viernes, 13 de marzo de 2026

Cómo no estar con ellos

Todo lo que llevo escrito aquí no vale más, ni una pizca, que ese gesto que tuvo un paisano montañés:

acercarse al ayuntamiento para solicitar que su barrio constara con su nombre sin castellanizar

o ese otro que tiene vacas tudancas solo porque le parecen hermosas, a pérdidas

o no digamos aquel otro que paró las obras que hasta hace poco amenazaban al Pozu Coloráu echando tierra (hay un sitio donde es casi arena) en el depósito de las máquinas excavadoras. 

Este mismo vecino, siendo crío, solía quedarse a charlar a la puerta de casa al caer la noche. Retrasaba lo que podía la vuelta a la suya porque su padre era muy estricto. Me acuerdo de una vez que estaba empapado porque había sido un día de mucho calor y bajando de hacer la hierba (él no tenía vacaciones) se había tirado de cabeza desde la peña para refrescarse: las truchas, asustadas, huían destelleando como chispas (relámpagos) bajo la luz de la luna, decía.

Son gestos.

Señal recibida.

1 comentario:

Serrón dijo...

Es otra forma de decir nosotros.

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