jueves, 30 de abril de 2026

La cuchara para la sangre, la serpiente y las mujeres

La de la derecha según se mira es una cuchar para remover la sangre durante la matanza y que no se cuaje:


Lleva tallada una serpiente ascendiendo:


Parece que es porque las mujeres no podían hacer esta tarea y la serpiente en este contexto masculino se asocia a las mujeres. Algo parecido nos contaron en el extinto bar El Moro de Santander, aquí.

La culebra está hacia arriba. Es una culebra "operativa", aquí (punto 5). Cuidado, está diciendo.

En el Museo Etnográfico de Cantabria (METCAN).

miércoles, 29 de abril de 2026

El montacargas

Yo subía y bajaba andando, y era un séptimo, porque el montacargas me daba miedo. Nosotras no podíamos utilizar el ascensor, solo si íbamos con los hijos de los señores. Para nosotras, el montacargas. Una vez se lo pregunté al portero, que por qué, y él me respondió que porque los señores lo mandaban así.

martes, 28 de abril de 2026

Visita a la exposición "Somos piel" con la artista Dolo Navas

 

Primer día de trabajo en Santander

Era mi primer día y yo no tendría ni diez años. Mi hermana que trabajaba cerca había pedido a la señora que no me mandara salir sola porque yo no sabía andar en la ciudad, que dejara que me acompañase los primeros días. Pero nada más llegar me pidió que fuera a por leche. Yo protesté, pero dio igual. Me llevó a la ventana y me señaló una luz. ¿Ves?, dijo, pues allí es. Yo qué iba a ver entre tantas luces. 

Eché a andar, miré para atrás desolada y vi a la señora asomada a la ventana haciendo así el gesto de sigue, sigue. Sin saber por dónde ir, paré a una pareja que me pareció que tenía buen aspecto para preguntar dónde comprar un poco de leche pero con tan mala suerte que eran extranjeros. Seguí andando y lamentándome en voz alta. Paré a llorar y resultó que lo había hecho enfrente de una lechería.

lunes, 27 de abril de 2026

El práu, el fresnu y la naa

Había un práu ena Lera con un árbul, un fresnu era, que se lu llevó el ríu, lu arrincó, una llena grande siría, y abora nu hay naa.

Vuelta a la oscuridad que para los que no habían salido no era tal

Cuando volvía a casa de servir aquí todavía no había luz y yo me daba de topetazos con todo lo que me encontraba. ¿Pero qué arte te das?, me preguntaba mi madre. Y yo le respondía, ¿y vosotras?

sábado, 25 de abril de 2026

Cuernos

Vamos a la capilla del hospital y a la puerta hay una escultura de una hermana de la caridad representada con ese tocado que llevan que parece un pájaro con las alas abiertas. La mira y se estremece (para mal) al tiempo que me dice que uno todavía mayor llevaban las de su colegio. Salían así por las puertas, moviendo la cabeza, igual que tudancas, y hace el gesto, poniendo las manos aspanas. La cabeza y el culo ese gordo que tenían de estar sentadas, termina.

viernes, 24 de abril de 2026

3D

De frente, nada

lo evidente

pero al bajar la vista

para protegerme del sol

había pedazos de teja

y también vi pétalos

entonces alcé la vista

la mano de parasol

y allí estaban escondidas

las rosas:

cayendo.

jueves, 23 de abril de 2026

Los mugidos ahogados

Rodeados de tudancas y la niebla entrando por Negréu, empezamos a oír el gañido de gaviotas. Efectivamente, bajaba una bandada de estas aves siguiendo el río, buscando el mar. Las vacas levantaron la cara como si fueran a mugir.

"Un lobo en la montaña", documental de Malezadocs

 

miércoles, 22 de abril de 2026

La cueva para esconder personas en la ladera norte de Peñacastillo

Estuve la semana pasada con un botánico que me dijo que le habían dicho que había una cueva en la ladera norte de Peñacastillo. Este fin de semana subí a buscarla. No es difícil encontrarla ahora que el camino está arreglado. Antiguamente no sería lo mismo. Está a mitad del camino que costea, efectivamente, la ladera norte.


Ubicación aproximada:

X: 430.803,44
Y: 4.811.283,08

Desde dentro:


Pude hablar con un vecino que me dijo que su abuelo le había contado que su hermano, es decir, el tío abuelo del vecino con el que paré a hablar, pertenecía al Partido Comunista y que se había escondido en esa cueva hasta que pudo pasar a Francia. No me lo esperaba. Su abuelo era de 1923 y había nacido en una casa azul que había donde están las rotondas nuevas, me dijo. Desde allí supongo que le prestarían ayuda, añadió. Otro vecino que encontré más tarde me confirmó que esta cueva, aparentemente sin nombre, se utilizaba para esconder gente.

La cueva es de poco recorrido. Hay hueco para dos cuerpos, a derecha e izquierda:



No sé si es que se ha intentado cegar (no debe ser fácil subir escombro hasta allí) o es que en su momento se trató de acondicionar precariamente, pero, quizá para aislarla de la humedad, hay muchos restos de teja antigua en el suelo:



No pregunté al primer vecino si su tío abuelo pudo volver del exilio. Ni tan siquiera si pudo huir, si llegó a escapar. Si es que él lo sabe. Llamé a Raquel para contarle lo que había visto y su respuesta fue "si es que en este país somos así, por mucho que ahora nos quieran hacer diferentes", en referencia a la propaganda derechista actual. El pasado siempre concierne al presente. 

El camino de vuelta:

martes, 21 de abril de 2026

En la parada del hospital

Estaba esperando en el banco de la parada y se sentaron detrás. Eran tres, dos de ellos pareja. Estos tenían un perro. Lo llevaban sin bozal. Respiraba fuerte. El que no era pareja preguntó que cómo se decía, si mandala bandala, a lo que la chica respondió que mandala. ¿Y para qué sirven?, preguntó de nuevo. Para joderte, contestó el tercero. Todos tenían las voces rotas. No sirven para nada, añadió. Le acababan de llamar al móvil para decirle que tenía que ir a firmar, no sé a dónde, pero hablaron de "prolongación", y estaba cabreado, ahora que tenían planes. Pues a mí me relajan, aseguró la chica. En sitios así siempre sopla el viento, no sé por qué. Fúmate un cigarro, que te da tiempo, le dijo el uno al otro. Pero el tren no tardó en llegar.

Las flores frescas y las otras del "santucu" de Peñacastillo

Resulta que hay un santucu a la entrada de Santander, a la altura de Peñacastillo. Concuerda con su lógica liminal, fronteriza.


Iba andando por la acera que bordea el monte. Al verlo, crucé y sin que llegara a la mediana se puso a llover. Me cubrí con el cortavientos que llevaba atado a la cintura y me puse a sacar fotos de las flores secas que había dentro, metidas en un jarrón, de las que el modo IA de mi móvil reconoció Limonium (también había restos de cala), y fuera, atadas a la reja, algunas de plástico con el color apagado por el sol y otras naturales, de las que el móvil reconoció:


Valeriana roja y:


Vulneralia.


A las que estaban en macetas en el suelo no las presté atención. Había apuntado a lápiz el nombre de las anteriores en las páginas de respeto de un libro que llevaba y con la lluvia se me estaba mojando, así que no seguí.


Volví a cruzar y seguí subiendo. Dejó de llover. Hice fotos a dos flores de la cuneta:


Galio blanco.


Geranio silvestre.

A la vuelta, pasadas un par de horas, pregunté a una señora mayor que estaba fumando a la ventana de su casa con la bata de guatiné puesta - varias colillas en el suelo que el agua de lluvia todavía no se había llevado por falta de fuerza - y me dijo:

bien pero hace mucho frío, aquí

en invierno no vemos el sol

nada. No hay árboles 

ni edificios alrededor

nada que resguarde

aquellos que están construyendo

donde las grúas: rápido suben

igual de rápido caerán

verás, vistas sí y guardias

ese es el cuartel antiguo

y por detrás está el nuevo

aquí vivimos rodeados

solos, también

dijo. Le pregunté entonces por el santucu y respondió que ni idea de quién lo mantenía ni de quién se encargaba de las flores: ellos serán, añadió, e hizo así con un gesto.

lunes, 20 de abril de 2026

La señal

Estaba en Floranes apoyada en una señal de tráfico y decía al teléfono "no hay plata, ni yo tengo ni él, qué se puede hacer". Era domingo por la mañana. Yo volvía a casa de paseo. Estaba la frutería abierta. Luego me pasaría a por naranjas. 

No me fijé qué señal era.

Fragmentos de un camino amenazado, la amenaza de los molinos sobre el paisaje campurriano, antiguo letrero tapado por las obras de una vivienda turística a pie de calle, el lugar del asesinato en masa (1936), representación del demonio, más tierra en los tejados, petroglifos en uso, macetas y otras formas de domesticación del territorio en Peñacastillo

(1)

Costa Quebrada.


 (2)

Paisaje campurriano despreciado.


(3)

Este letrero ya está tapado.




En la C/ Vargas de Santander.

(4)


Este es "El Cuadru" donde estaba atracado el Alfonso Pérez el día de la masacre, 25 de diciembre de 1936.

(5)

En la colegiata de Berlanga de Duero, Soria.



Nos explicaron que este animal disecado fue traído por un poderoso que de esta manera probaba que lo era. En el pueblo se tomó como una representación del demonio. Lo colgaron del revés para simbolizar su derrota.

Estas fotos me recuerdan a aquel cráneo de ciervo puesto del revés en el portal de una casa de Cohicillos, aquí. Entonces nos dijeron que antiguamente no era raro poner este tipo de trofeos de caza del revés.

(6)



Tejado de casa del pueblo de Rello, en Soria. Hace años un vecino de Valdeolea nos explicó que los tejados de su pueblo tenían tierra, aquí. En su momento hubo muchos a los que les costó creerlo, pero ahora vemos que no es un caso aislado.

(7)

En un pueblo del sur de Cantabria nos dijeron que los petroglifos los utilizaban de críos para mear en ellos y ver cómo corría y hacía figuras el pis. No digo que su origen fuera este, pero sí que en tiempos recientes eran utilizados así.


La foto está tomada en la ermita de la Virgen del Valle de Calatañazor, Soria.

(8)

En Peñacastillo.



(9)




Pusieron las botellas vacías así para aguantar el terreno. En el barrio La Peña de Peñacastillo.

(10)


Aparcamiento también en el barrio La Peña de Peñacastillo.

domingo, 19 de abril de 2026

Sueño y cueva

Esta noche he soñado que se hundía un barrio que había en la parte alta de un pueblo con el que solía soñar. Hace mucho que no lo hacía. Me ha costado reconocerlo. Es un barrio por el que se podía salir en coche. Yo apenas iba por él. Esta vez iba con mi padre y había quedado que parecía una cantera. Había dos vecinas asomadas. Por el corte se veían los cimientos de un centro comercial. He despertado y enseguida me he acordado de otros sitios de ese mismo pueblo de los sueños. Luego ya no. También solía soñar con una ciudad llena de andamios.

Me he levantado pronto y he decidido ir a buscar una cueva que me han dicho que está en la ladera norte de Peñacastillo, oculta por el bosquete. Sabía que había una cueva pero pensaba que la boca estaba a sur y que había desaparecido comida por la cantera. A ver si la encuentro.

Flores marchitas en un prado húmedo pegado a la carretera de Liencres

Las vimos al pasar y dimos la vuelta

aparcamos donde un bar de carretera 

ahora cerrado, las flores marchitas

en el verde: preguntamos al vecino

y nos dijo que no sabía qué eran

pero que cuando soltaba a las ovejas

ni siquiera ellas las comían. También

nos dijo por dónde pasar: el alambrado

estaba vencido a la altura del poste.

Saltamos y de camino encontramos

estrelladas:



y lino bravo:



La hierba estaba alta. Caminamos 

en fila para no aplastar demasiado

la 

hierba. Pasamos 

la IA. Eran calas:


sábado, 18 de abril de 2026

Sabina negral en Cantabria

Hemos estado la semana pasada en un sabinar en la frontera entre Burgos y Soria impresionante:




La sabina es como el enebro pero si pasas la mano, no pincha. Es el truco que nos dieron los paisanos para distinguir un árbol de otro. 

Crece en la región mediterránea, desde Chipre y Creta por el este, hasta las Islas Canarias y el archipiélago de Madeira por el oeste. En Cantabria solo se encuentra en las solanas rocosas de los acantilados del Ebro cerca de Villaescusa de Ebro, según indica José Ramón Mira Soto en su artículo "Sabina Negral (Juniperus phoenicea L.)" publicado en el último número de la revista Yesca, disponible de forma libre y gratuita en internet, aquí. Añade el autor que los escasísimos ejemplares que allí crecen (y aporta fotos) representan el límite noroccidental de su distribución mundial.

viernes, 17 de abril de 2026

LesPata (Reinosa)

Último disco de LesPata, aquí.

Más aquí.

Buenos no, buenísimos.

La cosecha recogida del asfalto

Muchos vecinos que viven al pie de la carretera del Escudo están pendientes de los camiones que vuelcan porque la carga que cae se da por perdida, la cubre el seguro. Es entonces cuando los vecinos de los alrededores se ponen los buzos y salen a por ella. Es una actividad más. Hablan de accidentes míticos que dieron de comer a los vecinos durante meses, los arcones llenos.

Es parecido a los cargamentos de naranjas o de acordeones que caen a la mar en la Costa da Morte, tal y como narran Manuel Rivas, Cela, etc.


Camión con las puertas abiertas en la cuneta de la carretera del Escudo.

jueves, 16 de abril de 2026

Sobre Okuda

No sé si he contado alguna vez que estuve una noche de fiesta en casa de Okuda, por la Estación de Atocha de Madrid, hace mil años. Era un piso compartido. Él no estaba porque se había ido a tomar algo con La Mala Rodríguez. No los esperamos, de su casa nos fuimos a algún bar, no recuerdo cuál. No le conozco de otra.

A mí la obra de Okuda me gusta. Esos personajes asomados al universo con el universo asomándoles por los ojos me conmueven. Su imaginería, en el fondo tan cántabra (véase el mural del Paseo de Altamira hecho a medias con Serzo, por ejemplo), me toca. Ahora parece que se ha puesto de moda entre los snobs decir que "es mal". A mí me sigue gustando pese a que algunas de sus intervenciones me parezcan desacertadas, como la del faro. Pero por el momento el balance es positivo.

Vienen los refuerzos

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