Restos de una cabaña de pastor entre raíces de árboles antiguos. Un claro tomado por los helechos. Encuentro una pared que por tramos se levanta contra una garma. Sigo el perímetro. Se desvanece, me pierdo. Llego al otro lado. Toda esta otra parte está taponada por una inmensa garma. Detecto un camino:
Las piedras han sido apartadas, no puede ser solo de animales.
El roble parece estar señalando el paso del lado de allá. Lo sigo un poco. Este camino va al encuentro de la antigua cambera que conduce a Joces y cuya huella todavía se adivina en el terreno:
Vuelvo:
Me interno de nuevo en el bosquete. Aquí hay algo.



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