lunes, 18 de junio de 2018

El azúcar del sol

Este año hay pocas golondrinas. No han hecho nido en casa. Buena señal no es. Pongo periódicos porque las que se posan ensucian mucho. Este año ni la fruta sabe igual. Está sosa. Le falta el azúcar del sol. Como a nuestros huesos.



Nos lo decía ayer una vecina en el barrio La Torre de Selores, Cabuérniga.

viernes, 15 de junio de 2018

La tierra

Nu ero p´asigurar ber apañáu daqui embozaos de tierra de las sús jardineras, las mís alcordanzas esbalagan enas cuestas de la mimoria, peru camiento que sí, de ber síu pa esfrutar duna luga, cumo a güen siguru tuvi ocasión. Bía confianza por demás entrambos. Si la hestoria cuei nun granu d´arroz, cumo dicin, entonz por qué nu va ser pa jacelu tamién nun tapín. Estaba duru y cinicientu, eso sí recuerdo, qu´era tierra istil. Oi, y qué floris pongo yo abora nesta tierra nuevu, priguntaba Manolo. Cactus, Manolo. La copa de licor mijíu con augua era obligáu estando con él. Amira, la casa de la hija de Botín - dendi la terraza. Erma, vana, la casona. Es güena vicina - asiguraba. Cuando está. Y yo imaginaba a José Hierro matando´l jumarru ena jardinera de la terraza, ensimentando la hestoria, ensin retraé-la miraa, el poeta cara la badía. Las olas rumiando l´airi que li faltaba enos plumonis. Ó estará, aquella tierra. Barciaríala en daqui mudanza.

Seis, llevo.

Seis en Sanander.

Entardahier compramos Raquel y yo pisu.

Gustábali dir a buscar a Teresa cuando lluvía pa tapala arrimáu col parauguas. El sú primer pisu tapaba pocu más. Ellos dos y los libros. Dispués la hija. Y dispués, mucha dineru y otra casa cara la badía.

Las sús jardineras tinían la tierra ayescáu, atalambráu pol sol que tantu prestaba a José Hierro. Ésti jacía vinu, pocas botellas, que mitía en cajas que pintaba´l óliu (recuerdo árbulis y marinas) y Manolo guardaba nel cuartu de los catálogos que acabó regalando a un amigu galirista. Los libros comblaban la casa entera. Los suyos estaban acaldáos, pa mejor caltenelos, nuna estantiría onde´l sol nu acanzaba ni a rayar. Compré tres o cuatru -un poemariu dedicáu a Teresa, un libru d´Eulalio Ferrer dedicáu a Sanander y a manu a Teresa y Manolo, la primer edición d´Anzuelos para la lubina- ena última feria del libru vieju de Sanander.

L´otru día apañamos Raquel y yo de la cera una quimuca de geraniu. La vicina, que sorripiaría la sú jardinera y tiraría al abizu urbanu el piazu de geraniu amortugáu, supongo qué. Mitímo-la quimuca nun vasu augua y pusímola junta las macetas conos geranios de casa. En medrando, cumo paez, tendremos de metela luegu en tierra.

La mejor tierra está ena lera d´escontra la pontaya de Sopeña. Mañana apañaremos.

Y si teno ocasión, echaré un pocu tamién ondi lu de Manolo.

Novela montañesa de los 40

Yosef el santero, novela montañesa de los años cuarenta de Juan Díaz-Caneja (que yo no conocía), libre aquí.

Literatura obrera de primera generación

Muy pero que muy recomendable la novela Justo Vives: Episodio dramático-social de Anselmo Lorenzo en edición de Libros Corrientes (Madrid, 2018, según edición de 1893) con fantástico prólogo de César de Vicente Hernando. Yo lo compré en Madrid pero seguro que lo podéis encontrar en La Libre o en La Vorágine de Santander.

Literatura de obreros para obreros de primera generación. Equivalente al estupendo Los filántropos en harapos (Capitán Swing, 2014, según edición de 1914) de Robert Tressell que compré por recomendación de Alberto Santamaría.

No es la única novela escrita por obreros hartos de verse mal representados en otras escritas desde fuera por Galdós, Concha Espina, Zola, etc. Para profundizar en este tema recomiendo vivamente Leer en rojo: Auge y caída del libro obrero (Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2017) de Alejandro Civantos Urrutia, a la venta en La Libre y La Vorágine de Santander.

jueves, 14 de junio de 2018

Talla de vaca en piedra y camino empedrado en La Cruz

En el pueblo de Treceño, el pueblo de las brujas, encontramos tallado en una puerta el esquema de una vaca uncida de frente, aquí y aquí.

En un invernal de La Cruz encontramos tallada otra vaca enyugada pero esta vez en piedra, en la jamba, y representada de lado, el izquierdo:



Por los nombres tallados que acompañan a la vaca los propietarios, varios, podrían ser del vecino pueblo de Lamiña.



El invernal es éste:



El camino que conduce a él sigue monte arriba. Está desbaratado por el agua. Si se reparara periódicamente (labor colectiva) el camino se iría ahondando, se iría metiendo en la tierra hasta convertirse en un camberón o callejón, que son esos caminos que corren por dentro de la tierra como venas, tipo corredoira gallega (aquí y aquí).

Punto de inflexión:



El camino conserva a partir de este punto el empedrado original, muy valioso (en el pueblo de Sopeña, por ejemplo, ya apenas queda empedrado "urbano" original y en la red viaria del valle debe ser este tramo y algún otro que se me escapa, quizá en el camino que sube de Sopeña a Lamiña por el puente colgante, los últimos):



Poco más arriba se pierde en el monte:



Se pierde definitivamente:

Desayuno



Antiguo tazón de fábrica santanderina, hoy desaparecida, y leche de la cooperativa Valles Unidos del Asón en pared de obra de casa cabuérniga.

miércoles, 13 de junio de 2018

Nacho Vegas - 07. Crímenes Cantados (Violética)



Nel curru suelgo poner youtube con música. Surdió esti cantar del últimu discu de Nacho Vegas y tuvía estoy sustifautu. Inmensu.

"En los límites de lo posible" en L´Asubiu

Sin cero



Los palancos de las purtillas de los cierros cabuérnigos están numerados. Se empieza por el de abajo y desde el número uno. No existe el palancu sin marca, que equivaldría al cero. El número cero es una creación, no sé si llamarlo descubrimiento, árabe.

martes, 12 de junio de 2018

Vacas de colores

Entradas más atrás, concretamente aquí, puse el fragmento de una trova en la que se decía que de seguir así las tudancas iban a acabar siendo sustituidas por "vacas de colores" sin que a ciencia cierta supiera, lo confieso, a qué se refería el trovador con eso de "vacas de colores".

Este domingo estuve por las brañas de La Cruz. Me pilló la tormenta arriba.

Poco antes de las 16 h., a punto de romper a llover:



Las "vacas de colores" son, lo aprendí entonces, sencillamente las otras.

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