sábado, 21 de febrero de 2026

En Prezanes

En Prezanes, era un campo blanco de margaritas por el que correteaba sin consuelo un miruellu negro.

Debajo del puente

Debajo de este antiguo puente de Santa Lucía, a las puertas de Cabuérniga, se organizaban en los años sesenta, puede que incluso antes, combates de boxeo.

Debajo del antiguo puente de Vargas, el que conectaba con el paso de la torre de la Catedral de Santander, había un mercado (creo que dominical) de pájaros.

viernes, 20 de febrero de 2026

De frente por el pasillo de la menos uno

Que aquí no va a quedar nadie está claro. Que tarde o temprano nadie se acordará de nosotros, también. Ni de lo que hicimos. Por eso me da igual y es verdad que el miruellu estaba cantando el martes en el alero de mi pabellón 

y que lo ha hecho primero aquí que en casa 

y también,

venían los tres por el pasillo de la menos uno, la niña en medio riendo calzaba playeras que emitían destellos, la madre a su lado miraba de reojo al niño con gorra. Iban felices, me pareció. Les sonreí al cruzarnos.

jueves, 19 de febrero de 2026

Los jilgueros de la alameda primera

Paso bajo los árboles de arriba de la alameda primera y están los jilgueros cantando no sé si porque han vuelto o no, que están siempre y lo que pasa es que hoy voy un poco tarde y ha amanecido.

¿Por qué nos gusta la miel que raspa?

Hace tiempo leí no recuerdo dónde que las lenguas del norte de Europa tienen sonidos guturales porque estos les sirven para darse calor. Nosotros conservamos la aspiración de la hache procedente de la efe inicial latina, un vestigio prerromano, puede que por la misma razón. 

Hablando con un apicultor que no vende miel, sino enjambres de abeja negra ibérica (en la Cordillera Cantábrica desde antes de la última glaciación), he sabido que el gusto montañés por la miel que raspa no es "natural" sino "cultural". Por qué no por la misma razón que la hache aspirada: para darnos calor.

martes, 17 de febrero de 2026

El revuelo

Después de la manifestación nos fuimos los amigos a tomar una al bar que hay en la planta de arriba del Mercado de la Esperanza. Abre solo por las mañanas. Era sábado a última hora. Había un revuelo de gente rebuscando entre las cajas de comida pasada. También de gorriones.

lunes, 16 de febrero de 2026

"Por qué cantan los pájaros" (Ediciones El Salmón, 2025) de Jacques Delamain, fragmento

"En una recortadura de la orilla se extiende, en suave pendiente, el abrevadero, punto vital que para sus fieles parece rodeado de cierto misterio. Todos los pájaros de los alrededores lo conocen, pero raramente lo abordan de golpe, como si sintiesen que en el breve instante en que estarán posados en la tierra desnuda, sin la protección de las hojas o de las hierbas, se expondrán a excepcionales peligros. Cuanto más resplandeciente es el ropaje del visitante, tanto mayor es la reserva con que se aproxima. Una oropéndola silba largo rato en los chopos antes de decidirse a bajar a ese espejo fluido que, reflejando su belleza, va a hacerla todavía más visible."

De Por qué cantan los pájaros (Ediciones El Salmón, 2025) de Jacques Delamain en traducción de Diego Victoria, p. 77.

En relación, aquí.

La manutención

Fue en la quietud del semáforo de la C/ Burgos que alcanzamos a escuchar parte de la conversación que mantenía la familia que teníamos detrás. Eran muchos. Una voz de mujer estaba contando que su señora le daba de comer siempre de táper.

Sospechaba que fueran sobras.

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