sábado, 10 de agosto de 2024

Primera hora

Me cruzo con un vecino cabuérnigo en la cuesta de los toros casi todas las mañanas, subiendo ligero él, supongo que de la estación de tren, tostado como una avellana de hacer la hierba, bajando yo, entrado en años, y no solo. Su familia es como la mía, se remonta tan atrás que sabemos lo que hay antes de cualquier cosa importante. Me saluda cada vez desplegando los brazos hacia abajo e inclinando levemente la cabeza, en un saludo antiguo. Yo solo sonrío.

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