A lo mejor esa necesidad que tú tienes de ir a un pueblo cabuérnigo a rescatar el último fragmento de una leyenda sobre anjanas
sería mejor si la reorientaras
hicieras un ejercicio de humildad, o de confianza, y y escucharas lo que hay: de qué modo los paisanos han reformulado la figura de la anjana y ahora se la encuentran saliendo de un zalcéu a orillas del río, cerca del campin, asustada por encontrarse contigo pero sonriente también, en esa línea de sombra tan (esta sí) propia de la anjana, buena si eres bueno, mala si eres malo
de ese modo ayudarías más, creo, a conservar la creencia, dando valor al mecanismo como los paisanos recrean su herencia
que es una forma de darles valor a ellos
(no son esos ignorantes de entonces
ni esos supuestos alienados de ahora)
si es que lo que persigues es eso.




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