"Fue un vecino armador de barco el que le dio una serie de instrucciones. Algunas pistas para empezar. Una zona frente a El Bocal que los barcos bordeaban las jornadas de temporal para evitar, precisamente, esas grandes olas. No era lo que estábamos esperando. Yo le pregunté por otra que rompe a dos millas del faro de Cabo Mayor, pero esta que nos indicó era mejor, porque rompía con más asiduidad, explica Gómez. Eso fue en 2003."
Óscar Gómez, surfista santanderino. De un artículo publicado por EDM hoy.
martes, 13 de diciembre de 2016
lunes, 12 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
Carrera, posible tipo viario
Las calzadas romanas no son solo lo que se ve. Sección según Vitrubio:

El camino que sube a Sejos por Palombera es bimilenario, cuando menos. El sistema de ganadería extensivo cantábrico, de genealogía prerromana, se encuentra aquí en su forma más pura. Apuesto a que este camino no sigue ni ha seguido nunca el esquema clásico.
Este camino se asienta en roca madre, en castros, igual que las viviendas, roca madre que se complementa con piedras en ocasiones trabajadas y que se refuerza con paredes que apenas quedan a la vista.

El perfil:

A este tipo de caminos, a los así construidos, en el Alto Nansa parece que se les podría llamar carreras, del latín CARRUS, "carro". No ha de sorprendernos que se hile tan fino. No es la primera vez que descendemos a niveles de detalle similares. Recordemos, por ejemplo, que camberón, derivado de cambera, que a su vez lo hace de la pieza curva de la rueda del carro denominada camba, que viene de una palabra prerromana que significa "curvo", es un camino carretero ahondado en la tierra, lo mismo que las corredoiras gallegas, tal y como quedó dicho aquí.
Los camberones resultan de corregir la entropía. Las carreras de ensamblar piezas, de completar el puzle de la roca madre.

El camino que sube a Sejos por Palombera es bimilenario, cuando menos. El sistema de ganadería extensivo cantábrico, de genealogía prerromana, se encuentra aquí en su forma más pura. Apuesto a que este camino no sigue ni ha seguido nunca el esquema clásico.
Este camino se asienta en roca madre, en castros, igual que las viviendas, roca madre que se complementa con piedras en ocasiones trabajadas y que se refuerza con paredes que apenas quedan a la vista.

El perfil:

A este tipo de caminos, a los así construidos, en el Alto Nansa parece que se les podría llamar carreras, del latín CARRUS, "carro". No ha de sorprendernos que se hile tan fino. No es la primera vez que descendemos a niveles de detalle similares. Recordemos, por ejemplo, que camberón, derivado de cambera, que a su vez lo hace de la pieza curva de la rueda del carro denominada camba, que viene de una palabra prerromana que significa "curvo", es un camino carretero ahondado en la tierra, lo mismo que las corredoiras gallegas, tal y como quedó dicho aquí.
Los camberones resultan de corregir la entropía. Las carreras de ensamblar piezas, de completar el puzle de la roca madre.
jueves, 8 de diciembre de 2016
Abasniando en Las Basniás
Siendo cría mi tía y otras niñas de San Sebastián de Garabandal se deslizaban o abasniaban por Las Basniás subidas a troncos. Lo hacían en domingo, cuando no había hombres en las tierras.

Foto de esta mañana en Valdearenas. Aquí la gente se tira por la duna montada en los troncos que deposita la marea. No se debe hacer. Es un ecosistema muy frágil. Primero lo primero.
Relacionado con el Onbashira japonés:

Foto de esta mañana en Valdearenas. Aquí la gente se tira por la duna montada en los troncos que deposita la marea. No se debe hacer. Es un ecosistema muy frágil. Primero lo primero.
Relacionado con el Onbashira japonés:
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Flor amortugá
martes, 6 de diciembre de 2016
Las piedras del camino
Cerca de San Andrés de Teixido se encuentra un milladoiro o amilladoiro de grandes dimensiones, el de la foto:

Parece que depositar una piedra al pasar por un determinado lugar del camino o por un cruce no era ni sigue siendo una costumbre exclusivamente gallega, sino compartida por todo el noroeste peninsular.
En asturiano existe la palabra miyadoriu que podría proceder de amiyar, "amontonar", emparentado con "humillar". El Léxico Cántabro de Miguel Ángel Saiz Barrio recoge amijar con el significado de "agachar" y amillar con el de "refugiar, resguardar" (sinónimo de asubiar). Esta familia me lleva a midiar, "sestear", asturiano miriar, y de aquí a midiaju, "sesteadero", que López Vaqué quiere hacer derivar del latín MERIDARE, "echar la siesta", etimología que a la vista del conjunto creo necesario revisar.
Quizá estos milladoiros se podrían relacionar con nuestros santucos o humilladeros, generalmente situados en los espacios liminales de los núcleos de población, por ejemplo, sin necesidad de salir de un mismo valle, a la entrada de Barcenillas o en el límite con el monte, en Selores, o en un cruce de caminos, en la mies de Cabuérniga.
No hay milladoiro al que no se le haya plantado una cruz en lo alto. El de la foto tampoco se salva:

Como acabáis de comprobar la fotografía no es "el pincel de la naturaleza" que se publicitaba en su origen, no se trata de una técnica neutral, objetiva: desde el mismo momento en que se decide el encuadre, la toma, se está introduciendo un sesgo subjetivo que los más puntillosos no dudarán tildar de manipulación. En la primera foto evité la cruz. Ahora me interesa mostrarla.
Quizá sea una cuestión de grados: en Galicia estos lugares singulares conservaron una morfología primitiva pudiera ser que por la persistencia de los peregrinos, que no dejaron de transportar piedras desde sus lugares de procedencia a modo de penitencia. Raquel y yo también lo hicimos, también echamos nuestras piedras al milladoiro de la foto. Más de mil años después. La cristianización se limitó aquí, y no salgo del plano formal, a superponer la cruz. En Cantabria, distante el núcleo irradiador que es Santiago de Compostela, la Iglesia bien pudo someter estos lugares a un proceso de domesticación que los hizo trocar en hornacinas, los santucos que conocemos, lo cual no significa que antes hubiera necesariamente montones de piedras ni que éstos, por muy primitiva que nos parezca la solución, tengan que ser necesariamente la forma primera: lo primero está de cráneo para adentro, la idea, que toma tierra en lugares especialmente significativos para el individuo en sociedad, de ahí su ubicación liminal que comentábamos antes, lugares pactados con el común, por eso que sigan un patrón (a estudiar), lugares cuya condición de "pista de aterrizaje" mental queda formalizada en ocasiones mediante un milladoiro y en otras mediante un humilladero.
De todas formas, en Cantabria siempre hay ejemplos que parecen sobrepasar con mucho todo lo que podamos imaginar. Miguel Ángel González González, vecino de San Sebastián de Garabandal, tiene una trova titulada Desde el Navas al Sebrando que dice:
"Y al pasar Peña Lumbrera
donde anidan muchas aves,
no te olvides de rezar
a Santa María una salve.
Que la gente de este pueblo
al pasarla cada día,
con devoción le rezaban
la salve a Santa María.
Porque a veces caen piedras
y rezándole, nos decían,
si se hacía de corazón
que siempre nos protegían."
Peña Lumbrera se tiene por un sitio peligroso. Interpelando a la Virgen este riesgo se desactiva. Quizá las religiones no sean mucho más que eso. Se me ocurre que si en lugar de un sitio de paso Peña Lumbrera fuera un sitio peligroso por el que no fuera necesario pasar bastaría con agitar la figura del demonio (como en El Palaciu del Demoniu de Sejos) o equivalente, como el cúlebre, que generalmente se asocia a las simas, para meter miedo y quitarnos las ganas de acercarnos, evitando así el peligro. Cuando no se puede evitar el peligro es cuando aparece la Virgen. O quizá que Peña Lumbrera sea considerada peligrosa se deba no a que realmente lo sea, sino a que así fue cristianizada, con ese trasfondo negativo. Desconozco su etimología y es una pena, porque seguro daba alguna pista, pero la asociación con lumbre es inevitable, quizá porque reciba mucha luz o porque sus rocas la reflejen de manera especial.
Peña Lumbrera es un montón de piedras a escala sobrenatural al que los bastianos tiran salves.
Yendo este fin de semana a Sejos con Veceru nos topamos con un pequeño montón de piedras:

Es probable que esté señalando el camino, aunque no parece, a la vista está, que sea del todo necesario. Decía antes que lo primero es la idea, o mejor, la necesidad fisiológica traducida como idea y luego puesta en escena para ser resuelta en el plano material, efectivo. Los montones de piedra son las luces de estas pistas de aterrizaje ideacionales.
En asturiano a estos montones que marcan el camino, a este tipo específicamente, se les conoce, si no estoy equivocado, como eslemas, que es el nombre dado al traductor castellano - asturiano desarrollado por la Universidad de Oviedo disponible aquí.
No sé qué nombre reciben estos montones en montañés, los que marcan específicamente el camino, si es que tienen nombre. Aclaro que jisu y variantes significan "hito", que podría valer, pero solo como genérico. A las balizas del mar se las conoce como bulisas.

Parece que depositar una piedra al pasar por un determinado lugar del camino o por un cruce no era ni sigue siendo una costumbre exclusivamente gallega, sino compartida por todo el noroeste peninsular.
En asturiano existe la palabra miyadoriu que podría proceder de amiyar, "amontonar", emparentado con "humillar". El Léxico Cántabro de Miguel Ángel Saiz Barrio recoge amijar con el significado de "agachar" y amillar con el de "refugiar, resguardar" (sinónimo de asubiar). Esta familia me lleva a midiar, "sestear", asturiano miriar, y de aquí a midiaju, "sesteadero", que López Vaqué quiere hacer derivar del latín MERIDARE, "echar la siesta", etimología que a la vista del conjunto creo necesario revisar.
Quizá estos milladoiros se podrían relacionar con nuestros santucos o humilladeros, generalmente situados en los espacios liminales de los núcleos de población, por ejemplo, sin necesidad de salir de un mismo valle, a la entrada de Barcenillas o en el límite con el monte, en Selores, o en un cruce de caminos, en la mies de Cabuérniga.
No hay milladoiro al que no se le haya plantado una cruz en lo alto. El de la foto tampoco se salva:

Como acabáis de comprobar la fotografía no es "el pincel de la naturaleza" que se publicitaba en su origen, no se trata de una técnica neutral, objetiva: desde el mismo momento en que se decide el encuadre, la toma, se está introduciendo un sesgo subjetivo que los más puntillosos no dudarán tildar de manipulación. En la primera foto evité la cruz. Ahora me interesa mostrarla.
Quizá sea una cuestión de grados: en Galicia estos lugares singulares conservaron una morfología primitiva pudiera ser que por la persistencia de los peregrinos, que no dejaron de transportar piedras desde sus lugares de procedencia a modo de penitencia. Raquel y yo también lo hicimos, también echamos nuestras piedras al milladoiro de la foto. Más de mil años después. La cristianización se limitó aquí, y no salgo del plano formal, a superponer la cruz. En Cantabria, distante el núcleo irradiador que es Santiago de Compostela, la Iglesia bien pudo someter estos lugares a un proceso de domesticación que los hizo trocar en hornacinas, los santucos que conocemos, lo cual no significa que antes hubiera necesariamente montones de piedras ni que éstos, por muy primitiva que nos parezca la solución, tengan que ser necesariamente la forma primera: lo primero está de cráneo para adentro, la idea, que toma tierra en lugares especialmente significativos para el individuo en sociedad, de ahí su ubicación liminal que comentábamos antes, lugares pactados con el común, por eso que sigan un patrón (a estudiar), lugares cuya condición de "pista de aterrizaje" mental queda formalizada en ocasiones mediante un milladoiro y en otras mediante un humilladero.
De todas formas, en Cantabria siempre hay ejemplos que parecen sobrepasar con mucho todo lo que podamos imaginar. Miguel Ángel González González, vecino de San Sebastián de Garabandal, tiene una trova titulada Desde el Navas al Sebrando que dice:
"Y al pasar Peña Lumbrera
donde anidan muchas aves,
no te olvides de rezar
a Santa María una salve.
Que la gente de este pueblo
al pasarla cada día,
con devoción le rezaban
la salve a Santa María.
Porque a veces caen piedras
y rezándole, nos decían,
si se hacía de corazón
que siempre nos protegían."
Peña Lumbrera se tiene por un sitio peligroso. Interpelando a la Virgen este riesgo se desactiva. Quizá las religiones no sean mucho más que eso. Se me ocurre que si en lugar de un sitio de paso Peña Lumbrera fuera un sitio peligroso por el que no fuera necesario pasar bastaría con agitar la figura del demonio (como en El Palaciu del Demoniu de Sejos) o equivalente, como el cúlebre, que generalmente se asocia a las simas, para meter miedo y quitarnos las ganas de acercarnos, evitando así el peligro. Cuando no se puede evitar el peligro es cuando aparece la Virgen. O quizá que Peña Lumbrera sea considerada peligrosa se deba no a que realmente lo sea, sino a que así fue cristianizada, con ese trasfondo negativo. Desconozco su etimología y es una pena, porque seguro daba alguna pista, pero la asociación con lumbre es inevitable, quizá porque reciba mucha luz o porque sus rocas la reflejen de manera especial.
Peña Lumbrera es un montón de piedras a escala sobrenatural al que los bastianos tiran salves.
Yendo este fin de semana a Sejos con Veceru nos topamos con un pequeño montón de piedras:

Es probable que esté señalando el camino, aunque no parece, a la vista está, que sea del todo necesario. Decía antes que lo primero es la idea, o mejor, la necesidad fisiológica traducida como idea y luego puesta en escena para ser resuelta en el plano material, efectivo. Los montones de piedra son las luces de estas pistas de aterrizaje ideacionales.
En asturiano a estos montones que marcan el camino, a este tipo específicamente, se les conoce, si no estoy equivocado, como eslemas, que es el nombre dado al traductor castellano - asturiano desarrollado por la Universidad de Oviedo disponible aquí.
No sé qué nombre reciben estos montones en montañés, los que marcan específicamente el camino, si es que tienen nombre. Aclaro que jisu y variantes significan "hito", que podría valer, pero solo como genérico. A las balizas del mar se las conoce como bulisas.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Fasenuova en Santander
Toca Fasenuova este miércoles a las 21 h. en El Niágara de Santander.
Música electrónica de la cuenca minera asturiana. Duros ellos y duro lo que tocan, aunque contenidos, sin estridencias, que es lo que más asusta.
Los vi una vez en una sala de San Simón, también en Santander. Recuerdo que había un punky de primera hornada que se quedó clavado en el sitio, como yo.
Si váis, punkies de cresta cana, si váis, los que tengáis Rh binario, si váis, pobladores de los barrios bajos de mirada alta, nos vemos.
Música electrónica de la cuenca minera asturiana. Duros ellos y duro lo que tocan, aunque contenidos, sin estridencias, que es lo que más asusta.
Los vi una vez en una sala de San Simón, también en Santander. Recuerdo que había un punky de primera hornada que se quedó clavado en el sitio, como yo.
Si váis, punkies de cresta cana, si váis, los que tengáis Rh binario, si váis, pobladores de los barrios bajos de mirada alta, nos vemos.
sábado, 3 de diciembre de 2016
O paraíso inquieto / El paraísu acazañáu, Manuel Rivas
O paraíso inquieto
E agora, noite, vai,
Busca tres mozos máis na aldea
E traede nos ombreiros
O cadaleito da lúa,
Mentres rinchan
Na terra que se esconde
As cores insubmisas dos cabalos.
El paraísu acazañáu
Y abora, nochi, marcha,
Busca tres mozos más nel pueblu
Y traéi al hombral
El sarcófagu de la luna,
Mientras rilinchan
Ena tierra que se escuendi
Los coloris ensumisos de los caballos.
Manuel Rivas, A boca da terra (Visor, 2016).
E agora, noite, vai,
Busca tres mozos máis na aldea
E traede nos ombreiros
O cadaleito da lúa,
Mentres rinchan
Na terra que se esconde
As cores insubmisas dos cabalos.
El paraísu acazañáu
Y abora, nochi, marcha,
Busca tres mozos más nel pueblu
Y traéi al hombral
El sarcófagu de la luna,
Mientras rilinchan
Ena tierra que se escuendi
Los coloris ensumisos de los caballos.
Manuel Rivas, A boca da terra (Visor, 2016).
viernes, 2 de diciembre de 2016
Origen de la barca de piedra de San Emeterio y San Celedonio, Santander: tres posibilidades
Sabido es que los Patronos de Santander, Emeterio y Celedonio, arribaron a La Horadada a bordo de una barca de piedra, playa que toma su nombre de la peña que se abrió a su paso. En origen es probable que playa y peña se conocieran como *La Jorá, como apunto aquí.
La leyenda está recogida, entre otras fuentes, en un manuscrito que se dice escrito en leonés porque el escriba debía serlo: leonés, que no cántabro. Será porque en Santander nunca se habló otra cosa que castellano puro. Como hoy. Solo hace falta darse un paseo por el pesquero o por Tetuán para comprobarlo.
La tradición de santos que navegan en barcas de piedra es compartida por pueblos de toda la Fachada Atlántica. El propio Santiago Apóstol se dice llegó a la península en una de estas barcas. En Galicia tienen identificadas varias. Pongo a continuación foto de barca de piedra varada en la costa gallega capturada de la cuenta de twitter del escritor Manuel Rivas:

Hace ahora dos años caí en la cuenta de que esta barca de piedra bien podría tener su origen en una barca con el ancla de piedra. Escribí entonces lo siguiente: "En Galicia se conserva un tipo de barca que pasa por ser la más antigua de toda la costa norte: a gamela. Se trata de una embarcación de pequeño tamaño. La más característica al parecer es la de A Guarda (Pontevedra), de proa a popa cadrada e fondo chato, polo que leva un gran temón de case 2 m de alto que facilita o seu goberno. Mide de 3 a 4 m de eslora, sobre 1,50 de manga e 0,70 de puntal. Nun primeiro momento era impulsada a remo. Posteriormente empregouse a vela e hoxe en día móvese con motor fóra borda. En este tipo de barca se emplea ancla de piedra."
Fotos:


En San Andrés de Teixido, donde dicen que tomó tierra la barca del Apóstol, una de las figuras que hacen de pan es, precisamente, la barca:

La barca de piedra de los santos Emeterio y Celedonio se supone que estaba en una cueva que había en el Cierru de Somurrostru, donde se construyó la primitiva iglesia, la que está debajo de la actual catedral. Cuenta Pereda que cuando crío se asomaba a la cueva y oía los quejidos de los santos. Desapareció con el incendio.
Pero recientemente, de viaje por Castilla, entramos en un claustro, creo que era en Frías, y vimos lo siguiente:

Se trata de un sarcófago medieval geminado.
Y por qué no una barca de piedra así, la de los santos santanderinos. No es difícil imaginar restos de una necrópolis en los cimientos de la iglesia, asomando tras un desprendimiento, en los socobios abiertos por las mareas, restos reutilizados, reinterpretados. Nos encontraríamos, pues, ante una tercera opción: roca, barca con ancla de piedra y, ahora, sarcófago.
La leyenda está recogida, entre otras fuentes, en un manuscrito que se dice escrito en leonés porque el escriba debía serlo: leonés, que no cántabro. Será porque en Santander nunca se habló otra cosa que castellano puro. Como hoy. Solo hace falta darse un paseo por el pesquero o por Tetuán para comprobarlo.
La tradición de santos que navegan en barcas de piedra es compartida por pueblos de toda la Fachada Atlántica. El propio Santiago Apóstol se dice llegó a la península en una de estas barcas. En Galicia tienen identificadas varias. Pongo a continuación foto de barca de piedra varada en la costa gallega capturada de la cuenta de twitter del escritor Manuel Rivas:

Hace ahora dos años caí en la cuenta de que esta barca de piedra bien podría tener su origen en una barca con el ancla de piedra. Escribí entonces lo siguiente: "En Galicia se conserva un tipo de barca que pasa por ser la más antigua de toda la costa norte: a gamela. Se trata de una embarcación de pequeño tamaño. La más característica al parecer es la de A Guarda (Pontevedra), de proa a popa cadrada e fondo chato, polo que leva un gran temón de case 2 m de alto que facilita o seu goberno. Mide de 3 a 4 m de eslora, sobre 1,50 de manga e 0,70 de puntal. Nun primeiro momento era impulsada a remo. Posteriormente empregouse a vela e hoxe en día móvese con motor fóra borda. En este tipo de barca se emplea ancla de piedra."
Fotos:


En San Andrés de Teixido, donde dicen que tomó tierra la barca del Apóstol, una de las figuras que hacen de pan es, precisamente, la barca:

La barca de piedra de los santos Emeterio y Celedonio se supone que estaba en una cueva que había en el Cierru de Somurrostru, donde se construyó la primitiva iglesia, la que está debajo de la actual catedral. Cuenta Pereda que cuando crío se asomaba a la cueva y oía los quejidos de los santos. Desapareció con el incendio.
Pero recientemente, de viaje por Castilla, entramos en un claustro, creo que era en Frías, y vimos lo siguiente:

Se trata de un sarcófago medieval geminado.
Y por qué no una barca de piedra así, la de los santos santanderinos. No es difícil imaginar restos de una necrópolis en los cimientos de la iglesia, asomando tras un desprendimiento, en los socobios abiertos por las mareas, restos reutilizados, reinterpretados. Nos encontraríamos, pues, ante una tercera opción: roca, barca con ancla de piedra y, ahora, sarcófago.
jueves, 1 de diciembre de 2016
El pulso de los tiempos
Acabo de ver una foto tomada desde lo alto del cortejo fúnebre de Fidel. Hay miles de personas flanqueando su paso, en las aceras y arcenes. Lo que pensaba que eran puños en alto son realmente móviles, personas que los levantan para grabar mejor.
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