
La imagen la he tomado de un recurso turístico de internet, aquí.
Estos empalmes de la tradición con las ideas más vanguardistas son oro molido.
En Cantabria es todavía frecuente ver determinadas hortalizas, por ejemplo lechugas o berzas, mermadas porque se les han ido quitando hojas para preparar el plato del día. Hace poco estuvimos en Ibio con el Aula de Patrimonio de la UC y un par de señoras se sorprendieron al ver en una huerta una berza así, crecida y escamochada.
Raquel y yo hemos visto huertas con todo crecido, demasiado, huertas desatendidas por haber fallecido el propietario o por haber abandonado precipitadamente el pueblo (una enfermedad, el asilo).
En Cantabria a los árboles no solo se les talaba lo que hiciera falta y nada más, al igual que se hace con las hortalizas, por ejemplo una rama para la viga de casa, sino que también se ayudaba a que del árbol naciera la rama necesaria para la viga de casa.
A este pastoreo de los árboles se le llamaba y sigue llamando en Cantabria esgandiar.
Esgandiar significa formalmente "despojar a los varales que se podan de los árboles, de las ramas delgadas y de la hojarasca" (López Vaqué, que apunta como sinónimos esganciar, esgaramundiar, escaramundiar y escamundiar). Me dice Raúl Molleda que a él se le hace que esgandiar es para cuando los árboles están vivos y que para cuando están muertos se emplea esquimar o escañar (de quima o caña, rama gruesa).
La definición de López Vaqué busca la correspondencia con el castellano, mejor dicho, con la realidad que nombra (y desvela) el castellano. Pero la realidad montañesa es distinta, y, para este caso, más compleja. Sigue inédita.
Esgandiar enlaza, a otra escala, con lo que ya dijimos aquí sobre los palos de turcías.
Esgandiá y esgamiá es la res enflaquecida.
Seguro que hay muchas variantes y muchos más significados que a mí se me escapan. Utilicé el verbo esgandiar aquí.













