jueves, 4 de abril de 2013

De Raquel


Satander


En Ribera de Curtidores de Madrid.

Sirenas



Lo que hay en segundo plano es una sirena de policía. Lo que hay en primero, no lo sé. En un bar sin nombre (el mío de siempre) en Madrid.

Revuelta en Asturias, de Camus

Llevo buscando esta obra de Camus desde hace tiempo, y la acabo de encontrar en una remota revista electrónica: Revuelta en Asturias, de Camus, sobre la Revolución del 34. Lobetu, atento, porque es oro molido.

Hampa

Hampa es un libro de Pick único. De lo mejor editado en España durante el ya fenecido siglo XX, no tanto por los poemas de Pick como por las maderas de Pancho Cossío que los acompañan, verdaderamente excepcionales. Es un libro que sufrió persecución, a resultas de lo cual, si salieron de imprenta pocos ejemplares, aún menos se han logrado conservar.

Echo cuentas:

Leopoldo Rodríguez Alcalde, Polín, tenía uno. Cuando Polín murió, su biblioteca recaló en la Biblioteca Municipal de Santander. Esta biblioteca no conserva el ejemplar.

Hay un coleccionista cercano a Polín que tiene un ejemplar ¿y que antes no tenía?

Hasta aquí, uno.

Hay un librero de viejo de Cantabria que tenía un ejemplar que ha vendido recientemente al Museo Reina Sofía por aprox. 6.000 €. Desconozco su procedencia. Probablemente apareciera en un lote de algún buen lector de los años treinta.

El segundo.

Había un ejemplar en la biblioteca Gabino Teira de Torrelavega. Lo sé porque tengo el catálogo de 1934. Este ejemplar ya no está.

Un antiguo concejal del Ayuntamiento de Torrelavega sacó a la luz una edición facsímil del libro. El ejemplar que empleó como base es el mismo que el del párrafo anterior, seguro. Su biblioteca fue donada a su muerte al Museo de Bellas Artes de Santander. Este museo no tiene el ejemplar.

Se conserva un ejemplar en la biblioteca de un conocido coleccionista de Cantabria. Este coleccionista montó una exposición sobre el concejal del anterior párrafo, que también era artista, y ahí estaba el libro. Se encontraba metido en una caja cerrada a cal y canto, con apariencia de marco, imagino que para que nadie lo pueda abrir, ni siquiera por descuido, y evitar así dejar a la vista los matasellos de la biblioteca Gabino Teira.

El tercero.

No hay más, que yo sepa.

En resumen: dos ejemplares en colecciones privadas, de procedencia oscura (se perdieron de camino a bibliotecas públicas, no por culpa de sus responsables, sino porque los herederos fueron "asaltados" en el trayecto por coleccionistas fardo de billetes en ristre) y otro en una de las mejores bibliotecas públicas de España (¡uno!). Tal y como está el percal, no nos podemos quejar. Eso sí, tendremos que bajar a Madrid para consultarlo.

Hampa, qué buen título.

La sardinera

"Como todas las clases tiene sus categorías la sardinera: la patrona que es la sardinera propiamente dicha, la revendedora y la carguera: vénse en las horas de bajamar una porción de mujeres discurrir en todas direcciones entre el agua y fango de la dársena: recogida su amarilla saya en torno de sus muslos, y ostentando su robusta pierna salpicada con el lodo infecto, revuelven el cieno con sus manos, y escogen en él las filásticas, que venden después a los calafates, y los muergos que sirven de cebo para la pesca: estas son las cargueras, o la ínfima categoría de la sardinera; las mismas a quien vemos después subiendo el carbón a las casas, acarreando algunas el bacalao, y vendiendo castañas en las noches de invierno." Tomado de El Buzón de la Botica, periódico santanderino de mediados del s. XIX, ya traído aquí antes.

Virgen montañesa

La Virgen de Lourdes se dirigió a los pastorcillos en gascón. La de Aránzazu se traduce al euskera como "tú entre los espinos". ¿Y la de Garabandal? Las niñas hablablan montañés, seguro.

Retrovisor


¿Qué queremos caltener? Mejor qué estamos dispuestos a arriesgar. La fotu está jecha en Madrid, junta la praza onde muer El Rastro.

Arquitectura vernácula

La definición de arquitectura tradicional / autóctona / vernácula / patrimonial está cargada de intencionalidad. Su genealogía pasa por: Jung, Bachelard, Eliade, Heidegger. No es una definición neutra. Así, históricamente ha centrado su foco en la forma y las técnicas de construcción (se nota que la voz cantante la han llevado los arquitectos), desatendiendo otras perspectivas, como su relación con la comunidad o el trabajo (recuerdo ahora la escalera de caracol que inventó en el siglo XIX un carpintero de Puentenansa para que la propietaria de la casa que estaba levantando pudiera subir al soberáu con la cabeza cargada).

El estudio de la arquitectura vernácula nos dice más de los que la estudian que de ella misma, su estudio nos desvela más sobre la historia de la arquitectura entendida como disciplina (elitista, como hasta hace poco todas, y todavía) que sobre la propia arquitectura vernácula. Su atención a la tipología de los muros cortafuegos (¿por qué no a la lógica del fuego?), a la de las solanas (¿por qué no al estudio de la introducción de cultivos, como el maíz?), a la de los vanos (¿por qué no a la de los vientos?) o a la de las decoraciones (¿por qué no al estudio de las creencias religiosas?), por ejemplo, nos dice más acerca de sí mismos que de los muros cortafuegos, las solanas, los vanos o las decoraciones.

Es lo malo que tienen las categorías: que aplicando una escala micro todo se descuadra, nada encaja. ¿Cómo explicar la influencia renacentista que delatan nuestras casonas y de rebote nuestras casas campesinas? ¿El carpintero de turno aplicaba la proporción áurea porque así se lo dictaba "la tradición"? ¿La solana prescinde de todo componente estético? ¿Y la rejería?

La arquitectura vernácula es una categoría ideológica (o mental, que tanto monta) que más nos dice de quien la acuñó que de la propia realidad que estudia.

No obstante, cabe la posibilidad de que la realidad solo exista cuando se produce y que solo se produzca en un determinado contexto referencial de procedencia mental (fruto de una determinada categoría ideológica). La noción de arquitectura vernácula da carta de naturaleza a la arquitectura vernácula. Sin ella, nada. Cualquier otra noción (de procedencia mental) daría lugar a cualquier otra realidad (arquitectura todavía inonimada por inexistente). Sin noción mental previa (a la realidad) no habría nada (o habría, pero no para nosotros).

La pregunta de fondo es: sabiendo que todo es pura creación (o invención, lo mismo da), ¿nos interesa dar continuidad a una tan artificial como cualquier otra, la de arquitectura vernácula, pero que justifica, de alguna manera, la división de la arquitectura entre "la de verdad", la que sirve para vivir, y "la otra", la "exótica" (aunque sea la del vecino, o precisamente por serlo), la que necesita de adjetivos, en otras palabras, una noción que perpetua la diferencia entre "baja" y "alta" cultura y, por extensión, entre "clase baja" y "alta"? Pues es para replanteárselo. Puestos a pensar, prefiero hacerlo en horizontal, dicho de otra manera, si alguien tiene que ganar, prefiero que lo hagan quienes hasta ahora no lo han hecho, no para quitar a unos y poner a otros, no para sustituir, sino para hacer las cosas mejor, lo que significa, básicamente, que nadie sea más que nadie (pero ésto lo digo de verdad).

Por cierto, que el capitalismo base su propia esencia en la desigualdad explica el ADN de una genealogía, la de la arquitectura vernácula, que hace de ésta la arquitectura propia de la "baja cultura" que emana a su vez de la "clase baja": un motivo más para replanteárselo todo.

En fin, ¿arquitectura vernácula? Sí, pa tu güela.

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