lunes, 25 de junio de 2018

Molienda

Éstos son Los Mulinucos del Diablu, en el camino de Cureñas o de la Jaya Cruzaa de Sejos:



No sé la razón, pero siempre asocié estos "molinos" a los de viento castellano-manchegos:



El de la foto es de Campo de Criptana.

Pero claro, no, los paisanos a lo que asocian estos "molinos" es a los de mano neolíticos:



Esta foto la he sacado de internet.

A lo que me pregunto, ¿cuántos años tiene este topónimo? Y por cuanto está en lengua romance y por consiguiente muy antiguo no puede ser, ¿cuál es el umbral mental que manejan nuestros paisanos, dónde se sitúa en el tiempo? En otra ocasión ya dijimos que "los antiguos" son los nuestros de los que no guardamos memoria, y que aquéllos que no son los nuestros son "los moros". Seguramente "el diablu" también participe de este marcaje, de este etiquetado mito-cronológico del entorno más allá de su rol bíblico, pero ignoro de qué manera, si es que efectivamente lo hace.

Me encantaría saber si la formación rocosa de Sejos se parece a algún tipo de molino de mano hallado en Cantabria. Supongo que en tal caso a la muela superior movediza no redondeada sino alargada, puesta en pie, del molino de mano lineal.

Este fin de semana en una pared de Selores:



Levanto la piedra:



Es solo que el pedazo de cáscara de nuez que encontré al levantar la piedra fue el que me hizo caer en la cuenta de lo que acabo de contar en la primera parte de esta entrada del blog.

domingo, 24 de junio de 2018

Extravagancias

En entrevista de hoy firmada por Balbona el galerista santanderino Juan Silió, cuyo segundo apellido es Cervera (que a los santanderinos nos suena de algo), responde en relación con el Archivo Lafuente: "[E]s de agradecer el gran esfuerzo y la paciencia que está teniendo [Lafuente] para que termine en Santander ante la desidia [sic] de algunos políticos o las extravagancias [sic] que tiene que leer en la prensa de parte de otros."

Y claro, viendo algunas de las obras que se pueden encontrar a la venta en su galería, como por ejemplo ésta de Vicky Civera, esposa de Juan Uslé (ante el que sí me quito el sombrero)...



..., pues temo que las extravagancias a las que se refiere, sin saber exactamente cuáles pudieran ser (a lo mejor las del Gobierno de Cantabria, que no ve claro gastarse diez millones de euros públicos en un proyecto privado, por mucho que ahora se venda como de vocación pública, extraño caso éste de conducción en sentido contrario), temo, decía, viniendo de este galerista, que sean estas extravagancias extraordinaria, insoportablemente extravagantes.

viernes, 22 de junio de 2018

Femenino plural

En otras entradas, no en una, en muchas, he insistido en que el género masculino es comparativamente inferior o peor que el femenino: mesa (+) / mesu (-), botella (+) / botellu (-), ventana (+) / ventanu (-), ría (+) / ríu (-), etc. O que el femenino es comparativamente superior, mejor que el masculino, que es otra forma de decirlo. Supongo que pase igual en otras lenguas, aunque quizá no de forma tan acusada. Lo que no sé es el porqué, por qué sucede (o por qué se decide aplicar) esta diferente calidad según el género. Imagino que por practicidad, es decir, por sacar el máximo partido a la lengua: si hay dos géneros (dejo a un lado el neutro de materia para que no nos estalle la cabeza) aprovechémoslo cuanto podamos, cuanto dé de sí para enriquecer el modo como nos relacionamos con el mundo.

Sé que desde fuera es habitual considerar la vida de los pueblos pobre, por extensión también la lengua que se asocia en exclusiva, creo que equivocadamente, a la vida de los pueblos, pero puedo asegurar que no hay nada más lejos de la realidad: la precisión con que se maneja el lenguaje en, por ejemplo, Carmona, es impresionante. Nunca, en ningún sitio mejor. Y, para disipar dudas, he estudiado en cuatro universidades y me he titulado en dos (lo de que he leído poesía, dado el canon actual, no cuenta). O con las paisanas con las que tuvimos la fortuna de poder conversar el fin de semana pasado: la riqueza de su caja de herramientas lingüísticas y la habilidad en su manejo no es que fuera asombroso, porque decirlo así implicaría de alguna manera que no me lo esperaba, y no es el caso, pero sí que fue magistral. Pobreza la del que no es capaz de apreciarlo, pero nunca la lengua, la vida de nuestros paisanos.

[Nota al margen: nos extinguimos, y me incluyo, no porque hayamos perdido la capacidad de adaptación, porque no podamos, sino porque no nos dejan, suena duro, lo sé, pero es así, y clausurar el horizonte de futuro, abrir botes de humo desde las instituciones es una forma de impedir que nos adaptemos, quitarnos las ganas de seguir siendo para luego decir que es que no queremos -quién va a subir a Sejos por el camino tradicional, por ejemplo, si el camino tradicional está arrasado, cómo no se va a perder la tradición, que es la liga cultural entre generaciones de los pueblos- y así retirarnos de la lista de problemas, porque una población fuera del estándar y que es consciente de su condición -yendo al otro polo, la población transhumante pasiega es un ejemplo claro de disonancia, todavía no disidencia- representa un problema cierto para las instituciones, instituciones fallidas como las que padecemos; ése y no otro es el problema.]

En fin, convenimos entonces que nuestros paisanos, los que quedan, son tan hábiles lingüísticamente, hecho probado, que exprimen a tope la oportunidad que representa el género más allá de la función estándar.

Pero luego encuentras cosas que te hacen dudar, para bien.

Vale, aceptemos que la diferente calidad que marca el género es fruto de la practicidad (que ya es mucho) y que, por consiguiente, que el femenino sea comparativamente mejor que el masculino es, de alguna manera, casualidad. Podría haber sido al revés y dar igual.

Es entonces cuando nos encontramos con palabras de uso común como el cabuérnigo jembru, "hombre", que está construida a partir de jembra, "hembra". Insisto en que no es una palabra forzada, es de uso habitual, entendiendo habitual, claro, en el contexto de una lengua minorizada que se halla en grave peligro de desaparición.

Jembru, "hombre", de jembra, "mujer". Es que es tan bonito que cuesta creerlo. Pero es cierto.

Llegados a este punto, ¿que el femenino sea comparativamente mejor es de verdad casual? ¿Vamos a creernos que no posee una carga semántica histórica, un sesgo positivo que, a manos de hablantes patrimoniales bien dotados, aflora todavía hoy en sustantivos, en el manejo de los géneros y seguramente en un montón de fenómenos más que se nos escapan? ¿De dónde procede este campo semántico, este sesgo, por qué se ha venido cuidando hasta ahora, por qué decae?

Esta tarde hay convocada una manifestación en Santander en contra de la excarcelación de "la manada". Es una oportunidad inmejorable para seguir siendo lo que somos y, en consecuencia, acudir.

jueves, 21 de junio de 2018

Presentación de "La zozobra de la lengua"



La zozobra de la lengua (El Desvelo, 2018) del poeta surrealista Gherasim Luca llega a La Vorágine, aquí.

Recopilación de lo mejor de Flann O´Brien

El consumo de papata en Irlanda, aquí, que reúne tres obras de Flann O´Brien: La boca pobre, La vida dura y La saga del sagú, de las cuales he leído en ediciones anteriores las dos primeras (la tercera está pendiente), es absolutamente imprescindible.

Cuarterones tallados



En casona de la calle (sic) del Carmen (también llamada de las burras) de Sopeña de Cabuérniga.

Muy recomendable el artículo de Raúl Molleda titulado "Alucha de clas", aquí: "Tres de la cajiga [el corazón de la casa, el cuadru] vinía el castañu enas puertas y tapaventanas, enas barandas y tornos de los correoris, y enos aleros, adornáu con rosetas y jerebequis, manejáu por carpinteros de gustu garaujiegu que no se conformaban con dali la forma y se ubligaban a dali amás, la gracia."

miércoles, 20 de junio de 2018

La ría montañesa y "el río"

Preguntamos a una paisana de Terán por los nombres de montes de su pueblo: Sel de Paju (sic), Las Joyas (sic), Posaoriu (sic), Brañucas (sic)...



..., y ya del láu de allá La Braña´l Pozu (sic), que pertenez a otra ría (sic), la del Nansa
.

Y era de esperar, pese a la sorpresa, que, existiendo ríu, existiera también la voz montañesa ría entendida como sinónimo de cuenca o quizá de vertiente. La ría, pues, la ría montañesa, podría contener l´agüera a cuyo significado intentamos aproximarnos aquí y aquí (punto dos), pero que ahora, tras este "descubrimiento" (obviamente para nosotros, no para la señora), habría que matizar.

Preguntada otra anciana por los ríos merderos, no verderos, que son aquéllos que funcionaban a modo de desagüe, nos dijo que sí, que recorrían todas las estribaciones de los montes donde se recuestan los pueblos, pero que todos terminaban desembocando en "el río". Ese río, el único río, el de referencia, es el Saja, que precisamente deriva del prerromano Salia, "río".

Es emocionante encontrar a alguien que utilice la noción de río exactamente igual, es de presumir, que hace dos mil años. El río es el río, salvo cuando se está gestando en Sejos, que es el Cureñas, hidrónimo romance (no sé cómo interpretar que arriba, espacio supuestamente marginal, prime el latín y abajo, en los núcleos, el prerromano). Las muchas regueras del valle no cuentan, por su escasa entidad. Por su parte, los ríos que bajan del monte, como el Rubial, son interceptados por el ser humano, que los domestica, de ahí el río Madriz en Sopeña (para alimentar una serrería) o los distintos merderos (como decíamos, desagües): llegando al fondo de valle se "artificializan", abandonan su condición de río, que ostenta en exclusiva "el río", el Saja. Esta lógica cabuérniga, y digo lógica a posta, porque la tiene, parece impregnar al río, que aguas abajo, superada La Hoz de Santa Lucía, frontera de La Montaña, sigue siendo un imán, hasta tal punto que ni siquiera cuando se une a la altura de Torrelavega o un poco antes a otro río de igual porte pierde su predominancia: el Besaya, del híbrido romance y prerromano Bi-Salia, "los dos ríos", por cierto, con realización a la asturiana, lo cual no sé si significa que es más antigua o menos que la solución a la montañesa (con hache aspirada, representada como jota).

"El río", de acuerdo, es el único que hay en Cabuérniga. Pero no olvidemos su género masculino, comparativamente peor, o inferior, que el femenino: y es ahí donde aparece la ría con su amplitud montañesa, inédita por escrito hasta ahora.

martes, 19 de junio de 2018

Camino empedrado en Sejos

Este sábado ha sido 16 de junio, fecha señalada por la tradición, y refrendada por el reglamento de la Mancomunidad, para subir el ganado a los puertos de Sejos. Pero no es de ésto de lo que quería tratar ahora, al menos no directamente. Lo que quería era nada más que llamar la atención sobre el empedrado del camino conocido como de La Jaya Cruzaa que sigue el curso del río Cureñas, río que cuando abandona Sejos cambia de nombre y se convierte en el Saja.

La Jaya Cruzaa que da nombre al camino:



Alguien había subido antes para retirar los árboles caídos que dificultaban el paso:



Restos de empedrado:



Ya llegando casi al final, La Canal del Infiernu a la vista:



Volviendo la vista atrás, el camino recorrido:



Creo que en otra ocasión llamamos la atención sobre el mismo tema: siendo Sejos milenario, este camino también lo es, lo cual no significa que necesariamente las obras de acondicionamiento del mismo también lo sean. Pero lo que es seguro es que recientes no son. ¿Alguien podría intentar cuadrar la cronología de este tipo de vía? Y sobre todo, ¿alguien podría preocuparse de su conservación? ¿Tienen que ser los cabuérnigos mismos, como antaño? ¿Para qué coño pagan los cabuérnigos impuestos?

lunes, 18 de junio de 2018

El azúcar del sol

Este año hay pocas golondrinas. No han hecho nido en casa. Buena señal no es. Pongo periódicos porque las que se posan ensucian mucho. Este año ni la fruta sabe igual. Está sosa. Le falta el azúcar del sol. Como a nuestros huesos.



Nos lo decía ayer una vecina del barrio La Torre de Selores, Cabuérniga.

viernes, 15 de junio de 2018

La tierra

Nu ero p´asigurar ber apañáu y lleváu pa casa daqui embozaos de tierra de las sús jardineras, las mís alcordanzas esbalagan enas cuestas de la mimoria, peru camiento que, de ber esfrutáu de la oportunidá, a güen siguru que sí. Sobraba confianza entrambos. Si la hestoria cuei nun granu d´arroz, cumo dicin, entonz por qué nu va ser pa jacelu tamién nun tapín. Estaba duru y cinicientu, eso sí recuerdo, qu´era tierra istil. Oi, y qué floris pongo yo abora nesta tierra nuevu, priguntaba Manolo. Cactus, Manolo. La copa de licor mijíu con augua era obligáu estando con él.

Amira, la casa de la hija de Botín - dendi la terraza. Erma, vana, la casona. Es güena vicina - asiguraba. Cuando está. Y yo imaginaba a José Hierro matando´l jumarru ena jardinera de la terraza, ensimentando la hestoria, ensin retraé-la miraa, el poeta cara la badía. Las olas rumiando l´airi que li faltaba enos plumonis. Ó estará, aquella tierra. Barciaríala en daqui mudanza.

Seis, llevo.

Seis en Sanander.

Entardahier compramos Raquel y yo pisu.

Gustábali dir a buscar a Teresa cuando lluvía pa tapala arrimáu col parauguas. El sú primer pisu tapaba pocu más. Ellos dos y los libros. Dispués la hija. Y dispués, mucha dineru y otra casa cara la badía.

Las sús jardineras tinían la tierra ayescáu, atalambráu pol sol que tantu prestaba a José Hierro. Ésti jacía vinu, pocas botellas, que mitía en cajas que pintaba´l óliu (recuerdo árbulis y marinas) y Manolo guardaba nel cuartu de los catálogos que acabó regalando a un amigu galirista. Los libros comblaban la casa entera. Los suyos estaban acaldáos, pa mejor caltenelos, nuna estantiría onde´l sol nu acanzaba ni a rayar. Compré tres o cuatru -un poemariu dedicáu a Teresa, un libru d´Eulalio Ferrer dedicáu a Sanander y a manu a Teresa y Manolo, la primer edición d´Anzuelos para la lubina- ena última feria del libru vieju de Sanander.

L´otru día apañamos Raquel y yo de la cera una quimuca de geraniu. La vicina, que sorripiaría la sú jardinera y tiraría al abizu urbanu el piazu de geraniu amortugáu, supongo qué. Mitímo-la quimuca nun vasu augua y pusímola junta las macetas conos geranios de casa. En medrando, cumo paez, tendremos de metela luegu en tierra.

La mejor tierra está ena lera d´escontra la pontaya de Sopeña. Mañana apañaremos.

Y si teno ocasión, echaré un pocu tamién ondi lu de Manolo.

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