jueves, 23 de julio de 2026

Nos hemos comprado una caja de tizas




El Puente de Piedra


En ese vértice de la foto se encuentra el Puente de Piedra, que en los mapas aparece como de Barcenillas. Su nombre contrasta con otros como La Pontaya, también en Sopeña, que yo ya conocí como puente colgante, desaparecido tras su progresiva ruina (que a nadie interesó), aquí, pero que en origen debió ser un tronco o sucesión de troncos (de donde mi abuela rescató a una de mis tías en una riada, cogiéndola en volandas cuando ya se la llevaba la corriente).

El Puente de Piedra está en clara relación con El Paredón que defiende Barcenillas de las crecidas del río Saja, aquí.

Había un santucu asociado, desaparecido cuando las obras de ampliación de la carretera realizadas en tiempos de Hormaechea.

Cuando trajeron la nueva talla de la Virgen del Carmen, tras la guerra sería, los vecinos la fueron a recibir a este puente, aquí.

miércoles, 22 de julio de 2026

Caminos y piedras

No son caminos empedrados o encachaos sino caminos abiertos en garmas donde las piedras se acondicionan o acaldan, parece:


Entre los invernales de Cropia y Coja, en la cuenca del río Barcenillas o Lamiña (depende del pueblo donde preguntes, aunque en los mapas aparece como Barcenillas).

Mirada al pasado

Tiene tantos años que ve la mies mal, la ve monótona. Echa en falta el maíz y las alubias, que en casa llamábamos fisanes. Lo digo en pasado porque ahora decimos alubias y la mies no nos parece que esté mal.

Los pasos

Apenas se puede mover. En casa con bastones y en la calle en silla de ruedas. Sale poco y menos de la ciudad. Pedimos un taxi adaptado para ir a Terán. 

En La Castañera quiere dar unos pasos. ¿Te quieres agarrar? No, me basta con los bastones, dice. Entonces la oigo murmurar:

Qué gusto este suelo, la hierba.

martes, 21 de julio de 2026

"Goteraas"

Estábamos en una de las mesas de fuera de la taberna de Valle rodeados de turistas. Quizá nosotros también lo fuéramos, mal visto. Adentro había tres personas acodadas en la barra hablando en cántabro. Lo siento por los que digan que no existe. Será porque no han tenido la suerte de escucharlo, a diferencia de nosotros.

Estaban hablando de sus cosas, no me entretuve en escucharles con atención. Nosotros manteníamos nuestra propia conversación, además que a nosotros, aun siendo raro, por desgracia, y cada vez más, no nos pilla tan de sorpresa. El caso es que algo estaban hablando del vecindario y uno de ellos dijo: de las goteraas pa juera, que hagan lo que quieran; de las goteraas pa dentru, ya es otru cantar.

Ya hemos apuntado en otras ocasiones que el límite de la casa no son las paredes, sino la cortina de agua que cae del alero.

La foto está hecha en Lamiña.

domingo, 19 de julio de 2026

La Canalona de Cabuérniga

Tudis

Yo nunca me había puesto (sic) en un autobús. Fue gracias a aquella mujer, Sor Gertrudis, Tudis la llamábamos, que me llevó a Fresneda a poner una inyección. Si no, yo de qué. No lo olvidaré nunca, dice. 

Nos hemos encontrado en el camino que sigue el río Barcenillas, por la parte llana, ella de vuelta al pueblo, yo en dirección contraria. La he parado yo. No es la primera vez. Ya nos vamos conociendo. Va todas las mañanas que hace bueno hasta La Piedrona y vuelta. A sus 86 años, tien méritu (sic), dice. Se ayuda de bastones de deporte. No se pone sombrero pese al sol por vergüenza. Tampoco yo me lo pongo por aquí que hay tanta gente subiendo a las cascadas de Úrsula. Más arriba que no haya nadie, lo haré.

Aquella mujer era un amparu (sic) para el pueblo, sigue. Cuando estábamos en el patio del colegio, que hoy es la residencia de Terán, y la veíamos, salíamos corriendo donde ella. Hacía así con un delantal grande que tenía y nos acogía a todos.

Venían a verla desde muy lejos. Cuando no, iba ella. Debía ser enfermera. El médico le prohibió atender a la gente. Fue una pérdida, termina.

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