Este sitio da mucho mal rollo, me dijo, fíjate cuántos cascotes, las verjas rotas, cualquiera puede entrar, el asfalto levantado... pero no vio, ahora caigo, ni los plumeros ni las bardas.
Indicadores de abandono antrópicos, los suyos. Naturales, los míos, si es que los plumeros, que nacen en la tierra de la que se deshace el hombre, pueden ser considerados naturales (depende de si lo es el hombre).
Indago, y aquí no vio la tierra apretada de los prados abandonados en la costa, sino la pistola que tiene la tierra hincada en los riñones.
Lo mismo, a fin de cuentas, pero distinto. Como debe ser.
El cajigal balumba de lo irremediable a lo inesperáu.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
-
►
2012
(46)
-
►
enero
(22)
- La Nacencia y Altimira
- Bouchers
- Mal acostumbrados
- Ton()o
- Arrimando el ascua
- Robledal
- Rabeles
- Haciendo manitas
- Ñam ñam
- Trailer
- Ladrones
- Vicente Ansola
- El primero va con mala leche
- ¡Caramba!
- La típica mala persona que va y te lo dice
- Esticar
- Eermeru
- Boda
- Trespusiendo parées
- Condena
- Bifurcación
- Te invito a bailar
-
►
enero
(22)
-
▼
2011
(249)
- ► septiembre (24)
-
▼
febrero
(20)
- Islas Barbados
- Distancias
- Conmemoraciones
- Hermanos musulmanes
- Maternidaes
- OPS
- Bía una vez un circu
- De cajón
- Atenéu Popular de Santander
- Espejos
- Primaria
- Collacios (collacteum: hermanos de lechi)
- Ciudadanos gutos
- Ups
- Aclarando términos
- Pueblo de troveros
- Nubes y humos: las mejores pruebas
- Cuatrojos
- Daquella
- Preferencias
-
►
2010
(300)
- ► septiembre (45)
-
►
2009
(239)
- ► septiembre (25)
-
►
2008
(151)
- ► septiembre (37)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada