En Camargo, Mier de Valcobio. Este topónimo me lleva tanto a Pico Obios, un topónimo que siempre me ha llamado la atención, como al montañés
escobiu, un lugar de paso estrecho entre peñascos, del latín SCOPULUM, "peñasco", "escollo", tal y como propone García Arias
aquí.
En la Mier de Valcobio, por cierto, se encuentra el sitio de Llagos o Llaos, forma que yo hacía propia de Liébana y del límite oriental cántabro (incluido el occidente vasco), pero que ahora compruebo también está presente en la costa central.
En Cacicedo, Pedroba, y en la Mier del Monte de Maliaño, Pedroa. La Peña del Cuervo de Santander está documentada como Peñoa. Quizá derivadas Pedroba y Pedroa de Pedrona y Peñoa de Peñona.
También en Cacicedo, Pedralle, quizá mejor Pedraye, que me lleva a La Pedraje montañesa, de la que traté
aquí. El topónimo de Cacicedo, a diferencia del montañés, responde a una solución "a la asturiana" que ya hemos visto en otras ocasiones que quizá no se deba tanto a influencia asturiana como a un hipotético estadio primitivo montañés.
En Herrera, La Corraliega. Creo que es el testimonio más oriental de este sustantivo que he encontrado hasta el momento. Para la definición de
corraliega, por favor, haced uso del buscador.
En la Mier de Piedrahita de Herrera: El Hurro y El Hórreo. Quizá sean dos formas de referirse a lo mismo. En Cabuérniga,
horru. Hay otras variantes recogidas en el occidente cántabro. La convivencia de El Hurro y El Horreo y la apertura de campo que trae consigo la palabra
urru (que en Castro Urdiales permanece viva con el significado de "farallón costero" y está presente como topónimo en Liencres y la bahía de Santander, al menos) me hacen creer que hórreo, frente a la versión oficial, no es palabra de origen latino, sino prerromano.
En la Mier de Herrera: Valladorio. Este topónimo, con ese sufijo tan bonito, se relaciona semánticamente con La Cerca y quizá también con Latas, ambos en Igollo. Para el topónimo Latas,
aquí.
También en Herrera: Peñamazúa, más Mier de Lleruga en Igollo. En ambos topónimos se adivina un diminutivo poco frecuente -úa > -uga > -UCCA emparentado con -uca > -UCA. Para la distinción entre ambas etimologías, García Arias
aquí. En el primero el diminutivo se aplica a un
mazu y en el segundo a una
llera (con palatización) o ribera pedregosa de río o curso de agua.
En Igollo, Carmonal, con un abundancial que da a entender que *
carmona ha podido llegar a tener significado concreto. Dada su etimología (probablemente relacionada con piedra) y la cercanía de la Mier de Candejo (cuya etimología también remite a piedras), quizá el hipotético apelativo *
carmona nos esté llevando a algún tipo de pedregal o, mejor dicho, a algún tipo de pedregal cuando se le añade el abundancial, siendo *
carmona una forma antigua de referirse a la piedra, si se llegara a demostrar. Quizá este topónimo se encuentre en relación al menos semántica con
gándara o
gandaral.
También en Igollo, en la Mier de Sobangas, Oncellada, que parece remitir a una fuente o bien de caja (tipo Jongaya) o bien encajonada por algún tipo de elemento, bien natural o artificial. La segunda parte del topónimo, /-cellada/, emparenta con topónimos estilo al de Valdecilla, de los que traté
aquí. Por cierto, Sobangas es un topónimo con un prefijo claro y un núcleo aparentemente muy interesante, aunque opaco. ¿Qué son las *
bangas singular *
banga, qué ésta debajo? Topónimos cercanos: Sorrasa y La Cuesta. Quizá *
banga sea una forma emparentada con
varga.
En Muriedas, Mier de Fuentemar, El Sango. En Soba, el pueblo de Sangas, topónimo que se ha identificado con el Asón. Para revisión de parientes europeos,
aquí (página 625). Si tanto Sangas como El Sango son topónimos que trasladan una palabra prerromana para referirse a los ríos, El Sango da a entender que esta palabra estuvo viva hasta fechas muy recientes: El Sango, "el río". Pasa algo parecido con el topónimo El Dobru, que lo tengo por lebaniego, aunque seguro que aparece en otras geografías, con el mismo significado, "el río".
El Pelambre de la Mier de Roznilla de Revilla tiene su reflejo en El Pelambre de la Mies de Urbina de Sopeña de Cabuérniga.
Todos los topónimos camargueses los he tomado de
Camargo, mil años de historia, de María del Carmen González Echegaray, quien, por cierto, asegura que Muriedas viene de los
murios o
morios sobre los que apoyaban las viñas, muros que todavía hoy se levantan en Cueto y que el proyecto de campo de golf diseñado por Seve Ballasteros, el del aeropuerto, amenaza derribar. Sobre estas paredes de piedra en seco,
aquí.
En el norte de Burgos el vino patrimonial recibe el nombre de
chacolí, y era mayormente tinto, además de buena calidad, aseguran los vecinos, que se muestran dolidos por haber patrimonializado el nombre los vascos.