"También aquella escena tan famosa [el enamoramiento de sí mismo de Narciso] se desarrolló obviamente aquí, en las orillas de una de mis fuentes [quien habla es el bosque] que brota de la roca con un sumiso borboteo y se expande en una superficie cristalina. Los árboles y los peñascos, las efímeras arquitecturas de las nubes y los mudables tintes del cielo se reflejan en ella con una precisión absoluta; otro mundo parece entreabrirse sobre ese fondo, un mundo idéntico al nuestro y sin embargo extrañamente transfigurado que se manifiesta más nítido y puro por la ausencia de vida. Como todos saben ya, hay en esa pureza una sutil seducción, una fuerza de atracción a la que es difícil resistirse."
De la novela Con mis ojos (Siruela, 1998) de Paola Capriolo, p. 14.
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