viernes, 17 de julio de 2026

Dentro de una casa montañesa

No es poca la luz, sino una luz suave.

En Jelgar, y 3

Lo más fácil es pensar que Jelgar era garma, como siguen siendo los alrededores, que los paisanos retiraron piedra de donde más fácil era, o donde el terreno era más accesible, para obtener braña (confirmamos, pues, que las brañas no serían pastizales prestados por la naturaleza, o al menos no en todos los casos, sino también pastizales sonsacados a la fuerza) y que en el proceso, que no es nuevo, por ejemplo aquí, los protagonistas acondicionaron el montón de piedras que iban retirando, por ser la parte más protegida o que quedaba más en alto, para cabaña, bellar, etc.

Por ser la más fácil, también es la explicación más plausible.

Pero es que hay mucho tinglado el que hay ahí. Hoy es bosque, ayer fue helechal (es lo que significa Jelgar), antes de ayer complejo pastoril (raro, quizá por su antigüedad, que todavía no sabemos interpretar bien, o por su tipología, obtenido a la contra de una garma, que tampoco sabemos interpretar bien) y todavía antes pudo ser otra cosa (que quizá explique la rareza de este emplazamiento). El problema es que mañana deje de ser, víctima de una tala, un incendio...

Cuando digo raro es probable que se deba interpretar como extraordinario, es decir, algo conocido (está por ver) pero resuelto de manera excepcional. Si es que no se trata de algo desconocido.

Y es que no es fácil encontrar una explicación, hasta donde llegamos: una finca cerrada de forma tan contundente con un complejo pastoril de estas características (si lo es) dentro. Sí que nos han contado que los antiguos círculos de piedra con cabaña que abundan en estos montes son fincas cuyo pastor se ocupaba de que las vacas no entraran a pacer, las llamadas dejesas, aquí. Una solución a medio camino del comunalismo medieval y la privatización moderna, que no tuvo éxito y se extinguió o que derivó en los invernales, todavía no se ha estudiado. Pero lo que hay en Jelgar no parece que responda cien por cien a esta lógica. O sí, pero que represente un estadio no identificado hasta ahora. No sabemos. Ni nosotros ni, en el fondo, nadie, ni siquiera los ancianos cabuérnigos. Por eso que estos recurran a los mitos (y nosotros está por ver: probablemente a la desidia, como suele).

Hace tiempo conocimos a una vecina de Lamiña muy mayor que nos contó una leyenda sobre anjanas. Según esta señora, las anjanas de Lamiña vivían no digo en Jelgar mismo pero sí cerca, según sus propias indicaciones, aquí. No me extrañaría que esta construcción de Jelgar fuera tan antigua que hubiera perdido la conexión con los paisanos y tan rara que le hubieran buscando explicación en un horizonte mítico habitado por anjanas.

Por todo, creo que Jelgar merece al menos una visita profesional que ayude a identificar qué hay ahí.

jueves, 16 de julio de 2026

Cántabro "polu" y vasco "polita"

Cántabros polu, "lozano", apolizar, "acariciar", repuliscu, "resabiado", etc., probablemente provengan del latín POLITUS, "limpio, pulido", con lo cual, por una parte, se desvincularían del topónimo cántabro Pola, aquí, y, por otra, emparentarían etimológicamente con el vasco polita, "bonita": me lo confirma la IA y hago caso.

"Los boys" (Mondadori, 1996) de Junot Díaz, recomendación


Los boys (Mondadori, 1996), primer libro del denostado Junot Díaz. Trata sobre la primera oleada de dominicanos en EE.UU., a la que el autor pertenece. Un tema muy de actualidad en España. No es novela, son relatos aunque todos estén enhebrados por un mismo hilo conductor, una misma familia, sobre todo el hijo pequeño. Son ese tipo de textos en los que el lector va uniendo puntos hasta que al final descubre (no siempre, también es cierto) la maravilla que acaba de leer.

En Jelgar, 2

Encuentro una construcción enorme compuesta por una especie de "plataforma" en un extremo y un "espigón" en el opuesto.

Lo primero que se ve:


Cimientos de la "plataforma":


A la "plataforma" se accede por lo que parecen unos "escalones" (la siguiente foto está tomada desde la "plataforma"):


Arriba hay un pequeño espacio libre o "plazoleta" donde ha crecido un roble enorme, además de una "hoya" (que apenas se aprecia en las fotos) y una construcción de piedra seca subcircular sin acceso y paredes altas que voy a identificar, aunque no me lo parezca del todo, como "bellar". La "plazoleta" está separada de la "hoya" y el "bellar" por una pared semicircular.

Desde la "plazoleta":


Desde el "bellar":


A la espalda de esta última foto hay una pared y adosados a ella, dentro de la "plataforma", lo que parecen varias celdillas o no sé si una sucesión de "cabañas de pastor", aunque me cuesta creerlo. Más se me parecen, si acaso, a las celdillas que hay en Cua Lindera, en Barcenillas, aquí. No pongo fotos porque no se ve bien.

Detalle del "bellar":


La parte del "bellar" desde abajo:


Tomando como referencia esta última foto, sale lo que parece un "espigón" hacia la izquierda:


Otra vista del "espigón":


El remate del "espigón":


Si acaso, solo he visto algo parecido en un claro de bosque que se abre al lado de Braña Cabuérniga, en Monte Aa. Este enclave de Monte Aa lo leí en su momento como una estación de serrones, pero a ciegas.

Abriendo el foco, creo que esta construcción se integra en una antigua finca de paredes enormes (estas ya no tan raras):


La finca parece tener un acceso de aprox. 20 metros de ancho (esto vuelve a ser raro) y morenales que son montones de piedra:



Quizá no se pueda hablar ya de acceso, tan ancho, sino de integración con una finca aledaña, que, de todas maneras, no supe reconocer. El bosque es antiguo, se cierra mucho. Pero más es lo que encontré.

¿Qué será?

miércoles, 15 de julio de 2026

Paralelismo de Maggie O´Farrell y Begoña Caamaño

El planteamiento de la novela Hamnet (Libros del Asteroide, 2021; primera en inglés de 2020) de Maggie O´Farrell se puede comparar, siguiendo el fantástico artículo de Emma Pedreira, aquí, con las dos únicas novelas de Begoña Caamaño: Circe o el placer del azul (Mar Maior, 2026; primera en gallego de 2009) y Morgana en Esmelle (Mar Maior, 2026; primera en gallego de 2012).

En Jelgar, 1

Me meto por un bosquete siguiendo un camino de animales. En la pista nunca se encuentra nada. Hay que salirse. 

Restos de una cabaña de pastor entre raíces de árboles antiguos. Un claro tomado por los helechos. Encuentro una pared que por tramos se levanta contra una garma. Sigo el perímetro. Se desvanece, me pierdo. Llego al otro lado. Toda esta otra parte está taponada por una inmensa garma. Detecto un camino:


Las piedras han sido apartadas, no puede ser solo de animales.

El roble parece estar señalando el paso del lado de allá. Lo sigo un poco. Este camino va al encuentro de la antigua cambera que conduce a Joces y cuya huella todavía se adivina en el terreno:


Vuelvo:


Me interno de nuevo en el bosquete. Aquí hay algo.

lunes, 13 de julio de 2026

El primer molino eólico cántabro

Los de los eólicos son tan majos que el primer molino que pusieron se preocuparon que fuera encima de un campamento romano para señalarlo.

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