lunes, 30 de junio de 2025

Formas pejinas de comer anchoas

Pedimos unas banderillas en este bar de La Puebla Vieja de Laredu y la dueña nos preguntó que con ajo o sin él, a lo que respondimos que con, para probar, y resultó ser un acierto porque estaban riquísimas. ¿A que sí?, se interesó la dueña cuando se lo dijimos. Mi abuelo dejaba macerar las anchoas con ajo picadito (no majado) una media hora y luego se las comía. Tenía novena años, dice. En casa también se comían con tomate, continúa: una rodaja de tomate (añade después que con muy poca sal) y encima la anchoa con el ajo bien picado.

Raquel y yo hemos comprado una lata de anchoas y unos tomates en rama para esta noche.

sábado, 28 de junio de 2025

Estamos otra vez en un taxi

Estamos de nuevo mi madre y yo con una tía mía en un taxi de camino a Cabuérniga para ir a ver a otra tía. Mi madre está diciendo que a mi hermano y a mí nos encantan las ensaladas. Tanto, que de pequeños nos dividía la ensaladera en dos con cebolla para que no discutiéramos.

Enlazó mi madre con un viaje que hicieron al Levante mi padre y ella con esta tía mía, donde, en un buffet libre, mi padre y mi tía se echaron él langostinos y mejillones y mi tía langostinos, mientras que ella lo que cogió fue ensalada, mucha ensalada.

A mí es que la ensalada me encanta pero apenas la probaba porque siempre la ponía para vosotros, dice, en referencia a mi hermano y a mí.

Pasaba algo parecido con mi abuela y los plátanos, aquí.

viernes, 27 de junio de 2025

Los primeros paseos

Le prendió el ramito en la solapa.

Eran siemprevivas del cortado.

Se dieron la mano. Era peligroso

ese camino encrespado.

jueves, 26 de junio de 2025

Espada de fantasía




No sé si es real, cosa de niños o para turistas, pero en cualquier caso es impresionante. A mi padre le regalaron la hoja de un pez espada que yo utilizaba como espada para jugar.

miércoles, 25 de junio de 2025

Paseras en Práu las Estacas

Lu que tien nel cuartu la sala

Tien nel cuartu la sala un jergón cuna almuhaa y una manta, dincima un butrón jechu con tela metálicu cumu de gallineru y ena lacena daque tribilorios que nu acanzo a veer, más naa.

martes, 24 de junio de 2025

Devenir nodriza

"Apenas quedaba ninguna cuando me llamaron. La habitación era una pieza estrecha y mal ventilada en la que se mezclaban el olor de la leche y el sudor. Había, incluso, salpicones blancos y espesos, y paños amontonados con los que los flujos lácteos se debieron de limpiar. En una esquina, sentado, un hombre enorme y basto, que parecía médico, se lavaba las manos en un balde. Una mujer mayor, también vacuna y corpulenta, me llevó al centro de la sala, junto a la luz de una gran ventana, y me desabotonó hasta abajo la blusa y el corpiño. Luego, de un tirón, los sacó fuera y bajó la falda y las enaguas arrollándolas hasta los pies. Ni siquiera me dejó las almadreñas. Salió por la puerta mientras, tras la pared, apenas a unos pasos, se escuchaba el gorjeo cansado de las últimas mujeres que esperaban, algunas en ayunas, desde la madrugada. Yo aguardaba allí en cueros, como un ángel, mientras el frío comenzaba a sonrojarme el cuerpo y las punzadas de la leche me obligaban a doblarme entera sobre mí. Entonces, sin mediar palabra, el hombre que parecía médico se me acercó y me papó la teta izquierda, de abajo arriba, de atrás adelante, como al ordeñar. Un chorrito de leche saltó sobre la mesa, haciendo que el hombre soltara un gran bufido. Era el primer sonido que le oía desde que llegué. Pasó al otro pecho y repitió idéntico patrón. Luego se fue atrás. Manoseó mis nalgas y mis muslos, los hombros y los brazos, buscando no sé qué. Me trasteó de nuevo allí delante, sobre la protuberancia de las mamas. (...) Por suerte, el hombre grande y tosco, que parecía médico, me tendió la falda y las enaguas, el camisón y el corpiño, todo hecho un gurruño. Se sentó en una mesa pequeña y garabateó con una pluma en un papel mientras yo seguía allí desnuda, tiritando, sin atinar a ensartarme siquiera las enaguas. Luego salí afuera. Mi aspecto debía ser de desaliño, pues me miraron todas de hito en hito. Busqué una letrina y vomité. Todavía tenía marcadas las manazas. Me dolía cada músculo de mi ser".

En el relato "El costado blanco de mi amor" (localizado en Vega de Pas) dentro del libro Cada lunes de agua (Fulgencio Pimentel, 2025) de Juan Montiel, pp. 63-64.

lunes, 23 de junio de 2025

La conveniencia de una escuela de pastores

Dinero para pastores para no tener que pagar tantas indemnizaciones por el lobo. 

La ganadería tradicional, la ganadería extensiva, la que se asocia a la vaca tudanca, es de palo y pastor: ahora solo queda el palo.

El palo y "los tudanqueros".

Supongo que hacer una escuela de pastores en las Escuelas de Terán o aprovechando las instalaciones de Sotama, en Liébana, implique una mirada estratégica que no interesa a ningún político, pese a sus muchos beneficios.

Más aquí.

sábado, 21 de junio de 2025

El sitio

Acabábamos de ver el jisu que marca la frontera entre la mies y el pueblo de Sopeña arrancado (probablemente para facilitar el paso de los camiones de la obra de una casa que están construyendo en la mies) y tirado en la orilla, comido por las bardas

mil, mil quinientos años de historia, los mismos que los de la mies

cuando nos cruzamos con la vecina que cuida de la iglesia

empiezan las novenas, anuncia

las mujeres entran por la puerta lateral y los hombres por el pórtico

ellos dentro de pie y las mujeres sentadas

cada una tiene su sitio y pregunto entonces a mi madre por el suyo

y responde con cierto rubor que efectivamente ella también lo tiene

noto que duda con el tiempo verbal, ha estado a punto de decirme que lo tenía

pero dice que lo tiene, y estoy con ella

entrando, dice, en una columna que hay un poco a la derecha, así, y hace así con la mano, un poco por delante.

También se acuerda de cuando cría, agarrada a los tornos de los primeros bancos. Era donde se sentaban los críos. Los de ahora no los tienen. Los de ahora los pagó mi tío, dice, lo mismo que el tejado.

Seguimos caminando hacia casa. Nos está esperando mi padre para volver a Santander en coche.

viernes, 20 de junio de 2025

Peral centenario de Renedo

Se cayó un vecino subiendo a una rama, dos metros habría, y se jodió la cadera, tuvo que venir una ambulancia y todo. El árbol era del ayuntamiento así que lo talaron. 


Ante nuestra cara compungida el vecino de Renedo aclaró que el árbol estaba dañado. Daba unas ciruelas rojas pequeñas muy dulces. Las conocíamos bien, aquí. Luego nos enseñó otros frutales del pueblo secos. No sabía lo que estaba pasando.

Solo queda sano un peral, dijo:


Tiene más de cien años, añadió.

Coordenadas del árbol:

X: 393.910,86
Y: 4.784.161,71

mapas.cantabria.es

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