miércoles, 22 de abril de 2026

La cueva para esconder personas en la ladera norte de Peñacastillo

Estuve la semana pasada con un botánico que me dijo que le habían dicho que había una cueva en la ladera norte de Peñacastillo. Este fin de semana subí a buscarla. No es difícil encontrarla ahora que el camino está arreglado. Antiguamente no sería lo mismo. Está a mitad del camino que costea, efectivamente, la ladera norte.


Ubicación aproximada:

X: 430.803,44
Y: 4.811.283,08

Desde dentro:


Pude hablar con un vecino que me dijo que su abuelo le había contado que su hermano, es decir, el tío abuelo del vecino con el paré a hablar, pertenecía al Partido Comunista y que se había escondido en esa cueva hasta que pudo pasar a Francia. No me lo esperaba. Su abuelo era de 1923 y había nacido en una casa azul que había donde están las rotondas nuevas, me dijo. Desde allí supongo que le prestarían ayuda, añadió. Otro vecino que encontré más tarde me confirmó que esta cueva, aparentemente sin nombre, se utilizaba para esconder gente.

La cueva es de poco recorrido. Hay hueco para dos cuerpos, a derecha e izquierda:



No sé si es que se ha intentado cegar (no debe ser fácil subir escombro hasta allí) o es que en su momento se trató de acondicionar precariamente, pero, quizá para aislarla de la humedad, hay muchos restos de teja antigua en el suelo:



No pregunté al primer vecino si su tío abuelo pudo volver del exilio. Ni tan siquiera si pudo huir, si llegó a escapar. Si es que él lo sabe. Llamé a Raquel para contarle lo que había visto y su respuesta fue "si es que en este país somos así, por mucho que ahora nos quieran hacer diferentes", en referencia a la propaganda derechista actual. El pasado siempre concierne al presente. 

El camino de vuelta:

martes, 21 de abril de 2026

En la parada del hospital

Estaba esperando en el banco de la parada y se sentaron detrás. Eran tres, dos de ellos pareja. Estos tenían un perro. Lo llevaban sin bozal. Respiraba fuerte. El que no era pareja preguntó que cómo se decía, si mandala bandala, a lo que la chica respondió que mandala. ¿Y para qué sirven?, preguntó de nuevo. Para joderte, contestó el tercero. Todos tenían las voces rotas. No sirven para nada, añadió. Le acababan de llamar al móvil para decirle que tenía que ir a firmar, no sé a dónde, pero hablaron de "prolongación", y estaba cabreado, ahora que tenían planes. Pues a mí me relajan, aseguró la chica. En sitios así siempre sopla el viento, no sé por qué. Fúmate un cigarro, que te da tiempo, le dijo el uno al otro. Pero el tren no tardó en llegar.

Las flores frescas y las otras del "santucu" de Peñacastillo

Resulta que hay un santucu a la entrada de Santander, a la altura de Peñacastillo. Concuerda con su lógica liminal, fronteriza.


Iba andando por la acera que bordea el monte. Al verlo, crucé y sin que llegara a la mediana se puso a llover. Me cubrí con el cortavientos que llevaba atado a la cintura y me puse a sacar fotos de las flores secas que había dentro, metidas en un jarrón, de las que el modo IA de mi móvil reconoció Limonium (también había restos de cala), y fuera, atadas a la reja, algunas de plástico con el color apagado por el sol y otras naturales, de las que el móvil reconoció:


Valeriana roja y:


Vulneralia.


A las que estaban en macetas en el suelo no las presté atención. Había apuntado a lápiz el nombre de las anteriores en las páginas de respeto de un libro que llevaba y con la lluvia se me estaba mojando, así que no seguí.


Volví a cruzar y seguí subiendo. Dejó de llover. Hice fotos a dos flores de la cuneta:


Galio blanco.


Geranio silvestre.

A la vuelta, pasadas un par de horas, pregunté a una señora mayor que estaba fumando a la ventana de su casa con la bata de guatiné puesta - varias colillas en el suelo que el agua de lluvia todavía no se había llevado por falta de fuerza - y me dijo:

bien pero hace mucho frío, aquí

en invierno no vemos el sol

nada. No hay árboles 

ni edificios alrededor

nada que resguarde

aquellos que están construyendo

donde las grúas: rápido suben

igual de rápido caerán

verás, vistas sí y guardias

ese es el cuartel antiguo

y por detrás está el nuevo

aquí vivimos rodeados

solos, también

dijo. Le pregunté entonces por el santucu y respondió que ni idea de quién lo mantenía ni de quién se encargaba de las flores: ellos serán, añadió, e hizo así con un gesto.

lunes, 20 de abril de 2026

La señal

Estaba en Floranes apoyada en una señal de tráfico y decía al teléfono "no hay plata, ni yo tengo ni él, qué se puede hacer". Era domingo por la mañana. Yo volvía a casa de paseo. Estaba la frutería abierta. Luego me pasaría a por naranjas. 

No me fijé qué señal era.

Fragmentos de un camino amenazado, la amenaza de los molinos sobre el paisaje campurriano, antiguo letrero tapado por las obras de una vivienda turística a pie de calle, el lugar del asesinato en masa (1936), representación del demonio, más tierra en los tejados, petroglifos en uso, macetas y otras formas de domesticación del territorio en Peñacastillo

(1)

Costa Quebrada.


 (2)

Paisaje campurriano despreciado.


(3)

Este letrero ya está tapado.




En la C/ Vargas de Santander.

(4)


Este es "El Cuadru" donde estaba atracado el Alfonso Pérez el día de la masacre, 25 de diciembre de 1936.

(5)

En la colegiata de Berlanga de Duero, Soria.



Nos explicaron que este animal disecado fue traído por un poderoso que de esta manera probaba que lo era. En el pueblo se tomó como una representación del demonio. Lo colgaron del revés para simbolizar su derrota.

Estas fotos me recuerdan a aquel cráneo de ciervo puesto del revés en el portal de una casa de Cohicillos, aquí. Entonces nos dijeron que antiguamente no era raro poner este tipo de trofeos de caza del revés.

(6)



Tejado de casa del pueblo de Rello, en Soria. Hace años un vecino de Valdeolea nos explicó que los tejados de su pueblo tenían tierra, aquí. En su momento hubo muchos a los que les costó creerlo, pero ahora vemos que no es un caso aislado.

(7)

En un pueblo del sur de Cantabria nos dijeron que los petroglifos los utilizaban de críos para mear en ellos y ver cómo corría y hacía figuras el pis. No digo que su origen fuera este, pero sí que en tiempos recientes eran utilizados así.


La foto está tomada en la ermita de la Virgen del Valle de Calatañazor, Soria.

(8)

En Peñacastillo.



(9)




Pusieron las botellas vacías así para aguantar el terreno. En el barrio La Peña de Peñacastillo.

(10)


Aparcamiento también en el barrio La Peña de Peñacastillo.

domingo, 19 de abril de 2026

Sueño y cueva

Esta noche he soñado que se hundía un barrio que había en la parte alta de un pueblo con el que solía soñar. Hace mucho que no lo hacía. Me ha costado reconocerlo. Es un barrio por el que se podía salir en coche. Yo apenas iba por él. Esta vez iba con mi padre y había quedado que parecía una cantera. Había dos vecinas asomadas. Por el corte asomaban los cimientos de un centro comercial. He despertado y enseguida me he acordado de otros sitios de ese mismo pueblo de los sueños. Luego ya no. También solía soñar con una ciudad llena de andamios.

Me he levantado pronto y he decidido ir a buscar una cueva que me han dicho que está en la ladera norte de Peñacastillo, oculta por el bosquete. Sabía que había una cueva pero pensaba que la boca estaba a sur y que había desaparecido comida por la cantera. A ver si la encuentro.

Flores marchitas en un prado húmedo pegado a la carretera de Liencres

Las vimos al pasar y dimos la vuelta

aparcamos donde un bar de carretera 

ahora cerrado, las flores marchitas

en el verde: preguntamos al vecino

y nos dijo que no sabía qué eran

pero que cuando soltaba a las ovejas

ni siquiera ellas las comían. También

nos dijo por dónde pasar: el alambrado

estaba vencido a la altura del poste.

Saltamos y de camino encontramos

estrelladas:



y lino bravo:



La hierba estaba alta. Caminamos 

en fila para no aplastar demasiado

la 

hierba. Pasamos 

la IA. Eran calas:


sábado, 18 de abril de 2026

Sabina negral en Cantabria

Hemos estado la semana pasada en un sabinar en la frontera entre Burgos y Soria impresionante:




La sabina es como el enebro pero si pasas la mano, no pincha. Es el truco que nos dieron los paisanos para distinguir un árbol de otro. 

Crece en la región mediterránea, desde Chipre y Creta por el este, hasta las Islas Canarias y el archipiélago de Madeira por el oeste. En Cantabria solo se encuentra en las solanas rocosas de los acantilados del Ebro cerca de Villaescusa de Ebro, según indica José Ramón Mira Soto en su artículo "Sabina Negral (Juniperus phoenicea L.)" publicado en el último número de la revista Yesca, disponible de forma libre y gratuita en internet, aquí. Añade el autor que los escasísimos ejemplares que allí crecen (y aporta fotos) representan el límite noroccidental de su distribución mundial.

viernes, 17 de abril de 2026

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