martes, 24 de enero de 2017

Pescando arguajes en la playa de Laredo

Postal que debe ser de los años setenta u ochenta titulada "Pesca de argüajes", en La Salvé de Laredo.



Lo que sorprende es que el paisano parece que está pescando los arguajes con total normalidad, o sea, que no es cosa de risa, la familia divertida y el padrino echando el lazo, sino que es el paisano el que parece que los está pescando como siempre lo hizo, falta saber para qué, aunque intuyo que para comerlos (cuántos platos por descubrir), y son los turistas los que se han acercado a curiosear.

En el wickionariu cántabru, porque no aparece en el de la Real Academia Española, ni corresponde, se define arguaje como "cetáceo odontoceto de la familia de los delfínidos que viene a ser de color gris oscuro dorsalmente y gris claro en el vientre (Tursiops truncatus)", como "calderón. cetáceo depredador (Globicephalus melas)" y por último como "persona poco grata, de malos hábitos o que puede causar daño."

Foto de arguaje capturado en Castro Urdiales, aquí:



Y en San Vicente de la Barquera:

lunes, 23 de enero de 2017

Ercer, paraya y paraja, migoyu y amigoyáu, sucu y sucáu, cumba y llosa

- Ercer significa "erguir", de donde ércete por "yérguete" o ircíu por "erguido".

- Paraya y paraja, de significado y etimología discutida, tengo para mí que emparentan con el castellano "paraje".

- De migoyu, que significa "meollo", deriva amigoyáos: cuando hace frío, como estos días, y te arrejuntas en el sofá.

- Más que sabido, sucáu, de sucu, surco.

- Cumba, escuchado a un santanderino, "comba": esta pared hace cumba. En montañés a esta cumba santanderina se la conoce como potra, de origen desconocido, aunque en relación con el verbo potrear y el sustantivo potru, aquí y aquí. Al mismo vecino, urria, de la que ya traté aquí.

- El sustantivo llosa da nombre desde su étimo latino (vid. García Arias aquí) a una tierra cercada. Es probable que proceda de un época en que la norma era que las tierras estuvieran en abertal, que es lo mismo que sin cerca, tal y como apunté aquí, o agrupadas dentro de un muro perimetral común, caso de las mieses (con parcelas individuales o jazas delimitadas por jisos y relugas, aquí) o las praerias (suertes). Su rasgo distintivo sería estar cercadas indidividualmente. Y de este rasgo distintivo tomarían el nombre. La duda que se nos plantea ahora es por qué llevar la contraria a la norma. Hemos visto lo que creemos son antiguas llosas en el barrio de Jismana, en Ruente, aquí: parcelas anexas a las casas que han ido desapareciendo a medida que las casas se ampliaban lateralmente. Las llosas complementarían a los güertos, que solían estar y siguen enfrente de las casas. Que estuvieran cercadas se explica por el mismo motivo por el que lo están los güertos: para que los animales que andaban sueltos por el pueblo no entraran (incluso los muros de los huertos solían coronarse de espinos, sobre todo por las gallinas, o, mutatis mutandis, todavía hoy no es raro ver huertos cubiertos por espinos, sobre todo recién sembrados). ¿Y qué había en las llosas para que tuvieran que estar cerca de casa y cercadas? Es ahí donde nos perdemos. Hoy, las llosas que quedan o, por mejor decir, los espacios que conservan su nombre o los que queremos reconocer como tales, parecen estar destinados a (o quizá ocupados por) frutales y hierba para el ganado que queda en casa. Las llosas es probable que respondieran a unas coordenadas concretas que se perdieron por el camino. Es probable, también, que la capacidad adaptativa de la palabra llosa fuera cercenada por la más reciente cierru, que cierru tuviera más flexibilidad o que apareciera en un momento más dinámico (un momento en que la norma estaba dejando de ser la cerca común o la ausencia de la misma) y que llosa quedara relegadada a usos secundarios o marginales, hasta hoy, que no sé si quedará alguien que nos sepa decir si significa todavía algo.

jueves, 19 de enero de 2017

No son solo palabras de lo que hablamos

El estar alienados como pueblo significa en la práctica que ante un envenenamiento por ingesta de tejo haya que recurrir a estudios del norte de Europa para que la paisana no muera.

miércoles, 18 de enero de 2017

Enterramiento en alero de casa pejina

Leyendo anoche un libro un tanto pasado de Juan Garmendia Larrañaga sobre costumbres funerarias vascas encontré una leve referencia a la antigua costumbre, según este autor, vasca, aunque hoy sabemos que común a un territorio más amplio, de enterrar niños no bautizados en el alero de la casa.

De inmediato me vino a la cabeza la casa que se levanta, imponente, en El Regatón de Laredo, cerca de la carretera de acceso a la villa desde Colindres. De esta casa ya traté aquí a cuenta de las lajas para parras que rematan el muro perimetral. Retomo algunas fotos:









En el alero se aprecia una tumba y una parra que sale de la tumba.

¿Se tratará de la tumba de un niño?

¿Y la parra? Es frecuente encontrar una enredando alrededor de la casa, como quedó dicho aquí y aquí. La parra de la fachada nace del alero, generalmente de un receptáculo con tierra o por donde aflora la tierra, como apuntamos aquí. Que la parra del alero de esta casa pejina nazca de una tumba abre posibilidades insospechadas hasta ahora: la tumba informa sobre el poderoso componente simbólico del alero, no cabe duda, pero ¿esa carga simbólica del alero afecta también a la parra? Si así fuera, ¿que haya tantas parras naciendo de los aleros tendrá o habrá tenido algún significado que vaya más allá de la mera practicidad? Son solo dos de las muchas preguntas que cabría hacer y cuya respuesta, caso de haberla, dejo a otros.

En el artículo titulado "Los enterramientos infantiles en contextos domésticos en la Cuenca Alta/Media del Ebro: a propósito de la inhumación del despoblado altomedieval de Aistra (Álava)" de Teresa Fernández Crespo, aquí, se dice que el tipo de enterramientos que describe está documentado en la Península Ibérica desde el Bronce Final hasta la época contemporánea (hasta el primer cuarto del s. XX en localidades de La Rioja Alavesa y Navarra) y que no es una costumbre de la que quepa esperar que aparezca espontáneamente, lo que implica la existencia de una creencia concreta que desconocemos de sustrato muy antiguo pero todavía hoy, por fortuna, rastreable.

Sería genial que alguien con tiempo y conocimientos contactara con los propietarios de la casa para dilucidar en la medida de lo posible las circunstancias de este enterramiento que, empalme o no con la costumbre descrita por Teresa Fernández Crespo, Juan Garmendia Larrañaga y otros (hay mucho publicado), es de muchísimo interés.

martes, 17 de enero de 2017

Yelda: primer número, primer acierto

Acabo de comprar el primer número de Yelda. Me iba a llegar en mano pero no he podido esperar más. La primera impresión es muy buena: el diseño y la maquetación no podían ser mejores.

Blanquita, mucho aire, con cenefa de dientes de sierra..., me parece estar ante una de nuestras casas góticas. Esta manera de actualizar nuestro repertorio estético es un completo acierto.

lunes, 16 de enero de 2017

Viñas en Hoznayo

Lajas para sujetar parras en Hoznayo, al lado de Solares (y de un bajo que me he comprado para guardar libros), al pie de la carretera general:









Sobre vides aquí, aquí y en otras partes, y sobre este tipo de piedras horadadas aquí (Puebla Vieja de Laredo), aquí (Limpias) y aquí (El Regatón de Laredo), y paralelo aquí (barrio Pronillo, Santander).

Barreda encontró en Hoznayo parte de un lagar en los años cuarenta, cuyo dibujo publicó aquí.

Abiertu y cerráu

Abiertu, Silió:



Cerráu, Sanander:

domingo, 15 de enero de 2017

Quita y pon

Hombri de celu:



Celu ensin hombri:



Esti sábadu ena mesma paréi de Bilbáu.

viernes, 13 de enero de 2017

Hamburgo (Alemania), Renedo (Cantabria)

Las paredes de la Sala Pequeña de la recién inaugurada Elbphilharmonie de Hamburgo, diseñadas por la consultora japonesa Nagata, aquí, dirigida por Yasuhisa Toyota, me recuerdan a las paredes interiores de nuestras casas, aquí:



Hamburgo.



Renedo de Cabuérniga.

Falange y la desaparición del patrimonio religioso cántabro

Aquí puse un listado de arte religioso carmoniego "recuperado" el año 1937 que posteriormente desapareció. El listado está sacado de un documento llevado a imprenta por Falange. Que hay que ser tonto para publicar lo que luego vas a robar. O ser intocable.

Aprovechando la entrada lanzaba la idea de que las autoridades franquistas hicieron desaparecer más patrimonio religioso que la propia guerra. En el caso de Carmona se puede demostrar documentalmente. De hecho no es primero la idea y luego el documento sino al revés: del documento, de las pruebas, a la idea. El documento, que compré y no barato en una librería bilbaína que tiene a la venta parte de la biblioteca personal del recientemente fallecido José Luis Casado Soto, se lo presto a quien lo necesite.

Me parece raro que nadie haya mostrado verdadero interés por el documento ni por la idea en sí: la hostilidad contra las imágenes religiosas o iconoclastia de la izquierda exaltada (no veo a Casares Quiroga, por ejemplo, entrando en las iglesias a quemar santos) tuvo menor incidencia en nuestro patrimonio que los desmanes cometidos por las autoridades franquistas.

Pongo otro ejemplo: la escalera monumental de la catedral de Santander desaparecida con el incendio del año 1941.

¿Dónde está?



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