Está sorda, grita mucho. Ella llega a las seis para que cuando den las ocho esté todo limpio. Yo llego siempre el primero, o procuro. Cuando entro, la busco para saludarla. Lo hago a gritos porque además de sorda, es muy miedosa, para no asustarla.
Muchas veces me he preguntado por qué no se pone un sonotone. El otro día supe cuánto cuestan y lo entendí.
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