viernes, 19 de junio de 2026

Los "piezcos mielgos"

Mielgos significa mellizos. Es una palabra que emparenta con "miel". Será por lo pegados que están, por lo juntos. Salió en la conversación a raíz de los melocotones de este árbol. No digo piezcos porque este árbol nació de la piedra de un melocotón comprado en un súper, que se tiró ahí, contra la pared, y terminó saliendo. 

En casa hay un piezcal que viene de antiguo. También es por eso, porque en la comparación cada uno, melocotonero y piezcal, se ha quedado en su esquina del ring.

Sobre la condición de obrero mixto

El primer día de clase le preguntaron el nombre y a renglón seguido dónde trabajaba su padre: en la fábrica, dijo ella: será de peón, replicó la monja. Calló. Era muy niña. No lo ha olvidado. La siguiente fue su amiga. En el monte, contestó ella. Aquí las risas fueron generalizadas. Pero su amiga no se preocupó de aclarar que era en el Monte de Piedad, donde su padre era directivo.

La clave está en a quién das la oportunidad de hacerte daño.

jueves, 18 de junio de 2026

Si no me equivoco

Lo que VOX plantea, y es un ejemplo fácil para que se entienda bien, es que Lamine Yamal es punta de lanza en la selección española no porque sea el mejor, sino porque, siendo muy bueno, impidió que otros españoles "nacionales" le superaran valiéndose de privilegios que le fueron concedidos por su condición marginal (los aún más radicales dirán que estos privilegios se los dio el gobierno socialista para ganar su voto).

Pero yo no sé de fútbol y la política me tiene hastiado. Aun así, creo que no voy desencaminado.

Los primeros geranios y su color

Francisco Cubría descubrió media docena de geranios en una ventana que estaba encima de un escaparate de la C/ Calvo Sotelo, las únicas flores de toda la calle, reciente por entonces -había pasado poco tiempo desde el incendio y poco también desde que las clases subalternas habían sido desplazadas por los ricos que ansiaban tomar el centro de Santander-, y animaba a los vecinos en un texto publicado en prensa precioso a que pusieran más. Sigue sin tener mucho éxito su reclamo.

Lo leí ayer, que me compré de segunda una antología de artículos de este escritor publicada por la UC en 2016, y ayer mismo que pasaba bajo un balcón en la esquina de Cisneros con Jiménez Díaz, vi una jardinera con geranios muy tupidos encima de un tendal con un mono de trabajo secando.

Francisco Cubría no dijo de qué color eran las flores que vio en el centro hace setenta años. Las de ayer eran rojas.

miércoles, 17 de junio de 2026

Los malos y tontos

Está feo decirlo porque es toda la vida tratando de no aceptarlo (esta línea entre paréntesis la he escrito después: si llegas al final de este párrafo descubrirás que sigo tratando de no aceptarlo, como desvela el propio título, que acabo de poner) pero cuando conoces o coincides con alguna de las personas que sabes objetivamente que son los que la están liando, no hace falta que sea particularmente a ti, pero también, y ves que además de malo es tonto (será por eso, quieres creer)

la sensación es pésima. Es inevitable que te entren ganas de apagar la luz y marchar.

Los libros al sol

En casa tenemos muchos libros y muchas estanterías. Hay una en una pared a la que le da directamente el sol de la tarde. Me duele porque sé que el sol daña los libros pero no hay más. No suelo anotarlos ni subrayarlos. Desde pequeño. Los cuido. Pero estos libros al sol he asumido que van a terminar marcados. La palidez inducida por el sol en los lomos será mi marca. Así como otros los abren mucho al leerlos, por ejemplo, yo a estos les he abandonado al sol. Así me consuelo.

Llevaba tiempo buscando uno sobre toponimia de Santander para ver si daba con el topónimo del antiguo lugar que ocupa el Hospital Valdecilla (Fuente Mar, ya lo adelanto). Pero nada. Anoche me senté a leer en una butaquita pequeña que tenemos al lado de esta estantería y donde dejé el móvil estaba el libro. Lo recordaba de un azul muy intenso y resulta que tiene el lomo comido por el sol, blanquecino, por eso no le reconocí. La marca que he hecho mía me lo había hurtado. Voy en mi contra. Será porque es un arreglo. Tengo que mover esos libros de ahí.

El ascenso y el descenso

¿Te imaginas subir y medio matarte por llegar a Mozagro solo porque crees, tirando de etimología, que es un monte sagrado, pero luego descubrir que no lo es, que su nombre viene por lo acre, áspero o difícil de su topografía?

La clasificación del origen

 ¿"Origen" es una palabra que pertenece al ámbito de la geografía o a cuál?

martes, 16 de junio de 2026

En el transcurso

Tanto rectificar, será porque hay una dirección, aunque esta permanezca oculta incluso para el que siente la necesidad de rectificar (instinto, quizá, como el de las aves que se conducen por el cielo).

El "boronu" ateo

Lo anunciaban en el escaparate de la carnicería y a la segunda vuelta, porque lo había supuesto caro, entré y lo pedí. ¿Es de Cantabria?, pregunté. No, es de Cervera de Pisuerga, respondió. Tarde. Pone "borono" en el plástico. Lo pagué y lo metí con disgusto en la bolsa de la compra. Al menos no fue caro. Boronos creo que he probado de dos marcas, una lebaniega (que en mi casa nos sabe raro) y otra montañesa (este bien porque la harina es de maíz, no de trigo, lo cual explica también que el montañés se coma echando un poco de azúcar por encima y el lebaniego no, si acaso con manzana frita), ninguno casero (una carnicería de Cabezón de la Sal lo ofrece pero nunca lo tiene). Cuando lo veo a la venta procuro comprarlo. Pero no este palentino. En el frigorífico de casa está. Se lo comentamos a una lebaniega y, sabedora, nos pregunta si tiene alma, es decir, la grasa de dentro. No lo sabemos, no lo hemos abierto. Será ateo, entonces, dice.

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