jueves, 2 de julio de 2026

Bajando del monte, huyendo de la tormenta

No sabíamos por dónde bajar, no queríamos volver por el mismo camino, nos había costado mucho llegar, así que tiramos a derecho.

Pero no por cualquier sitio, sino siguiendo el espinazo del pernal, que cada vez se hacía más estrecho: a un lado la garganta por la que oíamos gorjear al río, oculto en las profundidades, y del otro la niebla que avanzaba en columnas.

Poco a poco el bosque se iba haciendo más ralo. Era de sorprender lo numeroso de los árboles alcanzados por rayos. Nos sorprendía y también asustaba, porque los truenos retumbaban encima de nosotros. Las hierbas altas vencidas bajo el peso de la lluvia. Las flores hechas gurruños.

Entonces nos pareció descubrir una senda de hierba aplastada. Como horas antes habíamos oído perros por esta zona, pensamos que podían haber sido ellos, o los dueños, que los estaban entrenando para la caza. Seguimos el camino leve como sobre las aguas. Nuestra pretensión era conectar con la pista que se adivinaba a lo lejos.

En los peores tramos levantábamos con el palo la hierba que estaba aplastando la lluvia y allí estaba esa otra capa pisada.

Pero de camino encontramos una cama de animal grande vacía.

Luego otra.

¿De quién sería el camino, de qué? ¿De animal, de persona, de paisano o de turista, de animal salvaje o doméstico? ¿De quién, de qué?

Seguimos bajando. Se veía que el pernal iba a acabar de forma abrupta. Pero destacando contra el fondo había un árbol. Fuimos hacia él y efectivamente, estaba marcando el paso a la pista. Seguramente a este árbol nadie lo había plantado aunque sí apostaría a que estaba ahí porque nadie lo había talado. Es todo así aquí.

Entrevista a Manuel García Alonso en Viriditas

Entrevista al historiador, arqueólogo y antropólogo cultural Manuel García Alonso en Viriditas sobre corredores culturales pastoriles que hunden sus raíces en el Neolítico, la Sierra del Escudo, jisquíos, concejos y orígenes, aquí.

miércoles, 1 de julio de 2026

Predijo lluvias

 

Las picaduras de serpiente y el hospital

Me contaron de dos mujeres a las que picaron sendas culebras, incluso hubo que llevarlas a Valdecilla de lo mal que se pusieron, y que desde entonces siempre que llega el tiempo en que las serpientes se revuelven, que no sé cuál es, pero debe ser por ahora, a estas dos mujeres también se les revuelve, por simpatía, el lugar donde las picaron, todavía años después.

Esta creencia tradicional, por incluir al hospital, ¿deja de serlo?

La vaca con la que aprendió a ordeñar

Llegó al pueblo con 24 años, cuando se casó. Entonces aprendió a ordeñar. Fue con una tudanca. Se llamaba Curra. Era muy blanda, nada dura. Tenía mucha teta, además. Su leche era muy gordu

La recuerda con mucho cariño, como a una compañera.

Cuando hacían con ella las labores del campo le tapaban la cara con una bolsa vieja de las de hacer la compra para que no se comiera la cosecha.

martes, 30 de junio de 2026

Anjana 2.0

A lo mejor esa necesidad que tú tienes de ir a un pueblo cabuérnigo a rescatar el último fragmento de una leyenda sobre anjanas

sería mejor si la reorientaras

hicieras un ejercicio de humildad, o de confianza, y y escucharas lo que hay: de qué modo los paisanos han reformulado la figura de la anjana y ahora se la encuentran saliendo de un zalcéu a orillas del río, cerca del campin, asustada por encontrarse contigo pero sonriente también, en esa línea de sombra tan (esta sí) propia de la anjana, buena si eres bueno, mala si eres malo

de ese modo ayudarías más, creo, a conservar la creencia, dando valor al mecanismo como los paisanos recrean su herencia

que es una forma de darles valor a ellos

(no son esos ignorantes de entonces

ni esos supuestos alienados de ahora)

si es que lo que persigues es eso.

La idea romántica de pérdida conduce al expolio

La idea romántica de pérdida (el ocaso de un mundo) conduce al expolio, en todos los órdenes, aunque sea bienintencionado: 

"salvar en el último minuto" algo que en realidad está en transformación, por eso ha llegado hasta nosotros, cercenando así su ciclo o proceso, quedándotelo tú (aunque no sea para ti) porque tú sí que lo sabes apreciar (ese pueblo tuyo tan bonito gracias a que se ha mantenido al margen del progreso porque son unos ignorantes, menos mal que tú pudiste salir y por eso ahora puedes volver para apreciarlo), por ejemplo, o grabar algo a alguien, a veces faltándole al respeto, sin pedirle permiso, apurado porque sientes que es la última oportunidad, alguien de quien luego te olvidas porque lo importante es ese algo que puedes reproducir siempre igual,

siempre igual

como si estuviera metido en ámbar.

La piedra con las huellas de manos y pies de San Andrés (tirada al río) en Viaña de Cabuérniga

En El Práu la Piedra de Viaña de Cabuérniga, por donde La Cuevona (donde dicen que se coló un perro y salió por La Juentona de Ruente), había una piedra con huellas de manos y pies (un par y un par) que decían eran de San Andrés. Cuando se arregló la carretera los obreros la tiraron al río, donde seguirá.

Estando San Andrés en la cruz (que era con forma de aspa, donde le ataron) Egeas le indultó, pero él no aceptó el indulto. Según el libro Passio sancti Andreae Apostoli compuesto en el s. IV, consultado en la wiki, "los guardias de Egeas intentaron desatarle pero al tocar la cruz y las cuerdas quedaban paralizados de pies y manos. Los seguidores de Andrés intentaron lo mismo y también quedaron paralizados." 

Esta creo que es la conexión entre las huellas de manos y pies de la piedra y San Andrés.

Yo no he visto la piedra. He preguntado a un vecino de Viaña y me ha dicho que él cree que son marcas naturales. La resignificación de esas marcas por parte de los vecinos es tan importante como si estuvieran talladas, en mi opinión.

lunes, 29 de junio de 2026

El Pintu

La terraza estaba llena de turistas. Sobre todo parejas jóvenes vestidas de corto y con colores claros. También estaba El Pintu ocupando una de las mesas pequeñas que están a la puerta de la antigua taberna, ahora restaurante de fama, en el pueblo de Valle. Nosotros bajábamos recién del monte, empapados y con las botas haciendo agua. Paramos a saludar. Vaya cabarrizu traemos, le dijimos. El Pintu es hablante patrimonial y habla fuerte. Yo sentía miraditas alrededor. Le preguntamos por los nudos de serpientes que se encuentran a orillas del río, por las huellas que dejó San Andrés en una piedra de camino a Viaña, de los tejados de madera de las cabañas de pastor... 

Seguía el cuchicheo en las mesas vecinas. Entonces El Pintu sacó su cartera y un mazo de papeles doblados de dentro. Eran trovas suyas. Las trovas se sacan (este es el verbo para las trovas) de casos anómalos, informó. Nos leyó una:


Trataba sobre respeto.

Gladiolu nel pernal de Bustabláu, cabecera del ríu Barcinillas u Lamiña



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