viernes, 18 de septiembre de 2020

Biblioteca de Shakespeare y de Cervantes

La "Folger Shakespeare Library", aquí.

La "Biblioteca Cervantina Eulalio Ferrer", aquí.

Años luz.

De dónde viene

Me contaba Manuel Arce en su casa, a la que solía ir - me aprecio de haber sido uno de sus últimos amigos -, que la clave del éxito de sus recitales de poesía en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo - que por mucho que se quiera ahora no es heredera de la Universidad Internacional de Verano de Santander aunque solo sea porque la ruptura con el proyecto original fue consciente y no se ha enmendado, como creo que tampoco ha hecho el CSIC respecto a la JAE -, que su éxito, decía, se debía en parte a que presentaba el programa como si fuera la carta de un restaurante de lujo.

Incluso en alguna ocasión me sacó los folletos y efectivamente, parecía una carta con su selección de entremeses, primeros platos, segundos, etc.

Los sonetos de Carlos Salomón antes que los de José Hierro, naturalmente.

De ahí viene la cultura del botellón de lujo; no, mejor, de ahí viene el botellón de lujo de la cultura, que la cultura a la que tal botellón satisface viene de antes.

jueves, 17 de septiembre de 2020

"Cantabria, del país a la provincia" de Diegu San Gabriel

"No porque compartamos ninguna idealización de la sociedad antiguorregimental, ni creamos que el origen de las instituciones autonómicas esté ahí [conmemoración de la junta constitutiva de la Provincia de Cantabria en Puente San Miguel el 28 de julio de 1778], sino porque ponemos en valor que, en el contexto del siglo XVIII, frente al avance de los grandes señoríos y del unitarismo de la monarquía española, desde los concejos abiertos y con planteamientos que incluían la defensa de políticas comunalistas, de la economía comunitarista, de la especificidad local o del acceso a la Educación, se denunciara la pobreza de las clases populares del país, el abuso del diezmo y las contribuciones a las fábricas reales, así como la imposición de servir en el ejército español."

Del artículo "Cantabria, del país a la provincia: el nacimiento de larregión" de Diegu San Gabriel.

Más aquí.

De lavaderos

Los lavaderos no eran necesariamente lugares bien vistos y no me refiero a que fueran dados a algún tipo de comportamiento penalizado, como parece sí lo eran los molinos, sino porque sus aguas se veían con recelo.

El domingo estuvimos en Viaña y bebimos del caño del lavadero, por donde salía agua aparentemente límpida. Hasta que un vecino nos advirtió que mejor no bebiéramos porque el agua procedía del bebedero que estaba un poco más arriba que a su vez tomaba el agua de la fuente, así que era preferible que bebiéramos directamente de la fuente. 

 Él había estado zaguatando en el bebedero contenedores de esos azules de plástico para las vacas. Normal que antaño las mujeres prefirieran lavar en el río.

Yo creo que cumple diferenciar entre los emplazamientos tradicionales del río, como El Sajuca de Sopeña de Cabuérniga, los lavaderos que se superponían a los tradicionales, como parece ser el de Valle de Cabuérniga, a orillas no sé si es del río Madriz u otro (El Rubial quizá), y los lavaderos diseñados por los ingenieros, éstos últimos los que menos confianza despertaban.

En relación, aquí (punto 21) y aquí.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

De pescadores, la bahía y el ocio

En su última columna Jesús Ortiz trata de los pescadores que echan la caña en la bahía, cada día en mayor número. Él los relaciona con un ocio popular, humilde. Y no le falta razón, que lo hacen para divertirse (no hace falta tener barco para disfrutar pescando), pero no todos. Hay muchos vecinos de Santander que van a la bahía a por la cena. Lo hacían en la posguerra, al salir del trabajo, los que lo tenían. Mi propio abuelo entre ellos, aquí. Y lo siguen haciendo hoy, efectivamente, cada vez más. Yo no lo llamaría ocio.

"Los jinetes del alba" de Jesús Fernández Santos, fragmento

"Poco a poco, según se iba haciendo menos espesa la cortina [de agua], aparecían las primeras cañadas con sus huertos colgados sobre el río, sus senderos inciertos y el humo avisando la presencia de caseríos solitarios.

- En uno parecido nació el padre de mi padre, pero al otro lado - murmuró Martín señalando más allá del monte -. Ahora todo eso no vale nada, pero, cuando lo vendió, se lo quitaron de las manos. Hay que echarle valor a la vida para dejarlo todo y marcharse a buscarse un trabajo en la villa.

- ¿Por qué no en la capital?

- Allí hay industria, ganas de salir adelante. En la capital, en cambio, ya se sabe: dormir y gastar."

De Los jinetes del alba (Seix Barral, 1984) de Jesús Fernández Santos, p. 36.

El libro se emplaza en León, pero este párrafo vale para Torrelavega (la villa) / Santander (la capital).

lunes, 14 de septiembre de 2020

Sobre ingeniería "primitiva" y ejemplos cántabros

"Construir a favor de la naturaleza", artículo de Anatxu Zabalbeascoa sobre ingeniería (mal llamada y es lo que cuestiona el artículo) primitiva, aquí.

"Hoy, cuando algunos arquitectos osados proponen construcciones sobre el agua, en medio de un desierto o junto a acantilados, conviene recordar que diferentes culturas han sido capaces de hacerlo entendiendo el lugar y previendo sus cambios. Ese conocimiento que llamamos primitivo está demostrando ser también futurista. La supervivencia de las tribus y sus tradiciones lanza un mensaje que sería de necios desoír: lo que ha funcionado durante siglos y sigue funcionando, tal vez no deba cambiar. Un diseñador no construye solo objetos y ciudades, construye también una cultura. Por eso no conviene confundir tradición con primitivismo. Conociendo la naturaleza y respetándola, algunas tribus han demostrado una encomiable visión de futuro."

En mente los camberones o callejones cántabros, por ejemplo El Callejón de Pinillas entre Ruente y Ucieda, las escolleras de Barcenillas y Viaña, las canalizaciones de El Zalcéu de Sopeña de Cabuérniga, lindes como las de la mies de Lamiña, las paseras en los ríos, por ejemplo en La Fuentona de Ruente o en La Puente de Viaña, y ya en otro plano los morios cuetanos o los valladares vegetales que cierran las fincas, además de los palos de turcías o los árboles esgandiaos. De todo hay ejemplos en elrobledal.

Escena

Todo es a escala local. Lo demás son proyecciones.

sábado, 12 de septiembre de 2020

El regalo



"Se lo regalé a tus abuelos en sus bodas de plata.

Nunca durmieron en camas separadas.

Ahora es tuyo."

viernes, 11 de septiembre de 2020

Es asina

En pasando pola calli Vargas a primer hora de la mañana, al altor de Cuatru Caminos, alcuentro a la mujer de la limpieza de Correos esfregando´l suelu y al del tasis las afumbrías del cochi, al camareru del bar acaldando las pantallas de metacrilatu, al de la basura varciando la papelera... a toos cona mázcara puesta y enjotaos en torná-los malos vientos que mos acemangan.

Empontigo pola Cuesta´ los Toros - Peña Cabarga nel horizonti, la luna escurriendo las estrellas - y trespongo la paréi que acuta el ricintu hespitalariu. Daqui gaviotas a buscu de la bujana que surdi del céspidi recién segáu. El mí pabillón ircíu en metá, entá arrudiáu de sombras.

Subo a la mí planta cuasi a escuras polas escaleras de la isida - apenas dos o tres pilotucos de luz amortugáu ondi pon "salida" - pa no cruciami con naidi. Tan aína cumu acanzo´l mí despachu, echo hidrugel - amagosta al escapi - enas manos, pono por cima la bata y cambeo´l calzáu. Derréu engurruño un pocu´ papel, lu impreno n´alcohol jasta qu´esculla y lu paso por teléfonu, tecláu y ratón.

- estoi cansu peru es asina -

 Remanez el sol y tamién el día.

Archivu del blog