Resulta que a mi tío Lolo le habían dicho que había un pájaro amarillo raro en Palombera y mi tío, al que le gustaba cazar toda clase de pájaros pero sobre todo verdecillos, se lo dijo a mi padre para ir juntos a por él. A mi padre le había enseñado a cazar con liga un tío suyo asturiano al que le gustaban los pardillos. Se los llevaba para América. Le gustaban también los jilgueros, como a mi padre, pero mientras casi todos estos se morían durante el trayecto, los pardillos aguantaban.
La liga se hace con acebo. Es gris con puntines negros que son de este árbol. Se unta el tallo de una hierba y se posa donde el pájaro vaya a beber. La liga se quita después con tierra. Se vendía en Jesús de Monasterio. Ahora hay algo de móviles.
Subieron en coche con un bocadillo y pusieron trampas en un bebedero que hay subiendo Palombera, casi arriba, a la derecha.
Lo cazaron. Era un pájaro fuerte. Su canto no era melodioso, dice. Fuerte también. Pero cantaba poco. No duró el verano.
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