 24 años, cuando se casó. Entonces aprendió a ordeñar. Fue con una tudanca. Se llamaba Curra. Era muy blanda, nada dura. Tenía mucha teta, además. Su leche era muy gordu

La recuerda con mucho cariño, como a una compañera.

Cuando hacían con ella las labores del campo le tapaban la cara con una bolsa vieja de las de hacer la compra para que no se comiera la cosecha.

martes, 30 de junio de 2026

Anjana 2.0

A lo mejor esa necesidad que tú tienes de ir a un pueblo cabuérnigo a rescatar el último fragmento de una leyenda sobre anjanas

sería mejor si la reorientaras

hicieras un ejercicio de humildad, o de confianza, y y escucharas lo que hay: de qué modo los paisanos han reformulado la figura de la anjana y ahora se la encuentran saliendo de un zalcéu a orillas del río, cerca del campin, asustada por encontrarse contigo pero sonriente también, en esa línea de sombra tan (esta sí) propia de la anjana, buena si eres bueno, mala si eres malo

de ese modo ayudarías más, creo, a conservar la creencia, dando valor al mecanismo como los paisanos recrean su herencia

que es una forma de darles valor a ellos

(no son esos ignorantes de entonces

ni estos supuestos alienados de ahora)

si es que lo que persigues es eso.

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