lunes, 27 de abril de 2026

El práu, el fresnu y la naa

Había un práu ena Lera con un árbul, un fresnu era, que se lu llevó el ríu, lu arrincó, una llena grande siría, y abora nu hay naa.

Vuelta a la oscuridad que para los que no habían salido no era tal

Cuando volvía a casa de servir aquí todavía no había luz y yo me daba de topetazos con todo lo que me encontraba. ¿Pero qué arte te das?, me preguntaba mi madre. Y yo le respondía, ¿y vosotras?

sábado, 25 de abril de 2026

Cuernos

Vamos a la capilla del hospital y a la puerta hay una escultura de una hermana de la caridad representada con ese tocado que llevan que parece un pájaro con las alas abiertas. La mira y se estremece (para mal) al tiempo que me dice que uno todavía mayor llevaban las de su colegio. Salían así por las puertas, moviendo la cabeza, igual que tudancas, y hace el gesto, poniendo las manos aspanas. La cabeza y el culo ese gordo que tenían de estar sentadas, termina.

viernes, 24 de abril de 2026

3D

De frente, nada

lo evidente

pero al bajar la vista

para protegerme del sol

había pedazos de teja

y también vi pétalos

entonces alcé la vista

la mano de parasol

y allí estaban escondidas

las rosas:

cayendo.

jueves, 23 de abril de 2026

Los mugidos ahogados

Rodeados de tudancas y la niebla entrando por Negréu, empezamos a oír el gañido de gaviotas. Efectivamente, bajaba una bandada de estas aves siguiendo el río, buscando el mar. Las vacas levantaron la cara como si fueran a mugir.

"Un lobo en la montaña", documental de Malezadocs

 

miércoles, 22 de abril de 2026

La cueva para esconder personas en la ladera norte de Peñacastillo

Estuve la semana pasada con un botánico que me dijo que le habían dicho que había una cueva en la ladera norte de Peñacastillo. Este fin de semana subí a buscarla. No es difícil encontrarla ahora que el camino está arreglado. Antiguamente no sería lo mismo. Está a mitad del camino que costea, efectivamente, la ladera norte.


Ubicación aproximada:

X: 430.803,44
Y: 4.811.283,08

Desde dentro:


Pude hablar con un vecino que me dijo que su abuelo le había contado que su hermano, es decir, el tío abuelo del vecino con el paré a hablar, pertenecía al Partido Comunista y que se había escondido en esa cueva hasta que pudo pasar a Francia. No me lo esperaba. Su abuelo era de 1923 y había nacido en una casa azul que había donde están las rotondas nuevas, me dijo. Desde allí supongo que le prestarían ayuda, añadió. Otro vecino que encontré más tarde me confirmó que esta cueva, aparentemente sin nombre, se utilizaba para esconder gente.

La cueva es de poco recorrido. Hay hueco para dos cuerpos, a derecha e izquierda:



No sé si es que se ha intentado cegar (no debe ser fácil subir escombro hasta allí) o es que en su momento se trató de acondicionar precariamente, pero, quizá para aislarla de la humedad, hay muchos restos de teja antigua en el suelo:



No pregunté al primer vecino si su tío abuelo pudo volver del exilio. Ni tan siquiera si pudo huir, si llegó a escapar. Si es que él lo sabe. Llamé a Raquel para contarle lo que había visto y su respuesta fue "si es que en este país somos así, por mucho que ahora nos quieran hacer diferentes", en referencia a la propaganda derechista actual. El pasado siempre concierne al presente. 

El camino de vuelta:

martes, 21 de abril de 2026

En la parada del hospital

Estaba esperando en el banco de la parada y se sentaron detrás. Eran tres, dos de ellos pareja. Estos tenían un perro. Lo llevaban sin bozal. Respiraba fuerte. El que no era pareja preguntó que cómo se decía, si mandala bandala, a lo que la chica respondió que mandala. ¿Y para qué sirven?, preguntó de nuevo. Para joderte, contestó el tercero. Todos tenían las voces rotas. No sirven para nada, añadió. Le acababan de llamar al móvil para decirle que tenía que ir a firmar, no sé a dónde, pero hablaron de "prolongación", y estaba cabreado, ahora que tenían planes. Pues a mí me relajan, aseguró la chica. En sitios así siempre sopla el viento, no sé por qué. Fúmate un cigarro, que te da tiempo, le dijo el uno al otro. Pero el tren no tardó en llegar.

Las flores frescas y las otras del "santucu" de Peñacastillo

Resulta que hay un santucu a la entrada de Santander, a la altura de Peñacastillo. Concuerda con su lógica liminal, fronteriza.


Iba andando por la acera que bordea el monte. Al verlo, crucé y sin que llegara a la mediana se puso a llover. Me cubrí con el cortavientos que llevaba atado a la cintura y me puse a sacar fotos de las flores secas que había dentro, metidas en un jarrón, de las que el modo IA de mi móvil reconoció Limonium (también había restos de cala), y fuera, atadas a la reja, algunas de plástico con el color apagado por el sol y otras naturales, de las que el móvil reconoció:


Valeriana roja y:


Vulneralia.


A las que estaban en macetas en el suelo no las presté atención. Había apuntado a lápiz el nombre de las anteriores en las páginas de respeto de un libro que llevaba y con la lluvia se me estaba mojando, así que no seguí.


Volví a cruzar y seguí subiendo. Dejó de llover. Hice fotos a dos flores de la cuneta:


Galio blanco.


Geranio silvestre.

A la vuelta, pasadas un par de horas, pregunté a una señora mayor que estaba fumando a la ventana de su casa con la bata de guatiné puesta - varias colillas en el suelo que el agua de lluvia todavía no se había llevado por falta de fuerza - y me dijo:

bien pero hace mucho frío, aquí

en invierno no vemos el sol

nada. No hay árboles 

ni edificios alrededor

nada que resguarde

aquellos que están construyendo

donde las grúas: rápido suben

igual de rápido caerán

verás, vistas sí y guardias

ese es el cuartel antiguo

y por detrás está el nuevo

aquí vivimos rodeados

solos, también

dijo. Le pregunté entonces por el santucu y respondió que ni idea de quién lo mantenía ni de quién se encargaba de las flores: ellos serán, añadió, e hizo así con un gesto.

lunes, 20 de abril de 2026

La señal

Estaba en Floranes apoyada en una señal de tráfico y decía al teléfono "no hay plata, ni yo tengo ni él, qué se puede hacer". Era domingo por la mañana. Yo volvía a casa de paseo. Estaba la frutería abierta. Luego me pasaría a por naranjas. 

No me fijé qué señal era.

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