jueves, 25 de junio de 2026

La uve

La Valsemana es un paso que conecta la cuenca media del Saja con la media del Nansa. Es un paso perpendicular a la línea de cumbres, es decir, paralelo a la línea de costa. Subes un pernal (en Cabuérniga) y bajas un toral (lo mismo, pero en el Nansa). Es uno de esos pasos transversales a los que apenas se les presta o ha prestado atención, me refiero, historiográficamente.

Yo mismo lo he utilizado para ir desde Selores a Tudanca.

Los paisanos dicen que el topónimo Valsemana es por la frecuencia con que era utilizado, una vez por semana. Pero Alberto González, autor del Diccionario Etimológico de la Toponimia Mayor de Cantabria, dice (creo recordar) que este topónimo procede de la planta llamada balsamina. Yo lo acepté sin darle más vueltas, porque respeto mucho a este autor y lo otro, efectivamente, parece una etimología popular más, así que pasé a escribirlo con be.

Pero hete aquí que resulta que mi abuelo utilizaba La Valsemana para ir al mercado semanal de Potes, de referencia entonces. Iba y volvía por La Valsemana, efectivamente, una vez por semana. De resultas, yo no puedo más que ser fiel a mis orígenes y volver a escribirlo con uve.

NG Badoa - Negu Gorriak

 

Las velas de cumpleaños

La he visto mientras borraba otras para ganar memoria en el móvil, que siempre voy justo porque hago muchas fotos, tantas que en esta no me había fijado hasta ahora, y luego resulta que no puedo hacer más si no borro antes, y al principio me pareció que estaba tosiendo tapándose la boca con una mano mientras con la otra encendía las velas de la tarta de cumpleaños de su hija, que cumplía dieciocho, y me pareció un gesto feo, pero al instante me di cuenta de que lo que estaba haciendo era taparse la boca para que su respiración no apagase las velas

tanto cuidado tiene

tanto la quiere.

miércoles, 24 de junio de 2026

Sobre Peña Carranceja


Siempre creí que el topónimo Carranceja resultaba de la suma de una palabra relacionada con roca y otra con hoz o paso estrecho.

Pero al encontrar a la venta esta foto de Peña Carranceja he buscado en la IA de Google y parece que en el norte peninsular /carra/, del latín CARRUS, "carro", se utiliza a menudo en composición con otras palabras para referirse a "camino hacia..." o senda, pudiéndose relacionar entonces con el topónimo Carrera de Tudanca, por ejemplo.

En suma, Carranceja sería algo así como "el camino de la estrechez significativa" (por ir en femenino, que es comparativamente mejor que el masculino). Creo que se ajusta a lo que se ve.

Aprovecho para decir que *Caranceja solo es en los mapas, aquí. El pueblo dice Carranceja. O decía. En mi casa seguimos.

El derrotero

No por esperable, el derrotero healthy del Centro Botín es menos triste.

Se ve (aproximación a poema visual)

Solo había entrado una pareja de golondrinas

(por el momento) anidan en los fluorescentes

del garaje, les dejamos una joraca por arriba

del portón para que pasen y duerman dentro.


/º/    v


Cuando iba en bici a Téran

a la residencia, a ver a tu tía

me acompañaban hasta Duréu

hasta la primera casa, la baja

toda la calleja Cárabes adelante

siguiéndome. Ese es su confín

se ve.

martes, 23 de junio de 2026

Los últimos "jisquíos"

Llegamos poco antes de la cena, que es muy temprano, supongo que para acortar los días

que no se hagan largos

como son, disimularlos

pedimos verla y la bajaron en ascensor, entonces

mi madre la abraza mientras yo le doy la mano

el ascensor permanece abierto y tiene un espejo

luego al revés, soy yo el que la abraza, y me veo

salimos a la calle, cruzamos la carretera y entramos al parque de la residencia

pequeñito

tiene unos pocos árboles frutales, parecen, aunque no veo que den fruta, quizá no sea tiempo, bancos debajo y un breve trazado de caminos de firme liso para facilitar el tránsito de los residentes, a muchos de los cuales les cuesta andar

de hecho mi tía va en silla de ruedas

estamos solos y nos ponemos un poco al sol y un poco a la sombra, para que le de a ella un poco de sol y a mí un poco de sombra

y mi madre en medio le canta

mi tía muy callada, las horas, quizá

le canta una montañesa para animarla

en voz baja: mi tía no reacciona

termina y echa un ijujú: 

tampoco.

Es el segundo que escucho en vivo, quiero decir, no en una grabación o impostado en una actuación.

El primero fue a mi tía Geniuca, que se puso una hierba en la boca, hizo hueco con las manos y echó un jisquíu. Apenas sonó. Igual que el de mi madre.

Es donde queda. En las voces bajas de las mujeres.

lunes, 22 de junio de 2026

Reparto de tareas

Entre los raperos un verso es una barra y una estrofa un cacho.

Las limpiadoras se tienen repartidos los pasillos del hospital por estrofas, es decir, por cachos.

Me recuerda a las trovas tradicionales, las de autoría colectiva, donde las estrofas servían para coordinar la composición (una vez estuvieran asimiladas las formas).

Mi encuentro con Enrique Vila-Matas

No sé si vale decir que una vez me crucé con el escritor Enrique Vila-Matas en las escaleras de la Biblioteca Nacional, él subiendo y yo bajando, entrando y saliendo, él con unas playeras blancas impolutas y yo no lo recuerdo ni tampoco a qué había ido.

domingo, 21 de junio de 2026

El plátano de la esquina de la bolera de Sopeña

En este árbol de la bolera de Sopeña es donde colgábamos al Judas, le prendíamos fuego y le apedreábamos mientras le lanzábamos insultos. Una vez nos grabó Jesús García Preciado con la tele pero no funcionaba el audio. Días más tarde nos convocó en su casa del pueblo para doblarnos a nosotros mismos con una grabadora. Me acuerdo de Tin, que había utilizado una palabrota que luego no podía reproducir al micrófono sin morirse de la risa: ¡juputa! También de Culis (porque era el más cool: le gustaba jugar al baloncesto en el aro que habíamos puesto en otro árbol de la bolera: teníamos que tener cuidado con las raíces y los rebotes) y de otros, lo pasamos bien aquel día. Mi padre tiene fotos pero no las quiero poner aquí porque sabéis que no me gusta subir fotos en las que salga gente ni poner nombres completos, tampoco el mío.

Al fondo se ve la casa de Don Marcelo, que es como él quería que le llamasen, Marcelo para el pueblo. Puso un busto suyo a la entrada de su casa. Desapareció. El pedestal todavía está tirado por ahí cerca. Las palmeras no se han visto afectadas por el picudo rojo, todavía.

Creo que es también en este árbol donde se quemaron las imágenes de la iglesia durante la guerra. En este o en el de al lado, que está más en la esquina. Haría falta preguntarlo antes de que se olvidara.

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