Muchos vecinos que viven al pie de la carretera del Escudo están pendientes de los camiones que vuelcan porque la carga que cae se da por perdida, la cubre el seguro. Es entonces cuando los vecinos de los alrededores se ponen los buzos y salen a por ella. Es una actividad más. Hablan de accidentes míticos que dieron de comer a los vecinos durante meses, los arcones llenos.
Es parecido a los cargamentos de naranjas o de acordeones que caen a la mar en la Costa da Morte, tal y como narran Manuel Rivas, Cela, etc.
Camión con las puertas abiertas en la cuneta de la carretera del Escudo.

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