El vecino de Valle nos dijo que la madera de su casa, una de las mejores de Cabuérniga, tiene marcas en las cabezuelas de haber sido arrastrada, es decir, traída del monte, y que está trabajada a hacha.
También nos dijo que la madera que hoy utilizamos fue plantada hace doscientos años y que qué va a ser de las generaciones futuras si hoy no se planta. Es como con nosotros, nos dijo, qué pasará con nosotros si no criamos: "el que cría engaña al vicinu", en el sentido de que le gana la partida o al menos así lo entendimos nosotros; es un dicho que él recuerda de su padre.
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