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martes, 28 de julio de 2026

Las aguas termales y la mirada periférica de Vivi

Estuvimos anoche un rato con Vivi, su pareja y una amiga en Sol. Raquel y yo también estábamos con una amiga. Ellos hoy iban a ir a las pozas que están debajo del puente de La Hermida. Nos invitaron pero tengo que terminar una entrevista que quiero que salga el uno y ya voy mal de tiempo. Estuvimos hablando de la falla que atraviesa longitudinalmente Cantabria. Les contamos que nosotros vamos a ir a Galicia en agosto y que nos encanta ir en busca de burgas, que son surgencias de aguas termales que hay en los ríos. Las más conocidas están cerca de los pueblos, incluso hay una en el casco urbano de Ourense, pero también hay burgas remotas. Buscarlas es toda una experiencia. Raro que no se conozca más. Entonces Vivi nos hizo ver que en Cantabria también las debía haber pero que se privatizaron: así La Hermida, Las Caldas, Puente Viesgo, etc. No había caído en la cuenta. Vivi tiene una mirada periférica que siempre aporta mucho.

domingo, 26 de julio de 2026

No sé si serán "bellares"

En los seles, que son los espacios ganaderos asignados a las distintas cabañas (a su vez asociadas a pueblos) en el monte, están la cabaña del pastor (más sarruján y becerreru) y los bellares, que son los circulitos de piedra (hemos visto también árboles huecos) donde se mete a los bellos o vacas recién paridas. Se hace para cuidar a los bellos de los lobos y para asegurar que las madres vuelvan al sel de noche, tanto por protección como para cogerles un poco de leche.

Un bellar claro lo hay en Rubra Reonda (este topónimo tiene muchas variantes, yo creo que todas interpretaciones más o menos actuales que tiran hacia robleda aunque no podría asegurar que el origen sea este) o Braña Reonda, al lado de Joces:


El otro día subí con Veceru a Rumazu, encima de Cropia:


Y encontramos varias construcciones pequeñas ovaladas que quizá también lo sean:





No puedo confirmar que lo sean. Pero en este caso seguro que hay alguien en Barcenillas que sabe decirme. Son, como decía, ovalados y muy estrechos. Si acaso el animal cabría muy justo. Dado que no tienen acceso, quizá sean tan estrechos para que el animal no se pueda tumbar y se pueda meter y sacar con facilidad, pero no lo sé.

El caso es que esta forma se parece a la de la construcción rara que vimos en Jelgar, también ovalada, aunque con paredes mucho más altas.

sábado, 25 de julio de 2026

Dos "joyones"

Se dice que las anjanas de Lamiña tenían peces en hoyas con agua. Se les atribuye, pues, alguna forma de piscicultura.

Encontramos dos entre Rumazu y Cropia:



Están pegadas. Sus coordenadas:

X: 398.159,70
Y: 4.786.885,55

Hay más hoyas de este tipo por la zona, por ejemplo aquí. No sé qué serán (los paisanos tampoco, por eso ellos, con más urgencia por encontrar una explicación que yo, por tenerlo más cerca, recurren a las anjanas como referente mítico de un horizonte -porque nunca se alcanza, porque no existe: solo si lo persigues ((en vano)) o si crees en él ((en vano también))-, un horizonte mítico, decía, que ayuda a explicarlo todo). Siempre que preguntas por alguna, te dicen que es un joyón.

viernes, 24 de julio de 2026

El agua de lluvia

Un día de lluvia en Sopeña de Cabuérniga. Se trata de una hilera o corraliega de casas bajas o llanas (en la actualidad dos son cuadras, una sigue siendo casa, aunque acondicionada, y hay otra, la de la esquina, recrecida). En la de la derecha hay goteraas pero a la izquierda no, a la izquierda estas han sido sustituidas por un canalón. En el desagüe, una palangana recogiendo el agua de lluvia.

El agua de lluvia dicen que es buena para el pelo (lo deja suave) y para ablandar los garbanzos.

jueves, 23 de julio de 2026

El Puente de Piedra


En ese vértice de la foto se encuentra el Puente de Piedra, que en los mapas aparece como de Barcenillas. Su nombre contrasta con otros como La Pontaya, también en Sopeña, que yo ya conocí como puente colgante, desaparecido tras su progresiva ruina (que a nadie interesó), aquí, pero que en origen debió ser un tronco o sucesión de troncos (de donde mi abuela rescató a una de mis tías en una riada, cogiéndola en volandas cuando ya se la llevaba la corriente).

El Puente de Piedra está en clara relación con El Paredón que defiende Barcenillas de las crecidas del río Saja, aquí.

Había un santucu asociado, desaparecido cuando las obras de ampliación de la carretera realizadas en tiempos de Hormaechea.

Cuando trajeron la nueva talla de la Virgen del Carmen, tras la guerra sería, los vecinos la fueron a recibir a este puente, aquí.

miércoles, 22 de julio de 2026

Caminos y piedras

No son caminos empedrados o encachaos sino caminos abiertos en garmas donde las piedras se acondicionan o acaldan, parece:


Entre los invernales de Cropia y Coja, en la cuenca del río Barcenillas o Lamiña (depende del pueblo donde preguntes, aunque en los mapas aparece como Barcenillas).

Mirada al pasado

Tiene tantos años que ve la mies mal, la ve monótona. Echa en falta el maíz y las alubias, que en casa llamábamos fisanes. Lo digo en pasado porque ahora decimos alubias y la mies no nos parece que esté mal.

viernes, 17 de julio de 2026

En Jelgar, y 3

Lo más fácil es pensar que Jelgar era garma, como siguen siendo los alrededores, que los paisanos retiraron piedra de donde más fácil era, o donde el terreno era más accesible, para obtener braña (confirmamos, pues, que las brañas no serían pastizales prestados por la naturaleza, o al menos no en todos los casos, sino también pastizales sonsacados a la fuerza) y que en el proceso, que no es nuevo, por ejemplo aquí, los protagonistas acondicionaron el montón de piedras que iban retirando, por ser la parte más protegida o que quedaba más en alto, para cabaña, bellar, etc.

Por ser la más fácil, también es la explicación más plausible.

Pero es que hay mucho tinglado el que hay ahí. Hoy es bosque, ayer fue helechal (es lo que significa Jelgar), antes de ayer complejo pastoril (raro, quizá por su antigüedad, que todavía no sabemos interpretar bien, o por su tipología, obtenido a la contra de una garma, que tampoco sabemos interpretar bien) y todavía antes pudo ser otra cosa (que quizá explique la rareza de este emplazamiento). El problema es que mañana deje de ser, víctima de una tala, un incendio...

Cuando digo raro es probable que se deba interpretar como extraordinario, es decir, algo conocido (está por ver) pero resuelto de manera excepcional. Si es que no se trata de algo desconocido.

Y es que no es fácil encontrar una explicación, hasta donde llegamos: una finca cerrada de forma tan contundente con un complejo pastoril de estas características (si lo es) dentro. Sí que nos han contado que los antiguos círculos de piedra con cabaña que abundan en estos montes son fincas cuyo pastor se ocupaba de que las vacas no entraran a pacer, las llamadas dejesas, aquí. Una solución a medio camino del comunalismo medieval y la privatización moderna, que no tuvo éxito y se extinguió o que derivó en los invernales, todavía no se ha estudiado. Pero lo que hay en Jelgar no parece que responda cien por cien a esta lógica. O sí, pero que represente un estadio no identificado hasta ahora. No sabemos. Ni nosotros ni, en el fondo, nadie, ni siquiera los ancianos cabuérnigos. Por eso que estos recurran a los mitos (y nosotros está por ver: probablemente a la desidia, como suele).

Hace tiempo conocimos a una vecina de Lamiña muy mayor que nos contó una leyenda sobre anjanas. Según esta señora, las anjanas de Lamiña vivían no digo en Jelgar mismo pero sí cerca, según sus propias indicaciones, aquí. No me extrañaría que esta construcción de Jelgar fuera tan antigua que hubiera perdido la conexión con los paisanos y tan rara que le hubieran buscando explicación en un horizonte mítico habitado por anjanas.

Por todo, creo que Jelgar merece al menos una visita profesional que ayude a identificar qué hay ahí.

jueves, 16 de julio de 2026

En Jelgar, 2

Encuentro una construcción enorme compuesta por una especie de "plataforma" en un extremo y un "espigón" en el opuesto.

Lo primero que se ve:


Cimientos de la "plataforma":


A la "plataforma" se accede por lo que parecen unos "escalones" (la siguiente foto está tomada desde la "plataforma"):


Arriba hay un pequeño espacio libre o "plazoleta" donde ha crecido un roble enorme, además de una "hoya" (que apenas se aprecia en las fotos) y una construcción de piedra seca subcircular sin acceso y paredes altas que voy a identificar, aunque no me lo parezca del todo, como "bellar". La "plazoleta" está separada de la "hoya" y el "bellar" por una pared semicircular.

Desde la "plazoleta":


Desde el "bellar":


A la espalda de esta última foto hay una pared y adosados a ella, dentro de la "plataforma", lo que parecen varias celdillas o no sé si una sucesión de "cabañas de pastor", aunque me cuesta creerlo. Más se me parecen, si acaso, a las celdillas que hay en Cua Lindera, en Barcenillas, aquí. No pongo fotos porque no se ve bien.

Detalle del "bellar":


La parte del "bellar" desde abajo:


Tomando como referencia esta última foto, sale lo que parece un "espigón" hacia la izquierda:


Otra vista del "espigón":


El remate del "espigón":


Si acaso, solo he visto algo parecido en un claro de bosque que se abre al lado de Braña Cabuérniga, en Monte Aa. Este enclave de Monte Aa lo leí en su momento como una estación de serrones, pero a ciegas.

Abriendo el foco, creo que esta construcción se integra en una antigua finca de paredes enormes (estas ya no tan raras):


La finca parece tener un acceso de aprox. 20 metros de ancho (esto vuelve a ser raro) y morenales que son montones de piedra:



Quizá no se pueda hablar ya de acceso, tan ancho, sino de integración con una finca aledaña, que, de todas maneras, no supe reconocer. El bosque es antiguo, se cierra mucho. Pero más es lo que encontré.

¿Qué será?

miércoles, 15 de julio de 2026

En Jelgar, 1

Me meto por un bosquete siguiendo un camino de animales. En la pista nunca se encuentra nada. Hay que salirse. 

Restos de una cabaña de pastor entre raíces de árboles antiguos. Un claro tomado por los helechos. Encuentro una pared que por tramos se levanta contra una garma. Sigo el perímetro. Se desvanece, me pierdo. Llego al otro lado. Toda esta otra parte está taponada por una inmensa garma. Detecto un camino:


Las piedras han sido apartadas, no puede ser solo de animales.

El roble parece estar señalando el paso del lado de allá. Lo sigo un poco. Este camino va al encuentro de la antigua cambera que conduce a Joces y cuya huella todavía se adivina en el terreno:


Vuelvo:


Me interno de nuevo en el bosquete. Aquí hay algo.

lunes, 13 de julio de 2026

El primer molino eólico cántabro

Los de los eólicos son tan majos que el primer molino que pusieron se preocuparon que fuera encima de un campamento romano para señalarlo.

El círculo

Un amigo nos invitó a comer a su casa. No recuerdo si antes o después fuimos a dar un paseo hasta el yacimiento de una antigua ermita rodeada de pastos de altura donde, según nos dijo, habían salido cosas interesantes, por ejemplo monedas (imprescindibles para datar el yacimiento, de ahí su importancia, no por su valor económico) o restos de búcaros para flores. 

Pero lo más llamativo, quizá por no haberlo sabido ver hasta ahora, fue lo que apareció fuera, tanto en el soportal, de alguna manera un espacio de transición, como sobre todo a resguardo de una de las paredes laterales, donde incluso encontraron restos de antiguas hogueras.

Este emplazamiento se explica como un lugar de encuentro o reunión de pastores, remarcó nuestro amigo. Es en lugares como este, no de paso sino de estancia, donde se aquilató una cultura pastoril desarrollada todo a lo largo de la Cordillera Cantábrica, desde las brañas vaqueiras hasta las cabañas pasiegas.

Es en torno a hogueras como esta donde se aprendió a hacer cibillas, a levantar cuerres o a tallar un palu pintu, ejemplificó. Hasta ahora nos habíamos quedado con el desarrollo vertical, siguiendo el discurrir de los ríos, el valle como unidad de análisis, el Nansa o Cabuérniga, por ejemplo, pero estamos empezando a reconocer un corredor horizontal de carácter pastoril previo.

A mediados de la semana pasada fuimos mi tía, mi madre y yo en taxi a ver a otra tía al valle. Salimos todos juntos a La Castañera. Buscamos un banco bajo algún árbol pero como ninguno nos gustó, nos sentamos en la pared que rodea la iglesia, por la parte de la puerta, que está más baja. Conocemos el sitio. No es la primera vez que vamos. Nos pusimos en círculo y sacamos las viandas: quesitos para poder masticar bien, un poco de chorizo, unas rosquillas, agua. Hablamos de esto y de aquello.

jueves, 9 de julio de 2026

La maroma de la segunda

Antes en la segunda, en otras playas no sé, dice, había una maroma para agarrarse cuando te metías al agua. La llevaba adentro un barquero y la soltaba atada a una piedra con un argolla. De la que volvía, el barquero cogía algas y las llevaba al balneario para preparar los baños.

martes, 7 de julio de 2026

La hornacina de mi abuela y la hoja de laurel

Mi tía tiene una foto de mi abuela metida en un receptáculo de madera que hizo mi tío carpintero

que no sé si era en origen para un reloj o para una figura religiosa

se parece a una hornacina renacentista

y metida por detrás de una columna de madera, una hoja de laurel de un ramo que le llevé yo en Semana Santa

que en La Montaña, de donde somos, se suele poner detrás de la puerta de casa para preservarla de los rayos.

Mi abuela tenía mucho miedo de las tormentas. Pero no sé si será por eso.

sábado, 4 de julio de 2026

La "morrina" y la señal de la tele

Su padre tuvo una de las primeras teles

en el bar

y cuando morrinaba se veía mejor.

Si había futbol y llegaba mal la señal

le pedían que saliera afuera a regar 

la antena.

viernes, 3 de julio de 2026

Cabaña con cubierta de madera en Bustabláu, cabecera del río Barcenillas o Lamiña




Más en detalle:







La buscamos porque Jaime el de Lamiña nos había dicho que las anjanas vivían en cabañas con tejado de madera como las que había en Bustabláu y Moscaoriu, aquí. Antes se lo había dicho a Jesús García Preciado. Después subimos con Manuel García Alonso, que incluyó foto en su libro Etnoarqueología de la  montaña cántabra. El domingo subí con Marín.

Unos vecinos de Salceda / Zarcéa llamaron a estas "tejas" de madera cubijas. Otro de Viaña, tablas. Son troncos abiertos longitudinalmente y ahuecados.

Cerca de la cabaña hay un árbol que los pastores utilizaban para echar humo con el que espantar al lobo:



Hay otro árbol para lo mismo en Joces, que sepamos, es decir, que nos hayan dicho los vecinos. Parecen estar marcando una raya de humo. Del otro lado, el territorio asignado al lobo. Los vecinos creen que lobos tiene que haber, pero en su sitio.

jueves, 2 de julio de 2026

Bajando del monte, huyendo de la tormenta

No sabíamos por dónde bajar, no queríamos volver por el mismo camino, nos había costado mucho llegar, así que tiramos a derecho.

Pero no por cualquier sitio, sino siguiendo el espinazo del pernal, que cada vez se hacía más estrecho: a un lado la garganta por la que gorjeaba el río, oculto en las profundidades, y del otro la niebla que avanzaba en columnas.

Poco a poco el bosque se iba haciendo más ralo. Era de sorprender lo numeroso de los árboles alcanzados por rayos. Nos sorprendía y también asustaba, porque los truenos no hacían más que retumbar encima de nosotros. Las hierbas altas vencidas bajo el peso de la lluvia. Las flores hechas gurruños.

Entonces nos pareció descubrir una senda de hierba aplastada. Como horas antes habíamos oído perros por esta zona, pensamos que podían haber sido ellos, o los dueños, que los estaban entrenando para la caza. Seguimos el camino leve como sobre las aguas. Nuestra pretensión era conectar con la pista que se adivinaba a lo lejos.

En los peores tramos levantábamos con el palo la hierba que estaba aplastando la lluvia y allí estaba esa otra capa pisada.

Pero de camino encontramos una cama de animal grande vacía.

Luego otra.

¿De quién sería el camino, de qué? ¿De animal, de persona, de paisano o de turista, de animal salvaje o doméstico? ¿De quién, de qué?

Seguimos bajando. Se veía que el pernal iba a acabar de forma abrupta. Pero destacando contra el fondo había un árbol. Fuimos hacia él y efectivamente, estaba marcando el paso a la pista. Seguramente a este árbol nadie lo había plantado aunque sí apostaría a que estaba ahí porque nadie lo había talado. Es todo así aquí.

Entrevista a Manuel García Alonso en Viriditas

Entrevista al historiador, arqueólogo y antropólogo cultural Manuel García Alonso en Viriditas sobre corredores culturales pastoriles que hunden sus raíces en el Neolítico, la Sierra del Escudo, jisquíos, concejos y orígenes, aquí.

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