




Si lo rehabilitaran, y lo mismo para el de Colindres, sería un recurso turístico de primer orden. El entorno de ambos es además fantástico. Podrían tratar de corregir todo aquéllo en lo que el de Santander mete la pata: sobre todo corregir el discurso indulgente con el fascismo. Hay recursos a la venta importantes y baratísimos que permitirían armar un discurso ajustado a la realidad y muy potente.
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