*"Por despaciu", con calma, con atención, "polo miúdo" en gallego, por ejemplo revisar "por despaciu" el recibo de la luz o del teléfono.
*"Parrampial" es un caserón difícil de guardar, frío, inhabitable.
*"Espartar", hurtar, por ejemplo "espartar" los periódicos de los kioskos a primera hora de la mañana, cuando todavía no han abierto.
*"Jiender", que está bien gordo, por ejemplo alguien que lo está tanto que es capaz de romper las costuras se dice que "jiende", o un toro bien cebado.
lunes, 3 de febrero de 2014
jueves, 30 de enero de 2014
De géneros
Hay ciudades con el género claro. Otras, minoría, lo tienen masculino y femenino, como le pasa al mar (o a la mar). Santander yo siempre creí que era una de estas últimas. Pero Botín me ha hecho cambiar de parecer.
El Centro Botín es como un pene penetrando a la bahía.
Botín, nuestro macho alfa.
El Centro Botín es como un pene penetrando a la bahía.
Botín, nuestro macho alfa.
miércoles, 29 de enero de 2014
BEC, arquitectura montañesa y Renzo (¿por qué nuestra arquitectura es la única que va en minúsculas?)
El BEC es la sede de la feria de muestras de Bilbao. Este edificio representa una tendencia clave de la arquitectura (más) moderna (o contemporánea en el sentido de ser capaz de desplazar las coordenadas actuales), que es (y comienzo a explicarme desde el desconcierto, que es precisamente uno de los valores de este edificio: el que sea capaz de desconcertarme) la segregación entre edificio y piel del edificio, su envoltorio.
Precisamente uno de los debates que provoca esta segregación (y he ahí su alcance, no en los efectos más o menos llamativos que viene a sumar a un catálogo de ocurrencias de la arquitectura global o, por mejor decir, globalizada que ya nos tiene a todos un poco hartitos, ni siquiera en las soluciones que aporta, sino en las dudas que provoca), uno de los puntos calientes que provoca, decía, es su propia naturaleza. Y es que no sé si lo que queda dentro se puede considerar edificio o no al haberle sido arrebatada la piel o incluso si la piel puede ser considerada aparte (¿pero aparte de qué?). Si lo que se separa existía porque estaba junto, ahora que no lo está, ¿qué es, qué lo que se separa? ¿y qué es lo que lo separa?
Es precisamente esta confusión, este no saber si ni siquiera estamos hablando de un edificio, lo que mejor le describe. Esta confusión que me provoca el ¿edificio? del cráneo hacia dentro tiene su correlato físico (del cráneo hacia fuera) en la tela metálica que lo envuelve y lo difumina (daros cuenta que en esta última frase estoy considerando que el edificio se queda dentro, que la piel ya no es edificio, pero lo hago solo porque no sé cómo hacerlo de otra manera, me estoy manejando con terminología que ha quedado caduca desde el mismo momento en que ví este edificio). El BEC parece un borrón en el paisaje.
Foto:
Y no puedo dejar de relacionar lo que estoy viendo con la arquitectura montañesa. La casa montañesa se compone de una estructura de madera, tipo pérgola, que aguanta el tejado y todo, estructura y tejado, queda envuelto por una pared de piedra (la piel). Si la pared se cae, como es frecuente, no pasa nada, porque la pared no está cosida de ninguna manera con el binomio estructura / tejado. Hay una segregación fundacional entre la piel de la casa montañesa, de piedra, y el interior, de madera. Como en el BEC, al menos a nivel ideacional (físicamente no se parecen, pero la lógica interna es la misma en ambos casos, es decir, apretando mucho, más tiene que ver la casa montañesa con el BEC que con el caserío vasco, por ejemplo).
Nuestra arquitectura también es vanguardista (calzar abarcas no quita).
Pero no creo que el arquitecto del BEC, que, por cierto, no sé quién es, se haya inspirado en la casa montañesa, la verdad. Ni la conocerá (romper el velo de desconocimiento que nos envuelve debería ser uno de nuestros caballos de batalla). Más bien imagino que se haya inspirado en la pintura de los barcos de guerra, una pintura pensada para que éstos desaparezcan en el mar (qué pena que no los haga desaparecer del mundo). Es la misma pintura aplicada en el almacén de carbón del puerto de Santander o en los edificios más modernos del hospital Valdecilla, para que sus siluetas no rompan mucho el cielo.
Por cierto, qué oportunidad tenía en nuestra arquitectura montañesa Renzo Piano para hacer un edificio en los Jardines de Pereda que conectara con lo bueno que tenemos (que algo tenemos, poco, pero tenemos), qué oportunidad de apoyarse en algo bueno, creciendo él y haciéndonos crecer a nosotros. (Texto eliminado porque hago referencia a una artista potente, amiga de Ana Patricia Botín, que a pesar de lo buena que es, y lo es, se ha equivocado al plantear abrir pozos en los jardines: no es justo que la critique en general por un error, si realmente lo es, por mucho que a mí me lo parezca, error que además muy probablemente no sea atribuible a ella. Pese a lo que acabo de decir, no puedo evitar mantener el último párrafo de esta entrada, donde la menciono tangencialmente). La pudísteis ver en el vergonzoso reportaje que dedicó al proyecto el XL Semanal (suplemento de El Diario Montañés). Digo vergonzoso porque en las fotos se veía a Botín, a Renzo, a la hija de Botín y a su amiga en el estudio del arquitecto, decidiendo. Vergonzoso porque no se vé por ningún lado a ningún representante del pueblo, ni siquiera al alcalde, con lo que le gusta (aunque ahora no hablemos de gustos personales; el alcalde tendría que haber estado, le guste o no a Botín). Y ya.
Precisamente uno de los debates que provoca esta segregación (y he ahí su alcance, no en los efectos más o menos llamativos que viene a sumar a un catálogo de ocurrencias de la arquitectura global o, por mejor decir, globalizada que ya nos tiene a todos un poco hartitos, ni siquiera en las soluciones que aporta, sino en las dudas que provoca), uno de los puntos calientes que provoca, decía, es su propia naturaleza. Y es que no sé si lo que queda dentro se puede considerar edificio o no al haberle sido arrebatada la piel o incluso si la piel puede ser considerada aparte (¿pero aparte de qué?). Si lo que se separa existía porque estaba junto, ahora que no lo está, ¿qué es, qué lo que se separa? ¿y qué es lo que lo separa?
Es precisamente esta confusión, este no saber si ni siquiera estamos hablando de un edificio, lo que mejor le describe. Esta confusión que me provoca el ¿edificio? del cráneo hacia dentro tiene su correlato físico (del cráneo hacia fuera) en la tela metálica que lo envuelve y lo difumina (daros cuenta que en esta última frase estoy considerando que el edificio se queda dentro, que la piel ya no es edificio, pero lo hago solo porque no sé cómo hacerlo de otra manera, me estoy manejando con terminología que ha quedado caduca desde el mismo momento en que ví este edificio). El BEC parece un borrón en el paisaje.
Foto:
Y no puedo dejar de relacionar lo que estoy viendo con la arquitectura montañesa. La casa montañesa se compone de una estructura de madera, tipo pérgola, que aguanta el tejado y todo, estructura y tejado, queda envuelto por una pared de piedra (la piel). Si la pared se cae, como es frecuente, no pasa nada, porque la pared no está cosida de ninguna manera con el binomio estructura / tejado. Hay una segregación fundacional entre la piel de la casa montañesa, de piedra, y el interior, de madera. Como en el BEC, al menos a nivel ideacional (físicamente no se parecen, pero la lógica interna es la misma en ambos casos, es decir, apretando mucho, más tiene que ver la casa montañesa con el BEC que con el caserío vasco, por ejemplo).
Nuestra arquitectura también es vanguardista (calzar abarcas no quita).
Pero no creo que el arquitecto del BEC, que, por cierto, no sé quién es, se haya inspirado en la casa montañesa, la verdad. Ni la conocerá (romper el velo de desconocimiento que nos envuelve debería ser uno de nuestros caballos de batalla). Más bien imagino que se haya inspirado en la pintura de los barcos de guerra, una pintura pensada para que éstos desaparezcan en el mar (qué pena que no los haga desaparecer del mundo). Es la misma pintura aplicada en el almacén de carbón del puerto de Santander o en los edificios más modernos del hospital Valdecilla, para que sus siluetas no rompan mucho el cielo.
Por cierto, qué oportunidad tenía en nuestra arquitectura montañesa Renzo Piano para hacer un edificio en los Jardines de Pereda que conectara con lo bueno que tenemos (que algo tenemos, poco, pero tenemos), qué oportunidad de apoyarse en algo bueno, creciendo él y haciéndonos crecer a nosotros. (Texto eliminado porque hago referencia a una artista potente, amiga de Ana Patricia Botín, que a pesar de lo buena que es, y lo es, se ha equivocado al plantear abrir pozos en los jardines: no es justo que la critique en general por un error, si realmente lo es, por mucho que a mí me lo parezca, error que además muy probablemente no sea atribuible a ella. Pese a lo que acabo de decir, no puedo evitar mantener el último párrafo de esta entrada, donde la menciono tangencialmente). La pudísteis ver en el vergonzoso reportaje que dedicó al proyecto el XL Semanal (suplemento de El Diario Montañés). Digo vergonzoso porque en las fotos se veía a Botín, a Renzo, a la hija de Botín y a su amiga en el estudio del arquitecto, decidiendo. Vergonzoso porque no se vé por ningún lado a ningún representante del pueblo, ni siquiera al alcalde, con lo que le gusta (aunque ahora no hablemos de gustos personales; el alcalde tendría que haber estado, le guste o no a Botín). Y ya.
lunes, 27 de enero de 2014
Síntomas
Ahier juimos n´autubús a Bilbáu. Mercamos unos güenos libros en el mercáu qu´entarajilan tolos dumingos ena Plaza Berria (nueva aunque sea del siglu XIX) de las Siete Calles: un libru sobre paisaje y Generación del 98, Lázaro Calla de Celaya (inscritu en el tremendismu, rienti literariu de gran interés, al menos pa mí), la primer traduición al castellanu de 100 metros de Saizarbitoria y la primer del únicu libru qu´escribió un autor de vanguardia enos años trenta del que no recuerdo sú llamatu. Se me quedó Tal vez sea suficiente, publicáu l´añu pasáu por Txalaparta, pero esti libru tuvía no circula en el mercáu de sigunda mano, asina que a esperar o a encargalu a Gil (¿Gisela, ó estás?).
Pero lo que quiría dicir no era ésto, sino esto otro:
Anantes bía tres autubuses pa dir a Bilbáu: el baratu, el caru y el muy caru. Han quitáu el caru. Abora solu hay dos posibilidaes: el baratu y el muy caru. Se han polarizáu las opciones. ¿Cuspíu a cumu lo ha jecho la sociedá?
Pero lo que quiría dicir no era ésto, sino esto otro:
Anantes bía tres autubuses pa dir a Bilbáu: el baratu, el caru y el muy caru. Han quitáu el caru. Abora solu hay dos posibilidaes: el baratu y el muy caru. Se han polarizáu las opciones. ¿Cuspíu a cumu lo ha jecho la sociedá?
Errores y despistes
El otro día estaban venga a anunciar en La Ser Cantabria la obra El Pimiento Verdi, título puesto por Albert Boadella en clara referencia a Giuseppe Verdi, a quien se trataba de homenajear, pero la locutora era tan profesional que sin excepción decía El Pimiento Verde, con /-e/ de no vaya a ser que crean que soy de pueblo.
El error no es suyo. Es de quien nos hace creer que hay un estándar del que es imposible apartarse. No, tampoco. El error es de quien fija un estándar excluyente. Y, para decirlo todo, no creo que se trate de un error.
Aunque siempre habrá despistados:
En el escaparate de una inmobiliaria que acaba de abrir en Lealtad hay ofertas colgadas y en algunas pone que la casa tiene holl, con lo fácil que hubiera sido poner recibidor, en castellano, o incluso patiu o estragal, en montañés.
Es como el chiste: "abora que ya sé dicir repontoriu va y lu llaman cándelar".
El error no es suyo. Es de quien nos hace creer que hay un estándar del que es imposible apartarse. No, tampoco. El error es de quien fija un estándar excluyente. Y, para decirlo todo, no creo que se trate de un error.
Aunque siempre habrá despistados:
En el escaparate de una inmobiliaria que acaba de abrir en Lealtad hay ofertas colgadas y en algunas pone que la casa tiene holl, con lo fácil que hubiera sido poner recibidor, en castellano, o incluso patiu o estragal, en montañés.
Es como el chiste: "abora que ya sé dicir repontoriu va y lu llaman cándelar".
jueves, 23 de enero de 2014
Conversación
- Oye, pues es cierto, no está nada mal el disco que enlazas un par de entradas más atrás.
- ¿Cuál de ellos, el de Morente?
- No, el de Radiohead...
- Sí, ¿verdad?
- Además, Omega no es de Morente, sino de Lagartija Nick, no te confundas. Morente era el invitado. Este disco les abrió la puerta al mundo del flamenco.
- ¿A Lagartija Nick?
- Sí, de la mano de Morente. Lo hizo a posta. Una pérdida, la de Morente. Llegó a colaborar hasta con Sonic Youth. Por ahí anda el vídeo. Por la puerta entreabierta que dejó Omega se colaron Los Planetas. Fíjate en sus últimos discos. Se nota. Cantan flamenco, a su estilo (mascullando las palabras, como mirando para otro lado), pero lo cantan.
- Precisamente es por cantarlo a su estilo que podemos hablar de flamenco, ¿no crees?
- Sí, aunque los puristas se echen las manos a la cabeza.
- Tranquilo, no hay puristas del flamenco a la vista. Además, un purista debería entender lo que decimos: no hay nada cierto si no sale de dentro. A Jota de Los Planetas no se le puede pedir que cante como La Niña de los Peines. Jota acomoda el flamenco a su cabeza y lo suelta, lo hace suyo y lo lanza al aire. Flamenco en estado puro.
- Los puristas se agarran a un canon como a un clavo ardiendo y todo lo que no responda a los parámetros de ese canon, no vale.
- Pues peor para ellos. La única electricidad que les recorre la cabeza es la estática. Tienen las neuronas de punta. De todas formas, insisto que un purista de verdad (no un conservador con un bote de formol en la mano) tiene que entender lo que decimos. Todo es transmisión. Y en toda transmisión el cambio es inevitable. Si no, no hay transmisión, sino acatamiento, y no creo que nadie asuma nada como una obligación porque quiera, salvo que esté desequilibrado o porque le hayan echo ver que acatar es la única forma viable de vivir, que también puede ser, el tener cojida la medida a los aros de tanto pasar por ellos, y cada vez más.
- No te falta razón.
- Las lenguas son el mejor ejemplo de la inevitabilidad del cambio: en el montañés está impresa la huella dactilar de miles de hablantes que antes lo fueron del latín. Las lenguas son como barro fresco.
- El mismo cambio producido del latín al montañés (me cuesta creer que nuestras terminaciones en /-u/, por ejemplo, procedan del castellano, cuando nuestras terminaciones están más cerca del latín que las terminaciones en /-o/ del castellano) es el que se espera del montañés al cántabro.
- Si es que el cántabro toma como punto de partida el montañés, y no el pasiegu o el tresmeranu.
- Bueno, tampoco veo que tengamos que seguir el modelo de otras lenguas. ¿Por qué escoger un patrón de referencia? ¿Por qué no un desarrollo policéntrico? Me da a mí que la solución unitaria (el quedarnos todos ciegos mirando al sol, por cercano, cuando hay miles de estrellas a nuestra disposición) es muy francesa... muy francesa del s. XVIII. El siguiente paso es montar una academia que vele por el respeto a la norma, verás. En cuanto nos descuidemos.
- Lo mejor que le ha pasado a Europa le ha pasado en el s. XVIII. De hecho, seguimos creyéndonos europeos por lo que pasó entonces, no porque lo seamos (nada es lo que no se quiere que sea, de forma consciente o inconsciente, aunque toda forma inconsciente de identidad para unos es por efecto de decisiones tomadas de forma consciente por otros, generalmente otros a los que interesa que los que se lo creen de forma inconsciente se lo crean). Si se hubiera roto la cadena ya nos creeríamos otra cosa distinta, e incluso peor.
- ¿Peor?
- Bueno, sí. Los impresentables de dentro nos hacen ver que todos los males vienen de fuera, pero realmente si alguien nos pone las pilas, y necesitamos ponérnoslas, va a ser alguien de fuera. Yo ya no espero nada de los de casa. Los hombres de negro, nos dicen. Joder, los hombres de negro que nos van a ayudar a meter en la cárcel a los hijos de puta que tenemos gobernándonos, que terminen la frase. Bienvenidos sean los hombres de negro y los de amarillo también, si son amigos de los de negro.
- ¿Negro y amarillo casan bien?
- No, negro y rojo, de siempre.
- Por cierto, mala salida va a tener el montañés si los pocos que nos creemos con fuerzas para utilizarlo, como tú y yo, no lo hacemos. Mala si lo utilizamos solo para cuando nos miramos al espejo. Por lo de la transmisión de antes, digo.
- Pero no seas hipócrita, si te estás escribiendo a ti mismo. Yo no soy otro. Soy tú mismo, tu espejo. Y tampoco estás utilizando el montañés.
- Pues peor me lo pones.
- Bueno, a lo que iba. Que si el disco de Radiohead que enlazamos un par de entradas más atrás era bueno, el que ponemos ahora no lo es menos. Las dos canciones que están a partir del minuto 18 son espectaculares. Da gusto ver a un grupo de personas bien engranadas. Ojalá nosotros lo estuviéramos. Maravilloso.
- ¿Cuál, el que nos entendiéramos?
- No, el disco.
- ¿Cuál de ellos, el de Morente?
- No, el de Radiohead...
- Sí, ¿verdad?
- Además, Omega no es de Morente, sino de Lagartija Nick, no te confundas. Morente era el invitado. Este disco les abrió la puerta al mundo del flamenco.
- ¿A Lagartija Nick?
- Sí, de la mano de Morente. Lo hizo a posta. Una pérdida, la de Morente. Llegó a colaborar hasta con Sonic Youth. Por ahí anda el vídeo. Por la puerta entreabierta que dejó Omega se colaron Los Planetas. Fíjate en sus últimos discos. Se nota. Cantan flamenco, a su estilo (mascullando las palabras, como mirando para otro lado), pero lo cantan.
- Precisamente es por cantarlo a su estilo que podemos hablar de flamenco, ¿no crees?
- Sí, aunque los puristas se echen las manos a la cabeza.
- Tranquilo, no hay puristas del flamenco a la vista. Además, un purista debería entender lo que decimos: no hay nada cierto si no sale de dentro. A Jota de Los Planetas no se le puede pedir que cante como La Niña de los Peines. Jota acomoda el flamenco a su cabeza y lo suelta, lo hace suyo y lo lanza al aire. Flamenco en estado puro.
- Los puristas se agarran a un canon como a un clavo ardiendo y todo lo que no responda a los parámetros de ese canon, no vale.
- Pues peor para ellos. La única electricidad que les recorre la cabeza es la estática. Tienen las neuronas de punta. De todas formas, insisto que un purista de verdad (no un conservador con un bote de formol en la mano) tiene que entender lo que decimos. Todo es transmisión. Y en toda transmisión el cambio es inevitable. Si no, no hay transmisión, sino acatamiento, y no creo que nadie asuma nada como una obligación porque quiera, salvo que esté desequilibrado o porque le hayan echo ver que acatar es la única forma viable de vivir, que también puede ser, el tener cojida la medida a los aros de tanto pasar por ellos, y cada vez más.
- No te falta razón.
- Las lenguas son el mejor ejemplo de la inevitabilidad del cambio: en el montañés está impresa la huella dactilar de miles de hablantes que antes lo fueron del latín. Las lenguas son como barro fresco.
- El mismo cambio producido del latín al montañés (me cuesta creer que nuestras terminaciones en /-u/, por ejemplo, procedan del castellano, cuando nuestras terminaciones están más cerca del latín que las terminaciones en /-o/ del castellano) es el que se espera del montañés al cántabro.
- Si es que el cántabro toma como punto de partida el montañés, y no el pasiegu o el tresmeranu.
- Bueno, tampoco veo que tengamos que seguir el modelo de otras lenguas. ¿Por qué escoger un patrón de referencia? ¿Por qué no un desarrollo policéntrico? Me da a mí que la solución unitaria (el quedarnos todos ciegos mirando al sol, por cercano, cuando hay miles de estrellas a nuestra disposición) es muy francesa... muy francesa del s. XVIII. El siguiente paso es montar una academia que vele por el respeto a la norma, verás. En cuanto nos descuidemos.
- Lo mejor que le ha pasado a Europa le ha pasado en el s. XVIII. De hecho, seguimos creyéndonos europeos por lo que pasó entonces, no porque lo seamos (nada es lo que no se quiere que sea, de forma consciente o inconsciente, aunque toda forma inconsciente de identidad para unos es por efecto de decisiones tomadas de forma consciente por otros, generalmente otros a los que interesa que los que se lo creen de forma inconsciente se lo crean). Si se hubiera roto la cadena ya nos creeríamos otra cosa distinta, e incluso peor.
- ¿Peor?
- Bueno, sí. Los impresentables de dentro nos hacen ver que todos los males vienen de fuera, pero realmente si alguien nos pone las pilas, y necesitamos ponérnoslas, va a ser alguien de fuera. Yo ya no espero nada de los de casa. Los hombres de negro, nos dicen. Joder, los hombres de negro que nos van a ayudar a meter en la cárcel a los hijos de puta que tenemos gobernándonos, que terminen la frase. Bienvenidos sean los hombres de negro y los de amarillo también, si son amigos de los de negro.
- ¿Negro y amarillo casan bien?
- No, negro y rojo, de siempre.
- Por cierto, mala salida va a tener el montañés si los pocos que nos creemos con fuerzas para utilizarlo, como tú y yo, no lo hacemos. Mala si lo utilizamos solo para cuando nos miramos al espejo. Por lo de la transmisión de antes, digo.
- Pero no seas hipócrita, si te estás escribiendo a ti mismo. Yo no soy otro. Soy tú mismo, tu espejo. Y tampoco estás utilizando el montañés.
- Pues peor me lo pones.
- Bueno, a lo que iba. Que si el disco de Radiohead que enlazamos un par de entradas más atrás era bueno, el que ponemos ahora no lo es menos. Las dos canciones que están a partir del minuto 18 son espectaculares. Da gusto ver a un grupo de personas bien engranadas. Ojalá nosotros lo estuviéramos. Maravilloso.
- ¿Cuál, el que nos entendiéramos?
- No, el disco.
Félix de Azúa sobre W. Benjamin
"Es evidente que Benjamin luchaba contra la filosofía de la historia progresista, la de Hegel, la de Marx, pero también la del cristianismo. Él no creía en la continuidad temporal y escatológica que permite deducir leyes y sentido a los acontecimientos, como si el tiempo se dirigiera hacia algún lugar. Aun cuando simuló ser un materialista dialéctico tenía demasiada inteligencia para someterse a un dogma. Veía el curso de la historia como una secuencia siempre interrumpida, un cataclismo enigmático que amontona cadáveres y que a veces se ilumina con el relámpago de un acontecimiento. Sin embargo, en ese momento de iluminación, lo que aparece a nuestro entendimiento es un mito que regresa en un renacimiento perpetuo. Lo que vemos durante los escasos momentos en que despertamos de nuestra ensoñación son arquetipos originarios que dan brevemente sentido a una existencia banal mediante la unión perfecta de presente y pasado. Esos momentos de iluminación no los producen las guerras, las revoluciones, los inventos o las luchas sociales, lo producen las obras de arte.
En nuestro firmamento brillan miríadas de estrellas, pero muchas de ellas sabemos que ya han muerto y hasta nosotros solo llega su fantasma. Lo mismo sucede con las obras de arte, con la particularidad de que incluso las muertas y fantasmagóricas permiten a los buenos marineros navegar por el mar de la existencia."
Félix de Azúa, hoy mismo en El País.
En nuestro firmamento brillan miríadas de estrellas, pero muchas de ellas sabemos que ya han muerto y hasta nosotros solo llega su fantasma. Lo mismo sucede con las obras de arte, con la particularidad de que incluso las muertas y fantasmagóricas permiten a los buenos marineros navegar por el mar de la existencia."
Félix de Azúa, hoy mismo en El País.
miércoles, 22 de enero de 2014
Arrancando
Nunca me he creído esos discos que empiezan en el momento en que comienza a circular la corriente, cuando conectan los instrumentos, unos instantes antes de arrancar la música. En una entrevista reciente Antonio Arias, alma de Lagartija Nick (mítico su Omega con Enrique Morente), decía que quería plasmar en un próximo disco ese viaje que va desde que conectan los instrumentos hasta que empiezan a sonar. No sé, no me lo creo mucho. Me parece un poco impostado.
Busco El Robledal de Todos en internet. ¿Qué me pasa por la cabeza hasta que me pongo a escribir, qué de la que conecto y arranco?
Pienso en Hugo y Gisela, que viven boca abajo, en mi hermano chupando frío en el taller, en Raquel, que quiere que le coja de la mano aunque la tenga hinchada y le duela, en mi padre, con un corazón de incógnito, en mi madre, con el mundo en la punta de los dedos, pero nunca a manos llenas, en mi amigo Raúl, al que solo le queda el futuro, pero solo porque el futuro nunca llega, en mi amigo el inglés, al que el paredón contra el que le han puesto es circular y no hay escapatoria, al menos no por tierra, en Chus, al que no acaba de acabildrar el mundu que tien armáu ena cabeza col de juera...
Parece que ya arranca. Me pongo al lío:
¿Sabéis que quiero comprarme Un séptimo Hombre de John Berger? Se acaba de editar en castellano, por primera vez, en México. Lo tiene la librería La Vorágine .
Y hasta aquí la última entrada de hoy.
Oye, qué bien suena Hail To The Thief de Radiohead.
Es tanta la distancia que a veces cuando miro desde lo que soy hacia lo que quisiera ser, lo que hago y lo que quisiera hacer, ni me veo. ¿O será que es que no me reconozco?
Busco El Robledal de Todos en internet. ¿Qué me pasa por la cabeza hasta que me pongo a escribir, qué de la que conecto y arranco?
Pienso en Hugo y Gisela, que viven boca abajo, en mi hermano chupando frío en el taller, en Raquel, que quiere que le coja de la mano aunque la tenga hinchada y le duela, en mi padre, con un corazón de incógnito, en mi madre, con el mundo en la punta de los dedos, pero nunca a manos llenas, en mi amigo Raúl, al que solo le queda el futuro, pero solo porque el futuro nunca llega, en mi amigo el inglés, al que el paredón contra el que le han puesto es circular y no hay escapatoria, al menos no por tierra, en Chus, al que no acaba de acabildrar el mundu que tien armáu ena cabeza col de juera...
Parece que ya arranca. Me pongo al lío:
¿Sabéis que quiero comprarme Un séptimo Hombre de John Berger? Se acaba de editar en castellano, por primera vez, en México. Lo tiene la librería La Vorágine .
Y hasta aquí la última entrada de hoy.
Oye, qué bien suena Hail To The Thief de Radiohead.
Es tanta la distancia que a veces cuando miro desde lo que soy hacia lo que quisiera ser, lo que hago y lo que quisiera hacer, ni me veo. ¿O será que es que no me reconozco?
martes, 21 de enero de 2014
La trovas modernas: no hay mal que por bien no venga
Hablando en una entrada anterior sobre egodocumentos, añado ahora que hace tiempo me comentaba un amigo que las trovas antiguamente eran una forma de poner en su sitio a los que se salían de la fila, y que este toque de atención se hacía de forma colectiva, es decir, no había un troveru que se proclamara autor de nada, muy al contrario, las trovas se hacían en grupo. Siempre había algún buen troveru, alguien a quien se le daba particularmente bien componer (enjaretar), pero de inmediato ponía las trovas en manos de la comunidad, que era quien las hacía circular. Los troveros con afán de protagonismo, que hoy son norma, nacieron con Masio.
Masio es el enlace entre las trovas antiguas y las modernas. Los troveros actuales lo son porque serlo aporta algún tipo de beneficio, y quiero decir económico; si se es anónimo, olvídate. La trova al Soplao, auténtico panegírico a Marcano, es un buen ejemplo de lo que digo.
Y con el descubrimiento de la autoría los troveros empezaron a hablar de sí mismos. Ya no se pone firme a nadie desde el sentido común (entendiendo por común, eso, común). Es el troveru quien hace de filtro: la realidad filtrada por él, que hace las veces de mejillón (y la realidad de océano inabarcable).
Vale, las trovas ya no son como antes, ya no son anónimas, su autoría ya no es colectiva (o su ejercicio ya no es común, caso de tener autor), pero... qué fantásticos egodocumentos tenemos en las trovas actuales. Estoy pensando en, por ejemplo, Mi vida es una trova, de Faustino, de Obeso, ya fallecido (que tuve oportunidad de conocer), o en las propias de Masio, alguna de las cuales se encuentran en you tube.
Masio es el enlace entre las trovas antiguas y las modernas. Los troveros actuales lo son porque serlo aporta algún tipo de beneficio, y quiero decir económico; si se es anónimo, olvídate. La trova al Soplao, auténtico panegírico a Marcano, es un buen ejemplo de lo que digo.
Y con el descubrimiento de la autoría los troveros empezaron a hablar de sí mismos. Ya no se pone firme a nadie desde el sentido común (entendiendo por común, eso, común). Es el troveru quien hace de filtro: la realidad filtrada por él, que hace las veces de mejillón (y la realidad de océano inabarcable).
Vale, las trovas ya no son como antes, ya no son anónimas, su autoría ya no es colectiva (o su ejercicio ya no es común, caso de tener autor), pero... qué fantásticos egodocumentos tenemos en las trovas actuales. Estoy pensando en, por ejemplo, Mi vida es una trova, de Faustino, de Obeso, ya fallecido (que tuve oportunidad de conocer), o en las propias de Masio, alguna de las cuales se encuentran en you tube.
Bodega Sel d´Aiz
Yenda, que al decir del wikcionario (cuya labor es fundamental) se aplica a la casta de la cepa, es el nombre del vino que comercializa la bodega Sel D´Aiz, en Castillo Pedroso (Valle de Toranzo). Una iniciativa muy a valorar.
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