Anoche estoy bajando por la Calle Alta y escucho el silbido con el que nos comunicábamos en casa de pequeños. De cuarto a cuarto para comer o cuando teníamos algo que decirnos. Era un chico llamando a su perro suelto. Solo lo había oído en mi casa.
Últimamente nuestras calles están tomadas por los perros. Sus dueños se dirigen a ellos como les sale. Termina siendo, la suya, una relación estrecha. Se oyen palabras cariñosas, silbidos íntimos. Las calles, pasillos de casa.
1 comentario:
"Nico la tiene tomada de la cintura [a su novia] y los llama con un silbido de barrio latino y ambos se acercan". De la novela "Animales animales luminosos" de Jeremías Gamboa. El silbido que escuché en la calle es el mismo que utilizamos en mi casa. No sé si en esto hay algo cultural y no una mera coincidencia.
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