Le preguntamos a qué andaba y nos dijo que a lo que fuera más grande que las sardinas que estaba utilizando como cebo. Me agaché y robé una foto al bote. A la vuelta había un niño también agachado que estaba diciendo:
"¡Vete!"
¿Sabes lo que pasa?
Le preguntamos a qué andaba y nos dijo que a lo que fuera más grande que las sardinas que estaba utilizando como cebo. Me agaché y robé una foto al bote. A la vuelta había un niño también agachado que estaba diciendo:
"¡Vete!"
Hoy a las 19:45 h., el historiador Luis Somarriba imparte una conferencia en la iglesia de San Francisco, en la C/ Los Escalantes, titulada "Historia del convento de San Francisco de Asís de Santander".
Recuerdo que este convento, que estaba pegado al ayuntamiento (por eso tiene dos fachadas distintas), fue derruido por el alcalde de la República en guerra, apodado "el piqueta", no por gusto, sino de acuerdo con un plan urbanístico vinculado al movimiento moderno que fue sustituido por otro plan tras la guerra, aprovechando el incendio del 41, dirigido por Falange que hizo de la ciudad su carrito de la compra, y de ahí los resultados: calles sin apenas aceras, infinitas plantas por encima de lo permitido (se iba en mordidas por cada planta ilegal lo que costaba un trolebús), arena en los pilares, explanación del centro (de ahí la isla de la catedral), etc.
Según la tradición, este convento fue fundado por el propio Francisco de Asís en 1212. También se dice que visitó la casa-torre (con raíz en el s. XII, la construcción civil más antigua de Cantabria) de los Calderón de la Barca en Viveda, incluida en la lista roja de patrimonio en peligro. El año pasado se celebraron los 800 años del fallecimiento del santo, sin repercusión en Cantabria.
Entramos en una cerería pequeñita que está pegada a una iglesia de Pontevedra, en el casco antiguo. Preguntamos por ex-votos de cera y nos enseñaron los que tenían, muchos. El cerero nos señaló los que procedían de Cerámica Celta, queriendo decir con esto que los diseños eran de esta antigua fábrica de cerámica. Había sido de su familia. Abrió en 1925 y cerró en 1963. Fue de referencia para la vanguardia histórica. Resulta que Castelao trabajó para ellos.
El gato.
El burro.