En 2016 Raquel y yo fuimos a una visita guiada al
Cabildu d´Arriba o
Barriu San Pedru (por la estatua que hay en la portada de la iglesia de la
Callalta) organizada por La Libre de la mano del urbanista Miguel Ángel González Sugasaga, que nos explicó que las antiguas
Ruamayor y
Ruamenor estaban comunicadas por tres calles transversales:
Tremontoriu,
Vientu y
Prietu, todas arrasadas no tanto por el incendio como por el pelotazo urbanístico que siguió al incendio.
Tremontoriu hoy suena sobre todo por ser el apodo de uno de los personajes de Pereda, que a su vez ha servido para dar nombre a otra calle santanderina. En mi opinión procede del latín TRANS- + MONS, MONTIS + -ORIUM que podría traducirse algo así como "a través del (o la calle que atraviesa el) lugar donde abundan los montes" o quizá más sencillamente "promontorio", con diferente etimología, pues en cántabro parece que el lugar montuoso se atraviesa mientras que en castellano es el lugar montañoso el que sobresale.
Entradas más atrás, concretamente
aquí, ponía fotos de lo que probablemente fuera la esquina entre
Ruamayor y
Tremontoriu, el punto donde comienza precisamente el vaciado del
Cierru Somorrostru (y que explica que la Catedral parezca estar en una isla).
Ayer me colé por la parte de atrás del solar e hice las siguientes fotos desde dentro.
La casa que asoma a la actual
Ruamayor, y que es hoy un cascarón, termina del otro lado así:
No sé si la calle terminaba aquí o si solo lo hacía esta primera casa, a la que sucedía otra adosada. Creo que la buena es la segunda opción.
Detalle del portón con trasportín para hacernos una idea del tamaño:
El mismo portón desde el interior de la casa:
Detalle de dintel por dentro y herraje, y cierre de seguridad (barra metálica cuyo extremo está hoy hundido en el suelo):

Lo que queda de la calle
Tremontoriu en sí, es decir, el espacio que media entre los restos de la casa antigua y la casa moderna:
Apenas cabe una mano que por supuesto no metí.
Vista del solar hacia la pared (de blanco) que daba a la calle
Tremontoriu, con tres portones, el primero de los cuales es el de las fotos anteriores:
Vista de interior, de frente:
Vista de interior, de frente y un paso atrás para que se vea el zócalo sobre el que se eleva el edificio:
Restos que asoman en los cimientos del zócalo:
Restos de lo que pudo ser un arco interior o fachada primigenia:
Arco que se alinea con resto de muro que separa el primer portón de los dos restantes y que se puede ver en la siguiente foto súper movida (aquí es cuando creo que me clavé algo en el pie):
No sé si os acordáis que subiendo por la cuesta del Cine Los Ángeles te encontrabas a mano izquierda, nada más tomar la curva, una casa elevada con una barandilla que recorría todo el lateral en altura, en altura precisamente por el zanjón abierto tras el incendio, casa (que recuerdo tenebrosa) que también han tirado. Las fotos están hechas desde el solar de esta casa de
Ruamenor, de la que no queda absolutamente nada. Entiendo que la esquina entre la calle
Tremontoriu y
Ruamenor estaría en esta casa, aunque, como apuntaba más arriba, pudiera ser que esta casa fuera posterior a la de los portones y que la esquina original estuviera en ésta, la de los portones, pero no lo sé. Sea como fuere, la de los portones tiene zócalo y dentro dos espacios claramente marcados además de por el empedrado por los restos de muro y arco.
Desde el solar de la casa de
Ruamenor desplazándome hacia la derecha, foto del solar paralelo al de la casa de los portones que tenía acceso desde
Ruamayor, que se ve al fondo:
Aquí no me metí. Es un sitio que sigue produciéndome mucha aprensión. Mis abuelos percibían este barrio con normalidad, un barrio céntrico, plural, mis padres trataron de olvidarlo (les ayudó el franquismo y si no acordaos por ejemplo de las escaleras con el quiosco en medio que parapetaban el arranque de la Cuesta del Hospital), mi generación lo temió (realmente el cruce entre la Cuesta del Hospital,
Ruamenor y Calle San Pedro era durísimo) y nuestros hijos o sobrinos no se acordarán o si lo hacen será para gastar el dinero en las casas de apuestas que abrirán: cualquiera que sea el perfil, todos están marcados por la enajenación: ni a mis abuelos, ni a mis padres ni a mí mismo ni a los que me sucedan se nos ha reservado otro papel que no sea (votando o sin votar, dictadura o democracia, que para los que mandan lo mismo da) quedarnos mirando cómo los especuladores hacen y deshacen a su antojo.
Más a la derecha, el hastial de la casa que entradas más atrás, concretamente
aquí,
aquí y
aquí, decía que es necesario rescatar:
Con restos de
esquinal de casa desaparecida o muro de construcción anterior:
No quiero pensar mal, pero hay evidencias de terreno removido recientemente y aguas fecales que borbotean. Se ha acelerado el proceso de ruina. Ahora sí que sí es un peligro.
Más a la derecha, girando 90º y mirando ya a la Cuesta del Hospital:
No es que se hiciera de noche, es que la cámara de mi móvil no aguantó el contraste. Bajé al centro. Tampoco yo lo pude aguantar.