martes, 26 de junio de 2018

Emblema

Manuel Llano nació oficialmente en Sopeña. Pero en Carmona la tradición oral asegura que lo hizo en su pueblo. Puse foto de la casa aquí (punto 7). Y se recuerda no porque se tenga en especial estima al escritor, que realmente nunca gozó de ella, sino porque al nacer su madre se puso mala y todos los vecinos espalaron la Collaa hasta Sopeña, donde, efectivamente, quedó asentado el nacimiento. Yo mismo tuve la oportunidad de conocer a una anciana, hoy fallecida, que me dijo que su propio padre había participado en semejante hazaña. Sin embargo, en Sopeña se defiende lo contrario: Manuel Llano nació en el pueblo, en una casa próxima a la de don Delfín, que, al ampliarse, se llevó por delante la natal de Manuel Llano y otras con las que hacía calleja (así explicado por un vecino). Hoy queda de esa antigua calleja parte de una de las hileras.

Desde la carretera, el barrio:



(Al fondo, en el monte, se ve el invernal de Chuchín, antigua praeria del pueblo, con acento en la /-e/, próxima a Rulín, mítica fuente de cuyas aguas decía mi abuelo en el hospital que si le daban de beber curaría -murió de cáncer.)

Dentro, dos opciones:



Es probable que la calleja desaparecida estuviera a la izquierda de la casona, pero no lo puedo asegurar.

Si no fue en este barrio donde nació al menos es seguro que en él vivió.

Don Delfín fue padrino de Manuel Llano, también en el plano literario. Don Delfín es como se conoce en el pueblo al escritor Delfín Fernández González, cuya jugosa obra costumbrista, en la estela de Pereda, se sitúa en Sopeña, apodada Urbina, que es la mies que colinda con el barrio de La Barcenuca. Manuel Llano también vela sus localizaciones con nombres inventados: Llendejosó, Monteazor, Brañaflor..., inventados pero con resonancias reales. Llendejosó, por ejemplo, remite claramente a Llendemozó, pueblo hoy abandonado. De todas formas, Manuel Llano toma para componer sus escenarios elementos de distintas localizaciones, a diferencia de su padrino, que describe Sopeña punto por punto.

Quizá el topónimo imaginario más conocido de su producción bibliográfica sea Brañaflor, que da título a uno de sus principales libros.

Estando el otro día preguntando a unos paisanos de Ruente por Monte A me dicen que por detrás de La Cotera, que es el monte que, por así decir, separa Monte A de la mies, y donde, por cierto, Manuel Llano sitúa cuevas de anjanas y moras, está Cantu Colláu. A su derecha, arbolado, Ñieles. El pico de La Cotera que asoma hacia la mies por encima de Ñieles se llama El Pical. Por detrás, en la falda a sur de El Escudo, que los vecinos de Ruente siguen considerando Monte A (los montes en La Montaña no tienen forma física, es una noción más amplia; otro día lo vemos), está Gamonel o Camonel, que de las dos formas puede decirse, de una flor alta y blanca que nace allí, y encima, Peñaflor, una braña.



Es probable que Peñaflor sea la inspiración de Manuel Llano para su Brañaflor y que la flor que da nombre a la peña sea la que abunda en Camonel o Gamonel.

Es probable, también, que esa flor sea ésta:



La foto está tomada en La Pontaya de Sopeña, hoy puente colgante (roto), en el antiguo camino, y precioso, que conduce a Lamiña.

De ser esta la flor (y si fuera otra, otra), cabría considerarla un emblema del valle.

3 comentarios:

Serrón dijo...

Diz Raúl Molleda:

"Con esi llamatu, la raiz tendrá de ser el Gamón (Asphodelum album), que anda tamién detrás de Gamonéu-Gamonal, llamatos que hai undiquiera. Suel surdir enas cuestas praízas con augua soterrañu."

¡Gracias!

Serrón dijo...

La flor de la fotu es un escalambroju. Diz Raúl que "hai un El Calambroju n'Encimasoba."

¡Gracias de nuevu!

Serrón dijo...

Parece que pudiera haber un "Brañaflor" en el límite entre San Vicente del Monte y Cabezón de la Sal, aquí:
http://www.regiocantabrorum.es/publicaciones/conjunto_rupestre_pies_del_romano

¿Habrá más?

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