Esto pasó el domingo. Los libros de los Barnatán no sé si merecen tanta atención. Me refiero, incluso sin lío. Me parece que no. Pero seguro que se me escapa algo, y de escapárseme, seguro también que no tiene nada que ver con los libros.
Lo que más da que pensar es que el sábado se presentó el magnífico proyecto Menú Gaza realizado por una pareja de palestinos y Mikel Ayestarán, aquí. La relación entre ambas presentaciones es innegable. Falta aclarar su calidad. Pero cualquiera que sea la opción, será mala.
No se puede poner en un plano de igualdad a unos y a otros. Víctimas y victimarios iguales, no. Unos el sábado y otros el domingo para igualar no, porque no hay nada que igualar. Si se decidió traer a los gazatíes y luego a los Barnatán para compensar, mal. Si al revés, primero a los Barnatán y después a los palestinos, peor.
Es una jugada típica. Entre nosotros ya lo vimos con la bandera española de Puertochico. Acordaos que se plantó al día siguiente de quitar la estatua de Franco de la plaza del Ayuntamiento. Esto de Felisa sabe a lo mismo.
Ahora llega la segunda parte. Veréis cuál es la posición que va a prevalecer o al menos la que más se va a oír: la de los que controlan los medios y saben cómo funcionan los mecanismos de poder (que de eso va, creo, la presentación de los Barnatán, de engrasarlos) o la de los que no.
Vaya con esta entrada mi apoyo a estos últimos y también mi reconocimiento a quien grabó el vídeo que he subido: esto sí que es cine.
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