Son dos gatas y son hermanas. También había un gato pero murió. Debieron envenenarlo. Tenías que ver la alegría cuando se juntan, dice. Se abrazan, se dan de topetazos.
Cuando echo comida desde el balcón la una no come sin la otra, se llaman y esperan a estar juntas. Entonces comen.
Son como las bastianas, dice en referencia a las niñas de Garabandal, que si estaban una aquí y otra allá en cuanto sentían la llamada echaban a correr. Desde lugares distantes, sentían la llamada, echaban a correr y se reunían en el mismo punto.
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