La sabina es como el enebro pero si pasas la mano, no pincha. Es el truco que nos dieron los paisanos para distinguir un árbol de otro.
Crece en la región mediterránea, desde Chipre y Creta por el este, hasta las Islas Canarias y el archipiélago de Madeira por el oeste. En Cantabria solo se encuentra en las solanas rocosas de los acantilados del Ebro cerca de Villaescusa de Ebro, según indica José Ramón Mira Soto en su artículo "Sabina Negral (Juniperus phoenicea L.)" publicado en el último número de la revista Yesca, disponible de forma libre y gratuita en internet, aquí. Añade el autor que los escasísimos ejemplares que allí crecen (y aporta fotos) representan el límite noroccidental de su distribución mundial.



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