viernes, 10 de julio de 2026

La señora de los pendientes

Esa señora mirando el escaparate de una tienda de rebajas como a punto de escapar, guardando la distancia de huida

me lleva a, o me trae el recuerdo de

los domingos que voy al rastro y paso sin querer parar por donde el puesto de esa señora que siempre que me ve se toca los pendientes.

Fue que un día de lluvia salía de mi casa de la C/ del Sol y me la encontré buscando un pendiente que se le había caído y no era para encontrarlo. La acera mojada, los charcos, todo eran reflejos. Son un regalo de mi difunto marido, me dijo. Lloraba y lloraba y las lágrimas se le mezclaban en la cara con el agua de lluvia. Paré con ella y nos pusimos a buscar el pendiente perdido hasta que lo encontramos.

Desde entonces siempre que me ve se toca los pendientes y si me paro me lo recuerda y ella es fácil que se vuelva a poner a llorar.

Nota floral

El día del funeral la viuda repartió las flores de la corona entre los presentes. Eran rosas blancas. Me lo dijo una de las personas que la había acompañado en la despedida de su marido al preguntarle por las que, de forma desacostumbrada, tenía en el salón, varias. No sé si el número respondía a alguna razón, no lo pregunté, pero no creo, por eso no lo pregunté. Serían las que cogían en la mano.

A partir de ahora, flores sí y rosas pero no blancas.

Los dos hermanos

Debían ser hermanos porque se parecían. Muy mayores los dos. Subían de la mano. Las llevaban una sobre otra, en horizontal. El que aparentaba estar mejor era el que la llevaba puesta debajo.

Para sostener y yo bajaba por la alameda, vencido.

jueves, 9 de julio de 2026

El MAS medio vacío (y no solo de gente)

Están hechas coincidiendo con la celebración de ArteSantander. Pero no solo: a inicios de la temporada estival, en plena reconfiguración del mapa cultural de la ciudad, ni tanto tiempo después de la reapertura del museo...

Al hacerlas procuré que no salieran los vigilantes. Me miraban con comprensión o no sé si con pena al ver mi cara de estupefacción.

Adornos de helecho en el pecho

Entramos a una expo en la sede de la BCC - AHPC dedicada a un fotógrafo aficionado de la burguesía santanderina (en realidad no sé si era veraneante, pero para el caso da lo mismo porque la mirada de ambos perfiles se superpone) y de repente:

Son detalles de esta foto general tomada en El Astillero el año 1909:


No sé si el adorno de helecho es tradicional (una tradición perdida, en todo caso) o una ocurrencia. Pero sea como fuere, me parece un hallazgo.

La maroma de la segunda

Antes en la segunda, en otras playas no sé, dice, había una maroma para agarrarse cuando te metías al agua. La llevaba adentro un barquero y la soltaba atada a una piedra con un argolla. De la que volvía, el barquero cogía algas y las llevaba al balneario para preparar los baños.

miércoles, 8 de julio de 2026

Encuentros bajo el árbol

Pelambre, propuesta etimológica

Hay varios topónimos Pelambre, por ejemplo en el barrio La Barcenuca de Sopeña, que yo creo tienen que ver con pilas, pero con pilas no de algo que haya apilado el ser humano, por ejemplo abono o hierba, sino con pilas asimilables a pequeñas elevaciones del terreno, por ejemplo Collugu también en Sopeña, muy cerca de Pelambre. 

El sufijo tiene que ver con un lugar donde abunda algo, como por ejemplo en joracambre, el conjunto de agujeros del istial (si de madera) o morenal (de piedra) donde encajan los palancos que cierran la purtilla de una finca.

Cántabros "lapín" y "lape", propuesta etimológica

Yo creo que cántabro lapín, "conejo", y (más concretamente) pasiego lape, "cada una de las lastras empleadas para cubrir el tejado de las cabañas", emparentan con el gallego lapa, con el significado de "guarida" y "piedra grande", valiendo el primer significado para explicar la conexión con lapín y el segundo para la conexión con lape

Más allá del molusco, que en cántabro llamamos llampa y en gallego lámparo, de etimología latina, el gallego lapa parece tener un origen prerromano. Quizá guarde relación con esa familia de topónimos cántabros tipo "trapa" (uno en el entorno de Monte Aa, por ejemplo) que no sé a qué responden pero sospecho tengan que ver con piedras llamativas.

Apunte para etimología de Mompía

Propongo relacionar la segunda parte del topónimo Mompía con el latín PILA, "mortero" (por cierto, Mompía colinda con Mortera), igual que el gallego pía, utilizado para "recipiente cóncavo de madera o labrado en piedra".

Archivu del blog