Entramos al Salón Noble donde está el busto que hizo Barral de Ramón Pelayo. El Marqués de Valdecilla firmaba solo con el primer apellido porque, al parecer, la familia de su segundo apellido se había dedicado al comercio de esclavos y eso a él le repugnaba. Pregunto a los alumnos, dos de ellos cubanos, qué les parece y me dicen que mal
que, sea como fuere, se aprovechó del trabajo de otros
y que eso estaba mal
lo tenían claro.
Nosotros en Cantabria, replico, tierra de indianos, creemos que si quien hizo dinero se mantuvo al margen del esclavismo, vale
pero efectivamente, qué pasa con los que no participaron directamente del sistema esclavista pero habían heredado el dinero de los que sí.
El esclavismo es la consecuencia lógica del colonialismo, responden. Al esclavismo y al colonialismo te los encuentras en el mismo camino.
Entonces al marqués no se le perdona, planteo.
No.
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