Esta crisis provocada por el COVID-19 también nos está sacando lo peor de dentro. El enclaustramiento, la coartada, el aval para trazar líneas rojas. Casualmente nosotros, los que detentamos el poder que confiere la tiza de color, quedaremos dentro. Fuera el pobre, el débil, el enfermo, el desposeído, la amenaza.
El alcalde del valle miserable no está solo. Cunden por doquier. Los miserables.
Para esto ya hay antídoto. Hay que vacunarse desde pequeños.

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