jueves, 24 de septiembre de 2026

No es porque no quiera oír

Tengo una limpiadora cuyo abuelo murió en Mauthausen. Cuando me lo contó, quiso disculparse. Como si tuviera de qué. Me dijo que pasaba mujeres a Francia en barco. Lo que habrá tenido que oír.

Está sorda, grita mucho. Ella llega a las seis para que cuando den las ocho esté todo limpio. Yo llego siempre el primero, o procuro. Cuando entro, la busco para saludarla. Lo hago a gritos porque además de sorda, es muy miedosa, para no asustarla.

Muchas veces me he preguntado por qué no se pone un sonotone. El otro día supe cuánto cuestan y lo entendí.

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