sábado, 28 de marzo de 2026

Dos peces de tierra adentro

Todas las veces que he subido a la Sierra del Escudo, menos una, estaba el cielo cubierto de niebla. Cuando estás arriba decir cielo es decir todo. El día de la foto había subido con Veceru. Está hecha donde la cruz que pusieron los vecinos del valle de contra el mar, que no se ve.


La cruz probablemente sea posterior a la talla del pez. Este tiene una evidente carga religiosa. Pero también es bonito pensar que la cercanía del mar quizá algo tuviera que ver. O incluso preguntarse que siendo anterior, cuánto y si tanto como para que quepa pensar en otro contexto.

La vez que subí a la sierra (no sé qué palabra utilizar porque en este contexto sierra es el lugar que queda por encima de los árboles y es donde se echa el ganado a pastar, no es un concepto orográfico) y no había niebla, la única, resulta que al pasar por este punto de la foto perdí la senda e intenté pasar por la ladera, a través del escajal y salvando las sucesivas canales. Lo pasé mal. Estuve a punto de bajar a derecho por un pernal para tratar de encontrar una pista y buscar ayuda. Pero al final alcancé L´Altu la Lisa, bajé a Pudrigueru y tomé la pista de Monte Aa hasta Ruente.

El otro día veo que un amigo está manipulando un cordalitu y cuando me descubre observándole, me pide que haga una foto, esta:

viernes, 27 de marzo de 2026

En la noche tenebrosa

Y si te deslumbra el faro, qué pasa con las rocas.

Recomendación de dos libros fantásticos

En lucha incierta (Caralt, 1980) de John Steinbeck y Última salida para Brooklyn (Anagrama, 1988) de Hubert Selby Jr.

Dos libros fantásticos, fantásticos.

jueves, 26 de marzo de 2026

Dolo Navas en el Espacio Alexandra de Santander, mañana


Este viernes a las 19:30 h. Dolo Navas inaugura su exposición "Somos piel" en el Espacio Alexandra de Santander, aquí.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Jochen Lempert: "Walking half a mile in Northerm Germany", 2004 (parte de la expo colectiva "Caminar / Walking" de la galería barcelonesa ProjecteSD, de cuya página he tomado las fotos)




Formas que se parecen a

En Cantabria las figuras animadas que se quieren reconocer en las piedras o en las ramas se suelen remarcar. No se dejan, como en Japón, tal cual (quizá por falta de escenarios convencionales: de jardines contemplativos, por ejemplo). Lo hemos visto muchas veces (un perfil de mujer dibujado con típex en un canto de río, una piedra puesta en un nudo de árbol como si fuera un ojo, etc.) y no solo en cuevas prehistóricas. Creo que esta querencia emana de una relación con la naturaleza dinámica y respetuosa: hay que dar suave al play para que esta se active.

martes, 24 de marzo de 2026

Resuelto (creo) el origen de "becerrera" pero no el de "becerra"

La etimología de la palabra becerrera (en el "wickionario cántabru" aparece como becerra) es complicada. Da nombre a una ladera sembrada de grandes piedras sueltas. Otras veces me lo he preguntado, por ejemplo aquí.

Lo más lógico es tirar de la palabra becerra, que corresponde a un estadio temprano de la vaca. ¿Cuál será el vínculo entre ambas?

Precisamente acabo de ver en el "wickionario cántabru" que jacé-la becerra significa "recular la pareja uncida por no poder arrastrar la carga" y "achantarse" una persona, lo cual me hace pensar que becerrera es porque las piedras no han acabado de llegar al fondo, quedándose a mitad de camino, como si recularan, igual que si fuera una becerra antojadiza (no sé si esta condición es característica suya, pero si estoy en lo cierto y becerrera viene de aquí, debería serlo).

Otro tema es de dónde viene la palabra becerra. Corominas recurre a una raíz prerromana que empalma con el vasco. Tengo mis dudas.

En la biblioteca de la CNT de Gijón

Nos alojábamos al lado de la sede de la CNT y de la CGT. Debieron expropiarles mucho tras la guerra y en la transición se lo compensaron con este edificio que de tan grande da la impresión de hallarse medio vacío.

(por cierto, la CNT está teniendo muchos problemas para que les devuelvan los bienes incautados dada su naturaleza y porque ellos no se pliegan a las normas impuestas - si son pactadas no fue con ellos - durante la transición)

Salíamos del hostal camino de una feria de editores asturianos (Trabe, Satori, Pez de Plata, La Oveja Roja, Colectivo Bruxista, etc.) que se celebraba cerca. Al pasar frente a una puerta abierta del edificio anarquista, Raquel se asomó y propuso entrar. 

Sorpresa, era la biblioteca:

Había un señor mayor con barba blanca que nos contó un poco. Nos pusimos a repasar el fondo:

Estaba súper bien seleccionado. Algún libro se les había colado por culpa de la moda de los libros libres (todo vale mientras no valga), pero por regla general en esta biblioteca estaban todos los libros muy bien afinados. 

El sistema de préstamo:



Inmejorable, dadas las circunstancias.

Al cabo de un rato se acercó el señor de antes y nos dijo que es que iban a ponerse a bailar. Levantamos la mirada de los libros y efectivamente, habían ido llegando varias personas en chándal que estaban haciendo corro. Eran tan educados que habían evitado hacer ruido para no molestarnos. Una señora nos invitó muy amablemente a bailar con ellos. Dijimos que no. Siguieron preparándose.

Había al lado de la puerta de salida un estante con varios libros a la venta. No lo comprobamos, pero serían duplicados. No pudimos evitar detenernos un minuto. Estaba Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, Dublineses de Joyce, La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza y algunos otros. Compramos El barón rampante de Italo Calvino. Lo queríamos leer desde hacía tiempo y no lo teníamos. Su protagonista es un hombre que se sube a un árbol para no bajar. Echamos en un bote dos euros. El hombre de barba encendió entonces un radiocasete. En la calle lucía el sol. Empezó a sonar un pasodoble. Les oímos romper a reír y aplaudir.

lunes, 23 de marzo de 2026

La cola de lobo

Lleva una cola atada a la cintura:


Le pregunto y es de lobo, dice. La traigo aquí no por el tema de los therian, al fin y al cabo es un juego para ella, sino por el animal con el que dice sentirse identificada. Vive en un pueblo de alta montaña asturiano.

¿Y por qué el lobo?, vuelvo a preguntar. Porque les gusta correr como a mí las distancias, responde, y es una frase literal.

La espera

Estamos en una feria donde venden árboles crecidos de aguacate. Como están, y alcanzan la altura del pecho, en cuatro años dan fruto, aseguran los vendedores. Le ofrecemos por mensaje a mi madre pero responde que prefiere sacarlo de una piedra, o sea, del hueso, para verlo crecer, pese a que, también nos dicen los vendedores, así la espera se prolonga catorce años.

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