Ha nacido el jueves pasado y la madre no la quiere. La ha cogido el vecino porque ya no tenía la cabeza. La está intentando salvar. Este domingo le había dado medio huevo crudo, leche y un pozo de azúcar. Había conseguido que se mantuviera en pie.
Le preguntamos por el lazo rojo y nos dijo que era por el zorro. Parece que si el zorro muerde el cuello y encuentra algo raro, suelta. Pero no creo que a esta cordera le haga falta, concluyó el vecino. No sé si lo decía porque sabía que iba a morir o porque la iba a cuidar él en los brazos si hiciera falta.
En las faldas de Cotillamón, una de las conocidas como Tetas de Liérganes.




