lunes, 7 de marzo de 2016

Etimología de "escañetu", osezno

Escañetu es el nombre que recibe el osezno en montañés. Es una palabra que siempre me ha intrigado.

Viendo El Renacido, película en la que aparece una pareja de oseznos, me doy cuenta que el ruido que hacen es parecido al chirrido de la madera, por ejemplo el que hace un barco o el de un banco cuando te sientas.

¿De escañu, el banco de nuestras cocinas, a escañetu, osezno, con ese sufijo -etu que transmite cierto componente peyorativo?

Por el ruido que hace el osezno.

También por el ruido, y por qué no, del escañu cuando te revuelves de miedo, escuchando historias de osos al amor de la lumbre.

martes, 1 de marzo de 2016

Nada los visillos sin nadie

Todas las persianas del edificio están cerradas
salvo las del segundo izquierda
con las persianas entreabiertas
lo suficiente
como para que se vean los carteles de se alquila o vende
pegados por dentro.

lunes, 29 de febrero de 2016

La biblioteca del Ateneo Popular de Santander

Durante la República convivían el Ateneo Popular de Santander y el Ateneo de Santander, el primero transversal, aunque el mero hecho de serlo, transversal, es decir, de defender el acceso universal a la cultura, nos da razones suficientes para considerarlo izquierdista, y el segundo abiertamente derechista, es decir, elitista, como lo sigue siendo.

El Ateneo Popular de Santander tuvo varias sedes. La última fue el edificio racionalista que se encuentra en la calle curva que sube por detrás de la iglesia de Santa Lucía. Los obreros que la construyeron no cobraron por su trabajo: en la presentación del libro sobre el Ateneo Popular de Santander de Fernando Vierna un anciano contó cómo de crío cargaba mármol con una carretilla desde la marmolería de su padre que estaba (hasta hace poco) en Peñas Redondas, enfrente del actual El Papi, hasta la sede en obras. Fue una labor voluntaria. El arquitecto que firmó la obra fue Deogracias Mariano Lastra, durante la República sin el Deogracias.

Cuando cayó Santander en los últimos días de agosto de 1937 el Ateneo Popular de Santander desapareció y su sede fue arrasada. La biblioteca, extraordinariamente rica, se esfumó. No se sabe si fue víctima de un auto de fe, si la llevaron al infierno (así eran denominados los depósitos de libros peligrosos, como el que se conserva como fondo especial en la biblioteca pública de Gijón), si se deshizo en manos de los asaltantes... algún libro con el matasellos del Ateneo Popular de Santander ha aparecido a la venta en la librería de Carmichael Alonso, en Lloreda de Cayón, pero pocos.

La sede del Ateneo Popular de Santander fue pronto ocupada por Falange (aquí estuvieron internas, con todos los gastos pagados, las hijas del alcalde falangista del pueblo de mi madre, por ejemplo) y más tarde por el Ateneo de Santander, recordemos, su antítesis, que es la institución que todavía hoy la ocupa. Y digo ocupa aposta.

Rafael Pérez Llano desvela en la última entrada de su estupendo blog, aquí, el destino cierto de muchos de los libros de la biblioteca del Ateneo Popular de Santander.

Es estremecedor.

Lo que seguimos siendo.

sábado, 27 de febrero de 2016

Compruébalo: si te piden que digas uno con la mano ("di uno") para que levantes un dedo te lo piden diciendo que lo digas, no que lo hagas (no "haz uno"), que lo indiques (no "indica uno") o que lo señales (no "señala uno")

Si es el índice

puede ser muchos.

Dos

(1)

Una señora sacudiendo el paraguas a la entrada del aparcamiento subterráneo.

Otra pidiendo

al lado,

no:

debajo.

(2)

El otro día que hacía bueno

volvía del trabajo

por una calle que olía

maravillosamente

a guiso.

[] Sonaba una olla a presión.

[Pero]

miércoles, 24 de febrero de 2016

Leña verdi

Han esgandiáu las siebis
del jardín del mí trabaju,
las han trucáu tarmaos
cona jerra létrica.

Ó los ñalis
ó las bandiás.

Sólu daqui pisondera
conos pasos esmanaos
y palomas
y junta las palomas
los vilanos del aeriopuertu
a buscu de las gaviotas
que gañin
altas
cumu el gallegu
que jala
cara nós
de los ñublaos.

martes, 16 de febrero de 2016

Benditos

Hace un par de días apareció en prensa una noticia sobre el diálogo mantenido por el Alcalde con los agentes culturales de Santander sobre planes (líneas maestras) y proyectos (la forma que tienen las ideas de aterrizar) a desarrollar durante los próximos años.



La noticia era pura propaganda: bondades del Centro Botín, del Archivo Lafuente, el lavado de cara de la Biblioteca Municipal, etc.

Así como para saber quién es el que manda en una reunión basta con fijarse en quién redacta el acta, en actos como el referido basta con fijarse en quién emite la nota de prensa.

Los medios reciben una nota institucional con foto a buena resolución y no reparan en mientes: la publican tal cual, o con ligeras variaciones para que no se diga. Bastante tienen como para hacer ascos a notas de prensa prefabricadas.

La primera palabra que viene a la cabeza ante hechos así es "manipulación".

No es posible que viendo en la foto quién estaba presente en la reunión nadie dijera nada ni sobre el Centro Botín, ni sobre el Archivo Lafuente, ni sobre la tropelía que van a cometer con la Biblioteca Municipal, etc.

Pero hete aquí que me encuentro con un amigo de los que aparecen en la foto y le pregunto: ¿Qué tal la reunión, imagino que caldeadita, no? Qué va, en absoluto, responde. ¿Nadie dijo nada?, yo sorprendido. No, concluye.

¿Cómo es posible?

Si este tipo de actos no son el lugar, ¿para qué acudir, con quién hay que quedar bien y por qué? Y si efectivamente son lo que se vende, o sea, el lugar donde debatir, ¿por qué nadie dijo nada?

Así que ya lo sabemos: el oficialismo cultural de la foto (otra más en detalle en la edición en papel del DM) ha dado su bendición a los planes y proyectos que tiene el Alcalde preparados para Santander.

No pasa nada.

Pero mejor saberlo para evitar decepciones.

domingo, 14 de febrero de 2016

Etimología de Peña Sagra

Mozagro es un monte cántabro sobre cuya etimología no parece que debamos albergar dudas: Mons Sacrum, monte sagrado. Monsacro es el monte asturiano donde asegura la leyenda que se escondió el Arca Santa antes de que se construyera la Cámara Santa de la catedral de Oviedo.

Peña Sagra por el contrario es un topónimo de etimología más dudosa. A grandes rasgos se manejan dos opciones: Sacra de sagrada o Sacra de execrable.

Pero a lo mejor no hay que elegir. A lo mejor puede ser ambas cosas, incluso alternar: sagrada primero, execrable después y por último otra vez sagrada.

Propongo un paralelo:

"No puedo pasar por alto la historia de Taleo, espectáculo prodigioso. No es que se la haya oído a otros, sino que yo mismo he contemplado con mis ojos el maravilloso prodigio. Se estableció a veinte estadios de Gamala, una pequeña y atractiva aldea, sobre una colina donde había un antiguo templo dedicado a los demonios y honrado en otro tiempo con numerosos sacrificios por los infieles. Allí se construyó una pequeña choza. Los paganos, se decía, daban culto siempre a estos espíritus malignos para apaciguar con este culto sus innumerables crueldades. (...) Cuando le vieron llegar, intentaron asustarle, pero no lo lograron porque tenía como protección su fe y la gracia combatía por él. Entonces, como impulsados de una cólera rabiosa, se lanzaron contra los árboles que surgían en las proximidades: (...) se cuenta que más de quinientos fueron arrancados de golpe. (...) Cuando los malvados demonios no pudieron atemorizar de este modo al atleta de la filosofía, recurrieron a otras tretas. Así, por la noche, intentaban infundirle pavor y confundir sus pensamientos lanzando alaridos y haciendo aparecer ciertas luces. Pero, como él se burlaba de todo esto, optaron por abandonarle y huir".

Teodoro de Ciro: Historias de los monjes de Siria, del s. V, aquí, p.195. Por cierto, un libro editado por la admirable Trotta con introducción, traducción y notas del profesor Ramón Teja, impagable.

Comentaba antes que Peña Sagra podría haber sido primero sagrada, y quiero decir con ello sagrada antes de la irrupción del cristianismo, después execrable, en pleno proceso de cristianización, quizá protagonizado por monjes tempranos con el aire de los descritos por Teodoro de Ciro, y de nuevo sagrada, pero ya desde una óptica cristiana, lo que supone adorar no un monte pero sí un santuario, el de la Virgen de la Luz, enclavado en el monte.

El cristianismo es una religión sincrética. El sincretismo no tiene por qué ser amable: llega lo nuevo asume lo viejo y ya está; no. El proceso de integración afecta a ambas partes, la nueva y la vieja (teoría de sistemas), y también puede ser traumático.

Es quizá esta sucesión de perspectivas, su imbricación, la que ha hecho de Peña Sagra un topónimo con algo de familiar, que se quiere reconocer, pero que no se puede identificar, definir con garantías. Todavía hoy Peña Sagra es entre los paisanos un paraje que infunde respeto, y no se sabe si para bien o para mal.

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