Así como el urbanismo higienista de genética ilustrada tiene su epicentro en la Plaza Pombo, el epicentro del urbanismo franquista, la cota cero de este estilo neoherreriano que es bandera del franquismo, se encuentra, y es solo mi opinión, en la Comandancia de Marina. Lo tiene todo; también su jardincito, y utilizo el sufijo /-ito/ a posta, rodeado de pinos. Los mismos con los que se quiso repoblar (y al menos fue algo) las cumbres de la Cantabria agreste, que de todo tenía que haber en España (la intervención del nacimiento del Ebro responde a este mismo interés, creo), también un rinconcito (de nuevo ese sufijo) de resonancia aria: la Suiza del norte.
La foto que pongo a continuación refleja el triunfo de todo este ideario que entiendo que por entonces a los más sonara extraño pero que hoy, ochenta años después, hay a muchos a los que les parece natural.

Pero si miras la foto del revés parece que no están poniendo la Comandacia de Marina sino que la están quitando. Nada es irreversible.
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