jueves, 16 de abril de 2026

Sobre Okuda

No sé si he contado alguna vez que estuve una noche de fiesta en casa de Okuda, por la Estación de Atocha de Madrid, hace mil años. Era un piso compartido. Él no estaba porque se había ido a tomar algo con La Mala Rodríguez. No los esperamos, de su casa nos fuimos a algún bar, no recuerdo cuál. No le conozco de otra.

A mí la obra de Okuda me gusta. Esos personajes asomados al universo con el universo asomándoles por los ojos me conmueven. Su imaginería, en el fondo tan cántabra (véase el mural del Paseo de Altamira hecho a medias con Serzo, por ejemplo), me toca. Ahora parece que se ha puesto de moda entre los snobs decir que "es mal". A mí me sigue gustando pese a que algunas de sus intervenciones me parezcan desacertadas, como la del faro. Pero por el momento el balance es positivo.

Vienen los refuerzos

martes, 14 de abril de 2026

Por el día en que estamos

"Porque siempre serán las mejores leyes y las más acertadas las que a sí mismos se den los que hayan de cumplirlas."

De la novela Monte arriba y monte abajo (Editorial Cantabria, 1952) de José Calderón Escalada, p. 10.

El día siguiente

Yo me quito los calcetines nuevos y los dejo para el día siguiente:

Ella deja que la ropa de trabajo del día siguiente se vaya aposentando:

Singularidades

Dice una amiga de mi madre que para qué tantos si todos somos tan iguales:






lunes, 13 de abril de 2026

Dos libros italianos editados en Argentina


Crónica de los pobres amantes (Losada, 1961) de Vasco Pratolini y Cuentos romanos (Losada, 1957) de Alberto Moravia.

A la sombra

De ronda de blanco solera en un restaurante de Luena. Un vecino solo se acerca a pedir mesa. Le digo en broma que no se vaya a colar, ríe y aprovecho para tenderle un cabo que le incorpore a la conversación que estábamos manteniendo sobre los árboles que hay a la puerta de las cabañas pasiegas. En Resconoriu no es raro que sean tejos. El señor corrige y dice que sobre todo fresnos, y sí, pero en Resconoriu lo que llama la atención son los tejos, insisto. Entonces, quizá para evitar enquistarnos, nos cuenta la historia de un hijo muy vago que estaba siempre a la sombra del árbol de casa, y que el padre, para escarmentarle, lo tala, a lo que el hijo amenaza diciendo que buscará la sombra rodeando la casa como hace la zarza. Con esto quería decir, aclara el señor, que no pensaba trabajar. Le llaman entonces para una mesa que había quedado libre.

miércoles, 1 de abril de 2026

Entrevista a Amaya Gamazo, archivera

Nueva entrevista de VIRIDITAS, en esta ocasión a Amaya Gamazo, archivera del Archivo Histórico Provincial de Cantabria, aquí.

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