viernes, 21 de noviembre de 2014

Los matasellos de las lampisterías también eran luminosos, como los letreros, además de un ojáncano de bares, novela de la nieta de Neila, estudio sobre la Guerra Civil en Santander de Fernando Obregón, hurrias y técnicas constructivas de los caseríos vascos

(1)


Matasellos de la Gran Lampistería Moderna de Crispín de Blas, radicada en la Plazuela del Príncipe, Santander, años veinte.

(2)


Ojáncanu pintado a tamaño natural (lo de tamaño natural es porque tengo una imaginación muy viva) en la fachada del Bar Gas, en Vargas, Santander.

(3)

Está a la venta aquí el libro que escribió la nieta de Neila, el que fuera responsable del aparato represor de la República en Santander. De interés. He oído que ya está a la venta la entrega dedicada a Santander de la serie de libros sobre la Guerra Civil en Cantabria del historiador Fernando Obregón Goyarrola. De interés, bis.

(4)


Hurria, en Santander, pelea a pedradas.

(5)

Estupenda guía sobre técnicas constructivas del baserri o caserío vasco, aquí. Un buen modelo a imitar. Fijaos que ya en la página de créditos indica que todos los libros citados a lo largo del libro y recogidos en la bibliografía se encuentran disponibles en la red de bibliotecas públicas del País Vasco. Qué envidia trabajar así. Está en euskera, pero el planteamiento del libro es perfectamente comprensible.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Hilera de casas llanas en Cabuérniga

Se me escapa el porqué pero nos suele costar apreciar lo que tenemos cerca. Este mismo fin de semana caí en la cuenta de que lo que hay enfrente de nuestra casa de Sopeña, no enfrente de la casa de la familia, sino de la nuestra, la de mis padres, es una hilera de casas llanas, o bajas en montañés, la tipología más antigua que conocemos. Remarco tipología porque estas casas son difíciles de datar. Puede que el tipo sea muy antiguo pero que éstas en concreto no tengan más de doscientos años. Me estoy curando en salud, obviamente. A nadie escapa que esta hilera de Sopeña tiene algo más de doscientos años.

Sabemos que este tipo de casa es el que precede a la irrupción de patrones clásicos que condujeron a la llamada en términos académicos "casona montañesa" pero no sabemos desde cuándo estas casas, las llanas, están con nosotros. Hay quien dice que son las primeras casas que se construyeron en piedra, que hasta el s. XV eran todas de madera, y que, al igual que en otras regiones de la Fachada Atlántica, el paso de la madera a la piedra se produjo en el s. XV o XVI, por lo que nuestras casas llanas serían de esa época. Pero es solo una suposición. Las casas llanas no poseen ningún elemento arquitectónico de tradición académica identificativo. Se distinguen distintos modelos de casa llana, eso sí, pero no los sabemos colocar en su orden ni tampoco en un calendario. No se han estudiado con rigor. Urge hacerlo.

A mí, particularmente, las hileras de casas llanas que se conservan en un estadio primitivo en Lamiña, pueblo que puede ser morfológicamente de lo más antiguo del norte de España, hileras compactas, tipo longhouse, asociadas a construcciones del antiguo Reino de Asturias, como La Juente d´Arriba, me dan mucho que pensar.

Los miñegos dicen que los monjes de un antiguo monasterio hoy desaparecido vivían en una de las hileras del pueblo, la conocida como La Roza. Efectivamente, sabemos que la actual ermita de San Frutosu se levanta aprovechando los restos de un monasterio anterior al año mil. Dentro de la ermita se conserva un sarcófago con la cruz procesional del antiguo Reino de Asturias.

¿Las casas llanas son del 1.500? Sí, pudiera ser. O del año 900, por qué no. De hecho, al s. XV solo lo avala el uso de la piedra, sin adjetivos, y que este uso en otros países se generalizó en el x. XV. Al año 900 lo avala la morfología de Lamiña, la documentación histórica, distintos paralelos arquitectónicos europeos, las leyendas locales, que se me ocurra ahora.

Puede que Lamiña nos ayude a reconocer el marco cronológico de las casas llanas. Pero casas de este tipo hay en todo el valle. Las hileras de Terán son impresionantes, por ejemplo. Incluso hay una casa llana, sin hilera, en Escobéu / Escobedo, a un paso de Santander, aquí.

Vuelvo a Sopeña:

La hilera está concretamente en el barrio de La Barcenuca, pasando el puente de Barcenillas, a la izquierda, al pie de La Cruz (monte que da nombre al pueblo: So-peña, es decir, "bajo la peña"). A la altura de este barrio había un santucu que desapareció con las obras de ampliación de la carretera en época de Hormaechea. Este santucu marcaba el límite real (invisible pero real) del pueblo. En la actualidad el cartel del pueblo está un poco más arriba, a la altura de la cantera. En el cartel oficial se dice que aquí nació Manuel Llano, aunque yo creo que en realidad lo hizo en Carmona. A la altura del barrio además del santucu había una fuente que desapareció lo mismo, con la ampliación de la carretera, aunque recientemente los vecinos la han recuperado. Da un poco de pena ver un caño de goma saliendo de la escollera que escupe un hilo de agua. Esta fuente que podemos dar por perdida recibía el nombre del barrio. A la izquierda de la carretera, en paralelo, discurre un regato. Es el Madriz, hidrónimo de una familia que daba nombre a los canales abiertos para alimentar ingenios hidráulicos (el regato que separa Colindres de Laredo se llama Madre, por ejemplo). Efectivamente, un poco más arriba hay un aserradero abandonado. Un puente "rústico", actual, de madera, se levanta para salvar el regato y acceder al barrio. Los sillares del puente antiguo están en la pared de una finca vecina. Esta finca está nada más cruzar el puente a mano derecha. Es una finca alveolar, cerrada por un muro de piedra en seco, sin divisiones internas, que corresponde a la hilera de casas llanas. Esta finca tiene dos accesos: una portilla con unos pilares para el cierre impresionantes (cuando estos pilares son de madera reciben un nombre y cuando son de piedra otro, pero no me acuerdo de ninguno de los dos) y al lado una entrada más pequeña. ¿Se tratará de una antigua llosa? La hilera está orientada a este (salida del sol). La posible llosa lo está a oeste, es decir, mirando a La Cruz. Enfrente de la hilera, nuestra casa y otra más en el espacio que yo creo pudo ser la huerta o huertas de la hilera. ¿Sería una única huerta de grandes dimensiones sin divisiones internas o estaría parcelada, una parcela por vecino (y qué entendemos por vecino en el contexto de una hilera)? A continuación, prados yo creo que ganados no hace mucho al cauce del río o a la lera. Cerca, no sé exactamente dónde, pero en el barrio, había al parecer un prado conocido como Pelambre, donde dicen los vecinos que se iba a quitar el hambre, además de por el parecido fonético por el hecho, quizá, de haber aquí muchas huertas, aunque es un topónimo que según García Arias (aquí) podría tener relación con algún tipo de procesado de pieles. Quizá el Madriz era un canal que en origen no alimentaba una serrería sino otro tipo de artilugio relacionado con el encurtido de pieles o similar.

Resumiendo tenemos carretera o antiguo caminu rial al pie del monte, con santucu y fuente, regato paralelo a la carretera, puente, posible llosa, hilera a este y quizá antigua huerta o huertas a las que suceden prados probablemente modernos, a pesar de andar por la zona un topónimo tan antiguo como Pelambre, y el río.

El juego de La Cruz (monte) + el Saja (río) y en medio un barrio es el que explica el topónimo: La Barcenuca, del latín MARGINEM, de donde "margen". Las Bárcenas son los espacios que se hallan entre un monte y un río.

Uno de los extremos de la hilera se ha levantado y la casa llana correspondiente se ha diluido. La casa de al lado funciona todavía como vivienda (o solo como vivienda, ya que la original también daba cabida a animales). Y la otra o las otras dos, que son las que completan la hilera, son hoy establos.

En el extremo sur de la hilera, el más alejado del acceso al barrio, donde la casa llana original se ha levantado y ya no se reconoce, hay un acceso a la mies de Urbina, de donde tomó el nombre figurado para el pueblo el escritor costumbrista Delfín González, padrino de Manuel Llano. Es la mies donde decía Manuel Llano que se jugaba a la cachurra, especie de hockey sobre hierba, aprovechando la derrota, en otoño. Esta mies conserva su muro de cierre perimetral. En su interior apenas se levantan otros. Hay más mieses en el pueblo. Ésta es solo una de ellas.

Una de las casas del extremo oeste presenta una ventana con una cruz labrada en el dintel. Esta talla representa para quien la sepa leer una oportunidad de oro para datar la hilera, aunque hay que tener en cuenta que en la arquitectura montañesa las piedras son emigrantes, es decir, que hoy están aquí y mañana allí o en este siglo aquí pero hace tres o cuatro allí.

En el jastial de la última casa, o en el jastial de la hilera, que lo mismo da, la del extremo norte, se abre un ventanu a la altura del cumbre. ¿Quizá un precedente, muy antiguo, de tronera? ¿Precedente, muy antiguo también, de ventana de prestigio? Ya hemos visto otras en Valle de Cabuérniga y en Sopeña (la de Lor, junta la ilesia, en el centro del pueblo), aunque éstas tienen mayor entidad. En este mismo jastial se abre otra ventana más abajo que no sé, si es antigua quizá corresponda a la escalera o no sé. En las casas montañesas canónicas suele haber una ventana descuadrada que corresponde a la escalera. Pero en las casas llanas creo no haber visto antes este tipo de ventana. Las escaleras podían tener los dos o tres primeros peldaños de piedra y ser el resto de madera. Solían estar envueltas en armazones de tablas para evitar que subieran los animales. A todo esto, los académicos dan por hecho que las casas llanas no tienen piso superior. Discrepo. Quizá algunas de las formalizaciones de casa llana carezcan de piso superior, pero lo que es seguro es que no todas.

Pongo fotos de la hilera. Creo haber recogido todos los elementos a los que he hecho referencia en los párrafos anteriores. Como suele ser habitual en mí, las fotos son de muy mala calidad, a lo que en este caso se suma que las hice sin apenas luz, en la tarduca, ya terminando el día. No fui consciente de lo que tenía delante de mis narices hasta entonces. Y lo llevo viendo desde hace 37 años.









miércoles, 12 de noviembre de 2014

Matasellos republicano del Ayto. de Villacarriedo y más

(1)

"Todas las regiones que han presentado su proyecto de presupuestos para 2015 (faltan tres) elevan los fondos sanitarios. Baleares y Extremadura, con un 10,3 y un 6,8 por ciento, suben más que la mayoría, que crece entre el 1 y el 5 por ciento, con los fondos de Galicia, La Rioja y Cantabria casi congelados." Diario Médico.

Comparad esta noticia con las publicadas recientemente por El Diario Montañés: presupuestos en Sanidad al alza mientras en el resto de España caen. Algún día nos tendremos que fijar en el papel que está jugando este periódico en el adocenamiento de los cántabros. Papel que representa por intereses empresariales primero (solo hay que ver las dos páginas completas de publicidad que ha metido hoy el Gobierno de Cantabria), pero también por afinidad política.

Es peligroso considerar este periódico el BOE de Cantabria, peligroso considerarlo neutral, como hacen muchos de nuestros conciudadanos. Recuerdo que hace tiempo organicé una exposición en un pueblo. Llamé a la responsable, creo recordar, de un geriátrico o algo parecido. Pues bien, me discutía que la inauguración de la exposición se fuera a celebrar porque no había salido en El Diario Montañés. Y eso que era yo el responsable de organizarla y que la estaba invitando a ella personalmente. Es peligroso depender tanto de un solo medio y más si este medio se mueve por intereses espúreos.

(2)

Me envía un amigo un correo con el siguiente texto:

¿Podemos escribir todo lo que decimos en castellano? Sí, todo menos
el imperativo de la palabra 'salirle'. Cada vez que hay que
escribirlo, dudamos y preferimos darle otro orden a la oración para
evitarlo. Cuando un bloguero identificado como "Un arácnido en
camiseta" preguntó en 2011 a la Real Academia Española cómo
escibirlo, recibió la siguiente respuesta:

"En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

La interpretación forzosa como dígrafo de la secuencia gráfica ll
en español hace imposible representar por escrito la palabra
resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal
(imperativo no voseante de segunda persona de singular del verbo
salir), oralmente posible si, por ejemplo, ordenáramos a alguien
salir al paso o al encuentro de otra persona aludida con el pronombre
le: [sál.le al páso], [sál.le al enkuéntro].Puesto que los
pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a
este, sal + le daría por escrito salle, cuya lectura sería
forzosamente [sá.lle], y no [sal.le]]."

(3)

A mi amigo le respondo que el correo de la academia me trae a la memoria que en Colindres se decía "sale de ahí" en lugar de "sal de ahí".

Él cotesta que la abuela de una amiga de Maliaño decía a las gallinas: "Sale de ahí, castrona".

(4)


Libro de pediatría del s. XIX "requisado" el año 1939 por el cabo de botiquín XXX de la brigada XXX en el centro socialista del pueblo XXX de la provincia de Jaén.

Botín de guerra. De 1939 a 2014 van unas cuantas décadas. El libro sigue aquí.

(5)




Fotos con el matasellos republicano del Ayto. de Villacarriedo. En el pueblo estoy seguro que las apreciarán. No creo que conserven muchos documentos de la época en el archivo.

Hace tiempo me contó un vecino que una mujer del pueblo se ató a un árbol con una ametralladora para contener el avance de las tropas franquistas. Fue en la curva donde está ahora la parada de bus. La quemaron.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Refugio rupestre en Santander, castillos en la portada de la catedral, la herencia de los graffitis, el primer edificio del primer pelotazo urbanístico de Santander y caballo desnortado

(1)

Ya que estamos con el tema de las construcciones rupestres o semirrupestres, pongo a continuación fotos de un refugio en Cuetu, Santander, acomodado sobre un castru o afloramiento de roca madre de los que abundan en la zona (la cercana Avda. de Los Castros viene de ahí). Por cierto, todos estos prados son los que van a desaparecer, se supone, bajo un campo de golf diseñado por el fallecido Severiano Ballesteros.

Sus sorprendentes formas orgánicas es probable se deban al hecho de haberse abierto con mucho esfuerzo contra el encinar previo. Los encinares de la costa de Cantabria, por ejemplo el del Bucieru de Santoña y tantos otros, no se sabe si son relictos o si son de origen antrópico. El prof. Ortega Valcárcel defiende esta última opción. De ser antrópicos, estos encinares costeros responderían a una lógica que nos es hoy desconocida.

La primera foto es de la cara (no me atrevo a decir fachada, tratándose de una construcción de este tipo) este:


La segunda es del interior, orientado a sur:


Detalle del cierre a oeste (viento gallego) desde el interior:


Foto por fuera de cara oeste:


Tan cerca, tan lejos.

(2)

Castillos en la portada de la catedral de Santander:






(3)

Dos graffitis contemporáneos, el primero en un edificio antiguo de la C/ Castilla, con el perfil de una señora, y el otro en una casa de Frías:



(4)

Primer edificio que se levantó tras el incendio de Santander de 1941 y placa conmemorativa:



(5)


A Raquel seguro que se le ocurriría un buen título.

El caballo es de juguete. Está encima de una roulotte calzada en El Bocal de Santander según parece desde siempre. Que dure.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Ermita rupestre de San Juan en Socueva, Arredondo

Íbamos a visitar Cailagua. Como sabéis, éste es el nombre tradicional del nacimiento del Asón. Realmente nace un poco más arriba, en Hondojón me parece que se llama. Hay una leyenda recogida por un escritor local según la cual la cascada del Asón es la melena rubia de una anjana que se quedó atrapada en la roca por culpa de un conjuro de su hermana morena. Ésta se recluyó a estudiar en la biblioteca del palacio que está bajo Brenagudina para sacar a su hermana de la piedra. Imagino que el palacio tenga goteras porque Brenagudina es una turbera o albariza. Probablemente se trate de una leyenda con su poso tradicional, pero reinterpretada en lo más por el escritor que la dio a conocer hace décadas.

Quién pudiera echar un ojo a esa biblioteca subterránea del palacio de la anjana.

Íbamos a Cailagua, decía, pero de camino se nos cruzó un cartel: "Ermita de San Juan s. IX". Nos desviamos y paramos en Socueva: literalmente "bajo la cueva". La cueva luego sabríamos que era la ermita. Escuchamos a un par de vecinos hablar de "la cueva", no de "la ermita".

Creíamos que estaba cerca, pero no, hay que subir un buen trecho. La cueva se abre en un murallón kárstico impresionante. Está combado y orientado a este. La advocación de la cueva, San Juan Bautista, seguramente guarde alguna relación con su ubicación y en particular con su orientación.

Arredondo tiene el nombre que tiene precisamente por estar rodeado de este tipo de paredones.


El camino de acceso está a trechos empedrado, o al menos lo estuvo.


El murallón tiene en su punto medio una mordida. Lo que falta lo completa un espacio delimitado por una pared de piedra en seco y puerta compuesta por grandes rocas parcialmente trabajadas. Esta pared está flanqueada por sendas higueras, árbol típicamente antrópico.

Este primer espacio es de uso actualmente ganadero, lo cual no quiere decir que siempre lo haya sido. La foto está tomada de dentro hacia afuera, con la espalda pegada en la roca:


Dentro de esta mordida hay una visera. Ajustándose a ella se levanta una estructura de madera, mampuesto y cubierta de teja. Es lo que parece la mitad de un "cuadru", os recuerdo, el sistema constructivo que hemos encontrado en las casas más antiguas de Cabuérniga. Esta estructura se levanta ajustándose a la roca, no apoyándose en ella. Se autosustenta.

Aquí podéis ver una foto de esta estructura que refiero.

A la derecha, ya dentro de esta estructura, encontramos un retablo muy mal conservado, ignoro de qué época pero tiene trazas del XIX:


Este retablo imagino haya servido para datar la estructura que lo protege. Pero yo creo que esta estructura, mejor dicho, su lógica (no precisamente los materiales que vemos hoy), la lógica del "cuadru" que subyace en ella, es tan antigua como lo más antiguo de la ermita. En uno de los agujeros de alrededor encontramos restos de teja de apariencia muy antigua.

En el centro, el acceso a la oquedad:


La puerta está tirada en el suelo, en una esquina.

Este acceso recuerdo que es el tercero que franqueamos (el acceso de la pared exterior, el de la estructura de madera y éste). Quedan otros dos (el marco que veremos a continuación y el arco del ábside). Las casas tradicionales también siguen una lógica de cebolla que lleva desde la portaláa (en el caso de las casas más pudientes) hasta el lar o lumbre.

Foto de conjunto (de lo visto hasta ahora):


Hago notar el uso de la pintura blanca o cal. Seguramente su sentido sea sanitario, pero el componente religioso me parece más que evidente a la vista de la foto anterior y de la que pongo a continuación:


Está hecha por detrás del retablo. Este espacio también se debería haber saneado, se supone, pero no se hizo. Quizá porque lo que primaba no era sanear, sino pintar de blanco o cubrir de cal lo que se veía de la ermita por fuera (su exterioridad). Es como si la ermita fuera un espacio imaginado que es necesario identificar, señalar (tarea que cumpliría el color blanco o la cal) pero no contener: así, las paredes o la roca serían circunstanciales (defensa frente al clima, por ejemplo, o frente a los animales). Es solo una idea. Podría extrapolarse a las casas montañesas. Ya sabemos que cuando cae una pared de una casa montañesa la casa montañesa no se ve afectada, solo el muro que la envuelve. Esta segregación entre la casa y su envoltorio pétreo es coetánea del "cuadru", como ya ha quedado dicho en múltiples entradas anteriores de este blog.

Entramos en la ermita. Se abre a la derecha, en cuesta.


La nave está dividida en dos por un marco con huellas de haber tenido un tabláu con una puerta de quiciu a mano derecha (según se entra). Es un marco encajado entre la roca y la pared.

Dos fotos tomadas de arriba hacia abajo:



La viga de este marco entra en un agujero de la roca (no se ve en ninguna foto de las que hice). Dentro se fija con piedra y una rejostra. El otro extremo sobresale por la pared y remata en una cabezuela preciosa:




El segundo espacio de la nave es más amplio:


Presenta una ventana abocinada:


Como era por la mañana entraba mucha luz. Es la misma ventana por la que entra el haz que ilumina el acceso al ábside en la siguiente foto.

El susodicho:


El arco es de época visigoda o influido por esta cultura. ¿La ermita es del s. IX? Se ha dicho que se incardina en la repoblación asturiana, que está relacionada con el conjunto de iglesias rupestres de la frontera con Castilla, etc. El arco podría ser un buen indicador cronológico. ¿Por qué no una ermita de época visigoda? Qué manía tenemos a los visigodos en Cantabria...

Incluso si tenemos en cuenta el carácter sincrético del cristianismo, podríamos retrotraer la cronología de esta ermita, o el uso religioso de esta cueva, a épocas anteriores. He leído que la UC ha encontrado dentro restos paleolíticos. No sé cuándo ni quién ni qué. Muy UC todo.

Nosotros no encontramos nada del Paleolítico, pero sí una piedra que se ha frotado para remarcar su parecido con un corazón. La encontramos en uno de los agujeros. La dejamos en su sitio.



No sé desde cuándo el corazón tiene la carga simbólica que tiene hoy ni sé desde cuándo se le representa como lo hacemos en la actualidad.

También encontramos en otro agujero una placa con una cruz labrada. Creo que servía para impedir que se viera lo de dentro desde fuera. Es el único agujero a la altura de un hombre que comunica el exterior con el interior. Este mismo agujero parece que también ha estado cubierto en tiempos con piedra levantada en seco.


La integración entre roca y pared es impresionante. No sé dónde empieza una y acaba la otra. Hay un ventanuco por donde apenas entra luz, al menos a las horas en las que estuvimos nosotros. Parece de influencia románica. Se encuentran huellas de candelas en la pared:


El ventanuco del ábside desde fuera, entre la maraña de la higuera que comentaba al principio:


Un poco a la derecha de este ventanuco hay una sucesión de agujeros a ras de suelo que podrían haber sido utilizados en paralelo a la ermita. Entré en uno de ellos y al fondo, no muy profundo, había un cubo ajustado a la altura de un hombre y en el que también cabía tumbado. Parecía un cuarto pequeño o celda.

La ermita está en unas condiciones de conservación pésimas. Está declarada BIC. Está incluida en la lista roja de patrimonio en peligro elaborada por Hispania Nostra. Una vergüenza.

De todas formas, ¿cómo se restaura una construcción así?

Creo que esta ermita representa una oportunidad única para reunir a arquitectos y arqueólogos, incluso a antropólogos y medioambientalistas, y ver qué pasa: qué con el camino de acceso, qué con el muro de piedra en seco, con las higueras (¿se deberían talar caso de afectar a la construcción a pesar de ser, probablemente, elementos importantes de la misma, elementos vivos de la construcción?), con el espacio de actual uso ganadero que hay tras el primer muro, con el "cuadru" supuestamente del s. XIX y con el retablo, la cal, las paredes de la ermita, el suelo, el arco... Sería genial elaborar un proyecto no sé si llamarlo de restauración o de rehabilitación pero sí poliédrico (multidisciplinar) de la ermita. Un laboratorio. El objetivo sería ponerse de acuerdo, aprovechar este tiempo en blanco en que vivimos para ir pensando qué hacer cuando podamos.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Casas efímeras, MUPAC in itinere, tradiciones locales de la noche de los difuntos, una piedra y nuevo testimonio del bombardeo nazi de Santander de 1936

(1)

Cuando era pequeño me gustaba levantar casetos. En casa, en la calle, donde fuera. Recuerdo que un día encontramos montones de azulejos. Dibujamos un rectángulo en el suelo con ellos. Nos sentamos dentro. Comenzamos a cantar la canción de la Virgen de la Cueva: "que llueva, que llueva..."

Rompió a llover.

Aplaudimos.

Vinieron nuestras madres y nos sacaron de allí.


Pasera con adoquines hecha por niños en el Barrio Pesquero.

(2)

El Museo de Prehistoria estaba en la antigua sede de Diputación, en Puertochico. Este edificio era de Gonzalo Bringas, el mismo arquitecto encargado de la Casa de Salud Valdecilla, La Magdalena y el Club Marítimo (racionalista). Lo tiraron para levantar un cubo de Moneo que iba a ser sede unificada del Gobierno de Cantabria (proyecto PSOE/PRC).

El Gobierno de Cantabria, en particular la Consejería de Medio Ambiente (PSOE), tuvo que poner un pastizal en el Parque de las Llamas (proyecto PP), pese a saber fehacientemente dónde iba a acabar ese dinero, para que el Ayuntamiento de Santander liberara el solar de Moneo y se pudiera construir en él.

Solar que lo sigue siendo. Moneo cobró por el proyecto una millonada (en euros). El Gobierno de Cantabria ha optado por la descentralización de sus sedes (PP).

El museo se embaló en cajas y se llevó a un local de un amigo de Marcano que lo alquiló al Gobierno por un pastizal (PRC). Lo alquiló previa remodelación pagada con dinero público, porque no cumplía los requisitos mínimos. Es el local de Perojo, frente al Inter.

El nuevo museo se colocó temporalmente, o al menos eso se dijo, en el sótano del Mercado del Este (PP). Este mercado es un falso histórico. El original se tiró. En el subsuelo apareció una fuente monumental de la Ilustración, que se hizo desaparecer.

Se prometió emplear el edificio del Banco España para reunificar el museo, lo del sótano del mercado y lo del local de Perojo (incluida su estupenda biblioteca). A esta reunificación en el Banco de España se sumaría el IIIPC (UC) y un centro de investigación de la UNESCO. No sé si me he dejado alguna entidad en el tintero (quizá alguna derivada del Museo Altamira y su centro de investigación). Sea como fuere, un pepino.

El Banco de España se concede de improviso al Archivo Lafuente.

Se decide que el museo se quede en el sótano del mercado y que todo lo que se encuentra embalado en el local de Perojo se lleve a la planta superior. Se echa a todos los comerciantes. Muchos son amigos de Piñeiro (PP). Pero Piñeiro ya no pinta mucho en el partido. La ciudad pierde su único espacio público cubierto.

El director del museo no sabe si va a dimitir o no. El IIIPC no sabe si se sumará al proyecto. El centro de la UNESCO está colgando de un hilo (que Lassalle cortará).

Y así nos hemos quedado.

(3)

Le ha contado a Raquel su madre que su abuela (ca. 1900) colocaba la noche de difuntos en su casa de San Simón, barrio de pescadores de Santander, una cacerola con aceite y flotando unos papeles doblados con mechas encendidas. Cada papel que se posaba encendido sobre el aceite estaba dedicado a un difunto de la familia: "éste por fulanito, éste por menganito", etc. A la mañana siguiente, si quedaba alguna mecha prendida, se decía, "fulanito, que es un santo".

Ya he comentado aquí más veces que en Cabuérniga colocar calabazas con una vela dentro en la noche de difuntos es tradición. Probablemente sea una tradición de ida y vuelta: de la Fachada Atlántica europea, incluida Cantabria, a EE.UU. y de aquí de vuelta a casa, previa banalización, de la mano del cine.

La tradición de los marineros de Santander no sé si es conocida en otros lugares.

(4)

Él dijo que parecía un tachón.

Ella que una estrella de mar.


(5)

Me dicen que hay un documental vasco en el que se recoge el testimonio de una niña de la guerra de Santander, que no sé dónde vive ahora, si es que vive, que dice recordar cómo los aviones nazis pasaron ametrallando a la población civil tras el bombardeo de diciembre de 1936, previo al de Gernika.

Demostraría que los nazis hicieron lo que hicieron de manera consciente, como hoy ya nadie pone en duda, salvo aquí, en Santander, donde sigue operando la propaganda franquista que hizo pasar el bombardeo de los barrios populares por un error, que es que las casas de los obreros del Alta, de los pequeños comerciantes de Vargas y de los pescadores del barrio pesquero parecían barracones militares.

En Gernika también pasaron ametrallando tras el bombardeo.

Archivu del blog