jueves, 16 de julio de 2026

Cántabro "polu" y vasco "polita"

Cántabros polu, "lozano", apolizar, "acariciar", repuliscu, "resabiado", etc., probablemente provengan del latín POLITUS, "limpio, pulido", con lo cual, por una parte, se desvincularían del topónimo cántabro Pola, aquí, y, por otra, emparentarían etimológicamente con el vasco polita, "bonita", claro: me lo confirma la IA y hago caso.

"Los boys" (Mondadori, 1996) de Junot Díaz, recomendación


Los boys (Mondadori, 1996), primer libro del denostado Junot Díaz. Trata sobre la primera oleada de dominicanos en EE.UU., a la que el autor pertenece. Un tema muy de actualidad en España. No es novela, son relatos aunque todos estén enhebrados por un mismo hilo conductor, una misma familia, sobre todo el hijo pequeño. Son ese tipo de textos en los que el lector va uniendo puntos hasta que al final descubre (no siempre, también es cierto) la maravilla que acaba de leer.

En Jelgar, 2

Encuentro una construcción enorme compuesta por una especie de "plataforma" en un extremo y un "espigón" en el opuesto.

Lo primero que se ve:


Cimientos de la "plataforma":


A la "plataforma" se accede por lo que parecen unos "escalones" (la siguiente foto está tomada desde la "plataforma"):


Arriba hay un pequeño espacio libre o "plazoleta" donde ha crecido un roble enorme, además de una "hoya" (que apenas se aprecia en las fotos) y una construcción de piedra seca subcircular sin acceso y paredes altas que voy a identificar, aunque no me lo parezca del todo, como "bellar". La "plazoleta" está separada de la "hoya" y el "bellar" por una pared semicircular.

Desde la "plazoleta":


Desde el "bellar":


A la espalda de esta última foto hay una pared y adosados a ella, dentro de la "plataforma", lo que parecen varias celdillas o no sé si una sucesión de "cabañas de pastor", aunque me cuesta creerlo. Más se me parecen, si acaso, a las celdillas que hay en Cua Lindera, en Barcenillas, aquí. No pongo fotos porque no se ve bien.

Detalle del "bellar":


La parte del "bellar" desde abajo:


Tomando como referencia esta última foto, sale lo que parece un "espigón" hacia la izquierda:


Otra vista del "espigón":


El remate del "espigón":


Si acaso, solo he visto algo parecido en un claro de bosque que se abre al lado de Braña Cabuérniga, en Monte Aa. Este enclave de Monte Aa lo leí en su momento como una estación de serrones, pero a ciegas.

Abriendo el foco, creo que esta construcción se integra en una antigua finca de paredes enormes (estas ya no tan raras):


La finca parece tener un acceso de aprox. 20 metros de ancho (esto vuelve a ser raro) y morenales que son montones de piedra:



Quizá no se pueda hablar ya de acceso, tan ancho, sino de integración con una finca aledaña, que, de todas maneras, no supe reconocer. El bosque es antiguo, se cierra mucho. Pero más es lo que encontré.

¿Qué será?

miércoles, 15 de julio de 2026

Paralelismo de Maggie O´Farrell y Begoña Caamaño

El planteamiento de la novela Hamnet (Libros del Asteroide, 2021; primera en inglés de 2020) de Maggie O´Farrell se puede comparar, siguiendo el fantástico artículo de Emma Pedreira, aquí, con las dos únicas novelas de Begoña Caamaño: Circe o el placer del azul (Mar Maior, 2026; primera en gallego de 2009) y Morgana en Esmelle (Mar Maior, 2026; primera en gallego de 2012).

En Jelgar, 1

Me meto por un bosquete siguiendo un camino de animales. En la pista nunca se encuentra nada. Hay que salirse. 

Restos de una cabaña de pastor entre raíces de árboles antiguos. Un claro tomado por los helechos. Encuentro una pared que por tramos se levanta contra una garma. Sigo el perímetro. Se desvanece, me pierdo. Llego al otro lado. Toda esta otra parte está taponada por una inmensa garma. Detecto un camino:


Las piedras han sido apartadas, no puede ser solo de animales.

El roble parece estar señalando el paso del lado de allá. Lo sigo un poco. Este camino va al encuentro de la antigua cambera que conduce a Joces y cuya huella todavía se adivina en el terreno:


Vuelvo:


Me interno de nuevo en el bosquete. Aquí hay algo.

lunes, 13 de julio de 2026

El primer molino eólico cántabro

Los de los eólicos son tan majos que el primer molino que pusieron se preocuparon que fuera encima de un campamento romano para señalarlo.

El círculo

Un amigo nos invitó a comer a su casa. No recuerdo si antes o después fuimos a dar un paseo hasta el yacimiento de una antigua ermita rodeada de pastos de altura donde, según nos dijo, habían salido cosas interesantes, por ejemplo monedas (imprescindibles para datar el yacimiento, de ahí su importancia, no por su valor económico) o restos de búcaros para flores. 

Pero lo más llamativo, quizá por no haberlo sabido ver hasta ahora, fue lo que apareció fuera, tanto en el soportal, de alguna manera un espacio de transición, como sobre todo a resguardo de una de las paredes laterales, donde incluso encontraron restos de antiguas hogueras.

Este emplazamiento se explica como un lugar de encuentro o reunión de pastores, remarcó nuestro amigo. Es en lugares como este, no de paso sino de estancia, donde se aquilató una cultura pastoril desarrollada todo a lo largo de la Cordillera Cantábrica, desde las brañas vaqueiras hasta las cabañas pasiegas.

Es en torno a hogueras como esta donde se aprendió a hacer cibillas, a levantar cuerres o a tallar un palu pintu, ejemplificó. Hasta ahora nos habíamos quedado con el desarrollo vertical, siguiendo el discurrir de los ríos, el valle como unidad de análisis, el Nansa o Cabuérniga, por ejemplo, pero estamos empezando a reconocer un corredor horizontal de carácter pastoril previo.

A mediados de la semana pasada fuimos mi tía, mi madre y yo en taxi a ver a otra tía al valle. Salimos todos juntos a La Castañera. Buscamos un banco bajo algún árbol pero como ninguno nos gustó, nos sentamos en la pared que rodea la iglesia, por la parte de la puerta, que está más baja. Conocemos el sitio. No es la primera vez que vamos. Nos pusimos en círculo y sacamos las viandas: quesitos para poder masticar bien, un poco de chorizo, unas rosquillas, agua. Hablamos de esto y de aquello.

El alimento del alma

Suele estar en un banco del barrio. Normalmente solo. A veces, quieto que ni pestañea; otras, moviéndose de sentado como un péndulo. Debe dormir en el centro de acogida de Candina. Alguna vez le he viso subir por la cuesta de los toros a primera hora. Carga el móvil en una lavandería que hay cerca. Cuando tiene que ir al baño compra una lata en el súper y pide la llave. El banco es de los pocos que quedan. Uno lo quitaron porque impedía que un bar pusiera terraza. Otros dos por él. Se ve que los vecinos no lo querían delante del portal. Había un árbol al lado del banco pero los camiones que paran a descargar lo fueron tronzando hasta que también lo quitaron.

Paso a su lado de vuelta del trabajo. Está viendo recetas de cocina en el móvil.

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