Llegó al pueblo con 24 años, cuando se casó. Entonces aprendió a ordeñar. Fue con una tudanca. Se llamaba Curra. Era muy blanda, nada dura. Tenía mucha teta, además. Su leche era muy gordu.
La recuerda con mucho cariño, como a una compañera.
Cuando hacían con ella las labores del campo le tapaban la cara con una bolsa vieja de las de hacer la compra para que no se comiera la cosecha.
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