lunes, 3 de noviembre de 2014

Topónimos zahoríes, bosque Vs. monte, reforestación del Pas, respeto berlinés y copla satírica cuetana

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Tomemos tres hidrónimos bien conocidos por todos: Cailagua, Aguasal y Aguanaz. Sorprende lo descriptivos que son. Los topónimos antiguos que nos parecen indescifrables, tantos como hay, ¿no serán al final tan transparentes, tan descriptivos como éstos? ¿No estarán nombrando nada más que lo que se ve? Otra cosa es qué es lo que se ve y no solo porque lo que se vea cambie físicamente con el tiempo, sino porque mentalmente se miran siempre cosas distintas. Lo que se ve depende de lo que se mira. Ver es un acto natural y mirar otro cultural. A distinta cultura, distinta mirada, distintos mundos.

Dándole vueltas a este tema me vino a la cabeza Monte A y Aes, también escrito, según, Monte Áa y Áes. Tanto que se dice que son topónimos ignotos, resulta que a lo mejor no están más que informándonos sobre cómo son ellos mismos o los montes de alrededor.

Otro monte característico es La Pica´l Cuetu, en Cabuérniga, que tiene la forma que su nombre indica. Estos montes con formas tan llamativas, como troqueladas, contaba Pablo Arias que podrían haber funcionado como ejes del mundo, es decir, como puntos de apoyo que utiliza el mundo para girar. Me parece llegar demasiado lejos, pero bueno. Lo cierto es que en la Fundación Barcenillas hay una colección fantástica de ejes del mundo precolombinos. Son pequeñas piezas de cerámica o piedra, no recuerdo. Para explicación clicad aquí. Estos ejes del mundo precolombinos seguramente inspiraron la hipótesis de los ejes del mundo prehistóricos, hipótesis que ayudaría a entender la alta concentración de arte paleolítico que hay en el entorno de Puenteviesgo (donde se encuentra Aes). Por cierto, ¿en cuántos mundos vivía aquella gente, cuántos ejes podía haber? En Aes, bastantes.

Si lo anterior fuera cierto, ¿qué de Monte A y de La Pica´l Cuetu? Pues probablemente también escondan algo. Por lo pronto, Monte A es mítico para los cabuérnigos, como lo es también Peña Sagra y Mozagro. De La Pica´l Cuetu, sin embargo, no puedo decir lo mismo. En mi familia, al menos, este monte es neutro, como el jabón chimbo. Quizá más arriba los paisanos le confieran un valor que yo, de aguas más abajo, desconozco.

Puenteviesgo es un lugar ideal para la caza, como otros muchos nuestros, por ejemplo Ucieda, a la salida de la Hoz de Santa Lucía. Son pueblos cuya lógica es anterior a todo, literal. Lo que no quita para que tuvieran que pasar la reválida de la Alta Edad Media con el Reino de Asturias como tribunal. Los que aprobaron se amoldaron a la factoría asturiana, cuyo producto estrella era la lógica de la cebolla: la aldea en el centro y alrededor la mies, las brañas, etc. Pero la lógica primera de estos pueblos a los que me estoy refiriendo ahora es la cazadora.

Puenteviesgo es un enclave perfecto para la caza, decía, a lo que se suma una topografía con enorme potencial mítico. La tormenta perfecta. Lo ideal sería extrapolar la lógica de este lugar y utilizarla como brújula para localizar otros posibles yacimientos. Es como ocurre con los campamentos romanos en Cantabria: en cuanto encuentras uno ya sabes dónde hay que buscar el resto. Si vamos con estas lógicas antiguas por delante probablemente logremos mirar de otra manera y encontremos lugares (espacios cargados de cultura, aunque se trate de una cultura extinta, fosilizada) que hasta ahora nos han pasado desapercibidos.

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Se supone que bosque es una palabra que no se emplea entre nosotros, que lo habitual es monte o monti. Y es cierto. A mí una vez se me escapó bosque con mi familia cabuérniga, recién llegado de Madrid, y automáticamente percibí que me había alejado cientos de kms. de ellos. Pero ahí está El Bosque, cerca de Solares, para llevarnos la contraria, aunque tampoco tiene tanta entidad como para ser determinante, y sobre todo ahí está el verbo cabuérnigo esbusquizar, "deforestar", que, además de precioso, sí que compromete lo que decíamos al principio.

Es mejor evitar decir que aquí no. Es mejor decir que aquí todo sí, pero que todavía no lo sabemos.

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Hablando de deforestación, estos días está la Fundación Naturaleza y Hombre haciendo campaña a favor de sus trabajos de reforestación del Pas. Es época propicia para ello. Para hacer campaña, digo: se están cerrando los presupuestos de las entidades públicas y, a más a más, dentro de poco los representantes políticos no podrán aprobar ni firmar nada porque llegan las elecciones, así que sí, es el momento propicio.

La reforestación que propugnan y que están aplicando va en contra de la lógica pasiega. De hecho, esta reforestación pone en peligro la lógica pasiega. Como es evidente, buscan la justificación en otro sitio: el objetivo es, dicen (¡ay la narratividad!), recuperar todo el arbolado que cayó a manos de los Altos Hornos de La Cavada. El Robledal de Todos, por cierto, se habría salvado de esta tala indiscriminada por pertenecer al común (no siempre es cierto que lo que es de todos no es de nadie).

La reforestación que defienden está centrada en las cabeceras altas, que es donde están los pastos de altura. Si tú llenas de árboles los pastos de altura, segregas éstos de la lógica pasiega, que es circular, comprometiendo la sostenibilidad del sistema.

Cierto es que este sistema pasiego puede que ya esté muerto y mejor ser previsores y plantar árboles en las fincas abandonadas a esperar a que sean los plumeros quienes las tomen al asalto. También es cierto que antes de los pasiegos todo era arbolado y que mucho antes caminaban los dinosauros bajo su sombra.

Los Montes de Pas tienen valor por lo que son. Pueden convertirse o los podemos convertir en otra cosa, pero ya no serán lo que son y por lo que les valoramos. La fundación debería tenerlo presente.

A la fundación se le encargó que llevara adelante la declaración de los Montes de Pas como Patrimonio de la Humanidad en tiempos del Consejero Ortega. Todo estaba a favor. Pero la fundación tiró por lo natural, por los rebecos y los quebrantahuesos, relegando a un segundo plano lo humano, que es donde realmente estaba la sustancia. Perdimos la oportunidad. Otros han venido con nuevas ideas que no hacen más que cavar más hondo el pozo: el teleférico, por ejemplo. Otro satélite en la órbita espúrea.

¿Es que los pasiegos no tendrán voz? De acuerdo que para los ciudadanos del Paseo Pereda los pasiegos hablen mal y no les entiendan, pero ¿es ése motivo suficiente como para no preguntarles?

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"En 2005 fui por primera vez a Berghain [conocida discoteca alternativa berlinesa]. Recuerdo la sorpresa al ver que abrían todas las ventanas durante unos instantes llenando de luz natural toda la pista. La gente aplaudía feliz, celebrando que se había hecho ya de día. (...) En Madrid, el ambiente techno parecía tener una connotación sórdida, mientras que en Berlín sentías que se respetaba no solo al dj, sino también a su público".

Ana Fernández, en el Babelia de este sábado.

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[Contenido eliminado].

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si existe la palabra bosque, equivale a vegetación muy cerrada, como monte bajo. Esbusquizar es limpiar eso, entreabrirlo. Cuando en la postguerra se hablaba de los que estaban emboscáos no se referían a que éstos estuviesen a la sombra de un hayedo, mas bien ocultos en los escobales y encinares donde no se veía moverse ni una rata. Por otro lado la expresión "los del monte",ahí sí es el monte de árboles, no las laderas de pastos ni las brañas. Por tanto los del monte podían estar o no emboscáos.

Apa.

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